Lucile Hadzihalilovic
| «El cine es un arte no verbal»

Lucile Hadzihalilovic es una cineasta única, de las que componen un imaginario propio de fortísimo carácter lleno de símbolos, de espacios sugerentes e incalculables puntos de vista. Con Earwig, su última obra, proyectada en Toronto, San Sebastián —donde recogió el Premio Especial del Jurado— y ahora en Sitges, la cineasta francesa entrega una película tan críptica como atrayente y simbólica que brilla en todos sus aspectos mientras entra en el terreno de lo inefable. Con motivo de su visita al festival catalán, donde recogió el Méliès Career Award, nos sentamos con ella a charlar sobre su modo de comprender el cine, sus inquietudes visuales y la génesis de una película inclasificable.

Lo primero de todo, felicitarte por la película, por Earwig (Lucile Hadzihalilovic, 2021), que tuve la oportunidad de ver en San Sebastián, y que me pareció maravillosa, imaginativa, llena de unas metáforas buenísimas, preciosas… Para empezar un poco en esa dirección, Earwig es una obra atmosférica y silenciosa ¿no?, muy simbólica y enigmática, ¿esperabas una reacción tan buena tanto aquí, en Sitges, como en San Sebastián?
No. La verdad es que no. Estoy sorprendidísima con la excelente acogida que ha tenido. El primer lugar donde se proyectó fue Toronto. Yo no estaba allí pero había una prensa excelente. Después fue ya en San Sebastián, donde no tuve tanto contacto con el público, no había espacio para el debate, pero la prensa, nuevamente, me sorprendió gratamente porque por desgracia en ese festival no suele pasar que la prensa sea tan amable y estés tan a gusto con ella: las dos últimas veces, con las dos últimas películas, la verdad es que fueron un poquito malos conmigo. En cambio en Sitges siempre me he encontrado muy a gusto tanto con el público como con la prensa. Tengo la sensación de que aquí quienes acuden aman el misterio, y siempre me he sentido muy bien tratada. La verdad es que no creía que el público fuese a encontrar la película tan misteriosa y tan enigmática. Es más, pienso que si no comprenden la película, pero esta les atrapa, eso ya de por sí es una preciosa sorpresa.

A ese respecto, lo que acabas de comentar, ¿siempre buscas representar algo con cada escena, un símbolo, una metáfora, o buscas más la sensación final, el poso en el espectador?
Bueno, yo lo que intento, en mi trabajo, es crear un mundo, un pequeño universo, con sus sonidos, con sus imágenes… habitados por los personajes de las películas. Yo confío en que el espectador entre en la película, que encuentre su camino en ella, aunque yo le dé alguna instrucción, pero que lo encuentre por sí solo. Que sus sensaciones traigan algo interior antes de que intervengan las palabras. Yo creo que el cine es, en primer lugar, un arte no verbal.

Paul Hilton interpreta a Albert en Earwig.

Eso es muy interesante. En este sentido yo creo que tu cine, tanto por ejemplo en Innocence (2004) como en Earwig, la frontera entre la fantasía y la realidad se desdibuja ¿no? Uno viendo Earwig nunca acaba de saber si lo que está viendo es absolutamente literal o es más una representación simbólica. Así, ¿tú ves más Earwig como una fábula que haya que interpretar o algo más experiencial, algo que no dependa de lo literal?
Sí. La verdad es que estoy muy contenta de que comentes que la película es a la vez simbólica y literal. A mí me gusta que mis trabajos se encuentren en el límite entre ambas cosas, y es que en la vida encontramos sentido a cosas muy simples, y eso es lo que intento hacer en mis películas. La frontera entre lo real y lo imaginario debe ser siempre difusa, por la sencilla razón de que ambas se dan a la vez. Además, el personaje de Albert se encuentra completamente perdido entre la realidad, los sueños e, incluso, puede que sus recuerdos, sus alucinaciones, etcétera. El tema era encontrar un poco un equilibrio —o más bien desequilibrio— para que se nivelaran estas tres cosas.

Claro, de hecho con respecto al personaje de Paul Hilton, Albert, hay mucha ambivalencia en el modo en que se relaciona con el personaje de Mia, la niña, y el pasado oscuro que tiene, que determina su comportamiento. ¿Qué nos puedes decir acerca del personaje, del modo en que trabajas con los actores, a la hora de explicarles las características del papel y de esa oscuridad que tienen que transmitir?
La verdad es que no hablo mucho de los personajes con el reparto, con los actores, con las actrices. Ellos, en parte, deben interpretar su personaje. En el caso de Albert, nos encontramos con un hombre cuya esposa falleció durante el parto. El tema es: ¿qué ha sucedido con esa criatura? Estamos hablando de un pasado difícil. Encontramos varios elementos que pueden ayudar a los actores a construir el personaje que encarnan. Es el caso, por ejemplo, del hombre que se encuentra en el bar, que le empieza a hablar de la guerra, etcétera. Y luego están, por supuesto, los sentimientos. Sentimientos que, en principio, debe controlar pero que, de hecho, evidentemente, no controla para nada. Y sobre todo hablar del estado emocional en el que se encuentra ese personaje. 

«Confío en que el espectador entre en la película, que encuentre su camino en ella». Lucile Hadzihalilovic

Cambiando un poco de tercio, algo que me llamó mucho la atención, por lo menos a mí personalmente, en concreto, es que la película es muy pictórica, muy visual. ¿Cómo enfocas normalmente este aspecto del filme y de la puesta en escena?
Pues empiezo con la localización. Yo busco lugares que tengan mucha fuerza. Es el caso del piso. El piso tiene un punto laberíntico y en cuanto al exterior es absolutamente imponente. Está también el tema de la decoración. Yo trabajo mucho con la decoradora encargada de este tema y con referencias pictóricas para los diferentes ambientes. El exterior del inmueble debería tener algo imponente, casi carcelario. Y hemos trabajado también mucho con el vacío: en el piso apenas hay muebles, lo vaciamos entero y el exterior está igualmente vacío. Eso forma parte también de la dirección. Y ese vacío nos crea una sensación en la mente, en el interior de nuestra cabeza, un tanto angustiante. Hemos buscado un equilibro entre el realismo y el expresionismo.

En ese sentido, viendo un poco el cuadro que aparece recurrentemente en la película, que es el que puede ir representado un poco la evolución de la obra y cómo Mia se va viendo representada en él, cómo va cambiando lo que vamos viendo en el cuadro… Tiene mucha relevancia, ¿no?, esa pintura que has elegido para ir simbolizando los cambios a lo largo de la obra.
Efectivamente. El cuadro que mencionas es como una ventana hacia el mundo interior del protagonista, del personaje. A través del cuadro accedemos a sus recuerdos, por ejemplo, y este cuadro evoluciona. De hecho hay dos cuadros que se hallan en el mismo lugar, que es un lugar, en cierto modo, de ensueño, y nos encontramos con esta faceta de este lugar al final de la película. De hecho, el lugar en sí representa algo distinto para cada personaje. Puede ser en algún momento algo agradable, debido a su belleza, o en otro momento puede tratarse de una institución, de un orfanato, como una clínica… puede ser todo eso a la vez. Fue al acabar la película cuando yo misma comprendí qué era ese lugar. 

Claro, y de hecho yo creo que para cada persona que se enfrente a la película puede representar una cosa distinta ¿no? Es un poco la belleza de, en este caso, Earwig, que para cada persona puede significar algo diferente.
Yo creo que es un poco como en los sueños, donde mezclamos las cosas, donde una cosa puede representar varias a la vez, por ejemplo cuando soñamos con alguien y resulta que ese alguien tiene la cara de otra persona. La verdad es que me quedé sorprendidísima de ver que los espectadores iban más lejos que yo en las interpretaciones que hacían de la película y esto es un verdadero placer. Lo emocionante de la película es que es como un juego, un juego al que jugamos con el público.

Desde ese mismo punto de vista, también creo que Earwig puede ser vista como un coming of age en el que Mia, la niña, alcanza como una especie de madurez en un mundo adulto y cruel. ¿Podría ser?
Bueno, la verdad es que el papel del personaje de la niña es más secundario que el de Albert. Al principio, de hecho, la niña se muestra pasiva, un poquito como si fuera una muñeca. Pero más adelante va creciendo, va evolucionando y alcanza un punto de que se revela, cuando ella se da cuenta de que las cosas van a cambiar, que ve que el mundo se viene abajo y va a tener que dejar ese piso. De hecho la evolución de la niña afecta a la evolución de Albert, cuando ella se vuelve más activa es, precisamente, cuando todo se viene abajo, cuando Albert empieza a perderla. La verdad es que Albert no madura, realmente él se encuentra en un bucle y no sale de ahí, no sale de su prisión. Está encarcelado y de ahí no llega a salir. 

«La frontera entre lo real y lo imaginario debe ser siempre difusa, por la sencilla razón de que ambas se dan a la vez». Lucile Hadzihalilovic

Claro. De hecho Albert, aparte de relacionarse con el personaje de Mia también se cruza con el personaje del bar que comentabas antes, donde tiene la disputa con la mujer… y todos esos personajes como que van dándole un matiz a su carácter, como buscando un crecimiento que al final, como dices, no se encuentra: está encerrado dentro de una cárcel mental.
En la historia vemos que Albert ha reprimido su pasado, y lo ha hecho de manera intempestiva. De hecho, el personaje del bar es quien le lleva a recordar cosas que de hecho el había reprimido y es un hombre que está lleno de culpa, lleno de arrepentimiento. De hecho el hombre del bar es como los cuentos góticos, el maestro que le lleva a recordar, el maestro que le empuja a recordar todo lo que tenía reprimido y que le empuja también hacia un crimen. 

Ya para ir finalizando, ¿encuentras más complicado rodar en inglés que en francés?
No, porque la verdad es que se habla poco en la película (risas). Con lo que encontré cierta dificultad fue con los acentos, porque el inglés en la película a veces resulta un tanto arbitrario. Yo quería que hubiera un inglés, un acento europeo, pero claro, en la película tengo actores francófonos, tengo actores flamencos… Con lo cual, sería esa la dificultad con la que me he encontrado con respecto al lenguaje, el tema del acento. 

Y ya la última: estás actualmente con algún proyecto nuevo… ¿algo que nos puedas adelantar?
Bueno, siempre me da un poquito de miedo hablar de los proyectos futuros. De hecho tengo un bonito proyecto que ya cuenta con financiación, pero no voy a hablar mucho de él por una pura cuestión de superstición.

Muchas gracias por todo, Lucile.


Artículo perteneciente a la serie: SITGES FILM FESTIVAL 2021   



Texto de David García Miño | © laCiclotimia.com | 18 octubre, 2021



Texto de David García Miño
© laCiclotimia.com | 18 octubre, 2021

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