Paco Plaza y Almudena Amor
| «Hay algo de interacción humana que es muy importante en la actuación»

Presentada en San Sebastián y proyectada en la última edición del Festival de Sitges, lo último de Paco Plaza, La abuela, es una película de género que reflexiona sobre la vejez y el paso del tiempo, el miedo a los cambios y la soledad protagonizada por una debutante Almudena Amor que entrega una interpretación que roza la excelencia. En el marco del festival catalán, tenemos la oportunidad de reunirnos con director y actriz, que nos cuentan los entresijos de una producción que, no nos cabe duda, dará mucho que hablar.

Ya lo comentábamos en la crítica que le dedicábamos a la introspectiva La abuela: Paco Plaza en la dirección, Carlos Vermut en el guion, ¿qué puede salir mal? Para hacer honor a la causa, nos reunimos en una mañana soleada con el cineasta, uno de los talentos visuales más potentes dentro del cine de género —no solo a nivel estatal— que no necesita demasiada presentación después de obras cumbre como [•REC] (Jaume Balagueró, Paco Plaza, 2007), Verónica (Paco Plaza, 2017) o Quien a hierro mata (Paco Plaza, 2019), de la que reconoce que «fue un paréntesis motivado por un guion que me entusiasmó. Yo me considero director de cine de terror y es lo que me gustaría ser toda mi vida»; y con la protagonista, una joven hasta ahora desconocida que ha pasado de participar en apenas un par de cortometrajes a ser cabeza de cartel en la película que nos ocupa y, a la vez, en lo último de Fernando León de Aranoa, El buen patrón, junto a Javier Bardem y a la que le esperan grandes cosas en esto del cine que, como nos dice, «siento que me estoy dedicando a lo que he soñado desde que soy pequeña».

«No existe la industria. La industria la conforman iniciativas muy aisladas». Paco Plaza

Como lo primero es lo primero, me intereso por la excepcionalidad de trabajar codo con codo no con un guionista, sino con un director como Carlos Vermut: «trabajar con alguien con tantísimo talento es un placer. Yo estaba escribiendo una primera versión de La abuela y llevaba semanas, meses incluso, teniendo una idea clara de lo que quería explicar pero sin saber muy bien cómo hacerlo, y tuve la suerte de que Carlos tenía un hueco ahí, que había acabado el guión de Mantícora (Carlos Vermut, 2022) y aún faltaba tiempo para rodar, y me dijo: pues tengo un par de meses, si quieres hago un intento a ver por dónde salimos». En este sentido, Plaza hace hincapié en lo inusual que es que un cineasta preste su pluma a otro cineasta: «un guionista sí que escribe para otros directores sabiendo que la va a dirigir otra persona, pero para un director es una situación bastante insólita».

Almudena Amor en una captura de La abuela (Paco Plaza, 2021)

La buena o mala salud del cine español sale en la conversación, y es Almudena Amor la que toma en primer lugar la palabra y se muestra optimista con el estado general de las cosas: «siento, ya como espectadora incluso, que se está haciendo mucho y muy buen cine, y a mí eso me motiva muchísimo. Creo que España siempre ha tenido buen cine, aunque a lo mejor no tan reconocido». En ese sentido, sigue: «creo que los medios están mejorando, y que el cine español se está poniendo en el lugar que se merecía, y a mí eso me motiva muchísimo para trabajar más, para esforzarme y para de alguna forma estar más arriba de la industria». Para dar el contrapunto, Paco Plaza entra desde un punto de vista quizá menos halagüeño para con el concepto de «industria» y más para con el de «artista»: «mi perspectiva, que es muy personal, es que no existe la industria. La industria la conforman iniciativas muy aisladas. Este año, la sensación ha sido muy buena porque ha habido directores muy solventes con una trayectoria muy sólida que han estrenado sus pelis. No es como que haya un monstruo que es la industria, sino que son más iniciativas aisladas que se conglomeran y que desde fuera percibimos como lo que es el año del cine español, por decirlo así». Como no podría ser de otro modo, y tirando de rigurosa actualidad, los bonos del gobierno para cultura también salen a relucir. Es Amor la primera en comentar: «me parece genial siempre que se dan ayudas a la cultura, sobre todo en la juventud. Que la gente vaya a los cines, los museos, a conciertos, eso nunca puede ser malo». Complementa Plaza desde su propia perspectiva: «es cierto que la sección más joven de la población tiene unas capacidades económicas más limitadas. Está muy bien que los organismos públicos te faciliten, que oye, si quieres ir al cine, quieres comprarte un libro, no sea porque tu situación económica es una mierda. La cultura es patrimonio, es riqueza: o sea, una ciudadanía educada, culta, informada, es algo de lo que, creo, todos deberíamos sentirnos orgullosos».

Entrando más en harina, y haciendo referencia directamente a La abuela y sus intenciones, Paco Plaza desgrana un poco los pensamientos que hay detrás de la obra: «La abuela básicamente es una manera de reflexionar sobre la satanización del paso del tiempo, y de cómo en una sociedad tan narcisista y tan hedonista como la nuestra ponemos en valor la juventud y la belleza. Creo que hay una fuente de sabiduría en la gente mayor que tradicionalmente se margina más y más del discurso público, tanto en ficciones, en publicidad, e incluso en las noticias. Estamos despilfarrando algo muy valioso para nosotros, que es la gente que más sabe de qué va esto de la vida: la gente que más ha vivido, aunque solo sea por trienios, porque han acumulado una experiencia, y sin embargo ponemos a pseudoadolescentes en el centro de atención». Siguiendo por ese camino, el cineasta hace hincapié en lo cruel de una sociedad que despersonaliza a los que más han vivido: «ese es el lugar del que nace la película, de percibir cómo se demoniza, se sataniza el paso del tiempo, de cómo se oculta la edad en lugar de llevar con orgullo la experiencia».

«Como actriz, trabajo mucho con la intuición». Almudena Amor

La abuela es probablemente la película menos dialogada de Paco Plaza, aunque no la que menos dice —más bien al contrario—. En este sentido, le pregunto al cineasta cómo ha sido trabajar con dos actrices tan excepcionales como Almudena Amor y Vera Valdez tan desde la expresión y tan poco desde la voz: «pues fue hacerle una putada a Almudena, porque tenía que actuar con una actriz que no solamente no le iba a hablar, sino que apenas iba a reaccionar o iba a reaccionar de una manera que no ayudase a su interpretación. Ella estaba sola incluso cuando estaba con Vera, o incluso se podría decir que estaba más perdida si estaba con Vera porque no sabía por dónde le iba a salir. Para ella fue un reto y hacerle una putada, porque el diálogo es un asidero para los actores, para acabar de entender qué quiere su personaje, qué quiere del otro: hay algo de interacción humana que es muy importante en la actuación. Almudena estaba muy solita». Por alusiones, Almudena toma la palabra: «bueno sí, a ver, me hicieron una putada pero a la vez yo veo a Susana como un regalo de personaje, esta película me parece un regalo para una actriz en muchos sentidos. Lo que hice fue apoyarme en mi cuerpo, apoyarme en las sensaciones: como había mucho movimiento interno no podía reaccionar, reaccionaba a la no reacción de ella. Yo además me he formado bastante en teatro físico y me apoyé mucho en eso, en todo lo sensorial».

Tirando del hilo, le pregunto a Almudena cómo fue trabajar en dos propuestas tan diferentes como La abuela y El buen patrón, una tan introspectiva y silenciosa, en la que es necesario expresar tanto desde el no diálogo, y la otra tan expansiva y con un pie en la comedia: «al final de eso va mi trabajo, ¿no?, de abordar personajes diferentes y de ver desde qué lugar cojo cada uno de ellos. No abordé desde el mismo lugar a Susana que a Liliana, son lugares distintos porque son personas diferentes, y les pasan cosas distintas: trabajo mucho con la intuición. Al final en El buen patrón hay más diálogo, hay más interacción…. y La abuela es un trabajo muy físico, muy sensorial, muy de estar presente, de buscar algo que sabías que no iba a llegar».

Solo me queda desearle la mejor de las suertes tanto a Paco Plaza como a Almudena Amor, que fueron todo amabilidad y simpatía en los minutos que compartimos, como al recorrido comercial de La abuela.

Cita del subtítulo: Paco Plaza.


Artículo perteneciente a la serie: SITGES FILM FESTIVAL 2021   



Texto de David García Miño | © laCiclotimia.com | 18 octubre, 2021



Texto de David García Miño
© laCiclotimia.com | 18 octubre, 2021

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