Anahí Arias, máxima representante de la música folktrónica argentina
| «Mi esencia musical tiene que ver con la integración de la diversidad»

Tuvimos la oportunidad de verla con motivo de las madrileñas fiestas de San Isidro del año pasado, cerrando el cartel del FEMFEST, un encuentro con solo presencia femenina en el escenario de Madrid Río. Desde entonces hemos seguido su trayectoria, que discurre entre Europa y Argentina. Es una artista singular, única. Su música fluye entre lo urbano, lo tradicional, lo étnico, lo industrial y lo bailable, fusionando la electrónica con un charango ronroco, guitarras, voces y visuales. Siempre en constante evolución y experimentación, es responsable de todo: compone, interpreta, produce. Se presenta en formato soundsystem y también con banda, procurando contar con algún artista local como invitado. En estos días de confinamiento obligado hemos aprovechado para conversar sobre su situación y proyectos.

 ¿Cómo estás?
Muy bien, en este momento disfrutando de mi casa en Buenos Aires, aunque también extraño mucho a personas que quiero ver.

¿Cómo llevas estos días de confinamiento?
Los días del confinamiento me están llevando a reconectar conmigo y con algunas actividades que tenía pendientes y generalmente no me hacía el tiempo para poner energía en ellas. Me encontré creando alternativas de trabajo y de comunicación. Creo que reinvención es una excelente palabra para definirlo. He estado realizando actividades que siempre me gustaron, y también avanzando en el mundo digital como nunca antes.

¿Tiempos para la reflexión?
…y no es para menos! Aunque siempre me hago tiempos para reflexionar o ponerme al día conmigo misma, estos días, esto ha ido un paso más allá, y la verdad me encontré con una nueva yo que estoy disfrutando mucho, a pesar de todos los desafíos que este momento implica.

¿Cómo empezaste en esto de la música?
Desde que tengo uso de razón, cosa que caía a mis manos, cosa que hacía sonar. Mi familia materna era de la rama del folclore argentino, y mi padre era guitarrista de rock. A los 13 comencé a estudiar guitarra eléctrica. Mis estudios en esa época fueron un poco intermitentes debido a que tuve bastantes problemas conductuales y estuve internada en un centro de rehabilitación, pero aunque tuve una infancia y adolescencia bastante anormal, siempre la música estuvo presente, recuerdo escribir mi primer canción a los 14 años en el internado, donde me habían permitido tener una guitarra criolla. Fue toda una maravilla para mí, desde ahí hasta hoy en día todo fue creciendo. Luego llegaron las clases de canto, el charango, una vez afuera estudié la carrera de musicoterapia en la Universidad de Buenos Aires, luego incursioné en la música electrónica y la producción digital. Este camino siempre fue in crescendo.

Fotografía: David Lescano

¿Cómo es tu proceso creativo?
Puede surgir de muchas formas diferentes, puede ser una melodía en mi cabeza o en mis sueños, o una letra que probablemente viene en rimas, si es así intento encontrar un ritmo y escribirla en el momento para luego armar bien la base. También puede ser improvisando con el charango ronroco, o me puedo inspirar a partir de un beat que estoy armando en el programa. Lo cierto es que es algo que sucede como una avalancha y no puedo parar hasta darle forma.

¿Tus influencias?
Tengo muchas músicas y músicos que me gustan, aunque también hay otro tipo de personas y situaciones que me llevan a crear. Me gustan mucho artistas electrónicos internacionales y amo la música folclórica de mi país, y esto realmente no es el tango, me refiero a la música nativa. En cuanto al folclore amo a La Negra Sosa, Los Carabajal y sus Chacareras, Yupanqui, Manuel J. Castilla con sus zambas únicas y el próspero Raúl Carnota, hay miles más. Las coplas tradicionales y amo por sobre todo las peñas, serían como los tablaos en España. En cuanto a la música internacional me encantan The Knife, Depeche Mode, Skrillex, los productores de Clean Bandit me parecen inmensos, son muchísimos y siempre van cambiando. Me gusta el hip hop, adoro a Nach, El Chojin, a La Mala. También soy muy fan de la música de la nueva generación argentina, Wos, Cato y Paco, Nicky Nicole.

«El sentido de la estética musical de cada uno está en movimiento constante y se nutre con lo que escuchamos día a día»

Dóndes, tu primer disco fue grabado en una habitación, ¿cómo fue la experiencia?
¡Guau! Eso sí fue vertiginoso. Venía gestando ese nuevo concepto desde hacía tiempo, corría el año 2006 y no había nadie que pudiera producirlo. Yo venia de otros proyectos, pero sabía que era hora de plasmarlo. Conocía productores electrónicos, pero en general se mantenían dentro de la línea de los estilos habituales y el concepto era demasiado diferente para que alguien se embarcase. Un concepto absolutamente compositivo, involucra estilos, sonidos, tendencias, que lo tenía que desarrollar por mí misma, me interné en esa habitación e hice lo necesario para hacerlo. Una habitación, donde vivía, muy precaria, a veces pasaba mucho frío, con pocos recursos, pero recuerdo que con eso hice un montón. Así fue, seguí adelante, confié y hoy estoy donde nunca imaginé.

Tuve que sentarme noches y días a entender el programa, escribir, componer, grabar, tocar, recuerdo dejar de salir con amigos, entrar en una especie de realidad paralela, en los que no solo aprendí a crear con el programa, también composición, combinación de sonidos, mejoré habilidades musicales, y me animé a escribir rimas. El primer disco representa ese momento de exploración, salió en el 2010.

Dos discos, que fusionan lo contemporáneo con la tradición, incorporando sonidos propios creados con sintetizadores analógicos, digitales e instrumentos tradicionales, ¿cómo se produce esa simbiosis?
Creo que la simbiosis se produce internamente, hay un proceso musical que va en una parte no consciente, el sentido de la estética musical de cada uno está en movimiento constante y se nutre con lo que escuchamos día a día. En mi caso me fueron inspirando diferentes cosas con el correr de los años y el hecho de contactar con esos estilos me hacía incorporar algo del mismo. Parecía inevitable valorar un aspecto de un estilo y un aspecto del otro, el charango sobre una base de hip hop me parecía una locura hermosa, pero imposible de lograr si no sintiera profundamente en el alma cada uno de estos aspectos. A veces las canciones parecen salir solas, otras tengo que trabajarlas bastante, pero en general una vez que tengo la idea central, si no fue hecha en el programa de producción inmediatamente la grabo, y empieza a estar teñida con los otros componentes. Si empieza en el programa y tiene muchas características electrónicas en algún momento agrego un color del charango ronroco. A medida que fueron pasando los años fui estudiando y perfeccionando, usé sintetizadores digitales desde el principio, entendía la síntesis desde un punto muy instintivo. Cuatro años después hice el curso de síntesis analógica que me dio mucha libertad para los directos y las composiciones.

Permanente evolución, ¿dónde conduce?
Conduce a más evolución, seguir dando y recibiendo, abriéndose a la música, integrando las corrientes culturales que la humanidad tiene. Muchos de mis alumnos o colegas me vienen a agradecer por algún momento su charla conmigo que despertaron aspectos nuevos de su carrera.

«El show es un viaje, una ceremonia que pasa por diferentes estados»

Composiciones nada convencionales, con letras impactantes. Tu último tema, por ejemplo, está dedicado a la menstruación, ¿qué importancia tienen las letras?
Será una locura, pero las letras son eje central, literalmente el contenido de cada una tiene vida, va directo al centro, letras que apuntan a crear puentes de conexión y reflexión. El orden de las palabras, las elegidas, cada una puesta con sentido. Lo que sale, suele ser sobre algo que me moviliza, que me conflictúa, en ese caso suele ser una redefinición, una resignificación de ese conflicto, o también puedo escribir desde un estado de felicidad inmensa. Es una locura, pero las letras me bajan así, vertiginosamente, con rimas exactas.

¿Te sientes reflejada o te gustaría sentarte en alguien?
Tengo muchas y muchos guías. La mayoría son personas que su presencia me inspira. Me gustan los gurúes de las neurociencias, las personas que canalizan, la gente con talento, músicos que se desarrollan en un instrumento, bailarines, me gustan mucho los raperos.

Compositora, instrumentista, productora y cantante capaz de llenar el escenario protagonizando shows en solitario, incluyendo baile y danza. También en formato dúo, acompañada de batería o con invitados especiales, con lo cual ninguna presentación, ningún directo es igual, ¿a qué tanta diversidad?
Mi esencia musical tiene que ver con la integración de la diversidad. Lo tengo claro, y también que esto se contradice con la necesidad humana de etiquetar o poner en una cajita algo para poder separarlo, denominarlo, clasificarlo y controlarlo. Trato de acomodarme un poco a esto porque son las reglas del mundo, pero a la hora de crear o de planificar un show, dejo ciertos baches abiertos para recibir una nueva frecuencia, darle lugar a lo creativo, a lo inesperado, confiar y fluir con ello.

¿En que formato te sientes más cómoda?
Amo tocar con banda pequeña, mientras disparo clips electrónicos, la batería con la base electro; lo ideal es cuando somos tres, por supuesto el componente visual es clave. El show es un viaje, una ceremonia que pasa por diferentes estados. Por otro lado, si el show es íntimo, ir sola está bueno. La adrenalina de llevar la loopera, efectos de voces, crear un bit en el momento o la magia del charango ronroco acústico con mi voz, la gente flipa con eso.

Donde lo visual también es fundamental…
¡Sí! trabajamos mucho en eso, el show tiene imágenes y colores muy pensadas para cada momento.

«Tengo un compromiso con talentos emergentes que sintonicen con lo que hago»

Cuéntame sobre La Fuente fluye
La fuente fluye justamente es este aspecto de estar abierto a fluir e incorporar la magia de otros artistas, sea en vivo o en la creación o participación de una canción o álbum. Es un compromiso que tengo con talentos emergentes que sintonicen con lo que hago.

¿Apuestas siempre por la autoproducción o es una obligación ante una industria que no va más allá de las propuestas convencionales?
Un poco de ambas, hago la producción cuando sé que nadie más puede hacer lo que tengo en mente, si puedo delegar lo hago, pero a veces cuesta soltar.

Convives entre Buenos Aires y el Reino Unido, actuando por el resto de Europa. Empiezas a conocer y supongo que a hacer tuyos saberes de estos lugares
Siempre los incorporo. Aprendo y trato de salir de mi mundo para entrar en cada mundo que visito, siempre encuentro nuevas versiones de mí en cada lugar donde voy. Cuando voy a un lugar trato de quedarme tiempo para que me transforme, y además me encanta intercambiar y compartir cosas de Argentina, mi cultura y el folclore andino.

¿Cómo te recibimos en el viejo continente?
Excelente desde el primer día, tengo raíces en ese lugar y pareciera que me abrazan cada vez que vuelvo, tengo un amor en cada lugar donde voy.

¿En qué estás ahora?
Desarrollando un nuevo proyecto de enseñanza, componiendo, haciendo contenido audiovisual, y tutoriales gratuitos, muy conectada con mi comunidad a través de todas las redes y disfrutando de los intercambios.

¿Cuándo te podremos ver en directo, con permiso de la covid-19, por España?
Me encantaría este año, pero en el 2021 lo damos por hecho.




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Texto de Rubén Caravaca Fernández | © laCiclotimia.com | 6 junio, 2020
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Texto de Rubén Caravaca Fernández
© laCiclotimia.com | 6 junio, 2020

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