Vera Fauna
| Dudas y flores

El debut en largo formato de Vera Fauna nos traslada a una Sevilla costumbrista repleta de melancolías a través de guitarras psicodélicas. La banda hispalense se hace un nombre a nivel nacional y da el primer paso para convertirse en una referencia.

Vera Fauna publicó en el 2016 sus primeras canciones. Lo cierto es que la banda sevillana lleva haciendo música varios años, pero fue en el pasado 2020 cuando, gracias a su primer largo, logró hacerse un hueco dentro del panorama musical español. Y no es de extrañar, pues Dudas y flores (Purple Moon Records, 2020) supone un debut en larga duración más que notable. Guitarras, distorsión y sintetizadores crean una atmósfera de psicodelia envolvente que atrapa desde la primera escucha. Vera Fauna pasa de ser una banda emergente a una realidad contundente dentro del panorama nacional.

Lanzado en enero de 2020, el álbum ha tenido muy poco rodaje en los escenarios de nuestro país por razones obvias. No se ha podido apenas presentar el disco en directo, pero lo que sí ha hecho Vera Fauna con su Dudas y flores es volver a poner Sevilla en el mapa de la música alternativa nacional con un sonido fresco que hacía tiempo no lográbamos encontrar en EspañaCandelaria, el tema con el que empieza el álbum, arranca con un riff de guitarra que nos transmite pura nostalgia, y la letra ahonda en el tono melancólico de la composición, pues en ella se nos habla de una relación —se intuye que amorosa— que llega a su fin en una Sevilla que se ve doblegada por la modernidad.

«Solo hay hoteles en la Alameda
Están cerrando las mercerías
La memoria es lo que se queda
Fuera del centro de Sevilla»

Continúa el trabajo de Vera Fauna con Pancracio, quizás el mejor tema del álbum. Seguimos siendo testigos sonoros de una melancolía evidente. Los andaluces consiguen que sus canciones adquieran vida propia y que lloren melodías y letras que nos trasladan a los barrios de Sevilla. A partir de aquí, el álbum abraza —de forma momentánea— un tono algo menos afligido. Con En mi jardín, un Capullo y sobre todo con Nova, Pt II, logra despertar un optimismo con melodías algo más alegres que se disfrutan de principio a fin. Llegando a la mitad del disco nos encontramos con Fernando Morientes, canción con título de futbolista en la que se vuelve a hablar de Sevilla con tristeza por lo que está dejando de ser la ciudad en sí, y con la que terminamos de percibir unas referencias sonoras claras a otra banda hispalense: Pony Bravo. Se podría escribir una reseña sobre Dudas y flores sin mencionar a Pony Bravo, es cierto, pero sería obviar algo evidente que en ningún caso hace menos plausible el trabajo de Vera Fauna, que suenan genuinos desde el primer acorde hasta el último. Vera Fauna bebe del sonido de Pony Bravo en la misma medida que estos y gran parte de las bandas españolas que han hecho rock a partir de los 80 beben del sonido de Triana, y esto no es ni más ni menos que una parte natural de la música.

«Sé que es difícil salir de la rueda si estamos dentro». Cobre.

Somango —con un sonido acaso caribeño— abre la segunda mitad del disco. Lo que viene justo después de este tema es uno de los grandes aciertos del álbum: se trata de una versión de Me pongo colorada, de Papá Levante, de nombre Colorada, en la que se hace una reinterpretación de este clásico contemporáneo muy personal y con mucho carácter. Hacia el final, volvemos a tropezarnos con esos tonos nostálgicos que caracterizan el conjunto del disco, empezando con Los naranjos y siguiendo con Moravia 6, un interludio en el que destaca un discurso con un mensaje vitalista a la par que anticapitalista. Se trata de un disco con mucho fondo ideológico, y prueba de ello es una de las frases que se dicen en la última canción, de título Cobre. Con su debut en largo formato, Vera Fauna nos invita a salir de la rueda un momento y nos traslada a la Sevilla más costumbrista con mucho amor y melancolía. En definitiva, Dudas y flores nos presenta las nostalgias de una ciudad que está dejando de ser lo que la banda entiende que fue en su momento. Caben el desamor, la desazón o la tristeza en un álbum que también incluye pasajes optimistas y que al final resulta ser un canto psicodélico a la vida. Puede ser bonito escuchar el disco y dejarse llevar un poco por esta mezcolanza de psicodelia y guitarras, naranjos y barrios varios de una Sevilla que está cambiando.




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Texto de Marcelo Parra Rojas | © laCiclotimia.com | 2 abril, 2021
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Texto de Marcelo Parra Rojas
© laCiclotimia.com | 2 abril, 2021

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