Delaporte
| «No darse cuenta de las injusticias que ocurren a nuestro alrededor es estar sordo socialmente»

Sandra Delaporte y Sergio Salvi conforman Delaporte, la banda madrileña de música electrónica que se posiciona como una de las referencias de este género a nivel nacional con la reciente publicación de su disco Las Montañas. Charlamos ampliamente con ellos acerca de lo que ha sido el proceso de composición del álbum, de reivindicación y del panorama actual de la música, entre otras cosas.

Antes que nada, enhorabuena por la publicación de vuestro segundo LP. Se valora el trabajo de publicar un disco entero en los tiempos que corren. ¿Reivindicáis este concepto de disco, en contraposición con la publicación únicamente de singles, que es lo más habitual en mucha de la música actualmente?
Sergio: No es que sea una reivindicación como tal porque pensemos que el disco tiene más dignidad. Simplemente teníamos un concepto y queríamos desarrollarlo en varios temas. Los medios digitales te dan la libertad de hacer lo que quieras, y si no tienes un concepto entero pero sí un tema, creo que tiene la misma validez. Justamente por esta libertad, tiene sentido sacar un disco entero si es que hay un hilo conductor o un concepto detrás. Quizás sacar un disco como una colección de singles puede que no tenga mucho sentido.

En este sentido, se nota que en vuestro disco hay un trasfondo, una historia, y para contarla sí que se necesita componer un disco entero, ¿no?
Sandra: Claro. Es un concepto más complejo. Al final son trece temas que han salido de un momento de nuestra vida muy concreto, con un concepto muy concreto y muy claro, así que decidimos aunarlo todo. Como dice Sergio, el formato al final termina dando igual, porque al fin y al cabo con el medio digital puedes hacer lo que quieras, pero sí que es verdad que lo efímero y lo rápido de los singles también nos cansa un poco, porque llega un momento en el que sacas uno y dura una semana, una semana y media… y al siguiente, y esto deriva en una vorágine en la que va todo demasiado rápido. Sacando un disco, de alguna manera lo que consigues es asentar y consolidar todo lo que quieres contar, o al menos eso esperamos.

El último álbum de Delaporte, Las Montañas.

¿Se ha tenido que ver modificada la fecha inicial de publicación del disco debido a la situación en la que nos encontramos?
Sergio: Sí, pero solo un mes. Al principio la idea era publicarlo en septiembre. Teníamos pensado sacar el videoclip de Las Montañas antes del verano, pero por la COVID se tuvo que retrasar todo un mes, que al final tampoco ha sido un gran problema.
Sandra: también llegamos a pensar en esperar un poco a que pasara la pandemia y pasarlo todo a 2021, pero llegamos a la conclusión de que la incertidumbre de este virus es infinita, entonces es imposible saber cuándo va a acabar, por lo que decidimos que el momento de este disco era ahora, y que no tenía mucho sentido sacarlo más adelante. Es posible que no tenga la misma repercusión que podría haber tenido en otro momento, pero eso tampoco se sabe. Tiramos para adelante y estamos contentos, porque este disco es ahora mismo y no dentro de un año.

Hacéis electrónica, pero sí es cierto que se os etiqueta de distintas formas. En los festivales se os puede encontrar bajo la etiqueta de indie, pero a su vez también se os puede ver en lugares más cercanos al mainstream. ¿Dónde os sentís más cómodos, o menos incómodos?
Sandra: No lo sé, ¿qué es mainstream o indie? A nosotros nos da un poco igual. Lo que queremos es llegar a la gente, al máximo número de personas. Sí que es cierto que a la hora de los festivales, es mucho más complicado poder llegar a tocar en ellos si estás metido en el mainstream, no sé por qué. En ese sentido sí que podría decirse que somos indies, porque gran parte de nuestro público surge de festivales. Por otro lado, nuestro objetivo es llegar al mayor número de gente, y si es por medio del mainstream, pues bien también. Sí que es verdad que hay una separación entre ambos conceptos, y ojalá pensar que poco a poco pueda ir desapareciendo. Al final el entorno es indiferente, teniendo en cuenta que lo que queremos es que nos escuche mucha gente.

Muchas veces ocurre que los oyentes de música (y en ocasiones quizás debido a nuestra ignorancia) vemos muy claras las cosas en cuanto al sonido, y luego resulta que el artista piensa algo totalmente diferente. En ese sentido, ¿consideráis Las Montañas vuestro disco más propiamente electrónico hasta la fecha?
Sergio: Sinceramente, a la hora de empezar a componer, nosotros no nos ponemos la meta de hacer electrónica, o pop. Simplemente pensamos en hacer canciones que nos gusten y obviamente, al escuchar nosotros mucha música electrónica, esto al final en el disco queda reflejado. Cuando compusimos Las Montañas veníamos escuchando mucho techno y house, así como a varios productores contemporáneos. Pero no es nuestra meta hacer electrónica, no vamos con la etiqueta por delante. Vamos con la música por delante, y si lo que hacemos tiene cabida en un festival indie, o en el mainstream, o en un festival como el Sónar, mucho mejor para nosotros, porque eso significa que hemos conseguido algo que escapa de etiquetas.

«El objetivo de un artista debería ser la honestidad y reflexionar sobre el mundo que le rodea». Sandra Delaporte

¿Consideráis que en España falta algo de cultura sobre la música electrónica?
Sandra: Yo pienso que sí. Creo como circuito está por un lado el pop con un poco de electrónica, está la música urbana, el indie está empezando a meter electrónica dentro de canciones que son pop también. Y luego, completamente de lado, de manera residual, tenemos de pronto la parte más «club», que se reduce a unas pocas salas en Madrid, aunque en Barcelona sí que es verdad que hay alguna más, pero como que la parte «club», techno o house, que tuvo un boom muy grande en España hace años yo ahora la veo más residual, y el hecho de mezclar «club» y acercarlo al otro lado, a lo urbano, a mí me hace pensar que no existe un circuito electrónico de club como tal. Alguna vez, anteriormente he comentado que quizás tiene que ver con la conocida como «Ruta del Bakalao» y el estigma que hay en torno a ella. No lo sé muy bien porque yo, por edad, no he podido vivir eso de primera mano, pero sí es cierto que hay gente que me dice: «oye, a mí no me gusta el bakalao pero vuestra música sí». Creo que hay algo extraño ahí y puede que sea porque no existe un circuito tan difundido.
Sergio: Yo, como italiano que lleva aquí en España trece años, no he vivido mucho lo que era la cultura española de antes. Yo sé lo que veo ahora y, efectivamente, veo que hay poca cultura de club, poca cultura de DJ, pocos productores que se arriesgan en este estilo en España. No sé por qué es así, pero es la fotografía que tengo yo del panorama ahora mismo en España.
Sandra: Sí que hay DJ’s, pero más en la onda EDM (Electronic Dance Music) que llevan muchísimos años y algunos incluso vienen de la época de la «Ruta del Bakalao», y tienen seguidores y lo petan en los festivales, pero clubs como algo más experimental y alejado de ese EDM y de todo ese bagaje que traíamos, no. Es en Londres o en Berlín que esta cultura de club está mucho más asentada, quizás porque tienen más tradición, pero aquí en Madrid, o en España en general, pienso que no hay un circuito sólido.

Fotografía: Martina Hache.

En cuanto al nuevo disco, se puede decir que hay muchísima energía. En temas como Bang Bang, que grabáis con Ginebras, o en La Bestia, esto queda patente, y se podría decir incluso que hay un poco de rabia. ¿Cuánto de corazón y cuánto de cabeza hay en este disco? ¿Cómo ha sido el proceso de composición?
Sandra: Pues en este disco yo creo que hay muchas vísceras, hay mucha ira y mucho asalvajamiento. Hemos intentado transmitirlo tal cual, vomitar. Es lo que yo siento. Escuchando La Bestia o escuchando Bang Bang tienes la sensación de que es como si cogieras un coche nuevo precioso, y empezaras a destrozarlo con un bate o con un hacha. Hay rabia, ira y destrucción masiva.

¿Consideráis importante que haya un mensaje reivindicativo en la obra de un artista? Me vuelvo a referir a Bang Bang, y es que es un tema claramente candidato a convertirse en un himno contemporáneo en contra del patriarcado.
Sergio: En España hay últimamente una tendencia en la música de hacer canciones que hablan del artista, ya sea de sus amores, o de sus cuentas bancarias, pero siempre desde un enfoque que se limita a sus vivencias, y creemos que eso puede alimentar una visión un poco individualista de la existencia. Nosotros apostamos por desmarcarnos un poco, intentando partir de las vivencias —en este caso de Sandra— y de ahí extrapolarlo a un concepto que pueda tener un impacto social y que pueda reflejar las vivencias de una colectividad. Que haya algo de crítica, porque creemos que, si de alguna manera llegas a tener algo de popularidad, tienes también la posibilidad de transmitir un mensaje. Está bien que este mensaje pueda ser lo más amplio posible.

«Vamos con la música por delante, y si lo que hacemos tiene cabida en un festival indie, o en el mainstream, o en un festival como el Sónar, mucho mejor para nosotros». Sergio Salvi

¿Qué más creéis que puede hacer un artista en este plano reivindicativo, aparte de incluir el mensaje en su obra? ¿Se puede hacer algo más?
Sandra: Para mí, el objetivo de un artista debería ser la honestidad y reflexionar sobre el mundo que le rodea, sobre lo que le hace sentirse triste, lo que le hace sentirse mal, y no solo desde su propia individualidad y desde el narcisismo y la vanidad que ahora mismo la verdad es que está muy premiada, sino desde el mundo que te toca vivir. Creo que ser honesto implica admitir las cosas que te joden que te vienen de fuera, y las cosas que tú desde dentro hacia fuera también das. Todo este proceso salió solo. Todo lo que contamos en Bang Bang y en el disco en general; el hecho de sentirme oprimida, de sentir que hay una autoridad que me dice lo que tengo que hacer, lo que tengo que pensar, lo que tengo que vivir, los hijos que tengo que tener, a qué calles puedo ir, a qué trabajos puedo acceder o a qué salarios puedo aspirar. Es imposible no hablar de todo eso, porque eso es mi vida. Mi vida es tan política como la del resto de esta sociedad y el no darse cuenta de este tipo de injusticias es estar sordo socialmente, de alguna manera. Como un artista debe ser honesto, creo que debe contar estas cosas que le parecen injustas, que le oprimen, que no le hacen bien, las cosas que le hacen estar triste, caer en una depresión o tener ansiedad. Pienso que un artista tiene que contar todo esto, y no desde un punto de vista superficial y porque esté de moda y pueda servir para figurar y hacer números, sino que tiene que hacerlo porque le sale del corazón y porque estás harta y porque sí, porque tienes que ser honesto y porque si no lo cuentas revientas por dentro.

No hace falta buscar mucho en Internet para darse cuenta de que se explica mucho lo que hacéis en cuanto al concepto de la idea que queréis transmitir. Para vosotros es importante que el mensaje quede claro, ¿no?
Sandra: Sí, queremos que el mensaje quede claro y que trascienda. Después, que cada uno haga con él lo que quiera: que se haga una paja mental, que le parezca una mierda, que lo odie o que le encante. Que cada cual haga lo que tenga que hacer con ese mensaje, pero sí es importante para nosotros que el concepto básico de toda una obra o de todo un disco quede clara. Es como cuando se va a un museo y se ve un cuadro que es imposible entender y después se lee la placa con la explicación del sentido que tiene o que le ha dado el artista y entonces se tiene la sensación de que uno puede acercarse mejor a esa obra. Supongo que nosotros, poniéndole nombre al concepto, ayudamos a que la gente pueda acercarse a nuestra obra y a lo que queremos contar.

Fotografía: Martina Hache.

¿Cuáles son las montañas ahora mismo dentro de la industria musical, obviando la pandemia que estamos viviendo? ¿Cuáles son las montañas que a vosotros os ha tocado escalar dentro de la industria?
Sergio: La verdad es que el querer dedicarse a la música y a un proyecto artístico es una montaña en sí. En la actualidad hay muchísima producción de música y muchísimas propuestas todos los días. También los medios de difusión de música son cada vez más y en este marco infinito de información es más complicado destacar. Todo esto ya de por sí es una montaña. Conseguir tener una voz fuera del coro, por así decirlo, ya es complicado; que te hagan caso. Y una vez que se consigue esto, mantenerse ahí es otra montaña también.
Sandra: La cuestión es, primero, conseguir que te hagan caso sin pagar para que te hagan caso, y después conseguir mantenerte sin tener que pagar para mantenerte. Si formas parte de alguna discográfica tipo multinacional que sí que dentro de su inversión contempla esto, es otra cosa, porque ahora mismo se paga por visibilidad y se paga por marketing online, y al final esto es lo que hace que algunos repunten más y otros repunten menos. Tener o no este recurso de la multinacional implica que te enfrentes a una montaña más abrupta y más empinada, o no.
Sergio: Es como todo en la vida.

Hay otro tema del disco que se llama No Dirás, que grabáis con Ximena Sariñana, en el que coqueteáis con ritmos y referencias muy andinas, con sonidos de un folclore muy andino. ¿Escucháis mucho este tipo de música?
Sandra: A mí me flipa, me encanta. Ahora mismo estoy escuchando mucho a Matanza, una banda que tiene varios Boiler Rooms disponibles en Internet y que recomiendo mucho. Es una música que me pongo mucho en el día a día y que está muy arraigada dentro de todo lo que nos inspira. Además estuve en Perú y pude empaparme de todo esta cultura.
Sergio: Además este tema (No Dirás) lo empezamos a componer justo de vuelta de haber estado en México. Estuvimos allí una semana haciendo promo y justo de vuelta entre avión y avión teníamos unas cuantas horas en un aeropuerto. Cogimos un portátil y nos pusimos a probar ideas y salió eso.

Se entiende que coincidís mucho en cuanto a gustos musicales. Os pregunto por la otra parte: ¿hay algo que escuche uno de vosotros que el otro no?
Sergio: Que no le guste nada de nada, yo creo que no.
Sandra: Siempre se aprecia lo que el otro escucha, de alguna manera.
Sergio: Yo, al ser mayor, escucho música noventera y conecto con ella porque al final era lo que sonaba en mi adolescencia y quizás a Sandra algunas cosas de estas no le llegan.
Sandra: Bueno, Sergio tuvo una etapa muy heavy metal, cosa que yo no, y creo que en realidad, si no has tenido esa etapa, después es muy difícil que todo este tipo de música te motive. El rock me gusta mucho, pero no termino de conectar con el heavy.

Los videoclips correspondientes al nuevo disco que habéis sacado hasta la fecha están muy cuidados. Quería hacer hincapié en el de Las Montañas, dirigido por Eduardo Casanova. ¿Cómo ha sido trabajar con él?
Sandra: Ha sido soprendentemente muy fácil. Él es director de cine profesional y tiene unos estándares y está acostumbrado a trabajar de determinada manera. A la hora de ponernos a rodar, la verdad es que yo no tuve que hacer nada raro y me dirigió muy bien. Dentro de que era un rodaje bastante difícil, él supo ponérmelo muy fácil. Yo no soy actriz; hago lo que puedo, pero conectamos muy bien. En cuanto a la idea, tardó muy poco en presentárnosla y nos gustó enseguida. También es verdad que con la COVID se retrasó todo un poco y el presupuesto no era el mismo, porque había que tener en cuenta los EPIS para protección y demás. Pero aparte de estas cuestiones más técnicas de producción por las circunstancias, la verdad es que fue muy bonito grabar con él y solo puedo decir que es un artista brutal.

«La cuestión es, primero, conseguir que te hagan caso sin pagar para que te hagan caso, y después conseguir mantenerte sin tener que pagar para mantenerte». Sandra Delaporte

Presentasteis este videoclip en los Cines Embajadores, en Madrid. ¿Qué tal la respuesta del público y qué importancia tuvo para vosotros vivir el estreno de esta manera?
Sergio: El estreno quisimos hacerlo ahí porque es un cine de barrio. Yo vivo cerca, en Lavapiés, y durante la pandemia lo he visto abierto, luchando por mantenerse. No pertenece a ninguna cadena. Es un cine de barrio de gente que quiso aportar y apostar por la cultura en un momento tan difícil como este y nos pareció muy bonito presentar un videoclip ahí, y más este, que era tan importante para nosotros. Fue todo bastante emotivo, y vino mucha gente que no esperábamos y que nos felicitó mucho. Se nos pasó todo rapidísimo.

Hacia el final de Las Montañas se aprecia un tono mucho más pausado, intenso y oscuro. ¿Es esto un camino que tendrá continuidad en proyectos futuros o no tiene nada que ver con cosas que vayáis a hacer a continuación?
Sandra: Bueno, termina así porque el disco tenía que terminar así y lo que hagamos en el futuro dependerá de lo que estemos escuchando en el futuro. Aunque en este disco haya caído alguna balada o alguna cosa algo más experimental, creo que nunca vamos a renunciar al «club», al baile y al pop, porque es nuestra base, lo que escuchamos, lo que en el escenario más disfrutamos. Haremos la música que nos inspire en ese momento y seguro que tendrá baile, como también puede ser que puntualmente haya algo un poco más cortavenas, pero se irá viendo. Eso sí, el baile siempre estará ahí.

Fotografía: Martina Hache.

¿En qué momento visteis que Delaporte iba hacia adelante y que no había marcha atrás? Que era esto de lo que podéis vivir.
Sergio: Bueno, eso nunca terminas de verlo del todo. Llegues donde llegues, siempre estás mirando más adelante, buscando nuevas metas. Y además, lo que decíamos antes; que aunque llegues a un punto, después no es fácil mantenerse ahí, y en este momento mucho peor. Vivir de la música ahora es muy complicado. Ahora estamos viviendo de ahorros.

En relación a esto, ¿en qué punto de la relación con el show business os encontráis ahora mismo?
Sandra: Haciendo estos discos y haciendo música que nos hace felices, de alguna manera quiero pensar que nos estamos consolidando como uno de los pocos grupos de electrónica que están ahora mismo en la industria haciendo libremente lo que les apetece, de manera autoproducida y sin préstamos, con su propio dinero siempre. Lo que pasa es que nuestra principal fuente de ingresos son los directos, que aparte funcionan muy bien, y ahora mismo no podemos contar con esto. Vivimos de los ahorros y de pequeñas cositas que van saliendo. Pero bueno, me gusta pensar que dentro de la electrónica, del pop, del indie incluso, somos un grupo respetado por el simple hecho de hacer lo que realmente nos apetece hacer y que ahí estamos, dentro de toda esta cantidad de grupos. Estamos con nuestro sello, con nuestra piña, nuestra familia. Estamos bien y nos dejan ser libres, que yo creo que debería ser lo máximo para cualquier artista.

¿Quién escribe vuestras letras? ¿En qué os inspiráis?
Sandra: Las letras las escribo principalmente yo. Si a veces me atasco o no sé de qué hablar, hablamos Sergio y yo y a veces surgen letras de estas mismas conversaciones que tenemos. Surgen de cosas que me inquietan, de cosas que no me gustan. Necesito escribir para estar mejor a nivel emocional, la verdad. Vomito lo que tengo en la cabeza. Estaría más triste si no escribiera.

Y por último, y hablando un poco del directo, al que invitamos a todos nuestros lectores a ir, ¿lo habéis tenido en cuenta a la hora de componer este último disco?
Sergio: Normalmente separamos bastante lo que es el disco del directo, pero aun así, al componer este disco, en muchas partes teníamos muy claro cómo queríamos que fuera en concierto, y ya componiéndolo nos imaginábamos el directo. Nos gusta tanto el escenario que se piensa automáticamente en él. Con todo, nos centramos en el estudio, y cuando lo llevamos al directo intentamos darle una vuelta casi como si fuera una remezcla.
Sandra: Sí, a veces lo hacemos más club. Le solemos dar una vuelta.

Delaporte estará girando a partir de noviembre de este año y hasta bien entrado el 2021 por toda España presentando su disco Las Montañas, que desde La Ciclotimia recomendamos fervientemente.

Cita del subtítulo: Sandra Delaporte.




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Texto de Marcelo Parra Rojas | © laCiclotimia.com | 1 noviembre, 2020
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Texto de Marcelo Parra Rojas
© laCiclotimia.com | 1 noviembre, 2020

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