Thelma
| El perturbador y sobrenatural despertar sexual

Noruega, 2017 | Dirección: Joachim Trier | Título original: Thelma | Género: Drama | Productora: Coproducción Noruega-Francia-Dinamarca-Suecia; Motlys, Eurimages, Film I Väst, Le Pacte, Nordic Film och TV Fund, Norwegian Film Institute, Snowglobe Films | Guion: Joachim Trier, Eskil Vogt | Fotografía: Jakob Ihre | Edición: Olivier Bugge Coutté | Música: Ola Fløttum | Reparto: Eili Harboe, Kaya Wilkins, Ellen Dorrit Petersen, Henrik Rafaelsen, Anders Mossling, Grethe Eltervåg, Ingrid Jørgensen Dragland, Vanessa Borgli | Duración: 116 minutos | Festival de Sitges: Premio especial del jurado (2017) | | Disponible en:  Filmin  Amazon Prime Video  HBO   | Comprar DVD

Noruega, 2017 | Dirección: Joachim Trier | Título original: Thelma | Género: Drama | Productora: Coproducción Noruega-Francia-Dinamarca-Suecia; Motlys, Eurimages, Film I Väst, Le Pacte, Nordic Film och TV Fund, Norwegian Film Institute, Snowglobe Films | Guion: Joachim Trier, Eskil Vogt | Fotografía: Jakob Ihre | Edición: Olivier Bugge Coutté | Música: Ola Fløttum | Reparto: Eili Harboe, Kaya Wilkins, Ellen Dorrit Petersen, Henrik Rafaelsen, Anders Mossling, Grethe Eltervåg, Ingrid Jørgensen Dragland, Vanessa Borgli | Duración: 116 minutos | Festival de Sitges: Premio especial del jurado (2017) | | Comprar DVD

Joachim Trier transforma lo que podría ser el estereotipo de película de descubrimiento sexual en un viaje poético cargado de misterio, frialdad y poderes sobrenaturales.

La tradición narrativa en la que se explora el despertar sexual de una adolescente es un argumento más que trillado y al que se ha acudido a lo largo de los años con más o menos acierto. Quizás prima ese «menos» al banalizarlo y no buscar más allá del clásico estereotipo simplista: el drama que surge en la vida del personaje a raíz de haber crecido en un ambiente represivo, viniendo sobre todo de la familia o círculo social más cercano. Todo esto ya nos lo esperaríamos si no conociéramos el cine escandinavo y otros trabajos de Joachim Trier como Oslo, 31 de agosto (Joachim Trier, 2011) o Más fuerte que las bombas (Joachim Trier, 2015).

Siendo el cuarto largometraje del director, Thelma (Elia Harboe), que da nombre a la película, es una joven que se muda desde su pequeño pueblo natal hasta Oslo, donde va a comenzar la universidad. Educada en una familia con profundas raíces religiosas y siendo una chica que no ha tenido un círculo social de lo más amplio, con el despertar sexual comienza a experimentar unas sensaciones internas que podrían ser fácilmente calificadas como extraños fenómenos paranormales.

Desde bien entrado el inicio, Trier nos presenta una atmósfera claramente escandinava: la austera, silenciosa y misteriosa, con una paleta de colores bastante sobria y planos limpios y sencillo. Todos estos elementos acompañan a una Thelma que vive bajo el yugo de una familia cristiana que, pese a dejar marchar a su hija a la capital y permitir que estudie una carrera científica como es Biología, la llaman a todas horas, cosa que ella parece llevar más o menos bien: contesta a sus llamadas, reza, es una estudiante responsable y al mismo tiempo comienza a descubrir esa vida universitaria que el imaginario colectivo nos promete que tendremos.

Pero «el pájaro ha volado», y aunque podíamos esperar que todo girase alrededor del drama que en cualquier otra película surgiría debido al choque ocasionado entre padres religiosos y la homosexualidad o bisexualidad de la hija, lo que se nos va a ofrecer en los próximos minutos ahonda en las profundidades de unos sentimientos que se elevan a la ciencia ficción.

Esa elevación se muestra como unos ataques epilépticos que se apoderan de ella, y ahí encontramos ese apogeo de las emociones como una forma poética de abordar el nacimiento de la explosión hormonal y el éxtasis sexual hasta ahora desconocido, pero que se despiertan con la aparición en escena del nuevo personaje femenino,  Anja (Kaya Wilkins). En su presencia todo tiembla, se agita y remueve, literalmente. Como si fuese nuestro propio estómago retorciéndose, las mariposas hechas pájaros, que Thelma externaliza y agita todo aquello que la rodea. Es como un súper poder, pero algo más oscuro que el que nos vende Hollywood.

Aquí nos olvidamos del posible drama mostrado con palabras de esa represión por el interés romántico y sexual, sino que lo vemos sobrevolar con elementos simbólicos, como la serpiente y el pecado, ante el desconocimiento de Thelma.

Con Thelma, Joachim Trier nos brinda una nueva perspectiva para abordar el descubrimiento sexual sin implicar grandes escenarios dramáticos de lloros externalizados o clichés de los que estamos más que cansados.

Ella, habiendo vivido en la aparente inocencia, comienza a vivir en un mundo que calificaríamos como el real, el del siglo XXI y al que pertenece ella como millennial, y que ahora está descubriendo. No solo se revela ante ella la vida nocturna, el alcohol o el tabaco, sino que como un gran bloque se le presenta el poder de desear algo y que inconscientemente te persiga el pasado y ese camino que ella no ha elegido pero que su familia le impuso, desde la vida austera y aislada. Como si vivir en una burbuja la «protegiese» de todo lo que puede encontrarse en la gran ciudad y, en definitiva, en el mundo exterior más allá de las cuatro paredes de casa.

Con Thelma premio especial del jurado y mejor guión en el Festival de Sitges 2017—, Joachim Trier nos brinda una nueva perspectiva para abordar el descubrimiento sexual sin implicar grandes escenarios dramáticos de lloros externalizados o clichés de los que estamos más que cansados. Lo hace a través de explorar el desconocimiento que una persona puede sentir cuando en su interior nacen unos sentimientos nuevos que tiran abajo lo que creíamos tener bajo control, pero Trier le añade esa ciencia ficción poética y ese misterio y aura oscura claramente representativa del cine escandinavo, haciendo del largometraje un viaje introspectivo hacia lo inconsciente, que empieza a rezumar cuando a nuestro verdadero yo le ponemos delante lo que siempre ha anhelado pero nunca ha conocido, hasta presentarse sola ante lo desconocido.




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Texto de Salomé Medina Lorente | © laCiclotimia.com | 2 septiembre, 2020
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Texto de Salomé Medina Lorente
© laCiclotimia.com | 2 septiembre, 2020

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