Freaks Out
| Había una vez un circo

Lo sorprendente de esta obra que desborda originalidad y mimo hacia unos personajes carismáticos hasta la médula compite con lo ajustado de su duración como largometraje que obliga a desenlaces poco alentadores para tan grandes premisas.

Aunque Miliki solo hablase de uno en concreto, la verdad es que el circo, en general, nos alegra a todos el corazón. O al menos nos resulta en gran medida atractivo. Las películas que se desenvuelven en el ambiente circense suelen tener una capacidad innata para captar la atención del espectador. Tal vez porque juegan con la ventaja de tener la mitad del espectáculo ya montado. Pero, más allá de eso, lo cierto es que la carpa del circo, llena de personajes pintorescos y sus historias marginales es un terreno más que fértil en el que incluso las ideas más dispares terminan dando jugosos frutos. En esta línea, el cine italiano decide ahora apostar por ese suelo proponiéndonos el título Freaks Out (2021), una tragicomedia de fantasía dirigida por Gabriele Mainetti ambientada en la Segunda Guerra Mundial. Sus personajes —un maestro de ceremonias judío, un enano que atrae los objetos metálicos, un albino que puede controlar a los insectos, un hombre lobo permanente y la versión italiana de la niña de Valor de ley (Henry Hathaway, 1969) pero con poderes eléctricos— deben enfrentarse a Franz, el director de un circo nazi obsesionado con encontrar a cuatro metahumanos que le sirvan como arma para ganar la guerra. Con un cartel de presentación tan extravagante uno no se puede resistir a cruzar las puertas de la carpa. Y así, da comienzo el espectáculo.

Freaks Out se disfruta por la simpatía que transmite, por lo original de su propuesta y por lo cuidado de su puesta en escena.

El plantel de personajes es de lo más variopinto.

Lo primero que sorprende de Freaks Out es lo contenida que se muestra. Su propuesta, que llama a la acción y a la gamberrada sin consecuencias, tira sin embargo por derroteros más tranquilos y provechosos. Por ejemplo, la película usa prácticamente su primera hora para presentarnos a sus personajes. Y no lo hace de forma superficial o poca decorosa, sino que los mira con respeto y con interés, ahondando en sus motivaciones y sus esperanzas. Aún más curioso es ver que el villano principal no queda fuera de ese juego, permitiendo su expansión hacia sitios que, aunque siguen en el terreno de la caricatura, le dan realismo y humanidad. Que no es poco. Estamos hablando de un nazi. Un nazi pianista con doce dedos que puede ver el futuro. Como veis, aquí nunca es suficiente. Todo es gozo y disfrute de un estilo muy similar al que ofrecen artistas como Guillermo del Toro en sus películas, pero el imaginario de Freaks Out es tal que parece desbordar a su duración como largometraje. Llegando un punto del filme, se tiene la sensación de que los eventos que prometían grandes desenlaces se resuelven con demasiada prisa o de forma poco elegante. Y resulta una lástima porque es algo que acaba comprometiendo en gran medida a su tercer acto y al clímax de acción que este entraña. Quizá su propuesta hubiera encajado mejor en un formato episódico en el que abarcar los remates con tanto esmero como las presentaciones. Aunque puede que dicha decisión afectase a su presupuesto y significaría dejar atrás esas maravillosas caracterizaciones, sus escenarios singulares —ojo a la guarida del villano llena de bocetos futuristas— o la calidad de sus efectos especiales, que en nada deben envidiar a producciones americanas del género. En definitiva, Freaks Out se disfruta por la simpatía que transmite, por lo original de su propuesta y por lo cuidado de su puesta en escena. Un circo muy bien montado al cual su carpa tal vez se le quede pequeña.


Artículo perteneciente a la serie: SITGES FILM FESTIVAL 2021   



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Texto de Luis Glez. Rosas | © laCiclotimia.com | 14 octubre, 2021
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Texto de Luis Glez. Rosas
© laCiclotimia.com | 14 octubre, 2021

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