Nación salvaje
| La caza de brujas del siglo XXI

La juventud ya no es lo que era. Las chicas no van con la minifalda del uniforme al instituto ni esperan a que el chico de sus sueños les pida ir al baile. La película de Sam Levinson habla sobre la verdadera juventud y el feminismo del siglo XXI.

El 23 de abril del 2000, una jovencísima Mercedes Milá nos introducía al mundo de Gran Hermano (John de Mol, 2000), el conocido como madre de todos los reality shows, el concurso que comenzó proponiéndose como experimento sociológico en el que un grupo de anónimos tenían que permanecer encerrados en una casa durante tres meses, siendo permanentemente grabados, con un único rincón para realizar sus reflexiones personales: el confesionario. Sin embargo, poco a poco, el programa empezó a derivar de ese concepto de «experimento sociológico» a una fiesta del salseo y el mamarracheo más extremo. Pero existe en este, como en otros muchos programas que intentan simular la realidad —casi siempre provenientes de las cadenas del grupo Mediaset—, un paradigma que recurre constantemente en todas las disputas que se dan entre los concursantes: «si no me dices las cosas a la cara, eres un falso». Pero, ¿realmente nos decimos todo a la cara? Por supuesto que no. Siempre nos quedamos con ideas y opiniones para nosotros mismos, regla básica de toda convivencia. Con esto ya se puede decir que los reality shows no representan toda la realidad que venden; pero hay que recordar otra cosa, y es que además los concursantes de estos programas pierden otra base de toda realidad individual: la intimidad. Sin embargo, y por mucho que resulte duro admitirlo, hay algo que realmente hacen bien: retratar a la sociedad al que van dirigidos. Nación salvaje (Sam Levinson, 2018), la película que vamos a comentar hoy, también recoge muy bien la importancia que tiene la intimidad en toda sociedad, y al mismo tiempo es un claro retrato de la juventud de este siglo.

Nación salvaje cuenta la historia de cuatro chicas adolescentes con ideas y actitudes que van en contra de todo lo social y lo moralmente establecido. Lily, Bex, Sarah y Em viven en Salem, un pueblo con mentalidad tradicional, en el que a causa de un hackeo, se empiezan a filtrar datos personales de sus habitantes, generando un revuelo que llegará a la violencia más extrema. Ese maravilloso prólogo —teniendo de fondo el Violenza Inattesa (1981) del genio Ennio Morricone— es una buena introducción a la locura a la que nos transporta Sam Levinson, hijo de Barry Levinson, el joven director que se encuentra en el auge de su carrera por el éxito de la serie Euphoria (2019). Pero Nación salvaje no se limita a hacer ruido y pasárselo bien, la película tiene claro desde el principio que quiere contar una historia, la historia de una juventud con ganas de romper todas las ataduras creadas por una sociedad paternalista que oprime, y en especial, a la figura de la mujer. Pero esto lo hace de una manera de lo más estimulante y, casi, alucinógena.

Nación salvaje, de una manera bizarra y salvaje, es capaz de retratar a la perfección los problemas de los adolescentes de ahora, más preocupados de las redes sociales que de la verdadera realidad.

Una de las cosas más interesantes de Nación salvaje es su estética. El uso de las luces de neón es una constante en el estilo de Sam Levinson, pero aquí no es un puro detalle decorativo para hacerse el moderno —como ocurre en la trilogía de John Wick (Chad Stahelski, 2014), por ejemplo—, esta iluminación tiene su razón de ser. La clara predominancia del rojo y azul, hace que todo recuerde a la bandera de los Estados Unidos, pero a la vez, y al igual que ocurre en Euphoria, estás luces tienen una clara intención de distorsionar la realidad, de generar una sensación de distopía que de alguna manera representa la adolescencia, y en concreto, esta adolescencia. De esta manera, Nación salvaje construye una especie de sociedad alienada con claras influencias de la saga The Purge (James DeMonaco, 2013), pero siendo a la vez una mordaz radiografía de los tiempos actuales y de esa confrontación entre el costumbrismo de la sociedad imperante y el arrollador libertinaje de las nuevas generaciones. Además, la película está tan bien coreografiada que casi parece un videoclip.

«Estas fotos no son sexuales, sois vosotros las que las estáis haciendo sexuales». Lily Colson, personaje interpretado por Odessa Young.

El film trata temas tan controvertidos como el racismo, el adulterio, la libertad sexual femenina, la masculinidad frágil… siempre utilizando el punto de vista femenino más extremo, dando a la cinta un aire fresco necesario en el momento que vivimos. Nación salvaje es políticamente incorrecta, sin miedo a lo que digan de ella, con un claro objetivo siempre, conseguir el disfrute más absoluto, siendo el dueño del momento, al igual que la juventud a la que apela. En el último capítulo del podcast presentado por Isa Calderón y Lucía Lijtmaer, Deforme Semanal Ideal Total, las presentadoras hablaban sobre la capacidad de las comedias románticas de los 80 para retratar los verdaderos problemas de la juventud contemporánea, poniendo como ejemplo a La chica de rosa (Howard Deutch, 1986), escrita por John Hughes. Nación salvaje, de una manera bizarra y salvaje, es también capaz de retratar a la perfección los problemas de los adolescentes de ahora, más preocupados de las redes sociales que de la verdadera realidad. Pero, sobre todo, apela a esos adolescentes capaces de romper los estereotipos más rancios de la sociedad, buscando unas libertades que nunca han sido otorgadas. La crítica que hace Levinson es tan dura, que raspa.

Sin duda, lo mejor de Nación salvaje es la manera en la que sabe representar tanto los progresos como los límites que existen en el mundo que vivimos, a veces comparándolos con el propio instituto, y también la forma en la que muestra cómo la armonía en la que vive la sociedad en realidad es una mentira. Porque sí, Nación salvaje no es una película fácil de digerir, porque te expulsa a la cara de manera gráfica los horrores escondidos que tienen la cultura y la moral imperantes. El pueblo no se llama Salem por casualidad, porque la película de principio a fin funciona como una metáfora de una caza de brujas real, porque las brujas más allá de hechiceras eran figuras que se atrevían a hacer lo que quisiesen con su cuerpo y su espíritu. La brujas como figuras temidas por la sociedad, las brujas como abanderadas del feminismo: estas son las brujas del siglo XXI.

En conclusión, Nación salvaje es una película con un potente mensaje disfrazado de película de terror con mucho mamarracheo. Las interpretaciones son fantásticas, en especial, una Odessa Young deslumbrante y arrolladora. Lo mejor, la manera en la que descubre los agujeros de una sociedad que vive sumida en la hipocresía. Lo peor, que en la parte final de la película, Sam Levinson opte por la locura más extrema, perdiendo en cierta manera el norte, con un discurso final que, aunque acertado, se hace demasiado explicativo. Una locura llena de riesgos que no os podéis perder.


País: Estados Unidos | Año: 2018 | Dirección: Sam Levinson | Título original: Assassination Nation | Género: Thriller | Productora: Foxtail Entertainment, Phantom Four Films, Bron Studios, Creative Wealth Media Finance (Distribuidora: Universal Pictures, Neon) | Guion: Sam Levinson | Fotografía: Marcell Rév | Edición: Ron Patane | Música: Ian Hultquist | Reparto: Odessa Young, Abra, Danny Ramirez, Hari Nef, Bella Thorne, Bill Skarsgård, Suki Waterhouse, Susan Misner, Joel McHale, Anika Noni Rose, Maude Apatow, Cody Christian, Colman Domingo, J.D. Evermore, Noah Galvin | Duración: 110 minutos | Festival de Sitges: Sección Oficial (2018) | | Disponible en:  Amazon Prime Video   | Comprar DVD


País: Estados Unidos | Año: 2018 | Dirección: Sam Levinson | Título original: Assassination Nation | Género: Thriller | Productora: Foxtail Entertainment, Phantom Four Films, Bron Studios, Creative Wealth Media Finance (Distribuidora: Universal Pictures, Neon) | Guion: Sam Levinson | Fotografía: Marcell Rév | Edición: Ron Patane | Música: Ian Hultquist | Reparto: Odessa Young, Abra, Danny Ramirez, Hari Nef, Bella Thorne, Bill Skarsgård, Suki Waterhouse, Susan Misner, Joel McHale, Anika Noni Rose, Maude Apatow, Cody Christian, Colman Domingo, J.D. Evermore, Noah Galvin | Duración: 110 minutos | Festival de Sitges: Sección Oficial (2018) | | Comprar DVD




  •  
  •  
  • 1
  •  
  •  
Texto de Mikel Viles | © laCiclotimia.com | 2 febrero, 2021
  •  
  •  
  • 1
  •  
  •  



Texto de Mikel Viles
© laCiclotimia.com | 2 febrero, 2021

¿Quieres recibir semanalmente nuestro nuevo contenido?