Revolver
| Las alegorías de un chico de barrio

Reino Unido, 2005 | Dirección: Guy Ritchie | Título original: Revolver | Género: Thriller | Productora: Europa Corp. | Guion: Guy Ritchie | Fotografía: Tim Maurice-Jones | Edición: Romesh Aluwihare, Ian Differ, James Herbert | Música: Nathaniel Mechaly | Reparto: Ray Liotta, Jason Statham, André Benjamin, Vincent Pastore, Terence Maynard, Andrew Howard, Mark Strong, Francesca Annis, Bill Moody, Tom Wu, Hon Ping Tang | Duración: 115 minutos | | Disponible en:  Movistar+  Amazon Prime Video  

Reino Unido, 2005 | Dirección: Guy Ritchie | Título original: Revolver | Género: Thriller | Productora: Europa Corp. | Guion: Guy Ritchie | Fotografía: Tim Maurice-Jones | Edición: Romesh Aluwihare, Ian Differ, James Herbert | Música: Nathaniel Mechaly | Reparto: Ray Liotta, Jason Statham, André Benjamin, Vincent Pastore, Terence Maynard, Andrew Howard, Mark Strong, Francesca Annis, Bill Moody, Tom Wu, Hon Ping Tang | Duración: 115 minutos |

Guy Ritchie nos vuelve a trasladar a su particular mundo de gánsteres, timadores y camellos para contarnos una historia más profunda de lo habitual.

El término cine de autor aterroriza a la gente. Nunca recomiendes a un buen amigo una película denominándola «cine de autor» —a no ser que sea cinéfilo empedernido, claro—, porque por muy bien que se la hayas vendido nunca la va a ver. Huirá de ella, como de la peste. Hay algo en ese término que hace que la gente piense en ello como cine extraño, experimental, una actividad de puro esfuerzo más que de relax y entretenimiento, muy alejado de esa visión puramente consumista del cine actual. Marvel y, en general, la factoría Disney nos han hecho olvidar que había una época en el que el gran público podía sentarse y disfrutar de películas como La lista de Schindler  (Steven Spielberg, 1993) o Casino (Martin Scorsese, 1995), películas que se convirtieron en todo un éxito, y que son grandísimos clásicos actuales —hecho que hoy en día sería prácticamente imposible de repetir—. ¿Quién iría ahora al cine a ver una película en blanco y negro por mucho que esté dirigida por Spielberg —más allá de «las señoras», claro, esas verdaderas salvadoras del cine adulto—? ¿Es que el cine de autor no puede ser comercial? Probablemente haya una sola excepción a la regla: el señor Tarantino.

La lista de Schindler, el blanco y negro de Spielberg.

El cine de autor no es más que una manera de denominar a ese cine en el que la visión del director —en este caso su creador, su autor— tiene una influencia especial en el resultado final de la película. Esa visión se puede plasmar en la construcción de personajes —como ocurre con esos personajes neuróticos, cínicos y casi absurdos, marca de la casa de Woody Allen— o, incluso, en la manera de construir escenarios o situaciones. En el caso de Tarantino puede que su especialidad sean esos montajes frenéticos, en el que no nos deja ni tiempo para respirar, añadiendo sangre y otros elementos del gore, acercándose a una de sus grandes pasiones: el cine de serie B. Este tipo de elementos parecen encantar al gran público, que abrazan sin reparos a un antiguo conocido como es el cine del viejo de Quentin, pero luego no dan oportunidad a los recién llegados. Mejor malo conocido que bueno por conocer, supongo. Otro autor que ha tenido gran impacto en el gran público —y que en cierta manera, comparte varios elementos con el estilo de Tarantino— es el director del que vamos a hablar hoy: Guy Ritchie.

Guy Ritchie se estrenó en el largometraje con el que es, para mí, su mejor película hasta la fecha, Lock & Stock (1998), una película aclamada por la crítica y que es, según la revista Total Film, una de las mejores películas británicas de todos los tiempos. En ella ya nos dejó claro su estilo personal, que de hecho ha continuado utilizando en todas sus películas posteriores: un montaje frenético —como he dicho antes, parecido al que realiza Tarantino, pero en este caso mucho más «desastroso»— y sobrecargado, en el que utiliza varias tramas simultáneas que acaban entrelazándose, todo esto para retratar a la parte más oscura de Londres, con mafia, capos de poca monta, drogas y timadores. Resumiendo, el caos hecho película. Sin embargo, su gran auge vino con Snatch. Cerdos y diamantes (2000) —nadie puede resistirse a Brad Pitt haciendo de gitano—, su película más conocida y, sin duda, alabada por el gran público. Pero la película que hoy comentamos es un poco distinta a las demás —más allá de sus encargos desastrosos como El Rey Arturo: La leyenda de Excalibur (2017), o verdaderos actos terroristas a la memoria colectiva, como es el caso del live action de Aladdin (2019)—. Hoy vamos a hablar de Revolver (2005).

En Revolver, el ajedrez se convierte en un personaje más de la película.

A simple vista, Revolver comparte muchos elementos con todas las demás películas del director, empezando con un reparto coral encabezado por Jason Statham —uno de sus actores fetiches—, siguiendo con ese retrato de los timadores y mafiosos británicos, aunque en este caso, tal vez, desde un punto de vista más «refinado», dejando un poco de lado esa «suciedad» londinense a la que nos tiene acostumbrados. Aquí, Ritchie también nos sigue recordando que le encanta llamar la atención, le encanta usar todos los efectos posibles para evitar que el espectador se aburra —sin llegar, claro, al «circo» de Snatch: Cerdos y Diamantes, en el que el director parece un niño pequeño con un juguete nuevo, no puede parar de presionar los botones—, pero en este caso todo tiene un poco más de sentido. Incluso la voz en off, que resulta un elemento distractor al principio, acaba teniendo su razón de ser. Y es que Guy Ritchie en Revolver se atreve a dar un paso más, no solo quiere hacer una película divertida y palomitera, sino que quiere contarnos algo más allá, quiere hacer una alegoría.

Yo siempre me posicionaré a favor de esos directores que arriesgan, sea cuál sea el resultado final. Guy Ritchie es un director torpe, sobre todo narrativamente hablando, y todas esas deficiencias quedan patentes en Revolver. Ese estilo personal de contar la historia, con varias tramas paralelas que acaban entrelazándose hacen que el hilo principal se disperse, acabas sin saber muy bien qué está ocurriendo, y como he dicho antes, todo es un caos. Pero, Revolver tiene un «algo» especial que te mantiene pegado a la pantalla, sientes que, a medida que la película avanza, hay algo más que subyace en todo ese festín de disparos, zooms e, incluso, en este caso, dibujos animados. En ciertos momentos, la película te hace pensar, buscar una explicación de lo que está ocurriendo, y eso es estimulante.

La torpeza de Guy Ritchie también reside en el guion —en este caso ayudado por Luc Besson, otro director y guionista con múltiples amantes y detractores a partes iguales— y, sobre todo, en los diálogos. La película está repleta de frases hechas, frases que suenan «cultas»: «¿ Por qué tiene un hombre que elegir?», «las reglas están para saltárselas»… y si sigo, no termino. Parece que el director, en su labor de escritura del guion, se dedicó a buscar «frases célebres» en Google, algo que, sin duda resta calidad a la cinta.

«Me di cuenta que mi mente lo estaba haciendo más complicado de lo que era realmente. La película es tremendamente simple. Es simplemente que la única entidad contra la que estás luchando es una que está en el interior, claro» Guy Ritchie

El plantel de actores es fantástico, como siempre en sus películas. Jason Statham tiene gran madera de estrella, sin ser un gran actor te hace disfrutar de cada una de sus escenas. Ray Liotta también está sorprendentemente bien como ese villano que parece sacado de un episodio de Jersey Shore —el mítico reality show de la MTV—, entre cámaras de rayos UV y redecillas en la cabeza para dormir, como las antiguas señoras cuándo se hacían la permanente.

Ray Liotta interpretando a un villano que roza lo absurdo.

Sin embargo, más allá de todo lo dicho hasta ahora, la película tiene un problema enorme: su desastroso final. Sin querer entrar en detalles, la película estalla por los aires todo lo que había construido hasta entonces y decide pasar del elemento «enigma» para contarte la película. Y el problema no es el qué, sino el cómo. Ritchie decide que es buena idea filmar a unos expertos para explicártelo todo con pura palabrería. Es como cuándo un influencer intenta dar consejos del último libro de autoayuda que se ha leído. Es bochornoso e indignante. Una forma poco disimulada de subestimar al espectador. Una auténtica pena.

Todo esto es lo que hace que Guy Ritchie sea un director que polariza, con múltiples amantes, pero también detractores. Y es que sus desastres son verdaderas calamidades, pero cuándo una de sus películas es divertida, es que es tronchante. Mi relación con él es bastante complicada, esa dualidad amor-odio existe, incluso en una misma película, como es el caso de Revolver. Pero hay algo que no se le puede negar, lo suyo es cine de autor palomitero, y eso no todos lo pueden conseguir.

Fuentes: 1




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Texto de Mikel Viles | © laCiclotimia.com | 20 mayo, 2020
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Texto de Mikel Viles
© laCiclotimia.com | 20 mayo, 2020

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