Cuando calienta el sol
| Y tu PS4 hace más ruido de lo normal

Siempre es buen momento para jugar a videojuegos, pero el verano quizá se lleve la palma. Os dejamos 10 recomendaciones para disfrutar mientras bajamos la temperatura ambiente.

Ya está aquí el verano. Probablemente no te hayas percatado aún, entre los ERTE, rebrotes y demás terminología chunga, pero sí: los 40 grados han vuelto. Para ayudaros a combatir esa sensación de quedaros pegados al sofá mientras echáis una partida al mismo tiempo que las palmas de las manos empiezan a generar su propia piscina olímpica, en La Ciclotimia hemos elaborado un listado de 10 juegos refrescantes. Recordad: bebed mucha agua, mojaos la nuca de vez en cuando, evitad las horas de más calor y nunca juguéis a Superman 64

1. Super Mario Sunshine (GameCube, 2002)

A Nintendo en la etapa GameCube le pareció que Mario y Luigi no cargaban suficiente peso sobre sus hombros. Literalmente. Y decidió plantarle una aspiradora cazafantasmas al segundo y un dispositivo que expulsaba agua a propulsión al primero. El resultado fue, en ambos casos, paranormal. Nunca imaginamos que la iteración de Mario en la generación de 128 bits consistiría en tener que limpiar Isla Delfino de unas psicotrópicas manchas y visitar los entornos más veraniegos de la saga. No fue el mejor Mario, pero sí el Mario que Costa Cruceros habría engendrado como promoción estival de alto presupuesto en algún —fascinante— universo paralelo. Y solo por esto tiene asegurado un lugar especial en nuestros corazones.

2. GTA: Vice City (PlayStation 2, 2002)

La cuarta entrega de Grand Theft Auto es, con diferencia, la que más vibraciones veraniegas irradia de toda la saga. GTA: Vice City (PlayStation 2, 2002) nos lleva a las interminables playas de la ciudad ficticia de Vice City cuyo parecido con Miami es pura coincidencia. Por lo demás, ¿qué puede escribirse sobre GTA que no se haya dicho hasta ahora? Camisas hawaianas de dudoso gusto estético, mafiosos ochenteros, radios de música ad-hoc, atropellos masivos —siempre accidentales— y mucho neón de colores pastel. Pide una ronda, que esta la paga Tommy Vercetti.

3. Wave Race 64 (Nintendo 64, 1997)

Pocos juegos hay más refrescantes que Wave Race 64. Motos acuáticas, brisa marina en el rostro y olas, muchas olas. Este título, lanzado en los primeros pasos de Nintendo 64, conquistó a los jugadores con su original propuesta, una banda sonora de aires tropicales y una física del agua que en aquellos tiempos era de lo mejorcito. Wave Race contó con una secuela de subtítulo Blue Storm (GameCube, 2001) que, además de la lógica y generacional actualización gráfica, añadió modos de juego y nuevos efectos climatológicos que afectaban a la jugabilidad. Pero el original es el que perdura aún en el imaginario gamer colectivo.

4. Far Cry 3 (PS3 y X360, 2012)

La franquicia de Ubisoft se caracteriza por transportarnos siempre a escenarios exóticos. Desde a la norteamérica más profunda e indómita a, incluso, al mismísimo mesolítico. En Far Cry 3, ambientado en una isla del Pacífico, la aventura comienza con unas vacaciones a todo tren de un grupo de jóvenes que, vaya por Dios, se topan con un señor un tanto sádico llamado Vaas y que no duda en secuestrar a tu novia y amigos. Esto en Benidorm no pasa. La acción y la ensalada de tiros están servidas en una de las mejores entregas de la saga, trufada de jungla y playas paradisíacas y aderezada con setas alucinógenas. 

5. Pokémon Sol y Luna (Nintendo 3DS, 2016)

Pokémon siempre ha contado con un intangible pero omnipresente aura veraniega. El recuerdo de infancia de intercambiar pokémon en la piscina o durante las vacaciones del colegio está ahí, inserto en nuestros inocentes cerebros de jugador de videojuegos. En el caso de Pokémon Sol y Luna, esta sensación se incrementa exponencialmente al desarrollarse el juego en Alola, una región insular inspirada en Hawai en la que recorreremos las islas en el recorrido iniciático de turno. Solecito, collares de flores y pintorescas poblaciones con paseos marítimos de lo más agradable. ¿A alguien le apetece un Bloody Mary mientras acariciamos un Mudkip en la playa de Ula-Ula?

6. Ecco the Dolphin (Mega Drive, 1992)

Tenemos delfines. Tenemos océano. Y tenemos la capacidad de sumergirnos en él y explorar sus profundidades. Ecco the Dolphin nos ofrece una experiencia relajante —aunque con ciertas dosis de estrés, ese implacable medidor de oxígeno— en la que encarnamos al delfín Ecco y cuyo objetivo será reencontrarse con sus familiares. Todo muy Buscando a Nemo pero sin peces payaso como protagonistas. El toque refrescante de Ecco the Dolphin, entre corales y lechos marinos variados, está más que garantizado. 

7. Dead or Alive Xtreme 2 (Xbox 360, 2006)

El verano tiene ciertos efectos colaterales inevitables. Uno de ellos es la disminución de ropa y vestuario que, a su vez, eleva la temperatura y la libido del afortunado observador. Y entonces llegó Dead or Alive Xtreme Volleyball, saga desgajada de la serie de juegos de lucha desarrollada por Tecmo. Dead or Alive Xtreme 2 pisa el acelerador y presenta un plantel de luchadoras femeninas con aún más grandes… aptitudes deportivas. ¿Era necesaria esta sexualización tan exagerada? Evidentemente no, pero por surrealista que pueda resultar, este era precisamente el atractivo principal del juego: cuerpos voluptuosos con bikinis demasiado pequeños. Y por ello, aunque sea para mal, tiene que estar en este listado.

8. Sonic Adventure (Dreamcast, 1998)

La saga del erizo más molón (y al que mejor le quedan las zapatillas deportivas, eso es así) siempre ha contado con niveles de lo más soleado. Quizá una de las zonas más reconocidas y recordadas de la historia reciente de Sonic es Emerald Coast, en donde sufriremos la persecución de una orca tan veloz que es capaz de pisarle los talones a nuestro frenético protagonista. Los escenarios que rodean la acción, adornados con complejos vacacionales y apetecibles tumbonas, terminan de poner la guinda a esta memorable sección de Sonic Adventure. Igual un destino turístico en el que una orca campa —o nada— a sus anchas no es la mejor idea del mundo, pero allá cada uno con sus inversiones.

9. Rollercoaster Tycoon 2 (PC, 2002)

¿Hay algo más veraniego que un parque temático? Si existe, dejádnoslo en nuestras redes sociales. Porque queremos saberlo. Hasta entonces, hablemos de Rollercoaster Tycoon 2. Este simulador de parques de atracciones es uno de los mayores exponentes del género y uno de los juegos más vendidos para PC en ese año. Construir desde cero tu propio parque fue y sigue siendo una experiencia de lo más satisfactoria, sobre todo cuando se daba rienda suelta a la imaginación a la hora de construir delirantes montañas rusas en las que, por suerte o por desgracia, nunca subiremos. Esta en concreto, una cuyo recorrido completo dura 135 años, no debe ser plato de gusto.

10. Stardew Valley (Multiplataforma, 2016)

Si algo tiene el verano es tiempo libre. Y si hay alguna condición ineludible en ciertos juegos es precisamente eso: horas disponibles para invertir en sus mecánicas. Stardew Valley es un perfecto ejemplo de ello. Si le sumamos su ritmo zen y su ambientación granjera y soleada, es un buen candidato a «juego al que dedicar muchas tardes tirados en la toalla de la piscina». Stardew Valley es considerablemente más de lo que parece y te mantendrá pegado a los mandos y a los aperos de labranza hasta más allá de la canícula. Para otoño-invierno, probablemente. Nunca trabajar fue tan adictivo.



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Texto de Alber Romero | © laCiclotimia.com | 29 junio, 2020
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Texto de Alber Romero
© laCiclotimia.com | 29 junio, 2020

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