I Care a Lot
| Una leona de Instagram

En un mundo despiadado e implacable, no te dejan ni jubilarte tranquilo. Marla Grayson, interpretada por una magnífica Rosamund Pike, se dedica a la tutoría legal de personas mayores mientras trata de quedarse con todos sus bienes en un filme irregular.

Cómo les gusta en Hollywood el concepto del sueño americano. Esa fábula de gente pobre pero ambiciosa que, al ser capaces de apostarlo todo y no tener nada que perder, saltan al vacío para cumplir sus sueños sin paracaídas. Son a la vez muestra de ese espíritu americano que les gusta proyectar casi desde el inicio de los tiempos —Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941), probablemente la obra definitiva sobre el sueño americano, tan de moda en los últimos meses con el revuelo formado por Mank (David Fincher, 2020), la película que habla sobre la fase de escritura de su guion—, y también un conflicto que puede llegar a ser tremendamente cinematográfico, o no. Sin embargo, puede que esa visión de mito que tenía antaño haya perdido en cierta manera su fuerza en los tiempos actuales con la llegada de internet. Como tantas veces se dice, hoy en día todo el mundo puede ser famoso y alcanzar su sueño gracias a las redes sociales, el tener todo al alcance de un clic. Los influencers son el claro ejemplo de ello, y casi todo el mundo tiene algún vecino o vecina que sube fotos a Instagram, recibiendo 2000 likes por cada post publicado. Pero, ¿es esto el sueño americano o un juego de niños? En este mundo en el que vivimos, en el que nada tiene ninguna importancia y el valor de las cosas es nulo, la respuesta real a la pregunta es que no lo sé. Hay una cosa que está clara: los sueños pueden durar un instante. I Care a Lot (J Blakeson, 2020) es una película que —por mucho que parezca mentira— recoge todo lo anterior: el sueño americano aplicado al 2021, con filtros de Instagram y mucho postureo.

Marla Grayson es una mujer joven y ambiciosa que ha conseguido labrarse un nombre en el mundo de las tutorías legales. Su falta de escrúpulos la ha llevado a aprovecharse de decenas de personas de la tercera edad ya que, alegando su incapacidad para hacerse cargo de sus problemas y sus finanzas, consigue camelar a los jueces para hacerse cargo de ellos. Pero al encontrar a su nueva víctima, Jennifer Peterson, resulta que no es la persona que aparenta ser. Como bien dice ella: «en un mundo en el que las personas se dividen entre leones o corderos, yo soy una leona». La premisa inicial de la película es fascinante, tanto por su crueldad, como por la parte de credibilidad que emana, y más proviniendo de un país afincado en el más puro capitalismo como es EEUU. Una mujer dedicada a ser tutora legal de las personas de la tercera edad —en concreto, de aquellas con una suma grande de dinero en sus cuentas, tras lo ahorrado gracias a una vida completamente dedicada al trabajo— para poder aprovecharse de ellas y embolsarse la gran parte de sus fortunas e inmuebles. Lo interesante de esta premisa comienza con la propia protagonista, una persona que desde el primer momento nos cuenta que sabe qué es la pobreza, que probablemente también ha sido sacudida por la implacable forma en la que funciona EEUU. I Care a Lot no deja de ser una historia del «resurgir de las cenizas» de una mujer que no se va a conformar con quedarse con los brazos cruzados, y que está dispuesta a dar todo lo recibido. Lo que antes comentábamos, la muestra de un personaje ambicioso y valiente, en busca de su propio sueño americano.

El error principal que comete I Care a Lot es renunciar a su ingeniosa premisa para convertirse en un thriller más sobre la mafia rusa.

La propia frase con la que comienza la película es muy potente y llena de verdad: «jugar limpio es algo que se inventaron los ricos para mantenernos al resto en la pobreza». Es el claro ejemplo de cómo funciona el mundo actual, donde la destreza y la malicia son cualidades más importantes que la generosidad y la bondad. Otra película que contaba a la perfección esto es El lobo de Wall Street (Martin Scorsese, 2013), en la que ese protagonista interpretado por Leonardo DiCaprio tenía mucho en común con esta Marla Grayson, implacable y con un instinto para los negocios indudable. Sin embargo, I Care a Lot no se centra en el camino que ha tenido que seguir su protagonista para llegar a lo alto, sino que evade esa parte, ignora las raíces de Marla —más allá de lo explicado por la voz en off—, y ya desde el comienzo nos encontramos con una mujer hecha a sí misma, con su «garito» montado.

El error mayúsculo que comete I Care a Lot es justamente renunciar a esta premisa tan ingeniosa que podría servir como retrato del modo de funcionamiento de las residencias de ancianos y las tutorías legales en EEUU, para así convertirse en un thriller más sobre la mafia rusa y unos diamantes que no le importan a nadie. Un thriller, que a pesar de ser divertido y ágil, no deja de ser algo ya visto mil veces, y como ocurre con gran parte del cine de los últimos tiempos, muestra más entusiasmo por ser molona que por ser una buena película. En momentos, I Care a Lot parece más una story de Instagram o un video de TikTok que una película de verdad, y eso se ve en la propia Marla Grayson. Rosamund Pike —la malvada y, en parte, psicópata Amy en Perdida (David Fincher, 2014), uno de los grandes personajes femeninos de la última década— nos brinda otro personaje fascinante, dándonos lo mejor que sabe hacer, sin embargo, el devenir de la película hace que el propio personaje se vuelva un meme, una caricatura con gestos totalmente impostados, y con detalles más dirigidos a conseguir una estética mona. No es hasta justamente la parte final de la película en la que vuelves a conectar con ese potente mensaje que parecía querer compartir el filme al inicio: «no es oro todo lo que reluce». Esa forma de dejarte caer que las personas en el poder y los ricos no han llegado ahí por ser bondadosos da casi miedo. En definitiva, I Care a Lot es una obra con tantísimo potencial que, a pesar de resultar divertida y fácil de ver, la sensación final no puede ser otra que la de la decepción. Lo mejor, esa premisa tan interesante, y una Rosamund Pike con un carisma arrollador. Lo peor, que la película justamente abandone esa premisa que la hacía especial para convertirse así en algo más comparable a un post de Instagram.




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Texto de Mikel Viles | © laCiclotimia.com | 20 abril, 2021
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Texto de Mikel Viles
© laCiclotimia.com | 20 abril, 2021

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