Dersu Uzala (El cazador)
| Las ocho estaciones de la humanidad

Unión Soviética (URSS), 1975 | Dirección: Akira Kurosawa | Título original: Dersu Uzala | Género: Aventuras, Drama | Productora: Coproducción Unión Soviética (URSS)-Japón; Mosfilm, Atelier 41 | Guion: Akira Kurosawa, Yuri Nagibin (Libro: Vladimir Arsenev) | Fotografía: Asakazu Nakai, Youri Gantoman, Fyodor Dobronravov | Edición: Valentina Stepanova | Música: Isaac Schwartz | Reparto: Maksim Munzuk, Yuriy Solomin, Svetlana Danilchenko, Vladimir Kremena, Dmitriy Korshikov, Suymenkul Chokmorov | Duración: 141 minutos | Óscar: Mejor película de habla no inglesa (1975) | | Disponible en:  Filmin  

Unión Soviética (URSS), 1975 | Dirección: Akira Kurosawa | Título original: Dersu Uzala / Дерсу Узала | Género: Aventuras, Drama | Productora: Coproducción Unión Soviética (URSS)-Japón; Mosfilm, Atelier 41 | Guion: Akira Kurosawa, Yuri Nagibin (Libro: Vladimir Arsenev) | Fotografía: Asakazu Nakai, Youri Gantoman, Fyodor Dobronravov | Edición: Valentina Stepanova | Música: Isaac Schwartz | Reparto: Maksim Munzuk, Yuriy Solomin, Svetlana Danilchenko, Vladimir Kremena, Dmitriy Korshikov, Suymenkul Chokmorov | Duración: 141 minutos | Óscar: Mejor película de habla no inglesa (1975) |

La naturaleza en su estado más palpable nos habla a través de los dos protagonistas en esta película del director nipón, donde se nos advierte de la pérdida de valores y de la transformación del ser humano con la evolución del medio donde vivimos.

Tenemos que ponernos en el lugar de un imperio a principios del siglo XX mandando a un pequeño contingente a explorar la estepa rusa más recóndita y desconocidamente selvática, en lugares de la geografía donde las fronteras se desdibujan, y los dos personajes principales representan filosofías de vida distintas, y orígenes dispares no solo por sus rasgos físicos, pese a convivir en un mismo territorio.

La serendipia hace que un capitán del ejército soviético y un cazador nómada mongol se encuentren, necesitándose de manera recíproca por cuestiones de supervivencia física y existencial, en un hábitat a punto de cambiar por el progreso mundial.

Con una precuela del director armenio Agasi Babayan (1921-1995) en 1961, el responsable de este film, Akira Kurosawa, director de obra occidentalizada y de numerosos premios internacionales, fue también guionista, productor, editor de cine y escritor. Se inició joven en el celuloide trabajando en un estudio de cine, arrancando con su primera película en 1946. Para 1959 ya había fundado su propia compañía de producción cinéfila.

De extensa filmografía (Los siete samuráis, 1954. La fortaleza escondida, 1958), durante su carrera hasta su última etapa entre 1987 y 1998, está presente en todos sus largometrajes la presencia siempre de Japón, de su cultura y su país, y un estilo purista marcado por temas universales como los valores humanos y la naturaleza, así como adaptaciones de autores clásicos, Shakespeare o Dostoyevski.

Fotograma de la película donde los protagonistas intercambian aprendizajes de la vida.

Los designios y el destino de cada uno de los protagonistas se cuentan de manera paralela, como en un cuento de niños donde descubrir el mundo con ojos bien abiertos y curiosos. Se nos presenta de estética clasicista y con majestuosidad una narración circular en la película: comienza geográficamente donde la historia acaba, en el remoto Imperio Ruso en 1910, con el advenimiento del nuevo prototipo de civilización expansiva, irrespetuosa con la naturaleza y los valores antiguos de vivir en simbiosis con el medio, y finaliza tras más de dos horas de acción de pequeños capítulos estacionales comunicados al estilo de tradición oral; una moraleja sobre la analogía que existe entre la pérdida de conexión con la naturaleza de una sociedad o país, y el extravío de cordura y sentido de una persona por no hallarse en este nuevo escenario mundial de desarrollo y producción de motivación económica.

Un largometraje humanista apto para todos los públicos donde podemos aprender y comprender, palpar y reflexionar sobre la moral de equipo, la amistad y la camaradería. La complicidad masculina es facultada por las aventuras, y el tipo de relación que mantienen Dersu y Arseniev nos recuerda que si nos encontramos en peligro y se trata de supervivencia, los sentimientos surgen salvando cualquier convencionalismo social establecido.

Los designios y el destino de cada uno de los protagonistas se cuentan de manera paralela, como en un cuento de niños donde descubrir el mundo con ojos bien abiertos y curiosos. 

Durante dos campañas con salto en el tiempo somos incursores audiovisuales en plena naturaleza, sufriendo los devenires de la meteorología y el paso inexorable del tiempo cronológico, en nuestros cuerpos y mentes en medio de la taiga. Para ello Kurosawa utiliza en esta película, como es recurrente en su estilo, la grabación con teleobjetivos (él aludía a la mejor interpretación de los actores, por aquello de la no invasión del espacio de grabación), ofreciendo una mirada desde la distancia, y así perdernos en imágenes fractales y miméticas de copas de árboles, horizontes glaciales infinitos de orientación imposible, remolinos de agua del río Usuri que nos absorben, situándonos en la narración, como náufragos en una paleta de colores y texturas interminables.

El formato en cuanto a película fílmica es de 70mm a 24 fotogramas por segundo, con mucha mayor resolución que el convencional 35mm, pero de costosa proyección en cines convencionales durante la época analógica. Como curiosidad, para esta anchura en su primera existencia, fue el inventor estadounidense Herman Casler (EEUU, 1867-1939), incursor en la industria del cine y productor de Alicia en el país de las maravillas (1903), el fabricante del proyector para este formato.

Durante todo el largometraje esta cámara de medio formato no aparece hasta que la amistad merece ser inmortalizada.

Para un/a espectador/a que no esté familiarizado con otro cine que no sea el americano, occidental y/o europeo, no le va a ser nada difícil dar el salto a este cambio de puesta en escena; estilo de interpretación, y producción por parte de todos los empleos dentro de la filmación (director/a de fotografía, utileros, sonidistas…).

Los originales Arséniev y Dersu del biopic.

El guion está basado en las aventuras de Vladímir Arséniev (1872-1930), un explorador, naturalista, cartógrafo y escritor ruso. Lo que se relata se asume con naturalidad a través de planos de cámara sencillos que recogen gran nivel de información formal, pudiendo recorrer la película con picos de intensidad y relajarnos ante diálogos básicos, como por ejemplo nuestra visión del mundo o qué tipo de criaturas de la naturaleza somos.

Valentina Stepanova fue la responsable del proceso de ensamblamiento audiovisual por secuencias, y cuenta con su propia ficha IMDb al haber realizado también otros montajes a lo largo de su carrera, así como las labores de asistente de director.

La claridad y la luminosidad en el film nos ayudan a respirar, y la banda sonora recuerda al famoso Coro del Ejército Rojo (Unión Soviética, 1928), una mezcla entre música marcial (tan necesaria para sobrepasar las penurias de la milicia y las expediciones) y melodías de carácter folclórico que acompañan a la perfección a los paisajes de tundras, al vestuario regio, y que aupa la interpretación gestual de emociones básicas por parte de los actores.

Una lección cinéfila de respeto por el prójimo pese a sus diferencias, de considerar a la naturaleza como a un ser igual jerárquicamente, y una oportunidad para descubrir a este director, que através de la fotografía paisajística, hila una historia donde deposita el bagaje actitudinal de los ancestrales samuráis (aunque se desarrolle en un medio exógeno a sus raíces geográficas). Guerreros de la comunicación, guerreros de la amistad y guerreros de este planeta que habitamos.


Artículo perteneciente a la serie: CINE ASIÁTICO   



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Texto de Estela Zubieta | © laCiclotimia.com | 11 agosto, 2020
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Texto de Estela Zubieta
© laCiclotimia.com | 11 agosto, 2020

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