Tacones lejanos
| Cómo quedarse embarazada de la idea de mi madre

España, 1991 | Dirección: Pedro Almodóvar | Título original: Tacones lejanos | Género: Drama | Productora: Coproducción España-Francia; El Deseo / Ciby 2000 / Canal+ / TF1 Films Production | Guion: Pedro Almodóvar | Fotografía: Alfredo F. Mayo | Edición: José Salcedo | Música: Ryuichi Sakamoto | Reparto: Victoria Abril, Miguel Bosé, Marisa Paredes, Miriam Díaz Aroca, Javier Bardem, Ana Lizarán, Cristina Marcos, Feodor Atkine, Bibiana Fernández, Nacho Martínez, Pedro Díez del Corral, Mayrata O'Wisiedo, Paula Soldevila, Lupe Barrado, Gabriel Garbisu | Duración: 113 minutos | | Disponible en:  Netflix   | Comprar Blu-ray | Comprar DVD

España, 1991 | Dirección: Pedro Almodóvar | Título original: Tacones lejanos | Género: Drama | Productora: Coproducción España-Francia; El Deseo / Ciby 2000 / Canal+ / TF1 Films Production | Guion: Pedro Almodóvar | Fotografía: Alfredo F. Mayo | Edición: José Salcedo | Música: Ryuichi Sakamoto | Reparto: Victoria Abril, Miguel Bosé, Marisa Paredes, Miriam Díaz Aroca, Javier Bardem, Ana Lizarán, Cristina Marcos, Feodor Atkine, Bibiana Fernández, Nacho Martínez, Pedro Díez del Corral, Mayrata O'Wisiedo, Paula Soldevila, Lupe Barrado, Gabriel Garbisu | Duración: 113 minutos | | Comprar Blu-ray | Comprar DVD

30 años después, el filme de Pedro Almodóvar sigue sorprendiendo a través de sus interpretaciones y entresijos.

Las relaciones amor/odio están sobrevaloradas, podría decirse, incluso, que banalizadas. Tanto el amor como el odio son dos sentimientos extremos, y el acto de personalizarlos en una única relación no hace sino ensalzar uno en detrimento del otro. Y nada más lejos de la realidad. En Tacones lejanos (Pedro Almodóvar, 1991) se muestran todos los aspectos de la evolución de una relación materno-filial caracterizada por la ausencia de afecto y la imitación que ésta ha generado.

Rebeca (Victoria Abril) espera en el aeropuerto la llegada de su madre, Becky del Páramo (Marisa Paredes), tras 15 años sin prácticamente contacto. Becky vuelve a los escenarios de Madrid que había abandonado y, camino a casa, su hija le confiesa que se ha casado con Manuel (interpretado por Féodor Atkine), un viejo amor que ella nunca pudo sostener. Tras una velada cuanto menos incómoda para ambas, acuden al espectáculo de Femme Letal (Miguel Bosé), una drag-queen cuyo repertorio musical emula al que el personaje de Marisa Paredes interpretaba en su día. Letal resulta ser la mejor amiga de Rebeca y entre bambalinas desatan una pasión escondida: Letal al confesarle su amor y Rebeca al quitarle el disfraz de su madre. Mientras tanto, Becky y Manuel desvelan una atracción no disipada por el transcurso del tiempo. Un mes después, Manuel es hallado muerto en su chalet, con madre e hija como principales sospechosas y con el Juez Domínguez (alter ego diurno de Femme Letal) como instructor del caso.

A lo largo de la trama se pueden analizar tres historias que entroncan con los tres personajes principales: Rebeca, Becky y Letal, pues Manuel, a pesar de que es su muerte la que se investiga, queda representado como un mero triunfo en una batalla que va mucho más allá de lo que su masculinidad pretende acaparar.

Miguel Bosé en el papel de Femme Letal.

En primer lugar, y como hilo conductor base, la idolatría que Rebeca siente hacia su madre se enfrenta con las emociones resentidas que afloran una vez el despecho se torna evidente. En las primeras escenas (el aeropuerto, la visita a la vivienda-portería y las constantes alusiones al amor que le profesa) se demuestra cómo lo que realmente quiere Rebeca, y ha querido toda su vida, es que su madre le preste atención. La carrera de su madre se hubiera visto frustrada si ella no hubiera llegado a cambiar las pastillas del que por entonces era su marido, y las ovaciones que tanta vitalidad le daban tendrían que haberse sustituido por excursiones escolares. La maternidad bien entendida no entiende de focos, ni viajes al extranjero, ni entrevistas con desconocidos… y tampoco es lugar para una niña. No obstante, no importa cuántas veces Becky la haya alejado de su camino, Rebeca ha demostrado que siempre ha estado a su lado.

Tacones lejanos intercambia el rol de «mujer florero» al convertir a Manuel en un premio insustancial de una hostilidad con ansia matricida.

En segundo lugar, en todo momento reina un aura de aprobación y dependencia. La vida de Becky se nutre a base de aplausos. No importa cuán desdichada se sienta, el público prevalece. La misma noche en que encarcelan a Rebeca por el supuesto asesinato de su marido, coincide con la vuelta a los escenarios de Becky. Entre lágrimas canta «piensa en mí, cuando sufras», y entre lágrimas Rebeca solloza bajo el mugriento cobertor de prisión. Piensa en mí, sí, no dejes de tenerme presente, pero no me llames ni me esperes porque es el escenario quien me posee.

A su vez, Rebeca vive con la ensoñación de la imagen de su madre. Toda su vida adulta ha sido creada en torno a ella. Y como muestra, Manuel. Cuando el Juez Domínguez consigue reunir a madre e hija en la misma habitación, Rebeca finalmente le confiesa a Becky ese sentimiento de insuficiencia constante que la ha acompañado siempre. Daba igual lo que ella hiciera o cómo, mamá siempre tenía que ganar. Salvo en el matrimonio, ahí fue ella quien se desposó con un amor que no le correspondía pero que era la única forma posible de materializar tan simbólica victoria. Se intercambia así el rol de «mujer florero» al convertirse Manuel en un premio insustancial de una hostilidad con ansia matricida. Así las cosas, con Becky en la ciudad, Manuel vuelve al lugar que nunca debió abandonar: el histrionismo del Páramo es un magnetismo imposible de ignorar.

Marisa Paredes como Becky del Páramo.

En tercer lugar, la apariencia externa cobra protagonismo sobre la lealtad sentimental. Y es aquí donde el papel de Letal es clave. Comienza siendo el amigo drag de Rebeca, con la que puede expresarse en la más absoluta confianza. Bien imitando a Becky, bien ofreciéndose cómo paño de consolación ante una vida insulsa y carente de sentido, Rebeca corresponde a esa intimidad culminando con el único acto de deseo que se ha permitido. Y es que la virilidad que posee el papel de Letal se complementa con la fragilidad de madre e hija. Pues, aunque ambas se muestran como mujeres independientes, la vulnerabilidad las domina en todo momento. Elevadas dosis de ansiedad junto con un nerviosismo acentuado les arrebatan esa valentía tan descaradamente femenina.

Por consiguiente, es por Letal, y no por el Juez Domínguez, por quien se deja concebir Rebeca: por la imagen de Becky encubierta a través de unas medias y solapada con una barba postiza. La proposición final del juez, como futuro marido y padre de la criatura, encarna los tres aspectos que Rebeca ansía: atención, cariño y protección, pues los tacones bien entienden de leyes.

Asimismo, no deja de resultar chocante que aquello que más se detesta sea en lo que uno se acaba convirtiendo, que contra lo que se lucha se torne eje fundamental de nuestra existencia, y que sea nuevamente El Deseo quien lo impulsa.




  • 85
  •  
  •  
Texto de Bárbara Fernández Mastache | © laCiclotimia.com | 10 mayo, 2020
  • 85
  •  
  •  



Texto de Bárbara Fernández Mastache
© laCiclotimia.com | 10 mayo, 2020

¿Quieres recibir semanalmente nuestro nuevo contenido?