Una noche en Miami…
| Poder versus derechos civiles

Estados Unidos, 2020 | Dirección: Regina King | Título original: One Night in Miami... | Género: Drama | Productora: ABKCO Films, Snoot Entertainment | Guion: Kemp Powers (Obra: Kemp Powers) | Fotografía: Tami Reiker | Edición: Tariq Anwar | Música: Terence Blanchard | Reparto: Kingsley Ben-Adir, Eli Goree, Leslie Odom Jr., Aldis Hodge, Lance Reddick, Christian Magby, Nicolette Robinson, Joaquina Kalukango, Michael Imperioli, Larry Gilliard Jr., Derek Roberts, Beau Bridges | Duración: 110 minutos | | Disponible en:  Amazon Prime Video  

Estados Unidos, 2020 | Dirección: Regina King | Título original: One Night in Miami... | Género: Drama | Productora: ABKCO Films, Snoot Entertainment | Guion: Kemp Powers (Obra: Kemp Powers) | Fotografía: Tami Reiker | Edición: Tariq Anwar | Música: Terence Blanchard | Reparto: Kingsley Ben-Adir, Eli Goree, Leslie Odom Jr., Aldis Hodge, Lance Reddick, Christian Magby, Nicolette Robinson, Joaquina Kalukango, Michael Imperioli, Larry Gilliard Jr., Derek Roberts, Beau Bridges | Duración: 110 minutos |

La sobre todo actriz Regina King firma este irregular producto de época que habla más que actúa sobre la realidad afroamericana en unos Estados Unidos que estaban empezando a sorprenderse por el talento que de allí llegaba de una u otra forma.

Regina King es una actriz que se especializó en los noventa en películas relacionadas con el mundo —y la época— que tan bien retrató Spike Lee en aquellos momentos (años 60), filmes en su mayor parte relacionados con la opresión del pueblo afroamericano, que con tono de comedia o drama consiguieron grandes resultados comerciales en Estados Unidos. Enemigo público (Tony Scott, 1998), Jerry Maguire (Cameron Crowe, 1996) o Todo en un viernes (Friday) (F. Gary Gray, 1995) son tres ejemplos claros de ello. Llegó el siglo XXI y con él, el auge de las series de televisión y, cansada de que le pagaran solo por esperar, se puso tras la cámara en varias ocasiones durante el rodaje y montaje de series como Shameless (Paul Abbott, 2011), o The Good Doctor (David Shore, 2017). Una noche en Miami… (Regina King, 2020), su primer largometraje como directora, supone una vuelta a sus orígenes, un film de época, reposado y más o menos tranquilo, a la par que una película de triunfadores (un boxeador, un cantante y un jugador de fútbol americano) que junto con el activista de derechos civiles Malcolm X (a quien solo le interesa a medias que los negros alcancen su sueño, ya que si no sus ideas, que King muestra caducas de hermandad, se van al traste) forman un cuarteto que interpreta con solvencia Eli Goree (o Cassius Clay, que también fue en su día Muhammad Ali, por su voluntad de abrazar el Islam), Aldis Hodge (o Jim Brown, jugador de la NFL, que conseguirá reinventarse como director de cine) y Leslie Odom Jr. (interpretando a Sam Cooke, cantante de voz fina, aguda y melodiosa con el que Malcolm empieza a ver tambalearse su idea de amistad).

La película nos habla más de ambición necesaria que de amistad, y eso es algo de agradecer y hace que el espectador tome más partido por estos tres luchadores con patrones blancos que buscan explotarles económicamente, que con un Malcolm X (Kingsley Ben-Adir) en horas bajas y, de hecho, en sus últimos días como político. Uno no tiene más que celebrar que este tipo de películas, por más rareza dramática que supongan, se hagan, si bien no estamos propiamente más que ante un producto convencional made in Hollywood, que pensamos que para lo que debe servir es para poner en valor a otros premiados como 12 años de esclavitud (2013) de Steve McQueen o Precious (2009) de Lee Daniels, por exagerar un poco la temática que absorbe en algún momento el sentimiento a mostrar. Sirve igualmente para entender como el capitalismo ha sido lo que siempre ha movido al ser humano: de algún modo es como esa tarta que todos nos queremos comer y de la que solo unos privilegiados tienen la receta, una receta que allá por 1964, como en otros tiempos, permite no solo el bienestar de los blancos racistas y complacientes como Mr. Carlton (interpretado por el hermano de Jeff, Beau Bridges). Pero también como producto algo incompleto, nos lleva como decíamos a otras películas y sobre todo a querer conocer a los tres protagonistas que, queriendo salirse del lobby o mundo que Malcolm les ha creado (pagándolo con su vida), consiguen lo que tienen por sus propios medios.

La película nos habla más de ambición necesaria que de amistad, y eso es algo de agradecer y hace que el espectador tome más partido por estos tres luchadores con patrones blancos que buscan explotarles económicamente.

Kingsley Ben-Adir es Malcolm X.

Sobre Cassius Clay, boxeador que vivió una larga etapa amateur, es el personaje detonante de la película; de hecho, en ella se nos muestra cómo ganó sus dos primeros combates contra Henry Cooper y Sonny Liston, siendo ya un profesional del ring. Para él, esta reunión es una confrontación espiritual, lo que está empezando a dejar de ser para Malcolm, y ello le pone en conflicto también más consigo mismo, a pesar de no perder nunca el norte. Jim Brown, figura del fútbol americano reconvertida en director y actor de cine de acción seguramente es el menos conflictivo de los tres, un tipo que, tras destacar como jugador en la NFL, debutó ese 1964 con Río Conchos (Gordon Douglas), un filme en el que interpretó al sargento Franklin; encarnaría igualmente a algún personaje en El equipo A (Stephen J. Cannell, Frank Lupo, 1983) y en películas como Un domingo cualquiera (Oliver Stone, 1999) o Mars Attacks!, aquella locura de Tim Burton de 1996. Consiguió retirarse gracias a una larga carrera en este sentido. La corta carrera sin embargo de Sam Cooke, derivada de un tiroteo con arma de fuego por el que perdió la vida poco después y que no aparece en la película, sería decisiva para entender el también asesinato de Malcolm X. En esta película se muestra una relación estrecha y a la vez deteriorante entre ellos, pues el personaje que interpretó en su día Denzel Washington le reprochaba no haber compuesto perlas como Blowin’ in the Wind de Bob Dylan. A su vez, el espectador siente como gracias a Cooke, Brown y Clay llegaron a un éxito sin duda merecido por los tres.

Basada en una obra de teatro de Kemp Powers y guionizada por él mismo, la película de Regina King es, como decíamos, un agradable y edulcorado filme. Fotografiado con corrección por Tami Reiker y con grandes arreglos musicales de Terence Blanchard, la historia de Cooke quizás debiera haber estado más desarrollada por más corta que fuese su triste e independiente vida. No extraña por otra parte dentro de la decadencia que últimamente revelan los Óscar de Hollywood tampoco sus candidaturas a mejor actor de reparto (a Leslie Odom Jr. o un Sam Cooke brillante, pero en exceso televisivo) y mejor guion adaptado (para el complaciente libreto de Powers), si bien la de mejor canción original tal vez sea de las más merecidas este año. Aun así, y como novedad pegada a la tendencia de lo que últimamente se ve en pequeña o gran pantalla, el resultado es al menos compacto en sus intenciones, que no en sus registros dramáticos, dilatados y a veces aburridos.




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Texto de Daniel González Irala | © laCiclotimia.com | 1 abril, 2021
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Texto de Daniel González Irala
© laCiclotimia.com | 1 abril, 2021

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