Benediction
| Poesía para la incertidumbre

Terence Davies transforma el trasfondo de la guerra en la representación última de la sensibilidad social y personal de Siegfried Sassoon, el hombre y el hito que llena la pantalla de una película que celebra la existencia y su propia verosimilitud.

No resulta sencillo recoger los pedazos de una vida pasada, a la que uno ha tenido que ir saludando con la mano mientras se alejaba. La vida, dicen. De un lado a otro, y de aquí a allí, los sueños cambian de lugar, pero las manos que los sostienen siempre tratan de tener un motivo para seguir adelante. Siegfried Sassoon fue un soldado que luchó en la Primera Guerra Mundial que, como tantos otros, perdió algo irreemplazable en aquellas tierras y aquel barro. Y volvió a su casa, y pretendió cambiar las cosas con su mayor talento: la poesía y el don de la palabra. Así las cosas, ¿qué es Benediction (Terence Davies, 2021)? La culminación, la representación de un hombre, uno que fue más allá de su época y su espacio y quiso mejorar lo que tenía delante. Homosexual, poeta, y tantas cosas más que no se recibían prestamente con los brazos abiertos, la sociedad inglesa —y cuál no, en realidad— prefirió para él un elegante segundo plano, un perfil bajo alejado de los grandes focos: Terence Davies, un cineasta de los que elevan lo que tocan a base de oficio y destellos de poesía, convierte lo que podría ser un biopic rutinario en un retrato certero y lírico de las ansiedades de un evento catastrófico y las emociones que se quedaron a vivir con toda la humanidad después de aquello. Pero ante todo es el relato de la persona que vivía dentro de la piel del poeta, del amante, del luchador, del literato. Del superviviente.

Una película poética sobre la poesía, memorial sobre la memoria, individual sobre el individuo y, sobre todo, icónica sobre un icono.

Jeremy Irvine y Jack Lowden son Ivor Novello y Siegfried Sassoon, respectivamente.

Pero lo cierto es que la realidad de Benediction va mucho más lejos de un enfoque parcialista sobre la Gran Guerra: el hombre, el Siegfried Sassoon de Jack Lowden roba cada plano, donde cada escarceo amoroso, cada desengaño y cada partida; cada poema y cada verso completan el retrato seminal de una personalidad compleja y atrayente que deconstruye lo que que no se puede ver ni escuchar, la sensibilidad que pervive en el interior de la persona más allá del icono. Terence Davies no ha escatimado en detalles ni en recursos narrativos —aunque su duración se va hasta las dos horas y cuarto, el interés de los diálogos y la propia sensación de avance se mantiene intacta durante todo el metraje— y el resultado final eleva a Benediction como una película poética sobre la poesía, memorial sobre la memoria, individual sobre el individuo y, sobre todo, icónica sobre un icono. Y ese final que pasará a la historia del cine. Ese final.


Artículo perteneciente a la serie: SAN SEBASTIÁN 2021   



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Texto de David García Miño | © laCiclotimia.com | 19 septiembre, 2021
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Texto de David García Miño
© laCiclotimia.com | 19 septiembre, 2021

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