Ted Raimi y Alex Kahuam, protagonista y director del cortometraje «Red Light»
| «Tras la pandemia Hollywood no volverá a ser el mismo, pero eso no es necesariamente del todo malo»

Hoy arranca el 53 Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, que hace de Sitges una ventana hacia el panorama más actual y prometedor del género. Pero también es una lanzadera para multitud de proyectos, con autores e intérpretes noveles, pero también más conocidos. A continuación os presentamos la entrevista que mantuvimos con Alex Kahuam, director de Red Light (2020), que se estrenará en primicia mundial en Sitges. Este mexicano de origen libanés establecido en Los Ángeles compite en la sección oficial en corto. Entre los elementos jugosos de su pieza, sabed que aúna giallo y slasher, que os va a recordar a algunos grandes directores, y que está producida y protagonizada por el mismísimo Ted Raimi en su rol más siniestro.

Sin duda nuestros lectores conocen a Ted, así que presentémosles a Alex Kahuam. Alex, háblanos de ti y de tu trayectoria.
Alex Kahuam:
Empecé a rodar cosillas cuando tenía doce años y seguí haciendo cortos y más cortos… Hasta mi primer largo, llamado Escondida, a los dieciocho años. Después ya fui a la escuela de cine y al acabar hice otra película llamada So you wanna be a gangster?, una comedia negra ambientada en Los Ángeles, que… está guay. Y ya empecé a estar más entusiasmado con el terror, así que realicé otro largo llamado Forgiveness, que también está ahora mismo en la parrilla del festival y tras el cual rodamos Red Light, que es una muestra del concepto para un futuro largo que tenemos planeado. Así que, básicamente, lo que hemos hecho es tomar un par de escenas del guion y ponerles cara y ojos para que demuestren qué somos capaces de hacer.

Lo que responde a la pregunta de si este corto sería un embrión de próximo largometraje. ¿Qué hay de la producción? ¿Tenéis ya varias productoras alrededor?¿Qué cambio podría suponer un premio en Sitges en ese aspecto?
A.K.:
Sí, Ted produce este corto y también lo hará con la película. Junto con Marco de Molina, ambos fantásticos amigos y colaboradores. Y sí, significa mucho para nosotros estar en esta competición. Si ganamos será estupendo, pero el estar aquí ya es haber ganado: es un festival de alto prestigio. Asimismo, vendrán más festivales a continuación, tanto a lo largo de EEUU como otros más internacionales.

Ted, la siguiente pregunta es para ti: ¿cómo surgió tu interés por la obra de Alex?
Ted Raimi:
Fue a través de mi viejo amigo Marco de Molina. Llevábamos bastante tiempo intentando involucrarnos en algún proyecto y nunca se terciaba. Soy extremadamente cuidadoso con respecto a con quién asociarme. Hay mucho, llamémoslo, «pez viscoso» en Hollywood y se me han acercado en multitud de ocasiones proponiéndome películas a las que rara vez presto atención. Pero si es Marco, confío en él y ni me lo cuestiono. De modo que cuando me habló de ese director al que conocía de hacía años y cuyo guion debería leerme, le dije: ¿y por qué no me has hablado de él antes? Y cuando lo leí… Era sobresaliente.

«Hay mucho «pez viscoso» en Hollywood, y se me han acercado en multitud de ocasiones proponiéndome películas a las que rara vez presto atención». Ted Raimi

¿Qué te gustó?
T.R.: Toca un punto muy primario y crudo que no aparece en ningún otro guion que yo haya leído y es genial porque, por otra parte, a la vez tiene un formato muy tradicional, que aunque parezca que no vaya a sorprender, aporta unos personajes, un contenido y un subtexto que son muy originales y actuales. Me dije: «tío, tienes que hacer esta peli». Vi seguridad en Alex, que es más que competente y está dotado tanto para la cámara como para los actores. Una combinación muy rara, porque habitualmente te encuentras al tipo con el don de la orientación visual o al que es bueno con los actores y la historia. Pero Alex tiene ambos.

Póster de Red Light.

A propósito del subtexto: esta historia muestra una intención muy crítica hacia todo ese ego alrededor de las redes sociales, incluso narcisismo y falta de empatía. ¿Sentís que atravesáis algún tipo de choque generacional?
T.R.:
Cada generación, incluída ésta, ha sentido que la siguiente es mucho peor, que lo está estropeando todo. Es normal. En América, la que llamamos la The Greatest Generation (NdE: la «más grande», en el sentido de «la mejor», se refiere a la de 1901-1927), pensaba que los hippies y sus hijos empeoraban todo. Y esa decepción intergeneracional se expresa mediante la rabia. Alex ha hecho lo que nunca había visto antes, poniendo ahí el foco de un guion de terror: se trata de un tipo que quiere cambiar esa generación que le molesta, para que sea como él cree que debería ser. Todos lo hemos sentido.

Por supuesto (risas)…
T.R.:
Lo admitamos o no, lo hemos sentido. Y en el guion del largometraje Alex logra que te repugne todo lo que el protagonista hace pero, a la vez, le estás alentando a que siga. Y hay muy pocos guiones de terror que lo hayan logrado y es la razón por la que creo que este guion es tremendo. Quizás Christine (John Carpenter, 1983), porque te horrorizan las acciones de Arnie, pero el amor sigue ahí, más o menos presente todo el tiempo. Y en Re-Animator (Stuart Gordon, 1985) Herbert West hace cosas terribles, sin importarle las consecuencias, pero puedes entender su motivación científica y que tiene su propia moralidad. En ese aspecto es como Ian (NdE: el protagonista de Red Light) y para mí es la mar de atractivo.

Alex, tú perteneces a otra generación, pero también pareces compartir ese sentimiento.
A.K.:
Cuando escribí Escondida (2012), iba de una youtuber porque entonces ése era el boom, y allí había mucha gente muy molesta. Había que hablarle al mundo de toda esa molestia… Metiéndolos en problemas con la gente equivocada. Me quedé con las ganas de hacer la versión hollywoodiense, porque me había salido muy indie, pero la idea ya estaba allí. Fue mutando con los años hasta girar en torno a Instagram, porque ahí está el barro ahora. En cuanto a la moralidad del protagonista, también es cuestionable: no es una buena persona. A lo largo del filme él va cambiando. Al principio es un tío muy molesto. Ted iba leyendo el guion y diciendo: «¡pero qué puto incordio!» (risas).
T.R.: Mientras leía, me iba embargando el asco, pero a la vez una especie de regocijo. Todos hemos querido abofetear en algún momento a los de las generaciones más jóvenes. Lo entiendo: soy mayor que vosotros y es normal. Así que no creo que este terror se dirija únicamente a un público de mi generación, la X: los de la Z y los millenials también pueden sentir que les habla.

«Los movimientos de cámara tienen que ser significativos». Alex Kahuam

Sí, no perdamos la esperanza en que siga habiendo personas en las generaciones futuras que rechacen toda esa actitud molesta que abunda en redes.
T.R.:
 Y si no lo hacen, iré a por ellos (risas).

Eso debería convencerles (risas). Cambiando de tema, hablemos de la familia en el filme. Sin revelar detalles clave del argumento, quería preguntarte si es acertado decir que existe una metáfora también en la relación con la madre, Alex.
A.K.:
Eso te lo contestará Ted: le encanta ese personaje. Ella no estaba en el guion antes. Había otro, más bien como un hermano… Pero sí, sin revelar detalles: creo que lo chulo que tiene la historia es que se irán descubriendo sorpresas. La casa irá tornándose más y más oscura.
T.R.: Sí, en realidad, María, puedes tomar el personaje de la madre como quieras, pero es la clave para que se comprenda la contradicción que el protagonista mostrará a lo largo de lo que será el largometraje. Es el caso más claro del «haz lo que digo, no lo que hago».

Hablemos de tus formas, Alex. Tanto en Red Light como en la demo de tu perfil suenan Sinatra y Nat King Cole. Te va el pop de los 50… ¿En combinación con la extrema violencia? ¿Pero qué demonios…? (risas)
T.R.: Buena pregunta (ríe).
A.K.: Me gusta el tono. Soy muy fan de la música de los 50, 60 y 70. Pero sobre todo jugar con esas canciones tan pacíficas, como ya hice con la ópera en Forgiveness, durante una escena brutal. Y creo que es el mejor contraste en este tipo de tomas, porque le estás dando al público una cierta paz mientras transcurre la violencia más extrema. Creo que fusiona muy bien.

En Red Light destacan los neones rojos. Háblanos de la iluminación que has escogido.
A.K.:
Sí, como el cortometraje tiene este nombre, quería que esa luz apareciera al principio y al final. Cuando incide en el rostro de Ted el resultado es brutal, de lo más violento. Y la combinación de azules y magentas también le da un aire muy oscuro.

Me ha recordado a Winding Refn (ambos asienten con la cabeza). No es cosa mía: eres fan suyo.
A.K.:
Sí, sí. Totalmente. Y de Darío Argento. Y de Hitchcock y el lenguaje cinematográfico que creó. Ted y yo teníamos en mente La soga (1948) y esa tensión que crea con las tomas largas. Queríamos generar ese efecto.

Se nota en tus barridos de cámara, dejando fuera de campo lo que no debe ser revelado aún al espectador…
A.K.:
En efecto. Creo que los movimientos de cámara tienen que ser significativos. Si no hay una emoción en Ted o no se va a mover, la cámara tampoco debería, porque no hay una motivación. Eso es lo que hemos querido hacer y me encanta.
T.R.: Y a mí también. Es más, te diré una cosa, María. Debo llevar unos 35 años en el negocio y he trabajado con muchos directores. Y algunos de los malos directores creen que saben lo que están haciendo artísticamente hablando, pero no.

Espero que no estés hablando de tu hermano.
T.R.:
No, por supuesto que de él no (risas). Cuando Marco me dijo que Alex quería hacer esto en una sola toma, fui escéptico, porque he visto a muchos directores pretender esto y fracasar miserablemente en el intento. Pero cuando vi el corto de Alex, me dije: «Oh, Dios mío. Este chaval sabe lo que hace de verdad», así que ya no estuve nada nervioso. Como debe ser, porque una vez en el rodaje, jamás debería sostener tensiones con el director ni frente a la cámara ni tras ella. Los actores que hacen eso son los de la peor calaña y nadie quiere trabajar con ellos. Por lo menos yo no.

Es comprensible.
T.R.:
Una vez las decisiones están tomadas, ya solo debes confiar en el director y dejarte llevar. Y lo más fascinante es que en este breve corto te encuentras todos los elementos de un guion de terror de largo como éste, en esa sola toma, aparecen todos (los menciona: wide, medium, the punching…). Están todos ahí dispuestos, solo es la cámara la que se desplaza para encontrarlos.
A.K.: Gracias, Ted. Para mí significa mucho.

«He visto a muchos directores pretender hacer una película en una sola toma y fracasar miserablemente en el intento». Ted Raimi

Ted Raimi interpreta a Ian en Red Light.

Bueno. No nos vamos a librar de hablar del confinamiento. ¿Cómo lo habéis vivido?¿Creéis que se puede extraer algo positivo de esta distopía que estamos viviendo?
Ambos: Meh… Mira, a los tres se nos ve en la cara que no (risas).
T.R.: La parte más negra de todo esto es que una cadena entera de cines de EEUU se ha visto obligada a cerrar. 500 salas a lo largo de todo el país. Está claro que la gente no puede ir al cine y eso es malo. Diría que sí ha habido algo bueno —en el sentido artístico, por supuesto, porque en cuanto a las vidas humanas, está claro que no— es que cualquier cosa que constriña a un artista va a ser interesante para su obra. Es típico ver cómo un director que ha contado con todo el dinero que quiera, los medios y el equipo humano que necesite… puede que logre, como mucho, una buena película, pero probablemente no será tan interesante como cuando te faltan piezas. Esta pandemia ha obligado a escritores, directores y a actores a repensar cómo hacer las cosas y eso sí es algo bueno. Hollywood no volverá a ser el mismo, pero eso no es necesariamente del todo malo.

Alex, ¿te gustaría añadir algo?
A.K.:
Sí, de hecho pensábamos mover Red Light mediante un pitching y nos pilló la pandemia. Así que nos reunimos porque debíamos esperar a que estuviera controlada. Marco, Ted y yo y decidimos llevarlo a algunos festivales. Y mira, gracias a eso estamos en Sitges y estamos muy emocionados.

Tienes un cortometraje inspirado en la pandemia, ¿no es cierto?
A.K.:
Sí, un drama. Es un concept. Pero me ha dado tiempo de escribir 4 guiones. De largometraje.

Bravo. Sí que has estado productivo, sí.
A.K.:
Sí, y sin embargo para rodar ha sido un desastre. Teníamos que mantener el equipo bajo mínimos, prescindir del cinematógrafo y de gran parte del equipo, lo entiendo. Es lo que tocaba. Así que me tuve que encargar de todo, y fue un jaleo, pero me encantó. Así que lo que me llevo de esto es que si en algún momento me quedo sin Nicolas, mi cinematógrafo, u otro miembro del equipo, he aprendido a suplir esa tarea en caso de emergencia.

Puesto que vais a estar en mi tierra, me gustaría saber si tenéis directores de referencia de aquí.
A.K.: Nos gusta mucho J.A. Bayona. Es un gran director de terror (Ted asiente con la cabeza). Pero también tiene buen drama, como Lo imposible. Esa película, Ted, realmente me tocó (se lleva la mano al corazón y le hace sinopsis de la película). El Orfanato también es buenísima.
T.R.: ¡El Orfanato! Ésa es una gran peli.

¿Alex, estás familiarizado con tus competidores en la sección de corto?
A.K.:
He hecho mucha investigación y somos todos jóvenes directores. Hay un corto español llamado Dana (se refiere al de Lucía Forner Segarra) que tiene muy buen aspecto y ella parece una buena directora.

«Tras la pandemia Hollywood no volverá a ser el mismo, pero eso no es necesariamente del todo malo». Ted Raimi

Un uniforme de redactora tan profesional como la ocasión requiere.

Por último, Ted. Ésta es para ti. En una escala del uno al diez, cómo de harto estás de que te pregunten qué tal es trabajar con Bruce Campbell.
T.R.:
Es un diez requetegordo (risas). Nah, la verdad es que somos todos colegas. Nos conocemos desde que yo tenía… ¿diez? Él vivía cerca de nosotros y se solía dejar caer por casa. Fue mi canguro.

¿En serio? (risas)
T.R.:
Se ponía ciego a cenarse los filetes de mis padres, así que llegó un día en que le dijeron: «mira, Bruce, si vas a tomar por costumbre cenar de gorra en esta casa, a lo mejor te lo tienes que empezar a ganar llevándonos al crío a las clases de chelo, al cole y de vuelta a casa». Me encanta trabajar con él. Habremos hecho juntos unas… he perdido la cuenta. Creo que más de… ¿diez, doce películas? Más de cincuenta horas de programas de televisión.

Xena, Hércules
T.R.:
Sí, y Ash vs the Evil Dead.

¡Ah! Mirad lo que llevo puesto (me levanto y les muestro mi camiseta de Evil Dead).
A.K.: ¡Evil Dead! (ríe)
T.R.: ¡Sí! ¡Muy buena! (ríe). Pues durante la pandemia he tenido la oportunidad de trabajar con él grabando audios de comedia. Y me encanta trabajar con él. Después de 35 años ya no nos hace falta ni hablar para entendernos en el escenario.

Os leéis las mentes.
T.R.:
Totalmente. Y me encanta. Siempre es genial trabajar con Bruce Campbell.

Ted, no querría cerrar sin decirte que revisioné Candyman hace poco, porque fue una de las películas de terror que más me marcaron en la infancia y ¡entonces no era consciente de que salías en ella! Me sorprendió cuánto contenido recordaba de ella pese a los años que han pasado.
Lo de esa película es una locura. Me topé con Virginia Madsen hace poco y me contaba cómo le alucina que treinta años después se le siga acercando gente a que les firme pósters de Candyman.

Con los años parece haber demostrado haber dejado más impacto del que éramos conscientes. Ha sido un honor que nos hayáis concedido vuestro tiempo. Os deseo éxito con Red Light. Suerte con la competición de Sitges.

Cita del subtítulo: Ted Raimi.


Artículo perteneciente a la serie: SITGES FILM FESTIVAL 2020   


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Texto de María José Orellana Ríos | © laCiclotimia.com | 8 octubre, 2020
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Texto de María José Orellana Ríos
© laCiclotimia.com | 8 octubre, 2020

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