Golpe en la pequeña China
| Un descenso por la madriguera de Chinatown

El filme nos remite al John Carpenter más gamberro, que presenta una película de aventuras y comedia en la que Kurt Russell se adentra en un esperpéntico Chinatown. En el viaje no faltarán las artes marciales y la magia negra china.

Jack Burton es un camionero duro y solitario que, después de observar cómo unos gánsteres chinos secuestran a la prometida de su amigo Wang Chi, decide ir a su rescate y enfrentarse por el camino al villano Lo Pan, el jefe de la mafia del barrio chino de San Francisco: además de tener las espaldas bien cubiertas, Lo Pan es también un ser demoníaco de más de mil años de edad con un malévolo plan en mente. En los primeros quince minutos de su noveno largometraje, John Carpenter ya nos ha introducido en un delirante laberinto de estética oriental del que los protagonistas de la cinta tratarán de salir con vida. 

Artes marciales hollywoodienses

Aunque existen pocos rostros más conocidos en el mundo del cine que el de Jackie Chan, y pese a que Bruce Lee continúa siendo un icono de la cultura popular, lo cierto es que el cine de artes marciales sigue siendo un género de nicho en Occidente. Pese a hacer las delicias de «ratones de videoclub» como Tarantino o de deleitar a los fans de las películas de acción occidentales, la distancia cultural y geográfica con respecto a las coordenadas más orientales nos hace percibir como extraña, al mismo tiempo que fascinante, esa danza voladora en la que se tornan las artes marciales asiáticas en el celuloide.

John Carpenter, uno de los directores de cine de género más exitosos de la historia, no vaciló a la hora de importar (y potenciar) esa extrañeza que nos causa la cultura asiática. Y es que Golpe en la pequeña China, el título que hoy nos ocupa, es un descenso (casi literal) hasta un atractivo y ecléctico escenario oriental basado más en una interpretación pop de la mitología china que en la realidad de esta milenaria tradición. Y no pasa nada, pues afortunadamente el filme no trata de tomarse en serio a sí mismo y, por ello, desarrolla un relato de fantasía y aventuras en el cual el espectáculo prima sobre todo lo demás. Nos encontramos ante una especie de Calles de fuego (Walter Hill, 1984) gamberra y cómica que ha alcanzado el estatus de película de culto. Pese a su carácter desenfadado, accesible y fresco, Golpe en la pequeña China no terminó de funcionar en taquilla cuando se estrenó en el ya lejano 1986. Sin embargo, su tibio desempeño comercial no hizo que cayese en el olvido, y, de hecho, su imaginario particular inspiró a los creadores de una de las sagas más famosas de la historia de los videojuegos, Mortal Kombat, que posee en su plantel a varios personajes que podemos reconocer fácilmente en la película de Carpenter. Además de en lo estético, el filme se asemeja a Mortal Kombat en su espíritu «arcade», pues se desarrolla casi como un videojuego beat em-up ochentero en el que una serie de personajes deben adentrarse en la guarida del malo para rescatar a una damisela en apuros.

El punto fuerte de la película se encuentra, sin duda, en su cuidadísimo apartado artístico y en su diseño de producción: meses después de ver el filme, aún recordaremos las habitaciones de la guarida de Lo Pan, los atuendos de los Tormenta y el particular globo espía del villano. Al igual que en otras muchas películas de la época, los efectos especiales de Golpe en la pequeña China han envejecido bien, pues pese a estar más que anticuados técnicamente, resultan atractivos por lo colorido y original de sus propuestas. Las peleas no son particularmente emocionantes, pero sí tan divertidas y excesivas como cabría de esperar en un filme de este estilo.

Caricatura y homenaje

La película recrea situaciones grotescas y extrañas, mediante unos efectos especiales tradicionales que aguantan bastante bien a día de hoy.

Kurt Russell, que en el momento de la filmación de la película se encontraba en el mejor momento de su carrera, encarna en el filme a Jack Burton, un camionero chulesco y macho man que a lo largo de la película se desvela como una caricatura de la hipermasculinidad que definía a héroes ochenteros al estilo del Tom Cody de Calles de fuego. Y es que la película, más allá del despliegue chinexploitation que ofrece, posee más detalles que muestran que Golpe en la pequeña China no es solo un desmadre maravilloso repleto de orientalismo, sino también un relato respetuoso, a su manera, con la cultura china. La torpeza de Burton no es solo un elemento cómico dentro de la trama, sino también un contrapunto ante la valentía y las capacidades de Wang Chi (Dennis Dun) y del resto de personajes chinos que aparecen en la obra. Pero en la película, los chinos no solo aparecen como personas fuertes y valerosas, pues lo chino en el filme es también excéntrico, cómico y divertido. En lugar de ridiculizar esta cultura, da la sensación de que Carpenter la quiere incorporar al festival fantástico del cine de los 80, humanizando en cierto modo a los miembros de un pueblo que, a causa de los prejuicios racistas, en ocasiones ha sido percibido por los occidentales como aburrido, hiperracional y frío.

Si hilamos más fino, podemos hasta llegar a afirmar que el esperpento asiático del filme no solo constituye la propuesta temática y estética de la película, pues también refleja (y se ríe) del miedo hacia el extranjero generado por el desconocimiento con respecto a una cultura ajena, que normalmente reconstruimos erróneamente en base a estereotipos como los aquí presentados. El año pasado, el excelente found footage Murder Death Koreatown (Anónimo, 2020) realizaba un ejercicio similar en el ámbito del terror, al presentar la creciente paranoia de un estadounidense que investigaba un asesinato perpetrado en el corazón de un barrio coreano de Los Ángeles. Eso sí, en la película de autor anónimo, el protagonista se va adentrando en un supuesto submundo fantástico más perturbador que el presentado en Golpe en la pequeña China. Precisamente este concepto de mundo fantástico oculto en la cotidianeidad, que convierte la película en una «fantasía urbana» con toques de realismo mágico, dota de un atractivo especial al relato y transforma el mundo en un lugar donde la magia negra china existe y al que podemos acceder «saltando a través de la madriguera del conejo», tal y como afirma una de las protagonistas de la película. Por ello, puede recordar no solo a la obra de Lewis Carroll sino también a otras ficciones como El viaje de Chihiro (Hayao Miyazaki, 2004) o a la novela Neverwhere (1996) de Neil Gaiman.

Con todo, Golpe en la pequeña China la disfrutarán con mayor intensidad los más cafeteros, aunque sea altamente accesible. Y es que nos encontramos con una película no demasiado sólida en su conjunto, al poseer un ritmo demasiado intermitente, un argumento reducido a su mínima expresión y unos personajes planos de los que apenas sabemos nada, que se limitan a avanzar a través de pintorescos escenarios sorteando los más insólitos peligros. No valgan estas líneas para desmerecer la película —pues en ningún momento busca otra cosa que entretener y sorprender—, sino para avisar acerca de la naturaleza de esta joya bizarra que encuentra su punto fuerte en la estética, en las batallas y en los efectos especiales. El filme es un retrato perfecto de su época, aderezado con una banda sonora de sintetizadores compuesta por el propio Carpenter: Golpe en la pequeña China es esplendor ochentero, es un jugueteo exótico y es espectáculo sin complejos. Después de disfrutarla, o bien querrás aprender artes marciales o bien querrás aprender a lanzar cuchillos con la destreza de Jack Burton.


Artículo perteneciente a la serie: CICLO JOHN CARPENTER   



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Texto de Ángel Gómez-Lobo | © laCiclotimia.com | 29 marzo, 2021
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© laCiclotimia.com | 29 marzo, 2021

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