Ma Belle, My Beauty
| Un nudo en la garganta

Marion Hill debuta con un filme íntimo y queer que abre una pequeña ventana a través de la cual la audiencia puede observar el pausado devenir de las protagonistas en pantalla. Un relato sobre las relaciones, la sexualidad y las segundas oportunidades.

Al igual que la nouvelle vague en su día quiso alejarse del cine más comercial de los inicios y buscaba poner en valor la técnica cinematográfica, hoy en día se podría decir que una nueva ola de jóvenes cineastas busca una reflexión sobre las relaciones humanas alejada de la ostentación, desde una perspectiva mucho más íntima y personal y con una cadencia narrativa pausada que permite a la audiencia deleitarse y sumergirse en la historia con cada movimiento de los/as personajes en pantalla, creando a su vez un vínculo mucho más estrecho. En la mayoría de los casos además, a nivel temático, se abordan historias mucho más diversas y con personajes y tramas queer que dejan atrás la concepción más normativa de las relaciones afectivas. Entre los/as cineastas que desarrollan dicha línea se podrían destacar a Carla Simón, Carlos Marqués-Marcet o Mia Hansen-Løve, entre muchas otras. Marion Hill sería una de las directoras que con su ópera prima Ma Belle, My Beauty se sube al tren de la vanguardia más humana e introspectiva.

La directora y guionista aprovecha el prejuicio normativo de la audiencia para hacer que esta permanezca atenta intentando destrabar el tipo de relación e historia que atraviesa la vida de las protagonistas. Una historia similar pudo verse en la película de Carlos Marqués-Marcet Tierra firme (2017), aunque en el caso de Marion Hill se aleja del tono más cómico y crea una atmósfera dramática y nostálgica en torno a la vida de Bertie, Fred y Lane, siendo esta última la que aparece por sorpresa en los primeros minutos del filme, sentando el precedente de una trama y relación complicadas. Con esta primera aparición se representa una de las secuencias más hermosas y cuidadas del filme a nivel técnico, al encuadrar el reencuentro entre Lane y Bertie a través de sus miradas y el recurso del plano contra-plano, situando a las protagonistas separadas por las ventanas y creando un juego de reflejos y composiciones brillante. Otra de las similitudes que tiene la película de Marion Hill con el filme del director español mencionado es el recurso de la diversidad de lenguas, algo que potencia su valor y por lo tanto hace que el visionado en versión original sea mucho más rico. En este sentido, la ciudad de Nueva Orleans se menciona en diversas ocasiones por ser el lugar donde vivían antes las protagonistas, añadiendo así otra de las características más comunes de este tipo de películas como es la pincelada autobiográfica, dado que es allí donde la cineasta tiene su sede. Una de las directoras más destacadas por desarrollar estos conceptos es Carla Simón, la cual también debutó con un filme en esta misma línea como fue Verano 1993 (2017), desarrollando una historia basada en sus propios recuerdos y en un ambiente rústico y acogedor similar al esbozado en Ma Belle, My Beauty. 

Un esbozo de la realidad desde una lente sin filtro donde la cineasta no se coloca en una posición de privilegio para observar a las protagonistas sino que, por el contrario, sitúa su cámara a la misma altura que ellas.

En una campiña francesa repleta de viñedos y una piscina averiada, se abren en canal las protagonistas que poco a poco van recorriendo cada camino juntas o separadas para perderse o encontrarse y así ir desnudándose ante la audiencia que las observa en silencio. Gracias a los hermosos pero sencillos paisajes, la escenografía así como la fotografía acompañan de forma acertada al resto de la trama, algo que además se ve potenciado por la selección musical con una banda sonora peculiar pero congruente, dando sentido también a uno de los tópicos centrales del filme como es la música y la voz de Bertie, vocalista de un grupo de música junto a su marido Fred, la cual lleva bastante tiempo sin ser capaz de alzar su voz para cantar.  

Con el debut de Marion Hill se vislumbra una potente carrera cinematográfica gracias a una primera película que merece la pena disfrutar desde una posición sin prejuicios, para entrar en el mundo de las protagonistas y observar sin juzgar las diferentes formas que hay de amar o relacionarse, las distintas relaciones afectivas así como identidades y orientaciones sexuales que existen. Un esbozo de la realidad desde una lente sin filtro donde la cineasta no se coloca en una posición de privilegio para observar a las protagonistas sino que, por el contrario, sitúa su cámara a la misma altura que ellas, quieta y alejada, dejando fluir a los personajes en pantalla con libertad para llorar, reír o gemir de placer. Placer que además habría que destacar por su perspectiva de género, dado que Marion Hill representa el sexo y a la mujer sin ser esta objeto de la mirada masculina u objeto sexual, sino siendo sujeto poseedor de su propia sexualidad y libre para expresar el placer de forma natural y real.


Artículo perteneciente a la serie: EN FEMENINO   



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Texto de Sofía Otero Escudero | © laCiclotimia.com | 2 septiembre, 2021
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Texto de Sofía Otero Escudero
© laCiclotimia.com | 2 septiembre, 2021

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