Seis películas con gran fotografía
| Cuando la imagen es el alimento de la vista

La dirección de fotografía es un elemento principal del cine que en los últimos años ha destacado en películas como «Blade Runner 2049», «Joker» o «Un hombre soltero». Presentamos un listado de seis obras de placer visual asegurado.

El todo de una gran película no se limita simplemente a esa historia que atrae de principio a fin, o una buena interpretación por parte del elenco. Podemos definir el largometraje como un gran puzle o una larga bufanda que, hilando poco a poco todos los elementos necesarios, llega a ese gran conjunto que eleva el cine a la categoría de arte.

Conforme han pasado los años, la dirección de fotografía se ha convertido en un pilar fundamental en lo que respecta a la calidad del filme, marcando la diferencia entre una película «muy buena» y una «espectacular», porque vivimos en una sociedad tecnológica en la que el principal alimento de los seres humanos es la imagen. Todo lo consumimos con nuestra vista: lo apetecible y atractivo, lo doloroso y lo emotivo. Por ello, nosotros no queremos ser menos y nos sumamos a engrandecer la lista que seguro tenéis en casa, de películas con una fotografía excelente. Pueden ser más o menos conocidas, de tu gusto o todo lo contrario, pero el placer visual está asegurado.

Un hombre soltero (Tom Ford, 2009)

No son pocas las voces que ya dijeron en su momento que Colin Firth merecía el Óscar por esta elegante interpretación en una película que es justamente eso, pura distinción en lo visual y en lo auditivo. Bailando sobre el amor, la pérdida, el dolor y la pasión, el director de fotografía Eduard Grau, barcelonés y que Tom Ford eligió para que se hiciera cargo de su ópera prima, coge esos sentimientos y los convierte en un juego de colores de lo más sutil.

El frío tanto del clima como del alma viene a estar representado con el blanco invernal; el gris de un mundo inmerso en la Guerra Fría nos muestra una visión de la sociedad americana perfecta que empezará a ser entendida como masa. Pero lo más llamativo son esos cambios cuando la pasión y el deseo sexual se abren paso. El cambio gradual, casi imperceptible de ver unos labios que se colorean por arte de magia, del movimiento de los cuerpos que hace que las pieles evolucionen del «gris social» al naranja, candente, rojo pasional. De esos colores cálidos que comienzan a proporcionarle calor al espectador.

Skyfall (Sam Mendes, 2012)

El nombre de Roger Deakins va a sonar varias veces a lo largo del artículo, y en Skyfall es una pieza clave. Como la mayoría de las películas de la saga del agente 007, lo comercial prima por encima de todo lo demás, pero sí que es cierto que en los últimos años, sin perder sus raíces, este producto ha sabido sacarle partido a los medios que le ofrecía el audiovisual.

La primera película de la serie Bond rodada en HD con cámaras ARRI Alexa (graba directamente en digital), todas las imágenes, incluso las que conllevan más acción, están cargadas de una gran vistosidad gracias a la amplitud de la gama cromática, las claves bajas, la correcta dirección de la luz, el uso de la profundidad de campo y, cómo no, la enorme sensibilidad en los planos más oscuros, sacándole un partido exquisito al contraluz, rascacielos, planos aéreos de la modernidad asiática y su estética arquitectónica contemporánea.

El trabajo visual que se ha llevado a cabo en Skyfall es majestuoso y es una prueba más de que todo lo que rodea al agente 007 no hace más que mejorar, pasen los años que pasen, y que pese a críticas pasadas por ser comercial, debemos reconocer que es uno de los mejores trabajos, por no decir el mejor, que se ha hecho con Bond, James Bond.

La novia (Paula Ortiz, 2015)

Basada en Bodas de sangre de Federico García Lorca, el largometraje es una delicia para los sentidos, por su fotografía y su música. El juego de los colores para mostrar la frialdad, la juventud, la pasión o la tragedia, se abren paso en esta obra audiovisual de manera tan poética que la directora, Paula Ortiz y el director de fotografía, Migue Amoedo, han logrado plasmar a la perfección la creación de Lorca: una composición poética hecha poema visual.

La fotografía enamora también por la belleza de Capadocia (Turquía) o el paisaje desértico de Aragón, y se integra perfectamente como un elemento más que forma parte de un largometraje que emociona, se aleja de lo puramente comercial y que ha sido hecho con total cuidado para contar una historia que es dramáticamente bella.

The Neon Demon (Nicolas Winding Refn, 2016)

Cuando juntas la belleza femenina que demanda la sociedad de turno con la belleza visual, aparece el cóctel llamado The Neon Demon. La psicodelia en estado puro. Película controvertida y con opiniones dispares que nos hace recordar Helter Skelter (Mika Ninagawa, 2012), ya que se enmarca en el mundo de la moda y en el sueño de alcanzar la belleza escultórica de la antigua Grecia.

Natasha Braier, la directora de fotografía, arriesga al máximo con la estética porque para hablar del concepto de lo bello, la película también debe serlo. El juego de colores es cuanto menos atrayente. Se nos presenta al personaje principal, Jesse —una Elle Fanning excepcional—, envuelta en la gama de unos pasteles que evolucionan hacia la estridencia, con colores pasionales que llegan hasta el neón, tal y como reza el título del largometraje; mostrando la propia evolución del personaje, la destrucción de la inocencia y la bienvenida al mundo feroz y monstruoso.

Lo estéticamente visual prima por encima de todo lo demás en esta película, y debemos poner toda nuestra atención en la imagen y alimentarnos de ella durante todos los minutos que dura, porque la incitación al placer visual es real.

Blade Runner 2049 (Denis Villeneuve, 2017)

No sabemos si Villeneuve sabía dónde se metía cuando decidió hacerse cargo del legado que había dejado Blade Runner (Ridley Scott, 1982) y traerlo a nuestras pantallas más de treinta años después, pero si venía de la mano de uno de los mejores directores de fotografía de la historia, Roger Deakins, muy pocas cosas podrían salir mal.

Deakins fue el encargado de hacer esta obra de arte porque, dejando de lado la historia distópica y lo bien que se ha enlazado con la protagonizada por Harrison Ford, en Blade Runner 2049 debemos hablar de FOTOGRAFÍA con mayúsculas.

El nuevo mundo es gris, casi como el actual, debido a la contaminación, y el cambio climático ya es una realidad por lo que el blanco de la nieve se abre paso, la impredecible lluvia torrencial bajo la luz artificial del neón nos sorprende y hace que todo brille mas en nuestra piel, y ese amarillo cálido, el de las tormentas de arena y las olas de calor, se abre paso en las escenas de clímax mostrando la inmensidad de un mundo futuro destruido pero visualmente bello.

Joker (Todd Phillips, 2019)

El esfuerzo que hizo Joaquin Phoenix para sacar él solito adelante la película es sobrehumano, su interpretación es realmente brillante; y aunque la película dura justamente dos horas, cuando terminas de verla parece que ha sido muchísimo menos. Pero aquí venimos a hablar de la fotografía y del excelente trabajo que ha hecho su responsable, Lawrence Sher, que suele colaborar de manera asidua con Phillips en otras de sus obras audiovisuales.

El trabajo de etalonaje que se ha hecho en post-producción es una prueba más de que los encargados del color en los largometrajes se están labrando su propio camino en este mundo tan competitivo como es el audiovisual. Joker es otra de esas películas que, tras unos cuantos visionados, merece la pena ver también sin diálogos, porque el tratamiento que se hace de la iluminación y el color es atractivo, y no pasa desapercibido para nadie. Hace uso de la luz difusa para que sea más agradable para el espectador, más fácil de visualizar sin grandes contrastes y en la paleta de color utilizada prima el rojo y como complementario el verde, haciendo converger la colorimetría y la narrativa como uno de los pilares de la película que acompañan a Phoenix y Joker en su viaje.




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Texto de Salomé Medina Lorente | © laCiclotimia.com | 15 agosto, 2020
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Texto de Salomé Medina Lorente
© laCiclotimia.com | 15 agosto, 2020

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