David Pareja
| «Se puede hacer chistes de todo pero: ¿tú a quién vas a señalar para hacer la gracia?»

Tras el estreno de Amigo (Óscar Martín, 2019) en Filmin, charlamos con David Pareja, co-guionista y protagonista junto con Javier Botet de esta historia de cuidados y tensiones. El cineasta nos habla de cine, el 9M y el humor negro con conciencia social.

¿Cómo nace Amigo?
Amigo nace de las ganas que teníamos todos de hacer una película. Por un lado, la semilla podríamos decir que fue de Óscar y Elena —el director y la productora, que son pareja— y tenían un dinerito ahorrado, para entrar por fin a comprarse un piso y en el último momento dijeron: «¿y si nos lanzamos a hacer una película y nos quitamos ya la espinita esta?». Y se tiraron a la piscina y hablaron con Javi (Botet), porque tenían muy buena relación con él. Yo también era amigo suyo, pero en principio empezaron ellos a hablar del proyecto. Y entre las ideas que había, una de Javi era bastante realizable, producible con ese dinero. Y les encajaba perfectamente yo para el otro personaje. Porque Javi quería, lógicamente, hacer el personaje que hace en la película. Y cuando me lo dijeron, pues yo encantado. Me metí en el proyecto de lleno desde el principio. Teníamos muy poco tiempo para escribir el guion. Así que nos pusimos los tres a fondo (N. de la E.: la película está guionizada tanto por Óscar Martín como por Javier Botet y David Pareja) a desarrollar la idea, todas las escenas que se nos ocurrieran para ir enlazando la historia y construyendo lo que quedó en la película.

Póster de Amigo.

Me parece muy curiosa esta elaboración del guion a tres manos. Y ha tenido que ser bastante complicado compaginar tres mentes ahí. ¿O habéis estado en todo momento muy ensamblados?
Bueno, como siempre que se hace algo en equipo, siempre puede haber alguna discordia o alguien puede no estar de acuerdo. Pero al ser tres, la votación era fácil, ¿no? Con dos votos a favor y uno en contra, pues se quedaba lo que se decidía en mayoría. Pero, básicamente, lo bueno que tenía es que nosotros ya hemos escrito cosas, hemos escrito cortos, tenemos una carrera tanto Javi como yo como directores y como guionistas y hemos hecho muchas cosas juntos, por lo que teníamos muchas ideas en común. Y sobre todo, cada uno podía escribir sobre su personaje lo que quisiera. Entonces, los diálogos nos los hacíamos a medida. Una vez estábamos de acuerdo con hacia dónde queríamos llevar la escena, la situación o lo que sea, cada uno podía adaptar su diálogo: «yo preferiría decirlo así». Una cosa que, por supuesto, yo nunca había tenido la oportunidad de hacer en un guion. El guion ya te lo dan y tú tienes que hacerlo tuyo, que se suele decir. Tienes que hacer tuyo el texto y todo eso. Pero aquí era un poco al revés: quería contar algo y yo hacía el texto ya como yo lo diría para que yo expresase ese sentimiento, o esa inquietud o lo que fuera. Y eso, la verdad, es que nos dio mucho juego y a la hora de rodar era un gustazo: íbamos a tiro hecho, prácticamente no había que ensayar porque yo decía las cosas que yo habría dicho en esa situación.

Claro, el actor  ya tiene interiorizada su parte y la vive más, quizás, ¿no? Entonces, ha sido más bien enriquecedor, el elaborarlo a tres manos.
Sí, la verdad. De hecho es que además teníamos muy poco tiempo, porque teníamos que rodar un mes o dos después de ponernos a escribirlo. Por fechas y tal, no había otra forma.

¿Temas de subvenciones?
No, no.

¿No? ¿Ha sido todo con esos ahorros que comentabas?
Exactamente. Todo producción de Óscar y Elena, que… por mi parte estoy súper agradecido de que hayan sido tan valientes, porque ahora mismo yo creo que no hay películas de esa factura y de esa inversión que sean del bolsillo del director y de la productora. O sea, son todo ayudas o un canal que mete el dinero y así se puede lanzar uno a hacer algo grande. También estamos muy contentos con haber entrado como productores. Digamos que nuestro sueldo ha entrado como parte de la producción, con lo cual, de esta forma, al no cobrar nosotros, había más dinero para la producción, para que hubiese más calidad en la producción y para que todo el mundo cobrase según convenio y todo. Otra cosa que queríamos era esa: que todo el mundo cobrase, que al final siempre está todo el mundo haciendo favores. Se hacen películas muchas veces «gratis» o regaladas, y aquí queríamos que todo el mundo se llevase también lo que le correspondiese.

David Pareja en una captura de Amigo.

Valorar el trabajo, también, de la gente que ha levantado eso o que ha ayudado a levantarlo.
Sí.

Javi y tú sois amigos y en esta película os habéis visto en tesituras de, ya no solo mucha intimidad, sino un contacto físico bastante incómodo, bastante duro y hasta chocante. Tú en muchas ocasiones lo tienes que cargar: ¿has entrado en contacto con algún enfermero o ha sido en plan «venga, ¡me lanzo!»? ¿Os habéis puesto en algún momento a compartir tiempo con personas tanto que se dediquen a los cuidados como que padezcan la enfermedad?
No, de hecho no dejamos bien claro lo que le pasa a Javi. Se entiende que hay un accidente, sabemos qué secuelas le ha dejado. No queríamos entrar a matizar enfermedades o accidentes concretos, lesiones concretas… Y luego, otra cosa que también nos interesaba —y se ve desde el principio de la película, en la primera escena— es que es una persona a la que le ha caído eso encima y lo va solucionando como él cree que está bien. No sabe: desde la primera escena tiene problemas con la silla, no sabe cómo colocarla para sentarle… Queríamos realmente que fuera un persona sin conocimientos, encontrándose con ese marrón encima e intentando salvarlo.

«La autocrítica es muy peligrosa. Es muy buena para mejorar pero a veces no te deja salir de lo que tienes».

Claro, más realista. ¿Qué aceptación estás viendo desde que ha salido la película en Filmin? ¿Cómo estás viendo la evolución por parte del público?
La verdad es que desde el primer montaje que hubo hasta que al final conseguimos un montador… bien, por eso tiene que haber un montador: tiene que haber una persona limpia, que no haya estado en el rodaje y que no tenga miedo a mandar a la mierda algo a lo que tú le tenías mucho cariño: una escena en que la luz entraba así (gesticula teatralmente), y justo cuando yo entraba sonaba no-sé-qué… Porque le tienes cariño a cosas que a lo mejor no aportan nada. Entonces, cuando entró el montador, de pronto la cosa dio un giro. Le empezamos a ver futuro a la película, porque al principio estábamos como desesperaos, diciendo, «hostia, en el guion no estaba esto: ¿qué está pasando aquí?». Todo se desmontaba, se hacía pesado a veces y el editor ha hecho una labor por la que estamos muy agradecidos. Yo siempre hablo de Zoe Berriatua, que se implicó, que no era el montador pero era amigo suyo y estaba en la misma oficina, empezó a hacer propuestas y fue para mí una pieza muy importante a lo hora del resultado final. Siempre se lo digo. ¿Por qué te estaba contando todo esto?

Filmin, cómo has visto la reacción del público. También en Sitges, ¿no? Porque ahí lo ves más de tú a tú: estás en la sala y ves la reacción inmediata del público.
Pues ya te digo: para mí está siendo chocante. Porque, cuando ese primer montaje de pronto fue algo con lo que no estaba conforme y empecé a tener dudas sobre la historia y sobre la película, y ya no me convencían muchas cosas… y empecé a desconfiar de lo que habíamos hecho… y a sudar un poco porque eso no fuese lo que nosotros queríamos hacer, y fue evolucionando y de pronto el montaje final que mandamos a los festivales ya tenía mejor pinta y decía: «bueno, pues mira, esto ya es decente con respecto a lo que teníamos». Y de pronto, lo mandamos a Sitges —creo que fue el primero o segundo que mandamos— y nos llamaron y nos dijeron: «oye, que queremos estrenarlo en Sección Oficial». Y a la semana siguiente nos llaman del Festival de Cine Fantástico de Austin diciendo: «oye, que nos han mandado vuestra película del Festival de Sitges», y creo que habían pasado un día o dos del plazo de entrega de películas y tal, pero dijeron: «que no nos importa, que nos la mandéis, porque queremos que se estrene aquí». Y fue como… ¿pero qué está pasando? ¿Qué hemos hecho? ¿De verdad hemos hecho algo que está tan guay? (ríe con incredulidad).

David Pareja | 📷 CEDIDA

Hombre, pues sí.
Y empezamos a coger confianza de pronto. Supongo que llevas tanto tiempo metido ahí que le ves fallos que a lo mejor no son tan «fallos». Pero tú no perdonas, ¿no? Eres muy autocrítico contigo, y la autocrítica, a veces, es muy peligrosa. Es muy buena para mejorar, pero a veces es peligrosa, porque no te deja salir de lo que tienes. Cuando ha llegado a Filmin ha vuelto a pasar lo mismo: de pronto no paran de etiquetarnos en redes sociales, recomendando la película, y que si es una joya y no sé qué. Y la verdad, a mí me cuesta ver que eso sea así, pero si la gente lo ve…

Hombre, el resultado final tiene tantas capas de detalles, tanto a nivel psicológico como a nivel social, que la verdad es que está muy enriquecida. Por eso te comentaba lo del guion a tres manos. Y ahora que dices lo del montador… Claro, es que tiene muchísimos matices. Igual lo habíais enfocado más al drama y al humor negro, pero en cuanto al resultado final… Yo os felicito, en mi humilde opinión.
Muchas gracias.

Retomando el humor negro (que es donde más te has movido, ¿no? También con Javier): estaba pensando en el vídeo que hiciste del 9M. Que este en concreto no es de humor negro, pero es… puñetero, ¿no? Es cabroncete.
(Ríe).

Has tenido ochenta y siete mil doscientas… casi cincuenta visitas en Instagram, la última vez que la he mirado. ¿Esperabas este aluvión de visitas con este video?
¿Cuántas has dicho? Pues la verdad es que no me esperaba que funcionase así este vídeo. De hecho no sé si es de InstagramTV o algo así, porque a partir de una duración ya no te dejan meterlo como Reel, que los Reel ahora los están moviendo mucho más, porque dan mucha más promoción dentro de la plataforma. Pero la verdad es que estoy muy contento. También el feminismo es un tema que no suelo tocar, porque soy un hombre y es un tema delicado y ya hay muchas mujeres que ya están diciendo muchas cosas interesantes y a lo mejor nosotros a veces nos repetimos, y es absurdo querer sacar pecho. Pero al final también me pareció buena idea hacer algo que es el 9M y no el 8M. Y darle un poco la vuelta: esa gente que se quiere colgar una medalla junto a las feministas y comerse un poco el protagonismo. Y por eso metí un poco detalles de si la poesía, de si las ilustraciones, si una canción… porque siempre hay ese revuelo. Yo últimamente me encuentro a muchas mujeres feministas que incluso se ponen nerviosas el día antes —he leído—, e incluso les entra ansiedad porque es como que «¿qué coño va a pasar el 8M?» (gesticula en plan «por un lado…»), «la gente que empieza a criticar nuestra postura. Luego, los que empiezan a intentar llevarse el protagonismo cuando no es su momento». (Gesticula sugiriendo «por otro lado…») «Los que empiezan a decir barbaridades que no son feministas, pero que parecen feministas, pero en realidad tienen un trasfondo machista». Y al final llega ese día y están casi en ansiedad y «que pase rápido este día, que no quiero ponerme de mala leche leyendo cosas que no me apetece leer».

De hecho, uno de los detalles que hay que valorar en tu video es que señalas muy directamente a una especie de monetización que hay en torno al feminismo. Con este tema del «voy a sacar mi producto promocionándolo con —».
Claro.

Yo diría que sí te has implicado, en cierto modo. No a quitarle ni a suplantar la voz de las mujeres en el feminismo —y esto ya lo digo yo como mujer y feminista—, pero sí son valorables algunos trabajos que habéis hecho, como Carroña (Alberto Carpintero y Javier Botet, 2012), un cortometraje que hiciste en Notodofilmest… E Ikea 2 (Burnin’ Percebes, Juan González, Nando Martínez, 2016). (Ríe) Me gusta que seáis capaces de coger actitudes bastante tóxicas masculinas y podáis coger eso y parodiarlo. En realidad hay escenas bastante duras, que entiendo que haya gente que…
Claro. Pero no se premian. Siempre digo que vale, se puede hablar de todo, pero ¿tú a quién vas a señalar? El ejemplo fácil que siempre pongo es… pues tú puedes hacer un chiste, o un stand up, hablando del peso de una persona. Pero en el chiste, ¿tú a quién vas a señalar para hacer la gracia? ¿A la persona que tiene el sobrepeso o al que critica a la persona que tiene el sobrepeso? Hay quien dice: «pues no se puede hablar sobre el feminismo, sobre la obesidad, sobre no-sé-qué». No: sí se puede hablar, pero si lo que vas a hacer es reírte de la persona que tiene el sobrepeso, tú no estás haciendo comedia: tú estás haciendo el bullying que se hace desde la infancia hasta nuestra época.

«A los cómicos les pasa que quieren que la gente aplauda o se calle».

Humillar.
Eso. Y humillar a una persona… no tiene ningún talento, para mí, hacer eso. Y encima quejándote de que no te dejan hacer chistes sobre eso. ¿Pero en serio necesitas hacer esos chistes para reírte? Entonces… (ríe) tienes un problema. Ponte las pilas y dale la vuelta a la historia. Pero claro, lo difícil es reírte del que critica al gordo. Porque es muy fácil decir: «me voy con la gorda, que estoy borracho y ya son las cinco de la mañana y es la que queda». Eso lo hemos oído mil veces: ¿por qué te sigue haciendo gracia? Entonces el que tiene un problema eres tú: no es que sea gracioso eso, ni la gente muy sensible. Es que te estás riendo de una cosa que no hace gracia, algo que ya debería haber muerto.

¿Crees que entonces tiene sentido ponerle algún límite que sea legal?
El tema legal es complicado. Ahí sí que ya nos podemos meter en un problema, porque ya tienen que entrar jueces a decidir si alguien tiene que ir a la cárcel o pagar una multa por según qué cosas. Y ahí tenemos un problema: sabemos que hay muchísimos jueces que… vamos a decirlo así, en plan fácil: la palabra facha. Mucho juez que es mayor y que tiene una mentalidad antigua. Entonces, poner la libertad de expresión como algo que se pueda penar de alguna forma, es muy fácil que se pueda volver en nuestra contra. Porque pueden decir «ah, no. Pues es que esto también es un delito de odio contra los nazis». ¿Cómo que un delito de odio contra los nazis?

La minoría nazi (risas).
Claro (ironiza): la minoría nazi también se puede sentir ofendida con tus palabras. Bueno-bueno-bueno-bueno-bueno (levanta los brazos en señal de apaciguar). Es muy peligroso. Entonces, yo creo en la libertad de expresión, pero en ambas direcciones. Y una cosa que les pasa a los cómicos es que quieren que la gente aplauda o que se calle. Y eso me parece injusto, porque tú tienes un pedazo de escenario lleno de gente aplaudiéndote, y la persona que te dice que algo está mal, se tiene que callar. Hostia, tú tienes un altavoz inmenso. Tú puedes hacer un chiste sobre gordos y la gente te tiene que aplaudir o callar. Esas son las dos únicas opciones que tú le das. Si te critican, es que la gente es una ofendidita (adopta un tono irónico/reproche). Eso, a mí, me parece un error.

Te quería preguntar por tus proyectos futuros y también presentes. Porque estás rodando ya sobre el libro de Carlo Padial (Doctor Portuondo, Blackie Books). ¿Nos puedes comentar…? Lo que sea comentable, que no se salga del pacto de confidencialidad. Contrato, más bien (risas).
La verdad es que está siendo un rodaje muy chulo. Todavía me quedan algunas escenas que rodar, que son para la semana que viene. Están haciéndolo con los medios justitos: es la primera producción de serie de Filmin, y están haciendo un trabajo, para mí, excepcional. Y el ambiente que están consiguiendo crear tiene muy buena pinta. Yo no he visto aún nada montado, claro, pero me recuerda un poco a The Office: es una serie en la que todos los actores estamos todo el rato en escena. Que también está muy guay para el actor porque, aparte que Carlo deja improvisar muchísimo, te compra todo prácticamente… A veces te dice «eso no», claro, pero en lugar de estar en el camerino esperando a que te toque tu frase, estás en la escena y si en un momento dado tú has dicho algo improvisado que ha hecho gracia, la cámara te busca. O sea: está muy vivo y creo que puede quedar muy chulo. Tiene muy buena pinta.

David Pareja y Javier Botet.

¿Va a tomar la serie el mismo nombre literal de la novela? ¿El doctor…
Que yo sepa, sí: El Doctor Portuondo, se va a llamar igual.

Y aparte, tú como guionista o como director, ¿tienes algún proyecto en marcha? ¿Estás moviendo algún guion?
Sí, tengo bastantes proyectillos en mente, aparte de los que no estoy moviendo todavía porque están aún sin terminar. Tengo como cuatro proyectos, entre series y películas, que estamos intentando mover. Casi todos los estoy haciendo con amigos: no tengo ninguno así «solo-solo yo». Y el mes que viene empiezo también a rodar una peli, como actor… No sé si se puede decir todavía, pero…
Pues igual… (le hago gesto de que frene). No sé (risas).
Bueno: de los creadores de El mundo es nuestro (Alfonso Sánchez, 2012). Así también, tipo comedia y tal. Voy a ser uno de los personajes en la película.

Estás muy activo en redes últimamente. ¿Te sientes cómodo? ¿Les estás viendo salidas? ¿Qué te aporta el poder hacer estos vídeos cortos en redes?
Pues hasta hace pocos meses, aportarme, en realidad, me aportaba diversión. Pero me ha pasado una cosa muy curiosa (ríe). Y es que con la peli esta que te acabo de decir, me ha pasado como al revés de lo que se supone que suele pasar. Me escribieron y me dijeron: «mira, oye, que hay un personaje de esta película… que el director te conoce mucho y le gusta mucho tu humor y todo eso. Pero quería preguntarte antes de proponértelo si a ti te gusta trabajar en películas y actuar y todo eso». Y yo… (cara de circunstancias. Ríe)

¡Ostras! ¿Te han conocido más por tus redes que por tu trabajo?
Es como al revés. Como lo típico que buscan a un influencer y le dicen: «pues actúa». Cuando yo soy actor y lo de Instagram ha venido después, ahí en un lado: que no es mi profesión. Y ha sido curioso, porque de pronto: «¿ah, sí? Pues mándame cosillas para que las vea» y el director súper contento con mi vídeo: «uy, pues entonces de puta madre. Si este tío me hace gracia y encima es actor y hace estas cosas… pues lo hemos clavao».

«Se hacen películas muchas veces «gratis» o regaladas, y aquí queríamos que todo el mundo se llevase lo que le correspondiese».

Tienes mucha más promo, por supuesto.
Claro, claro. Y nada: le mandé mi casting, le gustó y mira.

¿Qué tal esto de rodar en tiempos de covid? ¿Cómo lo estáis llevando?
Pues… hombre, es complicado. Yo tampoco he tenido muchos rodajes. A la gente de… vamos a decir «tercera fila»… Yo no soy protagonista ni secundario normalmente: suelo ser un episódico, de reparto y tal, salvo en Amigo y en películas, así: más pequeñitas. Pero digamos que en el mainstream soy secundario. O soy más de reparto, por decirlo así. Por ahora, ¿no? Y en esa parte, la verdad es que nos hemos quedado —desde mi punto de vista, no sé si habrá quien no esté de acuerdo—, por lo menos en mi caso, casi un año sin hacer cine y televisión. A veces una (indica con el gesto de la mano que es algo aislado) cosilla..

Puntual.
Sí. Luego otra (repite el gesto), así de milagro. Y ahora parece ser que está cogiendo ritmo. Digamos que, los que estamos en esa fila, volvemos…

A estar activos.
Sí: a estar activos. Eso es lo que yo he notado.

Por último: si te vieras con el poder de poder escoger (valga la redundancia) las películas en plan «esta no, esta sí…», incluso de protagonista: ¿cuáles te podrían seducir? ¿Qué tendría que tener esa película? O cuál sería tu película soñada. Digamos que es una pregunta doble. He sido un poco engañosa: te he colado dos (risas).
A mí es que la comedia me encanta, y es por lo que se me conoce y me encantaría hacer comedia. Pero quizás me gustaría hacer una distinta a la que se suele hacer aquí en España —no digo que aquí no se haga—. Pero es muy-muy raro encontrar, a lo mejor, una comedia que no sea como tirando hacia romántica. Una cosita un poco más arriesgada, que sí me gustaría que se hiciera aquí y me gustaría participar en algo así. Y por supuesto, me apetece —creo que como a cualquier actor— hacer personajes distintos a lo que sueles hacer. En Amigo, un poco lo he hecho: he tenido esa posibilidad.

Sí, te lo iba a decir.
Y bueno, en Doctor Portuondo, aunque es comedia también, podríamos decir que el personaje es un poquito distinto a otros que he hecho, pero tiene similitudes. No sé: me gustaría hacer como un malo-malísimo, una película de terror jodida.

¿De miedo de cagarse encima o que a la vez te puedas reír de ese miedo? ¿O solo miedo-miedo?
Hombre, si se puede, de vez en cuando, a mí me gusta que haya siempre un poco de comedia así (hace gesto de cocinero moderno echando sal): salpicada. La vida es así, ¿no? Incluso en una situación súper dura, en un entierro, pasan a veces cosas cómicas sin que sea una situación cómica. La comedia está ahí siempre. Está guay que haya una pizquita y me gustaría algo así. O como la serie esta: Antidisturbios (Rodrigo Sorogoyen, Isabel Peña, 2020): un personaje jodido, con esa dualidad.

Sí, con mucha carga…
Carga emocional, sí. Un personaje así me encantaría hacer también, la verdad. Yo creo que como todos los actores. Picar un poquito de todo y de vez en cuando ir pivotando en la comedia.

Muchas gracias, David. Has sido muy amable y agradecidísima por tu tiempo. Desde La Ciclotimia te deseamos suerte y cuantos más proyectos te veas con energías de afrontar y que salga todo muy bien. Que vaya bien el rodaje.
Gracias a vosotros.




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Texto de María José Orellana Ríos | © laCiclotimia.com | 28 marzo, 2021
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Texto de María José Orellana Ríos
© laCiclotimia.com | 28 marzo, 2021

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