Wrong Turn: Sendero al infierno
| El camino marcado

El reinicio de la saga de Km 666 se mantiene a flote gracias a un apartado visual interesante y algunos momentos de terror muy inspirados, aunque pierda ritmo en una duración poco compensada y se aleje de su inquietante núcleo original.

En el año 2003 llegaba a las pantallas de todo el mundo un slasher llamado Km 666: Desvío al infierno (Rob Schmidt). La película, que contra todo pronóstico acabó convertida en saga —llegando a alcanzar las seis entregas—, narraba los infortunios de unos jóvenes que debían abandonar la carretera por la que viajaban, en medio de West Virginia, a causa de un accidente y se topaban con unos terribles caníbales que les harían pasar por todo tipo de atrocidades. Pero lo que parecía una serie abocada al ostracismo encontró, en la obra que hoy nos ocupa, un reinicio manteniendo algunas de sus señas de identidad pero, por otro lado, modificando completamente otras. De este modo, Wrong Turn: Sendero al infierno (Mike P. Nelson, 2021), que cuenta en el guion con el mismo autor que se encargó de aquella primera aproximación, expondrá las desgracias que tendrán que vivir un grupo de amigos que, aficionados al senderismo y con espíritu aventurero, se saldrán del camino marcado —como de costumbre, contraviniendo los consejos de los lugareños— y se las verán con un grupo de inadaptados al margen del sistema que se rigen por sus propias reglas y que no destacan por su paciencia ni por sus buenos modales.

Lo primero que llama la atención es que Wrong Turn: Sendero al infierno cambia al grupo de caníbales —deja algún guiño, eso sí— por un pueblo sectario con motivaciones más elaboradas. El cambio le sienta bien en tanto en cuanto magnifica la profundidad temática, aunque por ello abandone la idiosincrasia principal de la saga: enfrentarse a unos seres con los que no puedes ni siquiera hablar y que quieren desayunar con tu cuerpo. De este modo, el principal hándicap del filme de Mike P. Nelson es pecar de demasiada ambición y seriedad en un proyecto que siempre debería responder más al espectáculo de terror desprejuiciado que a la elaboración de una estructura narrativa con tantos altibajos. Juega particularmente en su contra una duración excesiva —se va casi a las dos horas— que, precisamente, le resta potencial debido a que expone su arco argumental sin tener en cuenta las caídas de ritmo y, por lo tanto, se siente alargada y poco centrada, con algunos momentos muy inspirados en los que la tensión y el horror se pueden sentir en un ambiente malsano muy bien diseñado, y con otros muy en piloto automático que evidencian que el filme se pasa de condescendiente en situaciones en las que harían falta más emociones fuertes. Los personajes no ayudan tampoco al ser la protagonista, interpretada por Charlotte Vega —vista recientemente en Mosquito State (Filip Jan Rymsza, 2020)— la única con un carácter desarrollado y, aunque entre de lleno también en los arquetipos básicos, no toma decisiones tan de perogrullo como el resto de sus acompañantes.

Un caramelo para aficionados al género capaz de completar una noche de terror que, al contrario que sus protagonistas, se mantiene bastante en el camino marcado.

La película, eso sí, puede ofrecer una noche de sana dispersión y la vuelta a un slasher setentero que, aunque pasado por un filtro muy siglo XXI, con su personaje-selfie-a-todas-horas y sus críticas a la precariedad laboral de la juventud, puede entretener a todo amante del terror de supervivencia. Deja con la duda de que, quizá, habiendo rebajado un poco aquí y allí y habiendo tapado algunos agujeros de guion —que no desvelaremos para evitar el destripe de la trama—, habría alcanzado un estatus mucho más cómodo y reconocido —me viene a la mente la magnífica The Old Ways (Christopher Alender, 2020), que hace gala de lo simple en su terror situacional y convence a todos los niveles— y conseguido ofrecer un reinicio de una saga que justificara completamente su razón de ser. Wrong Turn: Sendero al infierno, al final, propone un viaje a través de un extremo del sistema —con sus menciones a los confederados y a la guerra civil—, en el que todo transcurre siguiendo un orden más o menos establecido y que tiene las suficientes imágenes perturbadoras como para no resultar olvidable. Un caramelo para aficionados al género capaz de completar una noche de terror que, al contrario que sus protagonistas, se mantiene bastante en el camino marcado.




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Texto de David García Miño | © laCiclotimia.com | 23 julio, 2021
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Texto de David García Miño
© laCiclotimia.com | 23 julio, 2021

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