Fuimos canciones
| Otra de amor

La cineasta Juana Macías lleva a la pantalla la historia de Maca y Leo que Elísabet Benavent escribió en su novela homónima. Una comedia romántica que trata de salirse del esquema normativo sin conseguirlo con éxito al seguir perpetuando ciertos clichés.

Elísabet Benavent es una exitosa escritora de novelas románticas que ha ganado especial atracción gracias a su perspectiva desde las protagonistas mujeres cisgénero, alejándose del que podríamos denominar su alter ego Federico Moccia. Gracias —o por desgracia— a novelas como las de Moccia, trasladadas posteriormente a la pantalla como Tres metros sobre el cielo (Fernando González Molina, 2010), el mito romántico ha sido perpetuado y trasladado a la sociedad durante años. Esta idea, basada en ese amor idílico y heteronormativo de una mujer hacia un hombre que nunca se puede romper, suele estar asociado además con dos perfiles muy canónicos como son la mujer dependiente del hombre debido a su amor por él, así como el hombre que hace daño a la mujer pero se arrepiente —algo que además siempre se presenta como un rasgo atractivo—. En Tres metros sobre el cielo esta concepción se lleva hasta el extremo con un protagonista que maltrata psicológicamente a la protagonista con un tira y afloja muy evidente y dañino para ella. Una década después de este filme, Juana Macías recupera la novela de Elísabet Benavent Fuimos canciones y coloca de protagonista a María Valverde, la misma actriz que diez años antes hizo el papel de la protagonista en la película de Fernando González Molina. No obstante, este detalle no es el único que enturbia el relato del filme de Macías y convierte en otra película romántica lo que podría haber sido una historia de amor transgresora con perspectiva de género.

En el ranking de «Mis comedias románticas preferidas» de Filmaffinity[1] se sitúan en las tres primeras, y en este orden, las populares: Love Actually (Richard Curtis, 2003), Notting Hill (Roger Michell, 1999) y Pretty Woman (Garry Marshall, 1990). Con estas obras cinematográficas como referentes de películas románticas —todas dirigidas por hombres cis—, se presenta como deber inexcusable el llevar a cabo relatos de relaciones afectivas con perspectiva de género que vayan situándose en el primer plano del imaginario colectivo de la sociedad.  Teniendo en cuenta la importancia del cine para dicha construcción, es esencial en primer lugar señalar un detalle de Fuimos canciones que es especialmente perjudicial para las mujeres, y particularmente jóvenes que consuman este producto audiovisual: en los primeros minutos del filme la protagonista —de complexión delgada— aparece en un par de ocasiones comiendo dulces con ansiedad, algo que podría generar un impacto contrario al buscado debido a todo lo que históricamente la cinematografía ya ha ido sedimentando alrededor de la belleza y el físico de la mujer, así como la presión social sobre ella, siendo esto uno de los pilares canónicos del sistema patriarcal. Todos los cuerpos deben ser aceptados tal y como son en su diversidad, y es precisamente por ello que es esencial tener especial precaución al hacer este tipo de productos audiovisuales para jóvenes a la hora de seleccionar qué tipo de imagen se quiere lanzar.

Otra película romántica con alguna consigna feminista que se queda descolgada de la línea general del relato fílmico.

Desde el inicio del filme, una de las ideas claves es la relación de Maca con sus amigas —las cuales encajan también en su mayoría en el mismo perfil normativo de la protagonista—. Este tipo de relación irrompible se ve también reflejada en la reciente serie Valeria (María López Castaño, 2020), adaptada de las novelas de la misma escritora. Sin embargo, aunque en la novela sí se presta especial atención al papel de las amigas de la protagonista construyendo un pilar de sororidad esencial, en la cinta este aspecto queda relegado a lo anecdótico o secundario dejándose eclipsar por la relación turbulenta entre Maca y Leo. Respecto a esta concepción de sororidad además, es muy llamativa la relación de Maca con su jefa Pipa, interpretada por Miri Pérez que ha salido al estrellato gracias a su participación en el programa Masterchef. Con el personaje de Pipa se aglutinan una serie de clichés cinematográficos que esbozan la figura de la mujer insoportable y además egoísta que solo busca su propio éxito pisoteando a las demás, siendo además especialmente remarcable el uso de su voz estridente y la risa de Maca y sus amigas que se burlan de ella imitando su forma de hablar, algo que siempre ha estado muy relacionado en la historia del cine a la hora de ridiculizar.

Entrando de lleno en la relación de amor central de la trama y sin desvelar ningún detalle, lo más importante para reseñar es la perpetuación del mito romántico mencionado a través de la dependencia emocional de ella hacia él. Además, los perfiles de ambos personajes son heteronormativos y esto queda evidenciado también por el casting de los mismos que son interpretados por una actriz y un actor como María Valverde, que ya hizo comedias románticas similares como Tres metros sobre el cielo y su secuela Tengo ganas de ti, o Álex González en Órbita 9 (2017) o la serie El Príncipe (2014). Uno de los aspectos que se lleva a cabo de forma acertada es la elección de los recursos cinematográficos seleccionados para acercar a la audiencia al universo literario. A través de técnicas de postproducción se desarrollan una serie de digresiones extradiegéticas que van ubicando a la audiencia en los pensamientos de la protagonista. No obstante, el recurso más llamativo es el de la ruptura de la cuarta pared, algo que series transgresoras como Fleabag (Phoebe Waller-Bridge, 2016) han empleado de forma brillante. Con el auge de películas de comedia romántica sobre relaciones heterosexuales, que transgreden el mito romántico establecido anteriormente  —dirigidas además por mujeres—, como puede ser Te quiero, imbécil (Laura Mañá, 2020) entre otras, llama la atención que la recién estrenada Fuimos canciones se tiña de un halo de transgresión y perspectiva de género en ciertos aspectos mientras elabora un relato evidente y subyacente estancado en los mismos clichés tradicionales. «Si esto fuera una película romántica», dice la protagonista Maca en varias ocasiones a lo largo del filme con la connotación irónica de que realmente no lo es. No obstante, Fuimos canciones no deja de ser otra película romántica con alguna consigna feminista que se queda descolgada de la línea general del relato fílmico.


Artículo perteneciente a la serie: EN FEMENINO   

  1. Filmaffinity, “Mis comedias románticas preferidas”, https://www.filmaffinity.com/es/listtopmovies.php?list_id=304[]


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Texto de Sofía Otero Escudero | © laCiclotimia.com | 6 octubre, 2021
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Texto de Sofía Otero Escudero
© laCiclotimia.com | 6 octubre, 2021

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