Borg McEnroe
| Mucho más allá de una simple rivalidad

Suecia, 2017 | Dirección: Janus Metz Pedersen | Título original: Borg McEnroe | Género: Drama | Productora: SF Studios Production AB, Danish Film Institute, Film I Väst, Nordisk Film, Nordisk Film, Finnish Film Foundation | Guion: Ronnie Sandahl | Fotografía: Niels Thastum | Edición: Per K. Kirkegaard, Per Sandholt | Música: Vladislav Delay, Jonas Struck | Reparto: Sverrir Gudnason, Shia LaBeouf, Stellan Skarsgard, Tuva Novotny, Marcus Mossberg, Leo Borg, Robert Emms, Ian Blackman, James Sobol Kelly, Jackson Gann | Duración: 103 minutos | Premios Guldbagge: Mejor actor de reparto (Stellan Skarsgard) (2018) | | Disponible en:  Amazon Prime Video  

Suecia, 2017 | Dirección: Janus Metz Pedersen | Título original: Borg McEnroe | Género: Drama | Productora: SF Studios Production AB, Danish Film Institute, Film I Väst, Nordisk Film, Nordisk Film, Finnish Film Foundation | Guion: Ronnie Sandahl | Fotografía: Niels Thastum | Edición: Per K. Kirkegaard, Per Sandholt | Música: Vladislav Delay, Jonas Struck | Reparto: Sverrir Gudnason, Shia LaBeouf, Stellan Skarsgard, Tuva Novotny, Marcus Mossberg, Leo Borg, Robert Emms, Ian Blackman, James Sobol Kelly, Jackson Gann | Duración: 103 minutos | Premios Guldbagge: Mejor actor de reparto (Stellan Skarsgard) (2018) |

Analizamos la cinta del director danés Janus Metz Pedersen, en la que ahonda en la psicología de dos de los más grandes tenistas de la historia.

«El tenis es un deporte en el que la forma de ganar es igual de importante que la victoria. El tenis es un deporte de caballeros», le dice uno de los personajes secundarios de la película en un momento al joven Björn Borg.

Janus Metz Pedersen nos traslada en su único largometraje —al margen de documentales— al Wimbledon del año 1980, en los tiempos en los que en la ATP reinaba el sueco Björn Borg (Sverrir Gudnason) y en los que un joven estadounidense de nombre John McEnroe (Shia LaBeouf) comenzaba a despuntar en el circuito tenístico tanto por su buen juego como por sus malas maneras, impropias para las canchas de tenis de todo el mundo, y más aún si cabe, para la pista central del All England Club (Londres), donde se celebra cada año uno de los cuatro Grand Slams y en el que, si no fuera porque resulta demasiado incómodo, los organizadores incluirían entre los requisitos para participar el hecho de jugar vestido de etiqueta.

Nos sitúa el director danés en el año en el que Borg busca su quinto título consecutivo en Londres, mientras que McEnroe sueña con alzar al cielo por primera vez el prestigioso trofeo londinense. Ambos hombres suponen el único obstáculo real hacia el otro en su mismo objetivo de ganar el campeonato, y lo saben. A partir de esta premisa, y con muy buen tino, la acción del filme va saltando de época y bien retrocede en el tiempo algunos años antes de 1980, como hasta la infancia y adolescencia de ambos tenistas y, de esta manera, ahonda en la psicología de los personajes. Resulta algo más interesante la forma en la que se nos presenta a un joven Borg —que como curiosidad, es interpretado por Leo Borg, hijo de Björn Borg, en el que supone su debut en pantalla— en su localidad natal, Södertälje, donde vive con su familia, de origen humilde. Se trata de un joven de carácter complicado que no soporta el hecho de perder y que explota cada vez que lo hace: el espectador se da cuenta de que el chico posee una mentalidad ganadora que transgrede todo tipo de límites, y no es el único, pues en ese momento aparece en escena Lennart Bergelin (magistralmente interpretado por Stellan Skarsgard), quien fuera tenista profesional y posteriormente el entrenador y mentor de Borg; quizás uno de los grandes artífices de que el mundo pudiera disfrutar de uno de los mejores tenistas de la historia. Es Bergelin (capitán, por aquel entonces, del equipo nacional de Suecia para la Copa Davis) el que se fija en el potencial de este adolescente problemático, y decide llevar a cabo la ardua tarea de lidiar con el carácter del joven y reconducirlo hasta el punto de conseguir que desvíe toda la energía negativa que lo mueve hacia su estilo de juego. De esta forma, Borg pasa de ser un chico conflictivo con evidentes problemas de temperamento, a un joven centrado en el tenis con la obsesión por ganar como bandera. El joven se ve obligado a «dejar de sentir», bajo mandato expreso de Bergelin, para poder avanzar en su carrera como tenista. Una serie de rutinas metódicas tanto en cada viaje como en cada partido son de gran ayuda para que Borg sea capaz de concentrar toda su rabia exclusivamente en su juego; esto, por otra parte, le da al personaje ese aire de lunático que posee y también afecta a su vida y a sus relaciones personales, tanto con su entrenador como con su inseparable compañera, Mariana Simionescu, a la cual da vida la actriz sueca Tuva Novotny. Nace la leyenda de Björn Borg.

A su vez, y utilizando nuevamente el método del flashback, Janus Metz nos presenta al joven McEnroe, un chaval que se cría bajo la férrea educación de una familia acomodada y que sueña con llegar a lo más alto del escalafón tenístico mundial. A medida que el filme avanza se percibe que McEnroe, gracias al talento innato que posee, logra escapar de una vida encorsetada y aterriza en el circuito tenístico a la vez que se libera de la disciplina bajo la cual había crecido, y esto desemboca en fiestas, descontrol, mujeres y alcohol. Aun así, el talento se impone y McEnroe se sitúa entre los mejores jugadores del mundo.

Un filme imprescindible para todo amante del tenis que nos narra con delicadeza y sensibilidad una de las rivalidades más grandes de la historia de este deporte.

Se entiende, con el transcurso de la cinta, que los caminos de ambos personajes son diametralmente opuestos, pues si bien Borg ha pasado de ser un niño problemático a un tenista profesional que es conocido por «no mostrar sentimiento alguno», McEnroe, tan bien educado de niño, ha derivado en un joven profesional que no atiende a normas y que causa continuas polémicas tanto ante los medios de comunicación como en las pistas de tenis (son famosas sus protestas a los árbitros en casi cada encuentro). Sea como fuere, el camino de ambos protagonistas solo tiene un objetivo: ser el mejor. Y obviamente, solo uno de ellos puede conseguirlo.

En este punto, la rivalidad de los dos jugadores está servida. Se trata de una rivalidad exacerbada que no deja indiferente a nadie, pues lo es tanto en el plano deportivo como en el vital, y es que el espectador puede captar que se nos invita a observar dos maneras de entender la vida: si uno (Borg) representa el respeto, el otro (McEnroe) es la irreverencia, si uno es la calma, el otro es la tempestad.

Llega la película a la famosa final —y para muchos, uno de los mejores partidos de la historia del tenis— de Wimbledon de 1980 con todo por decidirse, y es aquí cuando Janus Metz hace gala de toda su pericia adquirida a base de grabar documentales y nos regala media hora de éxtasis tenístico, con toda la emoción que esto puede suponer para un aficionado a este deporte. Lo que pasa es historia del tenis y del deporte en general, y en esta cinta está plasmado de forma magistral y con unas actuaciones creíbles que rozan la perfección —hay truco: la magia del cine— cuando la acción se centra en los puntos que se disputan en el partido (basta buscar el partido original, disponible en YouTube, y comparar los movimientos que hacen los jugadores reales y los que llevan a cabo los actores en la ficción). 

Nos regala Metz un film divertido y con una fotografía exquisita en su única —hasta el momento— incursión en el cine alejado de los documentales o de la dirección de algún episodio esporádico de True Detective, y en el que se dice mucho más de lo que a simple vista puede parecer: hay lugar para la crítica al clasismo que hay en el mundo del tenis; también nos muestra lo que es la soledad para los tenistas de élite y hasta podemos extraer la dura reflexión de que no todos los que tienen mentalidad ganadora llegan a ser los mejores, pero sí coincide que todos los mejores tienen mentalidad ganadora.

Respondamos, pues, a la afirmación clasista y machista que lleva a cabo el personaje secundario que hemos mencionado al principio de la presenta reseña. ¿Es el tenis un deporte exclusivo para caballeros? Puede ser, ¿hay diferentes y hasta infinitas formas de ser un caballero? Por supuesto, y si no que se lo pregunten a McEnroe.

Estamos ante un filme imprescindible para todo amante del tenis que nos narra con delicadeza y sensibilidad una de las rivalidades más grandes de la historia de este deporte. Es, a su vez, un título de visionado obligado para todo aquel al que le interese la psicología del deporte.




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Texto de Marcelo Parra Rojas | © laCiclotimia.com | 24 septiembre, 2020
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Texto de Marcelo Parra Rojas
© laCiclotimia.com | 24 septiembre, 2020

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