Las 5 de Anthony Hopkins
| El villano de toda una generación

¿Qué ocurre cuando el villano tiene tanto carisma y es tan divertido que llega a darnos igual todo lo demás? Repasamos la carrera de Anthony Hopkins, en el recuerdo de todos por ser uno de los antagonistas más memorables de la historia del cine.

El villano es una parte esencial de toda buena historia. Es necesario que haya un antagonista para nuestro protagonista, que forme parte del conflicto central de la película, y que nos ayude a posicionarnos a favor de la figura central de la historia, pudiendo ser este antagonista desde una persona física identificable, hasta un ente sin rostro o la propia sociedad. Alguien frente al que luchar, un obstaculo en el camino de nuestro héroe para llegar al desenlace final. Pero el antagonista no es un personaje secundario más, y eso hace que en muchas ocasiones requiera de un arco dramático tan —e, incluso, a veces, más— elaborado que el del propio protagonista. El villano trae consigo una connotación negativa, un atisbo de maldad y oscuridad que es necesario explicar, y que incluso, en ocasiones, dotan a este de una «picardía» especial, algo memorable a la vez que atractivo que el héroe no es capaz de transmitir. Ejemplo de ello es Sharon Stone, que encarna a una arrebatadora Catherine Tramell en Instinto básico (Paul Verhoeven, 1992), una mujer dotada de un erotismo salvaje, que a pesar de parecer una simple «mujer del destape», su maldad presenta infinidad de capas. O quién no se acuerda de Alex Forrest, una de las mejores villanas de la historia del cine, interpretada por una inigualable Glenn Close en Atracción fatal (Adrian Lyme, 1987) cuyo Óscar fue —otra vez— arrebatado injustamente. Todo esto hace que, en ciertas situaciones, incluso nos lleguemos a poner de parte del villano. En Black Panther (Ryan Coogler, 2018), el conflicto del personaje de Michael B. Jordan incluía gran contenido político y de desigualdad social, haciendo que fuese mucho más potente que el del propio superhéroe encarnado por el recientemente fallecido Chadwick Boseman.

Pero ¿qué ocurre cuándo esto mismo sucede en una película de terror?, ¿qué pasa cuando el mismísimo asesino tiene tanto carisma y es tan divertido que llegue a darnos igual el policía que lleve el caso? Esto deberíamos preguntárselo al personaje del que vamos a hablar hoy, Anthony Hopkins, que a sus 83 años que cumple hoy, sigue siendo uno de los «malos malísimos» más memorables del cine de terror. Hannibal Lecter creó tanto furor en los 90 gracias a El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991), que aparte de hacerle ganar el Óscar a mejor actor —y dejar un poco en la sombra a una estupendísima Jodie Foster—, le valieron también dos secuelas, probablemente, innecesarias. Sin embargo, muy al contrario que otros muchos actores a lo largo de la historia, ha conseguido superar el efecto generado por ese papel icónico pudiendo demostrar que más allá de un gran villano, es también uno de los mejores actores de su generación. Por ello, desde La Ciclotimia, para celebrar el cumpleaños del actor británico, hemos decidido hacer un repaso de su carrera a través de algunas de sus películas más remarcables.

1. El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991): el nacimiento de una leyenda

Hannibal Lecter, el caníbal más famoso de la historia.

Estamos, sin duda, ante uno de los mejores thrillers de la historia. Ganador de cinco Óscar durante la ceremonia de 1992 —nada más y nada menos que director, guion, actriz, actor y el premio gordo, mejor película— representó la creación de un mito, y el billete al éxito para el actor que lo interpretó, Anthony Hopkins. A todos se nos quedó grabado en la memoría ese «Hola Clarice» tan insignificante a la par que perturbador, junto a una imagen que ha sido fruto de pesadillas de muchos boomers, y algún que otro millenial. Una de las cosas más sorprendentes de El silencio de los corderos es que, a pesar de lo bien armada que está la trama de la película, y lo trepidante de la investigación policial, el mayor peso dramático reside en esas conversaciones entre Jodie Foster y Anthony Hopkins, llenas de tretas, mensajes encubiertos y mucha psicología emocional. El concepto de asesino en serie sufrió un antes y un después tras Hannibal Lecter.

2. Drácula de Bram Stoker (Francis Ford Coppola, 1992): de villano a oposición de las artes oscuras

Anthony Hopkins en la piel del Profesor Van Helsing.

Drácula de Bram Stoker es la versión más colorida e imaginativa de todas las versiones realizadas a lo largo de los años, y el maestro Coppola demuestra la capacidad de ingenio que tenían los realizadores de la época para sacar adelante películas sin la tecnología que tenemos ahora. Todo el colorido y la ideas visuales dotan a la película de una personalidad aplastante, algo que para las películas de superhéroes actuales es casi impensable. Sin duda que para la película han pasado los años, pero es toda una experiencia estimulante para los sentidos, digna de ser estudiada en todas las escuelas de cine. Gary Oldman encarna a un Drácula histriónico y excesivo, pero que da al personaje una entidad independiente más allá del clásico personaje ya conocido por todos. Esta vez Hopkins encarna al Profesor Van Helsing, el firme ayudante del personaje de Keanu Reeves que le iluminará sobre la existencia de las fuerzas sobrenaturales. Un personaje secundario, pero que su locura y múltiples guiños le hacen ser todo un «robaescenas».

3. Lo que queda del día (James Ivory, 1993): la interpretación más sofisticada

Un Anthony Hopkins contenido y lleno de matices como pocas veces le hemos visto.

El señor Stevens es el mayordomo de la mansión Darlington, un hombre que ha dado su vida al trabajo, y que tiene claro cuáles han de ser las prioridades en la vida de un hombre bueno. Todo esto empieza a tambalearse con la llegada de la señorita Kenton, una joven ama de llaves, que a pesar de su juventud demuestra ser una mujer de armas tomar. Lo que queda del día es una delicada y sofisticada historia sobre un hombre recto cuya postura en la vida le lleva a la más pura deshumanización, y para el que las emociones no son más que un obstáculo en la vida del trabajador. Hopkins nunca ha estado tan contenido y, al mismo tiempo, arrebatador, haciendo que, en contra de todo pronóstico debido a su filmografía anterior, nos lo lleguemos a imaginar como un hombre enamoradizo. Toda una delicia dentro de la filmografía de un maestro de la talla de Ivory.

4. Los dos papas (Fernando Meirelles, 2019): un papa con cara de asesino en serie

Hopkins y Pryce forman una tierna pareja que se compenetra a la perfección.

La premisa de Los dos papas es apasionante: las conversaciones entre dos papas sobre la iglesia y sus problemas. Y justamente los momentos de debate entre Hopkins y Jonathan Pryce como el Cardenal Bergoglio —el actual papa Francisco— son los que elevan la película al más allá. La cinta divaga sobre los problemas de la iglesia en los últimos tiempos, mientras trata de contar la historia de Bergoglio durante la dictadura Argentina. Sin embargo, el gran error de la pelicula —y para algunos, una oportunidad perdida— es que pasa de puntillas por los temas espinosos concernientes a la iglesia y a la religión, tratando de evitar posicionarse en ningún momento. Hopkins vuelve a estar fantástico, y junto a Pryce consiguen superar la pura imitación, construyendo dos personajes con vida propia. No deja de ser paradójico ver a uno de los asesinos más memorables de la historia del cine encarnando a un papa.

5. El padre (Florian Zeller, 2020): la oportunidad para glorificar al mito

Hopkins nos brinda una interpretación arrebatadora en la que podría ser su última opción para ganar su segundo Óscar.

El padre puede llegar a ser la sexta nominación al Óscar para el actor, e incluso puede que su segunda estatuilla. Florian Zeller nos sumerge en la mente de un señor con demencia, creando una película tan confusa que aturde, haciendo que el drama más profundo parezca un thriller psicológico. A pesar de todas las magníficas interpretaciones que hasta ahora nos ha brindado Anthony Hopkins, nunca antes le hemos visto en semejante tesitura, rompiendo su imagen de hombre imperturbable, convirtiéndose en un anciano frágil y delicado. Junto a él, una fantástica Olivia Colman que nos retrata el horror que pueden sufrir los familiares de los ancianos en esta situación. Ahora mismo en los mejores cines, no dejéis escapar el momento, pero recordad: si es posible, en versión original.




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Texto de Mikel Viles | © laCiclotimia.com | 31 diciembre, 2020
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Texto de Mikel Viles
© laCiclotimia.com | 31 diciembre, 2020

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