Da 5 Bloods: Hermanos de armas
| El oro de los locos

Estados Unidos, 2020 | Dirección: Spike Lee | Título original: Da 5 Bloods | Género: Bélico, Drama, Aventuras | Productora: Distribuida por Netflix. 40 Acres & A Mule Filmworks | Guion: Spike Lee, Kevin Willmott (Historia: Danny Bilson, Paul De Meo, Matthew Billingsly) | Fotografía: Newton Thomas Sigel | Edición: Adam Gough | Música: Terence Blanchard | Reparto: Delroy Lindo, Clarke Peters, Norm Lewis, Isiah Whitlock Jr., Chadwick Boseman, Jonathan Majors, Jean Reno, Paul Walter Hauser, Veronica Ngo, Mélanie Thierry, Jasper Pääkkönen | Duración: 154 minutos | | Disponible en:  Netflix  

Estados Unidos, 2020 | Dirección: Spike Lee | Título original: Da 5 Bloods | Género: Bélico, Drama, Aventuras | Productora: Distribuida por Netflix. 40 Acres & A Mule Filmworks | Guion: Spike Lee, Kevin Willmott (Historia: Danny Bilson, Paul De Meo, Matthew Billingsly) | Fotografía: Newton Thomas Sigel | Edición: Adam Gough | Música: Terence Blanchard | Reparto: Delroy Lindo, Clarke Peters, Norm Lewis, Isiah Whitlock Jr., Chadwick Boseman, Jonathan Majors, Jean Reno, Paul Walter Hauser, Veronica Ngo, Mélanie Thierry, Jasper Pääkkönen | Duración: 154 minutos |

Spike Lee regresa con una historia poderosa y un conjunto de grandes premisas que se descalabran en un resultado desigual.

Es fácil apreciar el cine de Spike Lee. Más difícil es seguirle el ritmo. A pesar de su atropellada y polifacética carrera (o quizás gracias a ella), el director de Haz lo que debas (1989) y Malcolm X (1992) se encuentra en la envidiada situación de aclamado veterano de Hollywood quien, quizás demasiado tarde, cuenta con el margen suficiente para experimentar y atreverse con proyectos apenas un poco más personales de lo que la despiadada industria permite. Y así acaba por aterrizar en Netflix un drama de dos horas y media de narraciones entrelazadas entre la Guerra de Vietnam y un grupo de veteranos boomers en busca de un cargamento de oro que enterraron hace medio siglo. ¿Qué podría salir mal? Pues resulta que no pocas cosas.

Los problemas no están en el planteamiento de Da 5 Bloods, que se ajusta a la perfección con el estilo saturado de su director: su afición por la intertextualidad, la historia, las referencias (muchas, muchas referencias), la música, los estilismos y, ante todo, el legado y el presente de la lucha afroamericana en los EEUU. El escenario de la Guerra de Vietnam, en realidad, parece recoger de forma privilegiada el característico cóctel de Spike Lee entre temática social y estilo: la historia de los soldados afroamericanos en Vietnam contiene la sangrante contradicción del uso de las propias clases oprimidas del país para el avance de su desquiciada maquinaria imperialista, así como la Guerra de Vietnam y el propio país asiático está registrado en la imaginación norteamericana bajo una densa bruma de misticismo y fantasía. No es otra que la curiosa condición doble de los años 60, entre el incendio de la turbulencia social y el remolino colorido de la psicodelia.

La icónica interpretación de Chadwick Boseman como el sargento Stormin’ Norman solo hace más lamentable el poco uso que le da la película.

Podríamos seguir enumerando las encomiables ideas y el profundo sustrato histórico y social que hay detrás de Da 5 Bloods, pero la flojera e irregularidad con las que se condensan y aterrizan quizás nos adviertan que para evitar la decepción sea mejor no saber lo que la película podría haber sido. El fracaso fundamental del film tiene que ver, tristemente, con el tema que se nos había prometido como central: los problemas y contradicciones de los soldados afroamericanos en Vietnam, enviados a matar por un país que no les reconocía como ciudadanos de pleno derecho. Aunque Spike Lee conoce y retrata a la perfección las duras condiciones psíquicas y morales a las que la maquinaria de la guerra somete a unos soldados enviados a luchar al otro lado del océano cuando su lucha real está en su casa, resulta tristemente decepcionante el tratamiento de aquellos a quienes iban a matar.

Aunque cabe reprochar a su director su extraordinaria habilidad de pecar tanto de ligereza como de melodrama en un asunto serio y complejo, hay que admitir que hay algo un poco desenfocado en querer acusar de incómoda una película sobre tantos temas incómodos.

Al final, nuestra impresión de los vietnamitas de la película difícilmente superará a la de un puñado de vendedores callejeros insistentes, prostitutas de buen corazón y locos gritones con kalashnikovs y gorros de pico. No hace falta decir mucho más para entender por qué este retrato resulta triste y paródico. Spike Lee es sin duda un maestro alquimista de las complejas tensiones y contradicciones internas de la sociedad estadounidense; en torno a la realidad del imperialismo yanqui y de cualquier país que exceda el suyo, parece igual de perdido que un turista en la jungla. Porque claro, Vietnam es todo jungla, templos y disparos, lo sabe todo el mundo. Y estas no son las únicas indefiniciones y tiros errados del film, donde ciertas cotas emocionales se ven superpuestas con demasiada velocidad y un efectismo camp que les quita rápidamente todo el impacto, y donde algunos guiños a la actualidad, como un gorro con el lema «Make America Great Again», se pasean atropelladamente por la pantalla sin dejar ninguna pista sobre si el director quiere decirnos algo relevante sobre el presente, y, en tal caso, en qué consistiría.

El conflicto entre Paul y su hijo sostiene gran parte del peso dramático del film.

Pese a todo, es posible pensar que las grandes virtudes de Da 5 Bloods descansan precisamente donde vemos sus mayores defectos. Aunque cabe reprochar a su director su extraordinaria habilidad de pecar tanto de ligereza como de melodrama en un asunto serio y complejo, hay que admitir que hay algo un poco desenfocado en querer acusar de incómoda una película sobre tantos temas incómodos. La mejor ilustración de esta tensión se encuentra en el personaje de Paul (Delroy Lindo), seguidor de Trump y atormentado por su pasado, que deambula erráticamente por la película sin que sepamos muy bien cómo hemos de entender al personaje. Pero la fantástica interpretación de Lindo y el iluminado diálogo de Spike Lee que se dan la mano en unas cruciales secuencias donde la unión entre el estilismo del director y su atención por el drama más crudo florecen con gran efectividad y sentido. Al final, por extraño y accidentado que haya sido el camino de Paul, su descenso y perdición en el laberinto de la locura (trama en la que descansa gran parte del film), resulta mucho más convincente y lograda que las inagotables iteraciones malogradas del tema de la enfermedad mental en el cine.

Sería quizás muy predecible afirmar que Da 5 Bloods es un poco como Vietnam, como el Vietnam espiritual y caluroso de las películas de Hollywood, el Vietnam como la jungla en el que mueren los Imperios y las fantasías de poderío militar. Un espejismo alucinado fruto de una industria obsesionada consigo misma y algún ego descomunal que anda suelto, donde las pequeñas y las grandes aspiraciones se pierden entre la bruma del bosque, las ondas de radio, los recortes de periódico y el ruido de los kalashnikovs. Un espectáculo de caos y sangre donde las tendencias profundas de la historia y los temblores sísmicos de la injusticia social se pierden en el juego de fuegos artificiales de la más absurda de todas las historias: la guerra (una que, como nos recuerda la película, difícilmente podemos decir que se acaba). Al menos el experimento de Spike Lee no se ha llevado por delante ninguna vida humana, tan sólo dos horas y media de tu atención que, quizás con suerte, no nos parezcan del todo desperdiciadas.




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Texto de Pepe Tesoro | © laCiclotimia.com | 24 julio, 2020
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Texto de Pepe Tesoro
© laCiclotimia.com | 24 julio, 2020

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