El top de Sofia Coppola
| La joven que quiso escapar de la sombra de su padre

Repasamos la obra de Sofia Coppola, una directora con una mirada única, a través de un listado de sus mejores trabajos.

«El fracaso de los grandes ideales de la modernidad provoca el titubeo entre la melancolía y la certeza de que no son creíbles ni útiles». Esto es lo que dijo Jean-François Lyotard, uno de los grandes pensadores —y, en cierta manera, críticos— del posmodernismo, sobre dicha corriente filosófica y, en gran manera, social, que surgió a finales de los años 60. Todo es ambiguo, todo es subjetivo, impredecible, vivimos en la pura incertidumbre del «quién soy  yo» y «qué va a ser de mí». Pero estad tranquilos. No estamos aquí para daros una clase magistral de filosofía, sino para hablar de una mujer, que a través de su cine, ha sabido captar mejor que nadie cuál es la clave de la sociedad posmoderna contemporánea: Sofia Coppola, la hija predilecta.

Como todos sabemos, los Coppola son una de las familias más importantes de la historia del cine, empezando por el patriarca, el gran director Francis Ford Coppola, creador de El Padrino (1972) —que es, entre otras cosas, la película mejor valorada de la web Filmaffinity—. Eso ha hecho que Sofia, desde niña, haya «mamado» del mejor cine. Ella misma lo dijo en una entrevista realizada a El País: «Me quedo como un cervatillo cegado por las luces ante la obra de Edward roo-Shay o con la música de Elvis Costello. Pero en cine, me es difícil porque me parecen parte de la familia». En el caso de Sofia Coppola, no solo es que el cine no era un misterio para ella, sino que además el haber crecido en ese entorno lleno de artistas y personajes de la «farándula» americana le aportó una forma de ver la vida y el arte un tanto peculiar. No olvidemos que Sofia, como otras muchas chicas de la alta sociedad ha vivido en grandes mansiones en zonas paradisíacas y en varías residencias en las mejores capitales del mundo. Esa vida bohemia entre viñedos y cámaras de cine hacen que para Sofia Coppola el concepto de «sueño americano» adquiera un nuevo significado. Ese punto de vista tan singular, y no tan corriente entre los directores indie con los que suele codearse, es el que rige su estilo tan personal. Y ahora que Sofia Coppola cumple 49 años, nos atrevemos a hacer un top de las mejores películas de la directora para celebrar su cumpleaños, mientras intentamos hacer un repaso de su estilo y su obra.

5. The Bling Ring (2013): la búsqueda de nuevos ídolos

Los protagonistas de The Bling Ring tratando de emular a sus ejemplos a seguir, las celebrities.

Probablemente, The Bling Ring (2013) sea el filme más infravalorado de la hija de los Coppola. Es la frivolidad hecha película, pero no porque sea frívola por sí, sino porque trata la frivolidad de la juventud contemporánea a la perfección, y eso Sofia lo conoce muy bien. The Bling Ring trata sobre un grupo de jóvenes que, fascinados ante el estilo de vida de las celebrities —y, sobre todo, las prendas y complementos que visten— comienzan a asaltar sus casas y robar su ropa, sus joyas, sus zapatos, con el único objetivo de tratar de experimentar lo que se siente al vivir esa vida. A simple vista, podría parecer una película superficial, incluso, tontorrona, pero en el fondo es un brutal reflejo de cómo las celebrities del nivel de Lindsay Lohan o Paris Hilton —con sus vidas problemáticas, llenas de alcohol, despilfarros y mucho «brilli-brilli»— se han convertido en los ídolos de toda una generación, ejemplos a seguir. Al fin y al cabo, personas con tantísimo dinero y tan poca cabeza, que no saben qué hacer con sus fortunas ni con su existencia. Como bien recoge la periodista Mireia Mullor en un artículo realizado para el portal de Fotogramas sobre la figura de Sofia Coppola, esos hurtos también son reflejo de personas que «han ascendido a un nivel de amoralidad lúdica que esconde un hondo vacío existencial», otro dilema de la sociedad posmoderna. Tal vez el mayor problema de la película —y que, además, es bastante recurrente en la obra de Sofia — es que es una película ligera, le falta peso, dar un golpe en la mesa y hacerse sentir relevante. Y bueno, no olvidemos que entre los protagonistas está Emma Watson, la famosísima actriz del universo Harry Potter, que en sus trabajos posteriores no ha conseguido enseñarnos sus buenas dotes interpretativas, y esta no es una excepción de ello.

4. María Antonieta (2006): una reina a la que le gusta la marcha

Los inmensos vestidos en tonos pastel, un personaje más en Maria Antonieta.

María Antonieta (2006) es una de las películas más curiosas y, a la vez, más bizarras de la filmografía de la joven Coppola. Y es que refleja algo que es muy habitual hoy en día: tratar de explicar una época de la historia con los ojos de la sociedad actual. Sofia Coppola coge la figura de una reina tan icónica como fue Maria Antonieta —interpretada por su musa, Kirsten Dunst—, y la convierte en un ídolo pop, creando una película con «temazos» pop de los 2000, lleno de vestidos y tartas de colores pastel y perritos pijos —como si fuese la mismísima París Hilton—. Es una visión de la historia muy interesante, pero a la vez, Sofia pisotea los libros de historia. Como bien recoge un artículo escrito por David Morrison para la web del British Film Institute «La Maria Antonieta de Kirsten Dunst es una víctima del mundo celebrity y el patriarcado, y realizando un ejercicio posmoderno de repensar el pasado con los ojos del presente, la película de Coppola nos brinda una visión audaz y, al mismo tiempo, emotiva de una figura tan conocida de la historia».

 El problema de Maria Antonieta es que probablemente represente todo lo malo, y todo lo que impide al público medio conectar con su cine: lo superficial y la frivolidad, algo que no va con ellos. Es algo parecido a lo que ocurre cuándo actores o celebrities expresan su opinión sobre decisiones políticas o los problemas de la sociedad desde sus mansiones billonarias, la población de clase baja simplemente no conecta con ellos. Como bien recalca la humorista Isa Calderon en sus Reviews Fuertecitas «no conecto, no conecto, no conecto, no conecto».

3. Las vírgenes suicidas (1999): el cuento de las chicas oprimidas

Las histriónicas hermanas Lisbon, Las vírgenes suicidas.

Este fue el debut en el largometraje de Sofia Coppola, en el que es para muchos su mejor película. Las vírgenes suicidas (1999) habla sobre un grupo de 5 hermanas con una madre muy exigente, que son sometidas a un «encierro domiciliario» tras el suicidio de una de ellas. Es una película sobre la juventud, con la cuál Sofia se estrena con sus habituales tonos pastel, y trata de retratar esa visión romántica y llena de sueños de la adolescencia, en una historia muy oscura. En cierta manera, es también la película más feminista de la joven de los Coppola, donde realiza una especie de metáfora sobre esa feminidad oprimida que en aquel momento imperaba en la sociedad, esa donde las chicas deben de ser recatadas, nunca demasiado provocativas. Pero también es una dura crítica a la postura hipócrita de la sociedad posmoderna hacia la desgracia, que mientras esta ocurre «si lo he visto, no me acuerdo», pero una vez todo ha pasado nos llenamos la boca de homenajes y mucho postureo —la última escena de los chicos con los mecheros en mano es un fiel ejemplo de ello—.

2. La seducción (2017): el thriller gótico se tiñe de rosa

Colin Farrell llega a una casa gobernada por mujeres en mitad de la guerra de secesión.

La seducción (2017) es un remake al más puro estilo Sofia Coppola de El seductor (Don Siegel, 1971) protagonizada por Clint Eastwood y Geraldine Page. Es, tal vez, la obra más artística de Sofia, en donde sus conocimientos de Bellas Artes —porque ella estudió Bellas Artes— quedan patentes. Basándose en la estética de otras pelis de culto de temática similar, como es el caso de Picnic en Hanging Rock (Peter Weir, 1975), usa los vestidos de tonos pastel y los rayos de sol para escenificar de una manera poética y, como siempre, delicada, la soledad de la mujer. Los resquicios de luz, los espejos, las miradas, son lo que convierten a esta película en una inconmensurable obra de arte. Es una pena, que tal vez, sea algo menor en comparación a su hermana mayor, pero sigue siendo la película más divertida de la directora, y que la sirvió para ganar el premio al Mejor Director en el Festival de Cannes de 2017.

1. Lost In Translation (2003): la obra definitiva sobre el vacío existencial

Scarlett Johansson vislumbrando la inmensidad de la ciudad de Tokio.

Con Lost In Translation (Sofia Coppola, 2003) Sofia ganó su primer y único Oscar, el de Mejor Guion Original, y es que esta es su mejor película hasta la fecha. Bill Murray y Scarlett Johansson encarnan a dos personajes que, a pesar de encontrarse en dos momentos vitales completamente distintos, comparten un mismo problema: la crisis existencial en la que están sumidos. Y cuándo esa crisis existencial se vive en uno de los hoteles más lujosos de Tokio todo se magnifica —como ocurre en Gran Hermano—. Es probablemente la película que mejor ha reflejado en la historia del cine la sensación de inexistencia, el vacío imperante en la sociedad contemporánea. Como bien indica Mireia Mullor en el artículo de Fotogramas mencionado anteriormente «esa sensación de tristeza que nos invade implacable de repente, viajando en metro o revisando las nuevas publicaciones en nuestro muro de Facebook, sin que sepamos realmente la razón». Esta película es un claro ejemplo de los contactos de los que puede tirar Sofia Coppola para conseguir los mejores escenarios, como ocurre con la casa de París Hilton en el caso de The Bling Ring, las inmediaciones del Chateau Marmont en Somewhere (Sofia Coppola, 2010) o en este caso con el hotel Park Hyatt Tokyo. Es una película sensacional, de alguna manera generacional, llena de matices que la convierten en una compleja obra maestra.

Fuentes: 1, 2, 3, 4


Artículo perteneciente a la serie: GRANDES CINEASTAS    EN FEMENINO   


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Texto de Mikel Viles | © laCiclotimia.com | 14 mayo, 2020
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Texto de Mikel Viles
© laCiclotimia.com | 14 mayo, 2020

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