Spider
| La mente es una trampa

Ralph Fiennes protagoniza este retorcido relato sobre la sexualidad, el trauma y la infancia, en el que David Cronenberg logra con gran habilidad presentarnos un inquietante misterio que sin embargo pierde el rumbo en más de una ocasión.

Quizás no haya un tema más propio de Cronenberg que el trauma. Transitando por los pasadizos entre la mente y la realidad que al director tanto le gusta explorar, los protagonistas de su cine suelen estar perseguidos por el recuerdo siniestro de un evento fatídico o violento o, al pasar a través de ese evento durante la película, los efectos y consecuencias de su trauma afloran en la superficie mientras que el significado último de la violencia queda escondido, velado. Haciéndose un uso interesado y particular del psicoanálisis, el director canadiense suele ofrecer novedosas y originales ideas en torno al trauma, su expresión y su resolución. Lo cual no deja de hacer curioso que Spider, su película específicamente centrada en el trauma de su protagonista y dedicada a su entretejimiento mental y su exploración, resulte de las más decepcionantes al respecto, quizás porque guarda fidelidad con los elementos más anticuados del propio psicoanálisis, con dificultades a la hora de ofrecer algo nuevo.

Gran parte de desafío de Cronenberg consiste en dialogar con la perspectiva de un niño en los recuerdos de la infancia de Dennis.

Spider se centra en Dennis Cleg, interpretado por Ralph Fiennes, un enfermo mental que sale de un centro psiquiátrico para intentar reintegrarse en la sociedad en una casa de acogida. Merodeando por el entorno urbano de la casa y por su retorcido interior, Dennis va reconstruyendo poco a poco el escenario opresivo de su infancia, la visión distorsionada del niño de la relación de sus padres, y los eventos violentos que finalmente condujeron a su descenso a la locura. En la sofisticada red que va construyendo Dennis (llamado cariñosamente «Araña» por su madre) se entrelazan los temas de la sexualidad, la infidelidad y la familia nuclear, en una meticulosa y particularmente enfermiza reconstrucción que pronto nos dejará dudando de qué elementos ocurrieron realmente y cuáles son producto de la imaginación de Dennis.

Seguramente los grandes aciertos de Spider radiquen precisamente en la forma en la que Cronenberg hace uso de un gran abanico de técnicas y elementos para conducirnos a través de esta extravagante reconstrucción. La ambientación en la Inglaterra de mediados de siglo es particularmente sombría, y la gran atención al detalle del director, desde la agobiante arquitectura de la casa de la infancia de Dennis hasta la elección de filmar buena parte de los planos desde el punto de vista de un niño, infunden con particular efectividad una sensación general de misterio e inquietud. No cabe duda de que algo va mal, radicalmente mal, en la enfermiza reconstrucción mental de Dennis, pero cada vez se hace más difícil predecir el qué. Para el momento del giro final, o bien habremos estado tan pendientes de las líneas de fuga de la memoria que nos resultará desconcertante e incongruente, o bien habremos perdido ya la atención y el interés hasta tal punto que nos resultará irrelevante.

La habilidad de Cronenberg de transitar entre lo real y lo ficticio, lo material y lo imaginario, nos proporcionará más de una escena sugerente y momentos de gran sofisticación simbólica y técnica.

Porque si elevar y formar el misterio es la gran virtud del film, su incapacidad de orientarlo y reconducirlo a una resolución satisfactoria es su gran defecto. Al final, la medida en la que los recuerdos de Dennis y las otras escenas que él imagina sin haber estado presente resultan cada vez más inciertas y poco fiables, la película genera el efecto involuntario de hacernos dudar entre con qué aspectos es importante quedarse y con cuáles no. Así Spider es tristemente incapaz de filtrar con efectividad entre las ideas e imágenes que nos presenta y que son genuinamente sugestivas y estremecedoras, que son muchas, y las que son directamente gratuitas y aleatorias. No ayuda que el propio tema principal, la sexualidad y su relación con la familia, la figura de la madre y el padre… etc., resulte de por sí un tanto anticuado y, francamente, discordante en su yuxtaposición con aspectos y eventos de gran violencia, que por contraste ocasionalmente aparecen banalizados, como si la infidelidad fuera un crimen equiparable al asesinato.

Sin lugar a dudas, el aspecto más sobresaliente de Spider es la interpretación de Ralph Fiennes.

Nada de ello quiere decir que la película no tenga sus aspectos que redimen y que convierten, aunque en una de las menores, en una sólida obra al más puro estilo Cronenberg. La más reseñable quizás sea la propia interpretación de Fiennes, quien resulta extraordinariamente convincente como un Dennis con nulas capacidades sociales, atrapado en su propia mente fragmentaria. Y como ya decíamos antes, la habilidad de Cronenberg de transitar entre lo real y lo ficticio, lo material y lo imaginario, nos proporcionará más de una escena sugerente y momentos de gran sofisticación simbólica y técnica. Quien quiera encontrar un retorcido thriller psicológico con más de un giro siniestro, encontrará Spider al menos estimulante, pero deberá desprenderse del recuerdo de otros films de Cronenberg muy superiores con los que palidece en comparación.

En definitiva, el film no erra necesariamente en ofrecernos lo que promete. Quizás el problema está en pensar que nos prometía más de lo que finalmente obtendremos. Si buscamos una curiosa y sugestiva exploración de la enfermedad mental, a través de la original perspectiva de David Cronenberg, Spider será considerablemente útil. Pero haríamos mal en tomarle demasiado cariño a sus personajes, involucrarnos demasiado en alguna de sus tramas o pensar equivocadamente que algunos sucesos tendrán especial trascendencia. Al final, el film acaba como quiere, y aunque resulta decepcionante y hasta cierto punto incoherente, seguramente gran parte de la culpa de nuestra decepción sea haber tomado demasiado en serio a este interesante thriller psicológico sencillamente por tener el nombre de David Cronenberg en los créditos.


Artículo perteneciente a la serie: CICLO DAVID CRONENBERG   



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Texto de Pepe Tesoro | © laCiclotimia.com | 9 marzo, 2021
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Texto de Pepe Tesoro
© laCiclotimia.com | 9 marzo, 2021

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