Bienvenidos a España
| Con los brazos abiertos

Juan Antonio Moreno Amador realiza un documental sencillo y humano que, en lugar de apropiarse de las historias, funciona como altavoz para que la audiencia escuche y reflexione sobre la inmigración desde las voces y experiencias de los protagonistas.

El director Juan Antonio Moreno Amador aborda en su último filme uno de los temas más controvertidos en la actualidad: la inmigración. En los telediarios se ha podido ver el aumento de la llegada de personas refugiadas a España debido a las devastadoras situaciones que viven en su país, sumadas a la actual circunstancia pandémica que afecta a todas las personas a nivel global. Esta coyuntura, como cualquier otra, provoca que existan distintas facciones sociales que se posicionen a favor o en contra de ayudar y aceptar a las personas inmigrantes que llegan en busca de refugio. No obstante, el cineasta toma la admirable y esperanzadora decisión de poner el foco en el sector de la sociedad que decide apoyar y acoger con calidez a estas personas, dejando a un lado el rechazo y la discriminación existente, así como el sensacionalismo o el morbo que otros medios fomentan. 

Los relatos no son contados desde una perspectiva ajena, sino por las propias personas implicadas, brindándoles así la posibilidad de hablar desde la experiencia.

Durante la hora y media de metraje, se presentan diversas historias de personas de distintas partes del mundo como Venezuela, El Salvador, Marruecos o Yemen; desde las cuáles marchan por motivos de discriminación por orientación sexual o por conflictos bélicos, con el afán de encontrar un lugar donde poder simplemente, vivir en libertad. Dichos relatos no son contados desde una perspectiva ajena, sino por las propias personas implicadas, brindándoles así la posibilidad de hablar desde la experiencia y configurar entre ellas y la audiencia un vínculo más cercano. Uno de los mayores aciertos del filme reside en este acercamiento y decisión de no intentar abarcar más de lo que puede representarse. No consiste en un alegato o manifiesto genérico, sino en una mirada reflexiva y calmada hacia una serie de historias que humanizan y ponen rostro a miles de individuos que aparecen en las noticias como colectivos sin nombres, porque tal y como menciona el director: «las historias reales nunca acaban». En lugar de simplemente narrar historias, se sitúa frente a las personas entrevistadas y las escucha, dejando libertad a la audiencia para sentarse también con ellas y escuchar su propia voz. El director se mantiene distanciado en su figura de narrador hasta que en un momento del filme aparece en pantalla, implicándose con uno de los protagonistas. Con ello refleja su objetivo de ayudar a este colectivo, más allá de simplemente filmarlos o monetizar historias, llevando a cabo una labor de visibilización e implicación para la integración de estas personas. Esto se ve incrementado por la duración del rodaje del documental, el cual se extendió por dos años durante los cuales el cineasta y su equipo tejieron lazos estrechos con las personas implicadas, llevando el proyecto un paso más allá de la simple creación audiovisual, convirtiéndolo así en un hermoso proyecto de conocimiento y concienciación, de apoyo y escucha. Así, Juan Antonio Moreno Amador, continúa su camino cinematográfico en paralelo con el activismo social, al igual que hizo junto a Silvia Venegas Venegas con su documental feminista Boxing for Freedom (2015). 

En Bienvenidos a España (2021), el relato se acota y enfoca en una ciudad como es Sevilla y su Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), situada en el barrio de Torreblanca. Desde este escenario, se esboza como eje transversal el programa de acogida e integración de la comisión. No obstante, esta elección de localización no se utiliza para hacer una revisión institucional, sino para acompañar las declaraciones de las personas protagonistas con hermosas imágenes de la ciudad y sus costumbres. Imágenes que ofrecen un gran trabajo de fotografía llevado a cabo por Alberto González Casal, cuidando así no solo la historia sino también el trabajo cinematográfico que la acoge y transmite. Con ello, se presenta también la gran diversidad de etnias, clases sociales, identidades, etc., que conviven en la ciudad, y que por lo tanto comparten tradiciones. Imágenes de eventos como la Feria de Abril o la Semana Santa, se emplean para reflejar el gran contraste cultural y la voluntad de las personas migrantes de conocer e integrarse en la cultura que les acoge, asistiendo incluso a partidos de fútbol y cantando los goles del equipo local con la misma pasión que cualquier persona nacida en Sevilla. Y es que como Simone De Beauvoir ya manifestó en su día: «no se nace mujer, se llega a serlo», algo que bien puede aplicarse a cualquier identidad. 

La obra de Juan Antonio Moreno Amador se convierte en pieza esencial en la actualidad para reflexionar sobre un tema tan acuciante como la inmigración y la respuesta de la ciudadanía y las instituciones a la llegada de la misma. Un relato que navega entre lo poético y lo humano, sin apelar a lo sensacionalista, pero transmitiendo un desasosiego enorme al mostrar sin filtro la cruda realidad que algunas personas tienen que vivir. Una muestra de la facción más cálida y acogedora del país, poniendo el foco en lo positivo sin regodearse en la discriminación o el rechazo, sino mandando un mensaje de esperanza a todas aquellas personas que lo necesiten y que siempre serán «bienvenidas a España». 




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Texto de Sofía Otero Escudero | © laCiclotimia.com | 16 agosto, 2021
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Texto de Sofía Otero Escudero
© laCiclotimia.com | 16 agosto, 2021

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