Filosofía pandémica en el 45 aniversario de Tiburón
| «Salvad a los tiburones, y podremos salvar los océanos»

Estados Unidos, 1975 | Dirección: Steven Spielberg | Título original: Jaws | Género: Terror, Drama | Productora: Distribuida por Universal Pictures. Zanuck/Brown | Guion: Peter Benchley, Carl Gottlieb (Novela: Peter Benchley) | Fotografía: Bill Butler | Edición: Verna Fields | Música: John Williams | Reparto: Roy Scheider, Robert Shaw, Richard Dreyfuss, Lorraine Gary, Murray Hamilton, Carl Gottlieb, Jeffrey C. Kramer, Susan Backlinie, Jonathan Filley, Chris Rebello | Duración: 124 minutos | 3 premios Óscar: Montaje, Música, Sonido (1975) | Disponible en:  Movistar+  Amazon Prime Video  fuboTV   | Comprar Blu-ray | Comprar DVD

Estados Unidos, 1975 | Dirección: Steven Spielberg | Título original: Jaws | Género: Terror, Drama | Productora: Distribuida por Universal Pictures. Zanuck/Brown | Guion: Peter Benchley, Carl Gottlieb (Novela: Peter Benchley) | Fotografía: Bill Butler | Edición: Verna Fields | Música: John Williams | Reparto: Roy Scheider, Robert Shaw, Richard Dreyfuss, Lorraine Gary, Murray Hamilton, Carl Gottlieb, Jeffrey C. Kramer, Susan Backlinie, Jonathan Filley, Chris Rebello | Duración: 124 minutos | 3 premios Óscar: Montaje, Música, Sonido (1975) | Comprar Blu-ray | Comprar DVD

Exploramos las implicaciones históricas, filosóficas y políticas de la mítica película de Steven Spielberg, y cómo enlazan con la época que nos ha tocado vivir.

A medida que dio recorrido el siglo XX y se desarrolló el «modo de vida americano», la focalización del enemigo en las cintas de terror pasó a ser un ser unipersonal, donde una sola figura podía representar nuestros miedos o inquietudes. El enemigo ya no provenía de otro planeta desconocido, sino que estaba enfrente de nuestros ojos y de manera visible. No eran multitudes ni se trataba de invasiones, sino que en este caso el terror amenaza nuestro modo de vida, nuestra cotidianidad.

Steven Spielberg adaptó al cine la novela de Peter Benchley escrita en 1974. Este libro relata la confrontación entre un pueblo costero y un tiburón blanco que amenaza con destruir el día a día de los integrantes de la localidad. A pesar de las claras influencias que podrían observarse de Moby Dick (1851) de Herman Melville, lo cierto es que el trasfondo ideológico es distinto, puesto que interviene otro elemento con carácter decisivo en el argumento de la obra: la sociedad del pueblo.

Jaws, la novela, frente al póster de adaptación de la obra.

Si bien la película podría diferenciarse en dos etapas distintas, en este artículo nos centraremos en la primera, donde se define cuál es el enemigo y cómo los personajes se enfrentan al mismo. Sirviéndonos de la definición de la «ideología» descrita por Zizek, esta no sería más que «una forma errónea de percibir la realidad, sino diversos puntos de vistas que concluyen a conocer una verdad».

Al ser estrenada a mediados de los años 70 la explicación de la película fue bastante simple de acuerdo con los acontecimientos transcurridos durante la guerra fría. La bestia, representante del odio hacia el sueño americano, es decir, el marxismo (mayor enemigo capitalista) amenazaría a los bañistas libres del disfrute de su playa. Desde el otro lado de la playa, Fidel Castro alabaría la obra del joven director y charlaría con él durante horas sobre la cinta en la visita del director a la escuela de cine en Cuba. Para el ex militar cubano, Tiburón representaba al capitalismo —el tiburón imperialista, como llegaría a recordar en sus discursos—, dando bocados por doquier a cualquier movimiento y haciendo presa a todos sus enemigos. Ninguna de las dos visiones es estrictamente verdadera ya que ambas dependen de su posición materialista, pero lo cierto es que sí conectan entre sí hasta cierto punto.

Fidel Castro pronunciando un discurso.

«El tiburón no es sino la unión de todos nuestros miedos en uno solo para que la realidad sea mucho más sencilla de afrontar». Zizek

Para los americanos, el tiburón representaría el miedo al comunismo. Para los comunistas, representa el miedo al capitalismo. La realidad es que el tiburón encarnaría nuestros miedos en un solo individuo, siendo este aplicable a las distintas realidades que componen la sociedad.

Centrándonos en el presente, la amenaza que el coronavirus creó en Occidente no se hizo notar hasta que el virus estuvo bien adentro de los países miembros. Hasta entonces, la amenaza era externa; era una preocupación, pero de segunda. Esto mismo ocurre con Tiburón. Unos pocos casos no desatarían la cólera entre los bañistas, puesto que son aislados y están controlados. Mientras que desde fuera los expertos piden cerrar la playa del pueblo de inmediato, los especuladores se niegan ya que con ello verían sus empresas arruinadas. El enemigo es visible y material pero también es una amenaza para la supervivencia de los empresarios. Por otro lado, el pueblo de a pie arriesga su vida haciendo caso omiso a las medidas de precaución. Exactamente lo mismo ha ocurrido con el coronavirus en Europa, y después en Estados Unidos. La amenaza externa que vino desde China no era real hasta que no la sentimos en nuestras carnes, y tuvieron que cerrar no solamente las playas, si no prácticamente cualquier tipo de negocio, destruyendo a especuladores, empresas y trabajadores. Hasta el primer ministro británico, Boris Johnson, que optó ante una situación intermedia entre el completo aislamiento y la apertura de los locales y comercios, profirió «y por eso, mi héroe político es el alcalde de Tiburón […] porque él mantuvo abiertas las playas».

Peter Benchley, escritor de Tiburón.

Tristemente, el autor de la novela se arrepentiría de haber publicado este libro sobre un cierto tipo de animal, que verdaderamente es indiferente a la acción humana. Los sucesos están inspirados en los hechos ocurridos durante 1916, donde cerca de la costa de Nueva Jersey un tiburón blanco ataco a varios bañistas a lo largo de 100 km de playa en pleno verano.

«Fue una pesca popular […] no había remordimientos porque estaba la idea de que esos animales eran asesinos». Peter Benchley

Se produjo además una auténtica cacería contra los tiburones después del estreno de la película, reduciendo en gran medida el número de ejemplares de la especie en el estado de Florida. Según la bióloga Julian Baum, la población de tiburones amarillos decreció hasta casi un 90%.

Pasaron muchos años hasta que se establecieron campañas para la protección del tiburón blanco que han ayudado a elevar en gran medida los niveles de la especie en números, pero ni con esas se ha conseguido llegar a las cifras anteriores de 1975.

Siguiendo el argumento de Neil Hammerschlag, los tiburones poseen mecanismos sensoriales que detectan una mínima variación en la presión del entorno, lo que hace a la especie implacable para detectar el movimiento a sus alrededores. Este mecanismo le permitiría además distinguir entre qué tipo de carnes puede buscar su alimento. Siendo su manjar favorito el de las focas, los tiburones tienden a escupir a los humanos al ser demasiado blandos. Por lo que Hammerschlag afirma que únicamente quieren que los dejemos en paz y sin molestarlos.

45 años después de su estreno, es impresionante ver la multitud de acepciones e interpretaciones que Tiburón ha propiciado. Con todos estos argumentos, la cinta ha alcanzado un lugar en el trono junto a las grandes obras de la cultura pop del siglo XX y la filosofía cinematográfica, de la cual, sin lugar a dudas, nos seguirá dando de qué hablar durante otros muchos años.

Cita del subtítulo: Peter Benchley.




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Texto de Adolfo M. Rodríguez | © laCiclotimia.com | 19 julio, 2020
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Texto de Adolfo M. Rodríguez
© laCiclotimia.com | 19 julio, 2020

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