Zodiac
| El día en el que Agatha Christie nos engañó a todos

Estados Unidos, 2007 | Dirección: David Fincher | Título original: Zodiac | Género: Thriller | Productora: Warner Bros / Paramount Pictures / Phoenix Pictures | Guion: James Vanderbilt (Libros: Robert Graysmith) | Fotografía: Harris Savides | Edición: Angus Wall | Música: David Shire | Reparto: Jake Gyllenhaal, Robert Downey Jr., Mark Ruffalo, Anthony Edwards, Chloë Sevigny, Donal Logue, John Carroll Lynch, Brian Cox, Clea Duvall, Elias Koteas, Dermot Mulroney, Ciara Hughes, Philip Baker Hall, Ione Skye, John Terry, Bob Stephenson, David Lee Smith, John Mahon | Duración: 158 minutos | | Comprar Blu-ray

Estados Unidos, 2007 | Dirección: David Fincher | Título original: Zodiac | Género: Thriller | Productora: Warner Bros / Paramount Pictures / Phoenix Pictures | Guion: James Vanderbilt (Libros: Robert Graysmith) | Fotografía: Harris Savides | Edición: Angus Wall | Música: David Shire | Reparto: Jake Gyllenhaal, Robert Downey Jr., Mark Ruffalo, Anthony Edwards, Chloë Sevigny, Donal Logue, John Carroll Lynch, Brian Cox, Clea Duvall, Elias Koteas, Dermot Mulroney, Ciara Hughes, Philip Baker Hall, Ione Skye, John Terry, Bob Stephenson, David Lee Smith, John Mahon | Duración: 158 minutos | | Comprar Blu-ray

Una de las películas más infravaloradas de David Fincher que nos adentra de lleno en la misteriosa investigación de los asesinatos perpetrados por el llamado «Asesino del Zodiaco».

Múltiples han sido los detectives literarios que nos han amenizado las tardes de verano en la playa, con esos relatos de misterio con pistas minúsculas que desarrollaban un camino que, al final, derivaba en un mismo final: acusar al culpable. Muchos de esos detectives han saltado de los libros a la gran pantalla —o al menos a la televisión—, como es el caso de Hercule Poirot de Agatha Christie, o el mismísimo Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle. O también se da el caso de personajes cuyas características tienen una clara influencia de figuras de estas obras literarias, destacando entre las más famosas a Jessica Fletcher de Se ha escrito un crimen (Peter S. Fischer, 1984) o el que probablemente sea el caso más reciente: el Detective Benoit Blanc —Daniel Craig con un acento sureño exagerado— en Puñales por la espalda (Rian Johnson, 2019). Todos ellos tiene en común algo: un «don» especial para atar cabos y descubrir al culpable en cualquier follón en que se ven inmiscuidos. Asesinatos grotescos, desapariciones, muertes que parecen accidentes pero en realidad no lo son… un sinfín de variantes de un mismo género: el thriller policíaco.

En la ficción estadounidense existe, en ese mismo género, una figura que crea fascinación: el del asesino en serie. De manera oficial el asesino en serie «es aquel sujeto que mata a 3 o más personas, en lugares diferentes y existiendo un periodo de enfriamiento, es decir, que sus crímenes están separados entre sí en el tiempo». Una de las películas más famosas en hablar sobre los hechos de un asesino en serie es Seven (David Fincher, 1995), la película más conocida de su director, junto a El club de la lucha (1999). Sin embargo, hoy vamos a hablar sobre otro film de David Fincher, que a pesar de que parezca ahora algo olvidada, es una de las mayores obras maestras del género: Zodiac (2007).

La única imagen que muestra la película del posible Asesino del Zodiaco.

Zodiac coge el tan exitoso género del true crime y lo vuelve en una película de ficción. A pesar de ser un thriller policíaco, la narración es distinta a lo que estamos acostumbrados en el género, ya que es una historia a tres bandas: el policía, el periodista y el dibujante. Cimentado en el fantástico libreto de James Vanderbilt —guion que recibió nominaciones tanto en los premios del Sindicato de Guionistas (WGA) como en los premios Satellite, otorgados por la Academia Internacional de la Prensa— adaptando el libro escrito por Robert Graysmith —uno de los protagonistas, interpretado por un siempre fantástico Jake Gyllenhaal—, cuenta la investigación que se llevó a cabo a raíz de los asesinatos perpetrados por el denominado «Asesino del Zodiaco» —o Zodiac— desde finales de los años 60 e inicios de los 70.

La fotografía sombría para retratar esos años 70 como «un país en plena transición ideológica e intelectual» no es más que la guinda en el pastel de un apartado técnico inmejorable.

Sin embargo, Zodiac dista mucho de ser el típico thriller policíaco. A Fincher no le interesa tanto la investigación como tal, sino cómo el paso del tiempo y la sociedad en la que viven afectan a dicha investigación. Como comentaba Pau Gómez en su libro David Fincher: El viajero de las sombras (2015), «desvía el objetivo del asesino y centra su crítica en la sociedad que lo crea, donde se menosprecia y repudia al que es diferente sin que exista ningún tipo de empatía o comprensión hacia él». Eso hace que la película sea un interesante análisis de la América de los años 70, donde todos los homosexuales eran considerados depravados a ojos de la sociedad —incluso Paul Avery, el periodista al que interpreta Robert Downey Jr., en uno de los muchos artículos que escribe sobre el Asesino del Zodiaco, lo denomina «homosexual latente»—. En este análisis es también muy interesante ver cómo la prensa sensacionalista afecta a esta sociedad tan «variada», llena de cultos y creencias que no son tan habituales en otras partes del mundo. Esto hace que el asesino se convierta en una especie de mito, en especial a causa de las cartas y los criptogramas que envía el supuesto criminal a los periódicos locales de aquella época.

El asesino informaba de la autoría de las muertes por cartas y puzles.

A pesar de todo esto, el mensaje más importante que nos quiere lanzar la película es el siguiente: no todo tiene respuesta, la vida está llena de incertidumbres. Esto es lo que hace al film algo tan anclado en la realidad. Los protagonistas de este caso son personas corrientes, sin ningún don especial —a diferencia de lo que estamos acostumbrados a ver en los relatos policíacos, como ya hemos mencionado previamente—, porque aquí no existen las células grises de Hercule Poirot. Eso hace que haya pistas que al policía interpretado por Mark Ruffalo se le escapen, y luego salgan a la luz años más tarde, de tal manera que no hay nada certero, ni siquiera el número total de muertes perpetradas por el asesino en cuestión. Esto mismo hace que la película sea también un relato sobre la obsesión de lo que es real o no, en quién se puede confiar, como ejemplifica una de las frases finales de la película: «porque no puedas demostrarlo no quiere decir que no sea verdad». Esta incertidumbre está presente también en el final de Zodiac, porque —SPOILER— la identidad del asesino nunca fue descubierta, y todavía sigue siendo un caso abierto. Este detalle también es otra clave de la realidad que plasma la película, no siempre existe un final feliz en la vida real.

El trabajo de Fincher es magnífico en Zodiac. La fotografía sombría —que después recuperaría en su serie Mindhunter (2017), clara sucesora de Zodiac— para retratar esos años 70 como «un país en plena transición ideológica e intelectual» —como recoge el libro de Pau Gómez— no es más que la guinda en el pastel de un apartado técnico inmejorable. Empezando por ese inquietante plano secuencia desde el coche con el que comienza la película, siguiendo con los movimientos de cámara que nos permiten quedarnos con cada detalle, de tal manera que el espectador se pueda sentir involucrado en la investigación que narra el film, e intentar identificar quién puede ser asesino. Otro de los detalles que hacen a esta película única en su especie, es la capacidad que tiene David Fincher de rodar escenas perturbadoras: la luz de la linterna por la noche que nos impide ver al hombre que se encuentra delante de nosotros, o un señor observando, a lo lejos, en mitad del campo, donde se supone que no debería haber nadie. Y ese terror particular en el aire es casi palpable durante toda la película: la mejor escena de la cinta, aquella donde el posible asesino llama a un programa de televisión, es de esas que te pone los vellos de punta.

«Al intentar condensar lo que probablemente podría haber sido una película de 5 horas en menos de 2 horas y 45 minutos, en cierta manera, nos hemos alargado, pero por otro lado, no hemos profundizado lo suficiente» David Fincher

Y es que hay algo que Fincher hace como nadie: retratar la oscuridad. No solo la oscuridad de la sociedad, sino la oscuridad interior de sus personajes. Ocurría con Lisbeth Salander —personaje por el que consiguió la nominación al Oscar en 2011 la actriz Rooney Mara— en Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres (2011), ocurría con Amy —también fantástica Rosamund Pike, interpretación que también consiguió nominación— en Perdida (2014), y también ocurre aquí con el Asesino del Zodiaco, aunque no sea una persona concreta. Como bien dijo el propio Fincher: «alguien tiene que hablar de nuestro lado oscuro».

Robert Graysmith, el pintor sumergido en una obsesión.

Si tuviese que poner un pero, creo que Zodiac falla en transmitir el paso del tiempo, es torpe. De repente, de una escena a otra, al personaje de Robert Downey Jr. le salen canas, y es algo que no vemos venir. Sin embargo, este detalle es una nimiedad en esta obra magna. De hecho la propia película parece que es consciente de ello y lo transmite a través del personaje de Chloë Sevigny, pareja de Robert Graysmith: «es solo una cita que se ha prolongado».

A pesar de la duración de la película —2 horas y 45 minutos que al director le saben a poco— esta es, sin duda, una película que cualquier amante del género debería ver. Con homenajes incluídos a clásico literarios como El malvado Zaroff (Richard Conell, 1924) o clásicos del cine como Harry el sucio (Don Siegel, 1971) , Fincher crea una delicia de película, en cierta manera contemplativa y autorreflexiva, donde los tiros y las escenas de acción son sustituidas por pistas policiales e interrogatorios a sospechosos, marca de la casa del cineasta. Porque nadie retrata a un asesino en serie como el genio Fincher

Fuentes: 1, 2, 3




  • 78
  •  
  •  
  • 1
Texto de Mikel Viles | © laCiclotimia.com | 3 junio, 2020
  • 78
  •  
  •  
  • 1



Texto de Mikel Viles
© laCiclotimia.com | 3 junio, 2020

¿Quieres recibir semanalmente nuestro nuevo contenido?