Christopher Alender, Marcos Gabriel y Brigitte Kali Canales, equipo de «The Old Ways»
| «Lo que me atrae del género de terror es que puedes jugar con metáforas»

En el contexto del Festival de Sitges, tuvimos la oportunidad de charlar con el equipo detrás de la producción de The Old Ways (Christopher Alender, 2020), filme de género presentado en la sección Panorama Fantàstic que ahonda en las raíces del ser humano a través de una aproximación al terror más puro. Nos vemos vía Zoom —vídeo completo de la entrevista subtitulado al español disponible al final del artículo— el director del filme, Christopher Alender, el guionista, Marcos Gabriel, y la actriz protagonista Brigitte Kali Canales, y mantenemos una conversación en la que salen a relucir temas como la inspiración y el inevitable cambio que ha supuesto para todos la pandemia de la covid.

Christopher, para empezar, háblanos un poco sobre cómo se materializó la idea de la película.
Christopher Alender:
Marcos y yo hemos estado trabajando juntos desde hace unos 25 años; vamos, desde que éramos unos adolescentes. Él había escrito como 20 o 30 páginas de un diario de una idea —él te puede hablar más de eso— vagamente inspirado por algunas historias que su madre le había contado cuando creció en Puerto Rico, y era un punto de vista interesante de una historia de exorcismos clásica que los dos crecimos filmando. Así que encontrar una forma nueva de aproximarnos a ese género fue súper emocionante para mí. Marcos tiene más detalles sobre esto.
Marcos Gabriel: Sí, ocurrió simplemente observando la «brujería» y las «brujas» y fue uno de esos momentos que si se los describen a algún otro latino o hispano te dirán inmediatamente: «Ah, pues mi abuela… Ah, pues mi tía era así, era asá…». Hay algo que está como escondido y poco explotado y siempre fue un tema que me fascinó y sobre lo que quería saber más. Pero a la vez tuve una educación católica y mi madre siempre decía: «No te entrometas con la adivina, no te metas con esto, no te metas con lo otro…» (risas). Así que era algo por lo que siempre tuve curiosidad y que me hacía decir «Bueno, qué otras perlas hay que están escondidas y muy vivas, y son muy vibrantes en el mundo pero que están ocultas en un segundo plano y que no puedes encontrar a menos que busques en lugares donde no deberías». Pero, al mismo tiempo, queríamos usar eso como un mundo donde pudiésemos explorar y obtener inspiración.

Póster de The Old Ways.

En esa misma línea, Marcos, supongo que habrás tenido que enfrentarte a largas jornadas de documentación para representar todo ese imaginario demoníaco. ¿Qué líneas has seguido al adentrarte en el guion de The Old Ways? ¿Cuáles fueron tus primeros pasos?
M.G.:
Bueno, los primeros pasos son el meollo del personaje y el viaje que debe emprender, así que, teniendo en cuenta el viaje de Cristina y lo que tiene que enfrentar, esta oscuridad en su interior, ¿cuáles son los pasos que tienen que ocurrir para que lo supere todo? Pues cuando estudiábamos cada uno de esos pasos… ya sabes, tratar de enfrentarse a ello, sacar algo de dentro, admitir que está ahí, negarlo… estudiábamos cuál era la práctica que podíamos utilizar o el ritual en el que podíamos inspirarnos. Así que mucho de ello consistía en prácticas que verías y dirías: «Uuh, vale… ¡cirugía psíquica! La gente hace eso y he visto vídeos de eso antes». Pero, ¿cómo lo hacemos nuestro? La pintura diferente de las caras y las manos y las palmas… todas esas cosas, ¿sabes? Intentamos ver qué es lo que hay ahí fuera, en el mundo, y luego dar nuestra propia visión de ello. Entonces, muchas veces en la brujería es el practicante quien decide qué práctica debe ser, y a veces es instintivo y otras veces consiste en sentir qué es lo adecuado. Así que lo utilizamos como guía y dijimos: «Vale, ya he visto esto antes, pero a lo mejor podemos hacer que parezca un poco más nuestro», y fue muy divertido. Además, dependíamos de nuestro fantástico casting para sacar sus propias experiencias y sus propias culturas y darle más sabor. Fue genial ver todo eso. Simplemente comenzó con el germen de la idea y luego todo el mundo añadió el sabor, y así conseguimos hacer una comida.
C.A.: Fue muy figurativo empezar a diseñar el viaje del personaje y entonces nosotros investigamos e investigamos y encontramos pequeñas perlas alucinantes de… cosas. Y mientras empezábamos a enfocarnos exactamente en qué lugar del mundo estaban ocurriendo estas cosas, que al principio era como una jungla genérica, según iban saliendo más versiones del guion… bueno, decidimos ir a la zona de la ciudad de Catemaco, que es famosa por su brujería: es un lugar que tiene influencias de los mayas que vienen de América Central, y de los aztecas que vienen del resto de México, y afro-caribeños que vienen por el Golfo de México, y de los españoles que vienen con el catolicismo. Simplemente había mucho de donde sacar, y la gente de la zona que verdaderamente practicaba cogían de aquí y de allá lo que tenía sentido para ellos, ¿sabes? Simplemente resolvían cualquiera que fuese el problema que tenían, y eso nos daba muchísima libertad para escoger lo que nos llamaba la atención y combinarlo de distintas formas interesantes. Fue un experimento arqueológico realmente divertido, mucho buscar en Google y mucho poner YouTube en búsqueda segura cuando estás investigando sobre rituales, y cosas así. Lo que puedes llegar a encontrar es muy interesante, probablemente nos tropezamos con algunas cosas de esa manera. Como el silbato de la muerte, que es este artefacto alucinante que encontraron enterrado en algunas tumbas. Ni siquiera supieron lo que era hasta que años más tarde alguien sopló e hizo un sonido horrible y empezaron a lanzar teorías sobre para qué servía. ¿Era para luchar contra espíritus o para asustar a los enemigos? Nosotros fuimos directamente en la dirección opuesta: «¡Dios mío, quita esa escena, la rehacemos con eso!». Estuvo muy bien.

«Mis películas de terror favoritas son las que suponen una montaña rusa que sube y baja». Marcos Gabriel, guionista de The Old Ways.

Captura de The Old Ways.

Brigitte, algo que me ha llamado la atención es la calidad de las interpretaciones. Tu papel como Cristina es muy visceral, muy físico, ¿cómo te preparaste? ¿Llevabas ya una idea del guion o le diste forma en el set?
Brigitte Kali Canales:
Totalmente en el set. Yo no tenía ni idea de que iba a terminar siendo tan físico. Y luego, cuando lo estábamos poniendo en escena, casi sentí que yo me convertía medio en asaltatumbas, medio en cazadora de demonios. Parecía que me estaba metamorfoseando y fue muy inesperado para mí. Creo que cuando lo leí sobre el papel… hay tanta acción sobre el papel que no puedes evitar imaginártelo, pero de repente luego estás allí y es como: «Madre mía, esto es muy exigente».
C.A.: ¡Y tanto!

Me encanta cómo la narrativa principal se entrelaza con la metáfora del humano que regresa a sus raíces, ¿este concepto, esta idea, siempre estuvo ahí?
C.A.:
Pues sí, gracias por notarlo… Eso es precisamente lo que me atrae del género de terror en general, que realmente puedes jugar con metáforas. Es decir, lo tienes cara a cara, cuánto puedes jugar con las metáforas y con cuestiones culturales y cosas así. Así que definitivamente hay una parte de eso. Observamos detenidamente patrones de abstinencia de drogas que se ven en todo ese proceso de lidia que la gente vive y lo utilizamos como un elemento estructural. Nos ayudó a planear la historia porque es algo natural y real. Casi todo el mundo ha pasado por ello o conoce a alguien que ha pasado por ello, así que está muy enraizado en ese sentido. Y luego está la parte metafórica con los demonios y el hecho de portar un demonio y exorcizar tus propios demonios de forma literal y figurada. La verdad es que fue un fantástico… una arquitectura muy enraizada con la que empezar, creo. Todos nos podemos sentir reflejado en ella de distintas formas, sin duda.

Brigitte Kali Canales, protagonista de The Old Ways.

Marcos, The Old Ways también deja espacio a algunos momentos cómicos. Confieso que me he reído en alto con la conversación de Cristina con el gallo (Brigitte ríe) o con la frase: «I’m a motherfucking bruja» (traducción: «Soy una puta bruja») (risas). ¿Esas ideas ya estaban en el guion? ¿Cómo logras encontrar el equilibrio entre el terror y estos destellos de comedia?
M.G.:
 Muchas gracias por reirte, ¡es genial! Sí, claro, creo que mis películas de terror favoritas son las que suponen una montaña rusa que sube y baja, no las que son atonales y con las que sientes todo el rato la misma textura. Así que, si podemos hacer una película que muestra algo horrible y luego libera la tensión con un poco de comedia y un momento divertido, y luego te vuelve a poner de los nervios… Y lo que Brigitte realmente ha aportado fue un colorido emocional en el que a veces podía llegar a ser muy dura y otras muy vulnerable. Eso fue un instrumento extra en juego que resultó increíble. Y debo admitir que no me resultó difícil añadirle algo de comedia a esos momentos, es como… «¡Espera! Aquí hay un momento para una broma y un momento para reírse» porque para mí… me encanta esa experiencia. Así que no hay nada que me emocione más que pensar en la audiencia viendo esta película y teniendo escalofríos un momento y riéndose al momento siguiente y luego vitoreando esa frase que has mencionado. Y si ocurre todo eso, yo ya… (sacude las manos).

«He terminado». (risas)
C.A.:
Nos influyó mucho de jóvenes Sam Raimi. Solíamos colarnos en psiquiátricos abandonados para rodar películas de terror cuando éramos adolescentes… (Marcos le interrumpe).
M.G.: No sé si deberías haberlo mencionado, no creo que sea muy legal (ríe).
C.A.: No, era totalmente ilegal, pero Spielberg siempre lo hace y a lo mejor no está bien pero sus películas de terror siempre tienen ese momento, pero… tienes que escribir esa línea. Especialmente en la sala es genial tener esa broma que sale de la nada y como que deja a todo el mundo desconcertado por un momento. Con suerte, viviremos eso con la audiencia algún día.

«Para cualquier actor, que el director esté siempre abierto a probar cosas supone una libertad que no siempre nos dan». Brigitte Kali Canales, protagonista de The Old Ways.

Brigitte, entre tú y yo: ¿cómo ha sido trabajar con Christopher Alender? ¿es un tío majo?
B.K.C.:
(risas) ¡Fue genial! O sea, Chris es muy abierto y receptivo… (para de hablar entre risas porque Christopher Alender apaga la cámara fingiendo haberse marchado de la sala) ¿viste eso…?

¡Eso ha sido increíble! (risas)
B.K.C.: Verás, él hace que te sientas como una parte importante del proceso y que tu opinión le importa cuando está orquestando las escenas. Es muy inclusivo y colaborativo, ¿sabes?. Si yo decía: «Ah, pero creo que a lo mejor… no sé, me parece que debería entrar desde allá…» me decía: «¡Vale! Vamos a probar». Siempre estaba abierto a probar. Y creo que, para cualquier actor, eso supone una libertad que no siempre nos dan. Estoy muy agradecida por ello.

Por último, y para todos vosotros, la inevitable pregunta en estos tiempos: ¿Cómo os afectaron la pandemia y el confinamiento grabando y posproduciendo The Old Ways?
C.A.:
Bueno, cerramos producción como siete días antes de que confinaran Los Ángeles por completo. Cuando cogimos el vuelo de vuelta de Miami a Los Ángeles… cuando aterrizamos parecía otro mundo diferente del que dejamos aquella mañana cuando cogimos el avión. Me quedé como… «vaaale» cuando todo empezó a cambiar. Yo había planeado editar un poco desde casa. Mi editor y yo ya lo habíamos preparado… los dos tenemos niños pequeños y nos llevamos copias del metraje a casa y montamos un Google Drive para poder intercambiar carpetas y secuencias y cosas así. Ya nos habíamos preparado así por tener más calidad de vida. Y luego… tan pronto como empezamos a montar la película, nos vimos forzados a usar eso, así que afortunadamente ya estábamos preparados para ese panorama, así que lo hicimos todo por Zoom, como ahora (gesticula hacia la pantalla). Marcos y yo a veces nos pasábamos ocho horas en Zoom, trabajando en las escenas. Los dos acabamos haciendo un montón de efectos por nosotros mismos, y trabajando en el montaje con el editor. Fue bien, casi todo. Lo más difícil para mí creo que fue no poder estar en la misma sala con otra gente visionando el metraje bruto.

Los tiempos imponen medidas extraordinarias.

Sus reacciones.
C.A.:
 Claro, estar en la sala con ellos. Incluso si no hablas con ellos después, cosa que ayuda a veces porque en ocasiones es complicado con gente que articula qué les gusta y qué no. Ya solo con estar con gente noto el (aprieta el puño). Es como si el tiempo se moviera a otra velocidad cuando estás con gente de verdad, no encerrado en tu habitación. Hay cosas sobre las que te engañas a ti mismo, como: «Hmm, esta parte está bien, funcionará», y en cuanto estás con gente piensas: «Oh, es lo peor, hay que descartarlo». O también ver como la gente está nerviosilla un momento y luego está riéndose, y tú te habías olvidado porque ya has leído la misma broma cuarenta veces y no te hace gracia. Hay cosillas que no pudimos hacer, y es una lástima. Incluso en otras películas que produje, íbamos a un festival, y las veíamos con otras doscientas personas, y en otra pantalla, y luego la veías en otra sala, con otra gente completamente diferente… y retocabas el montaje. No sé cuándo podremos volver a hacer eso. Y poder viajar. ¿Sabes? Mientras rodábamos esta película, todo el tiempo soñábamos con ir a Sitges. Pensaba: «Esta es la peli perfecta para Sitges», lo deseaba mucho. Planeaba: «Un día voy a hacer una película y lo conseguiré, y cuando estemos allí nos partiremos de risa». Pero fue una decepción, así que creo que esa parte es una pena. Pero el montaje fue bien, ¿sabes?, y la posproducción se lleva bien, y lo que mola es que ahora podemos contratar a gente de todo el mundo en vez de gente de por aquí, y eso es emocionante. Literalmente, tenemos a la mitad de nuestros compositores en Carolina del Norte y la otra mitad está aquí, tenemos gente grabando música por todos los EEUU. Eso estuvo guay. Pero va a ser más difícil con la producción. Con la productora hemos hecho algunos anuncios y cosas así en los últimos meses y fue mucho más difícil, lento y caro. 

«Cerramos producción como siete días antes de que confinaran Los Ángeles por completo. Cuando aterrizamos en el vuelo de vuelta de Miami a Los Ángeles, parecía otro mundo diferente del que dejamos aquella mañana cuando cogimos el avión». Christopher Alender, director de The Old Ways.

Y hace diez años, esto no habría sido posible.
M.G.:
Para nada.

Hoy, con internet y la tecnología actual…
C.A.:
Y todavía estamos en el límite para la gente normal. Michael Bay ha logrado hacerlo durante años. Tiene conexión por fibra en su casa de Miami y se conecta con San Francisco en tiempo real en 4K. Eso todavía está a unos cuantos años de nosotros, pero estamos llegando ahí y hay atajos, y si sabiendo algo de tecnología y siendo capaces de resolver problemas, va a ser una buena oportunidad, creo, para algunos directores independientes colaboradores, sin duda.
M.G.: Pero bueno, hay formas de atajar el proceso, pero para mí lo que siempre ha sido muy difícil… cuando llegamos a la meta, lo que me rompe el corazón es que, cuando haces una película independiente con un equipo como el nuestro, un cásting y un equipo pequeño, todo el mundo trabaja mucho. Y lo que nos falta ahora mismo es la oportunidad real de celebrarlo juntos, que suele ser: «Venga, vamos a ver todos esta película, vamos a reunirnos, ir a un cine y verla». Y cuando lo hemos hecho, hemos tenido esos momentos, ¿verdad, Brigitte? Así que vamos a ver la película esta tarde, sin el resto del equipo, uno por uno debido al COVID. Es una sensación genial porque queremos compartir lo que llevamos haciendo durante mucho tiempo, en lo que todo el mundo se ha esforzado tanto. Y ahí está la oportunidad de celebrar y reírse y agarrarse y abrazarse y decir «¿Te puedes creer que hicimos esto?». ¡Ah, es tan divertido! Así que esa es la parte que verdaderamente echo de menos.
C.A.: Han cancelado nuestra fiesta de fin de rodaje, ya sabes cómo fue: hemos podido terminar de rodar, pero no hemos podido tener la fiesta de fin de rodaje porque todo estaba cerrado por ahí. Tenía todo tipo de planes con leche de cabra y… (Brigitte se ríe), pero ahora no va a pasar.
B.K.C.: ¡Vaya, hombre!

De nuevo felicidades por la película y buena suerte. De verdad espero que el filme tenga el camino que se merece y que todos tengáis mucho éxito por delante. Muchas gracias por vuestro tiempo.

Cita del subtítulo: Christopher Alender.


Artículo perteneciente a la serie: SITGES FILM FESTIVAL 2020   



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Texto de David García Miño | © laCiclotimia.com | 15 octubre, 2020
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Texto de David García Miño
© laCiclotimia.com | 15 octubre, 2020

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