Explota Explota
| Una comedia musical al ritmo de Raffaella Carrà

España, 2020 | Dirección: Nacho Álvarez | Título original: Explota Explota | Género: Musical, Comedia | Productora: Tornasol Films, El Sustituto Producciones AIE, Indigo Film, Televisión Española (TVE). Distribuida por Universal, Amazon Prime Video | Guion: Eduardo Navarro, David Esteban Cubero, Nacho Álvarez | Fotografía: Juan Carlos Gómez | Edición: Irene Blecua | Música: Roque Baños (Canciones: Raffaella Carrà) | Reparto: Ingrid García Jonsson, Verónica Echegui, Fernando Guallar, Pedro Casablanc, Fernando Tejero, Natalia Millán, Giuseppe Maggio, Fran Morcillo, Carlos Hipólito, Ainara Arizu, Sara Martín Aparicio, Eva Conde | Duración: 116 minutos |

España, 2020 | Dirección: Nacho Álvarez | Título original: Explota Explota | Género: Musical, Comedia | Productora: Tornasol Films, El Sustituto Producciones AIE, Indigo Film, Televisión Española (TVE). Distribuida por Universal, Amazon Prime Video | Guion: Eduardo Navarro, David Esteban Cubero, Nacho Álvarez | Fotografía: Juan Carlos Gómez | Edición: Irene Blecua | Música: Roque Baños (Canciones: Raffaella Carrà) | Reparto: Ingrid García Jonsson, Verónica Echegui, Fernando Guallar, Pedro Casablanc, Fernando Tejero, Natalia Millán, Giuseppe Maggio, Fran Morcillo, Carlos Hipólito, Ainara Arizu, Sara Martín Aparicio, Eva Conde | Duración: 116 minutos |

La nueva comedia musical de Nacho Álvarez, transcurrida durante los años 70, nos hará cantar y bailar en los asientos del cine y olvidarnos de nuestros problemas durante un par de horas.

A principios de este mes se estrenaba Explota Explota (2020), la ópera prima de Nacho Álvarez como director, que tuvo su premiere en el festival de San Sebastián de este año. Cuando hablamos de cine musical solo suele haber dos opciones: o te encanta o lo odias; y si tenemos en cuenta la poca variedad de cine musical español en este siglo, podríamos decir que esta era una propuesta arriesgada. Siguiendo la línea de otros filmes musicales españoles como El otro lado de la cama (Emilio Martínez-Lázaro, 2002) o La llamada (Javier Ambrossi, Javier Calvo, 2017), Explota Explota es un musical jukebox, o lo que es lo mismo, un musical que adapta canciones ya existentes para contar una historia. En esta ocasión, los grandes éxitos de Raffaella Carrà son los elegidos para acompañar la trama de esta coproducción hispano-italiana.

La película cuenta la historia de María (Ingrid García Jonsson), una joven que durante la década de los 70, con toda la censura y la rigidez de la dictadura, sueña con ser bailarina de un programa de televisión. Tras huir de Italia justo antes de casarse, María llegará a Madrid, donde rehará su vida e intentará cumplir su sueño con el apoyo de su nueva amiga Amparo (Verónica Echegui) a la vez que encuentra de nuevo el amor.

Verónica Echegui en el papel de Amparo.

Las escenas musicales, adaptadas por Roque Baños, están muy bien introducidas dentro de la trama. Si bien es verdad que durante la primera canción pueda chocar un poco por la falta de costumbre, a partir de ahí estás deseando que llegue la siguiente escena musical, pues te harán querer bailar y cantar a pleno pulmón en mitad de la sala de cine. Las coreografías están perfectamente marcadas y sincronizadas, con un elenco de bailarines profesionales con gran experiencia palpable, y aquí se nota la formación en danza que Ingrid recibió durante su juventud, pues se mimetiza con el resto a la perfección.

La energía que transmite durante sus casi dos horas de metraje es suficiente para hacernos salir de la sala con una sonrisa en los labios mientras comprobamos, tarareando para el resto del día, que hemos sido contagiados de los grandes éxitos de Carrà.

Sí que es verdad que, con respecto a las cualidades vocales, no llegamos a tan buena nota como con las coreografías y se nota la carencia de grandes voces protagonistas, pues Ingrid y Fernando Guallar (que interpreta a Pablo, el nuevo interés romántico de María) dejan un poco que desear en este aspecto, haciendo que, al tener voces retocadas en estudio, haya momentos en los que se desvinculen sus voces de sus bocas cuando cantan, como si fueran de otras personas y la música no fuera diegética. Esto influye mucho en el hecho de que sea muy latente que haya algunos números musicales mucho más explosivos y disfrutables que otros y es que, habiendo tenido un auge de teatro musical español en los últimos años demostrando el talento que tenemos aquí en ese ámbito, han preferido optar por caras conocidas.

Las actuaciones de todos los personajes en general están muy bien, pero quien se lleva la palma de oro y de lejos es una bravísima Verónica Echegui. Con su carisma y su talento interpretativo se ha llevado todos los halagos de los espectadores, hasta el punto de que ya son muchos los que piden un spin off en solitario de Amparo por las redes, y no es de extrañar, pues su personaje roba todas las escenas en las que aparece.

La Madrid de los 70 convertida en escenario musical.

La trama del guion, de Eduardo Navarro, David Esteban Cubero, Nacho Álvarez, es simple, simpática y con clichés. Nunca es que se le exija mucho al guion de las comedias españolas, y si a eso le añadimos el hecho de que es musical aún más, pero funciona muy bien y transmite lo que busca, acompañado del buenrollismo de las escenas musicales y mostrando temas muy importantes como la censura de la época vivida desde dentro del mundo de la televisión y un mensaje feminista de la liberación de la mujer.

Si bien parte de la trama puede recordarnos a otros musicales como Dreamgirls (Bill Condon, 2006) o Hairspray (Adam Shankman, 2007), la iluminación y la fotografía, especialmente en la cromática y el deslumbrante vestuario de Cristina Rodríguez, nos recuerdan a Los paraguas de Cherburgo (Jacques Demy, 1964) o a La ciudad de las estrellas (La La Land) (Damien Chazelle, 2016), con ese uso de colores vivos que parecen transportarnos a un festivo universo paralelo, sobre todo teniendo en cuenta que cada vez que se muestra algo de la época del franquismo en el cine o la televisión, todo suele representarse con tonos más neutros y regios.

Sin lugar a dudas se trata de un filme muy disfrutable y un soplo de aire fresco. La energía que transmite durante sus casi dos horas de metraje, y sobre todo en su explosivo final, es suficiente para hacernos salir de la sala con una sonrisa en los labios mientras comprobamos, tarareando para el resto del día, que hemos sido contagiados de los grandes éxitos de Carrà, y haciéndonos desconectar de la realidad por un rato más que merecido y necesario. Un antídoto anti-covid, sobre todo para los fans del género y quienes hayan crecido escuchando a la Carrà. Una fiesta que esperemos que sirva como precedente para la creación de nuevas películas musicales españolas.




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Texto de Marina J. Cervetto | © laCiclotimia.com | 23 octubre, 2020
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Texto de Marina J. Cervetto
© laCiclotimia.com | 23 octubre, 2020

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