Fernando Bayona, artista
| «En España se detesta la cultura»

Que diez años no son nada, de cuando con él llegó el escándalo encarnado en la muestra Circus Christi. Fernando Bayona (Linares, Jaén, 1980) se convirtió en objeto de la ira de la prensa reaccionaria y de colectivos incipientes como Hazte oír en aquel año cero, en el 2010. Su interpretación del Nuevo Testamento, con una Virgen María prostituta y un Jesucristo ídolo del rock, le supuso el veto de la Universidad de Granada y de un buen número de instituciones. Diez años más tarde la serie de fotografías es codiciada por los coleccionistas internacionales como Pedro Slim y ya se exhibe en varios museos. Comenzó en la escultura, pero decidió esculpir sus imágenes e iconografía a través de la fotografía, como retablos visuales, que ya ha expuesto por medio mundo. Paradojas de la cultura, ABC, el medio que le criticó duramente por Circus Christi le ofreció su estand en ARCO para presentar La memoria traidora y posteriormente cruzó el charco para triunfar en México con el Aparato de las apariencias. En la actualidad compagina su labor artística con la gestión cultural y la producción audiovisual. Opina que en España se detesta la cultura, pero él insiste.

A diez años de la polémica por Circus Christi ¿cómo ve todo lo que sucedió?
Como un mal sueño. Jamás pensé que la sociedad española, y la granadina en concreto, tuviese tan poca capacidad para discernir entre una serie de carácter artístico y el «supuesto» insulto a sus creencias «religiosas» —entrecomillas porque en muchos casos no son sentimientos religiosos sino folclóricos o de índole festivo-social—. Me sorprendió la capacidad de linchamiento que tiene la población sin conocer el planteamiento conceptual de las imágenes que conformaban la serie. Nunca pensé que esas personas que enarbolan la bandera del amor al prójimo hicieran guardia en la puerta de mi casa para agredirme o compartieran datos personales como mi dirección, teléfono y mail personal para insultarme o amenazarme de muerte. Curiosa también la reacción de la policía que no hizo nada por protegerme sino más bien todo lo contrario. Y más relevante la acción del Ayuntamiento de Granada, y el color político que lo gobernaba en ese momento, echando más leña al fuego cuando escasas semanas previas había adquirido cuatro piezas de la serie y la había premiado en su convocatoria anual de artes plásticas. Lo más irónico de la historia es que muchas de las amenazas de muerte partían del hermano de un dirigente del partido, aprendiz de imaginero en ese momento y licenciado en Bellas Artes ahora para más datos, por lo que las denuncias interpuestas ante la policía quedaron «misteriosamente» archivadas sin investigación alguna. En una oleada por atentar contra mí, también se hizo contra mi obra, llegando incluso a destruir una pintura mural de grandes dimensiones en el ábside central de la iglesia de la población donde viví hasta los 18 años. A día de hoy la pintura sigue sin restaurar, y sorpresa, la denuncia también fue archivada dado que la investigación ni tan siquiera se inició. Motivo: la agresora era prima de la juez que debía hacerlo. Todos sabemos quien es, pero… Los cristianos han de aprender que la figura de Jesús no les pertenece, es un personaje histórico, y como tal puede ser puesto en tela de juicio, así como la historia que de su vida nos han contado. Consejo: si no te gusta lo que cuento en mi trabajo, no visites mis exposiciones, no busques mi obra en las redes sociales, así te evitas el mal trago. Trato de hacer lo mismo con los lugares donde se me agrede o rebaja a ciudadano de segunda por ser homosexual, ya sea espacio de culto o político.

«Los cristianos han de aprender que la figura de Jesús no les pertenece, es un personaje histórico, y puede ser puesto en tela de juicio».

¿Continúa recibiendo amenazas?
Afortunadamente no, pero de vez en cuando recibo algún que otro mensaje de alguien que ha descubierto la serie por internet o la ha visto publicada en algún libro. No hace mucho tuve un encontronazo con un «Vox-pensante» que hacía un llamamiento en redes sociales a denunciarme por blasfemo. El pobre llegaba diez años tarde. Lo sé, es una pena. Hay gente que su cabeza no le da más que para votar esa «cosa» sin capacidad para el juicio crítico.

¿En qué ha contribuido al debate sobre el carácter de las religiones Circus Christi?
Es un callejón sin salida. Cuando se habla de religión las posturas siempre son muy encontradas y hay poco espacio al diálogo. Es algo sumamente íntimo que es llevado al terreno personal. Para mí no deja de ser una muestra de incultura y desconocimiento de otras realidades, y sobre todo de la propia creencia. El católico tiende a ser poco permeable a otras formas de pensamiento que no sean las suyas.

¿Qué secuelas le dejó la polémica, continúa el veto de la Universidad de Granada?
No he vuelto a colaborar con la Universidad de Granada pero puede ser casual, o no. Se me asocia con la polémica por tratar temas tabú que considero necesarios. El sexo, las drogas, la religión, la violencia y el control que ejercen sobre el individuo los poderes fácticos han de ser temas tratados abiertamente. Y en este sentido entiendo que la acción del artista no es solo hacer arte bello, que también como pongo de manifiesto en mi producción artística, sino también denunciar aquello con lo que no estás de acuerdo, o mínimamente, ponerlo de relieve para que se reflexione sobre ello.

¿No le resulta paradójico que medios que le criticaron duramente por Circus Christi hayan solicitado sus servicios como artista?
El tiempo pone todo en su sitio. En su momento se me tachó de «artistilla» que buscaba la polémica para saltar a la escena pública. Era un novato que de la noche a la mañana es lanzado al estrellato sin los recursos ni la trayectoria para digerir esta notoriedad. Y mucho menos saber aguantar el tipo para que se hable de él durante varias semanas en prensa, radio y televisión. El tiempo demostró que no buscaba polémica sino que es mi visión del proceso artístico, los temas de investigación que dirigen mi proceder como creador. Es por ello que entiendo lógico que medios que en su momento me criticaron ahora hayan recapacitado y cambiado de opinión.

Presentación en el templo. Serie Circus Christi. Fernando Bayona

¿Qué ha supuesto para su carrera que Circus Christi haya entrado a formar parte de importantes colecciones internacionales de arte?
Es sumamente importante para mí porque afianza mi trayectoria artística y profesional. Pone de relieve la valía de la serie y demuestra que la controversia forma parte de mi trabajo y no un modo de generar polémica. He de reconocer que ha sido la serie que más y mejores satisfacciones me ha dado. A día de hoy se siguen vendiendo imágenes de esta serie y algunas tiradas se han agotado por completo. Es evidente que entrar a formar parte de colecciones y centros de arte internaciones de gran relevancia ayuda, como así lo ha hecho que aparezca en libros junto a la obra de artistas como David LaChapelle, Andrés Serrano, Peter Witking o Bettina Rheims, siempre acompañados igualmente de la polémica por su visión artística.

¿Cómo has conseguido vivir del arte?
Corrijo, mal-vivir. En España se detesta la cultura. Es un cáncer que nos corroe desde dentro. Cuando decides ser artista y vivir de ello asumes la inestabilidad económica de esta profesión, su precariedad laboral, emocional y hasta sentimental ya que no es fácil soportar a un artista con sus subidas y bajadas. Vivo por y para el arte, para mí es una entrega absoluta. He dejado por el camino cosas que jamás podré recuperar en aras de un ideal. Puedo sentirme un gran afortunado porque, para bien y para mal, vivo de mi producción artística, pero el buen hacer, la búsqueda de la perfección casi enfermiza y las ganas de mejorar en cada serie pasan factura. Mi trabajo te puede gustar o no a nivel estético, pero hay un gran consenso en que está realizado con mimo y esmero al máximo nivel.

«La acción del artista no es solo hacer arte bello sino también denunciar aquello con lo que no está de acuerdo»

¿Qué opinas del intrusismo, de que cualquiera puede ser fotógrafo, periodista, artista?
Hay una gran diferencia entre hacer fotos y ser fotógrafo. Las fotos las puede hacer cualquiera, basta con tener un dispositivo que fije una imagen a un soporte y apretar el botón para que esto ocurra. Otra cosa bien distinta es que el resultado obtenido sea una fotografía y no una instantánea. La fotografía ha de conmover; si no lo hace, no hay punctum, como bien apuntaba Roland Barthes en La cámara lúcida allá por 1980. Una cosa es practicar el arte y otra bien distinta ser artista. No tiene tanto que ver con la praxis de una técnica sino de una forma de enfrentarse a la vida, de estar en el mundo, de entenderlo y de vomitarlo con una estética propia y coherente. Ahí es donde se demuestra si alguien está en el camino de ser artista, fotógrafo, periodista o cocinero. La investigación personal y las ganas de aportar y dejar un legado que mejore la visión del mundo son la clave para mí.

¿Qué ha supuesto, precisamente, para la fotografía que cualquiera pueda disponer de ese medio artístico gracias a la era digital?
La banalización de la imagen. Ha supuesto un cambio abismal, pero no solo para la fotografía, sino para la sociedad en sí. Ahora no somos capaces de ver ni entender el mundo si no es a través de una pantalla. Por ejemplo, cuando vamos a un concierto ya no lo disfrutamos con nuestros ojos sino a través de la pantalla del teléfono para grabar un vídeo que en el mejor de los casos nunca veremos. Esto ha modificado tanto nuestra percepción de la realidad, con imágenes que en poco o en nada se corresponden con la realidad, que acabarán pasando factura en un corto espacio de tiempo.

«No somos capaces de ver ni entender el mundo si no es a través de una pantalla»

¿Cómo es su experiencia en el mundo de la comunicación?
Normalmente son las agencias de comunicación y publicidad las que se ponen en contacto conmigo. Buscan desarrollar proyectos que tengan deliberadamente mi estética, y en muchos de los casos, los mismos temas de investigación o conceptos que utilizo en mis fotografías. Es cierto que suelo ser bastante selectivo a la hora de trabajar fuera del campo artístico porque me gusta tener la misma libertad de la que disfruto realizando mis propias imágenes, es por ello que me ocupo incluso del casting de los modelos, controlar el estilismo, peluquería, maquillaje, localizaciones y atrezo. Me suelo tomar esos trabajos como una de mis series fotográficas, soy bastante rebelde si me tratan de imponer algo con lo que no estoy de acuerdo, así que pido como requisito tener la máxima libertad creativa posible.

¿Son las redes sociales un instrumento valioso para la divulgación del arte?
Para mí es una de las principales plataformas de difusión de mi trabajo. Pero no solo de la obra en sí, sino del proceso, una manera de estar en contacto no solo con aquellos que aprecian tu producción sino también con otros profesionales implicados en el mundo del arte como críticos, comisarios, directores de museos, medios de comunicación… y hacerles partícipes del qué y el cómo.

¿Han abierto las redes sociales posibilidades para el arte?
Considero que sí. Han facilitado su difusión, acceso y consumo, aunque es cierto que están poniendo en jaque al propio sistema del arte, y en tela de juicio la necesidad de algunos agentes o instituciones implicados en ello.

¿A qué se enfrenta la gestión cultural con la crisis de la covid-19?
A los mismos problemas que ya se tenían anteriormente pero ahora se ponen de manifiesto y se hacen más evidentes si cabe la ineptitud, la falta de preparación y el desprecio más absoluto que nuestros políticos y gestores tienen por la cultura.

¿Qué puede aportar o cómo puede contribuir el arte a esta crisis?
Lamentablemente poco o nada puede hacer ante una sociedad que la desprecia. Siento ser tan pesimista en este sentido.

¿Qué saldrá de todo esto, de esta crisis de la covid, cambiará el panorama, nos cambiará?
Lo dudo mucho. El ser humano se empeña en tropezar una y otra vez sobre la misma piedra. Estamos abocados a la extinción más absoluta, afortunadamente para el planeta.



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Texto de Juan Luis Tapia | © laCiclotimia.com | 24 octubre, 2020
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Texto de Juan Luis Tapia
© laCiclotimia.com | 24 octubre, 2020

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