El viaje
| Terapia de pareja

Esta nueva producción noruega de Netflix a cargo de Tommy Wirkola supone una tremenda diversión malsana, plagada de humor negro y personajes pintorescos que se crecen en base a la ironía, lo inesperado y lo violento de una relación a punto de inmolarse.

Lo mínimo que se puede esperar de una película dirigida por el hombre que estuvo detrás de Zombis nazis 2 (Tommy Wirkola, 2014) o Hansel y Gretel: Cazadores de brujas (Tommy Wirkola, 2013) es que tenga algo de humor. En esta ocasión, sin embargo, Tommy Wirkola decide alejarse de sus clásicas propuestas estrambóticas y se decanta por algo más simple y quizá, más serio: un director y una actriz, interpretados por Aksel Hennie y Noomi Rapace, respectivamente, están en una relación que posiblemente no esté pasando por su mejor momento. Como solución a ese bache, la pareja decide irse un fin de semana a su casita de campo para suavizar las cosas. Y, ¿por qué no?, también solventarlas. Para siempre. Promete, sin duda, más aún cuando la perspectiva de solucionar las cosas hablando se nos muestra lejana y aburrida teniendo un martillo o un taser a nuestra disposición. Y aunque se diga que la violencia nunca es la solución, para este director noruego es la mejor manera de atajar su película hacia un camino de locura, sorpresas y simple y llana diversión. Al final, lo de no meter humor nunca fue una opción. La cabra tira al monte… y realmente daría igual la propuesta, Wirkola tiene muy claro que el cine no es el lugar para tomarse demasiado en serio a sí mismo.

El viaje puede tener muchos defectos, pero en ningún momento busca abarcar mas allá de la comedia gamberra bien estructurada que pretende ser.

Noomi Rapace es Lisa.

Que conste que no tomarse en serio a sí mismo no es sinónimo de falta de profesionalidad. Así pues, Wirkola consigue unos niveles de naturalidad tan sorprendentes, en sus diálogos o en las interpretaciones que dirige, que solo pueden nacer de la completa honestidad con la que realiza su trabajo. El viaje puede tener muchos defectos, pero en ningún momento busca abarcar mas allá de la comedia gamberra bien estructurada que pretende ser. Lo cual no es poco. Usando una serie de recursos que tal vez pequen de extravagantes, escatológicos o incluso baratos pero que cumplen perfectamente su función a la hora de crear tensión, crear complicidad o hacerte soltar una carcajada, según toque. Por lo general, aquí todo nada a favor del humor y es sorprendente dado que la película nada recurrentemente en terrenos farragosos fácilmente redireccionables hacia el drama o la tragedia. No hay «salidas de tono» como tales porque la cinta tiene tan bien trabajado su fondo que hace hueco tanto al momento más descabellado como al que requiera de más empatía. Plato fuerte también en este sentido sus personajes, pintorescos, de tonalidades grisáceas en cuanto a intenciones se refiere y que tan bien encajan con el uso que hace la película de la violencia caricaturesca y su casi inseparable humor negro. Ante tanto desgraciado, es difícil predecir quién va a salir bien parado o quién acabará siendo presa de un instrumento de cocina, por poner un ejemplo. En cualquier caso, este factor sorpresa del que hace gala la obra solo se suma al resto de ingredientes que hacen de esta nueva producción noruega de Netflix un entretenimiento más que decente y para muchos una tremenda diversión malsana, basada en la ironía, lo inesperado y lo violento de una relación a punto de inmolarse.


Artículo perteneciente a la serie: SITGES FILM FESTIVAL 2021   



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Texto de Luis Glez. Rosas | © laCiclotimia.com | 9 octubre, 2021
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Texto de Luis Glez. Rosas
© laCiclotimia.com | 9 octubre, 2021

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