AzulOscuroCasiNegro
| La libertad empieza en el corazón

El primer largometraje de Daniel Sánchez Arévalo fue un éxito en el momento de su estreno y, aún hoy, mantiene todo su encanto y frescura. Las enseñanzas que podemos sacar de su visionado son tan atemporales que vale la pena dedicarle un repaso.

La ópera prima del director Daniel Sánchez Arévalo se estrenó en 2006 y fue la niña bonita de la edición de los Premios Goya de ese mismo año. La crítica de prensa y público también le fue muy favorable por la trama y por las interpretaciones de su elenco de actores y actrices, entre los cuales están Quim Gutiérrez, Raúl ArévaloAntonio de la Torre —un trío que ha trabajado mucho con el cineasta—, Marta Etura, Héctor Colomé y Eva Pallarés. La cinta cuenta la historia de Jorge (Gutiérrez), un joven que se ve obligado a continuar con el oficio de su padre Andrés (Colomé) debido a que este sufre un infarto cerebral. De esta manera, ejerce de portero en la finca madrileña donde se crio. Así pasa siete años de su vida mientras acaba empresariales y pasa ratos con su amigo Israel (Raúl Arévalo). Su hermano Antonio (Antonio de la Torre) está en la cárcel y gracias a él, conoce a Paula (Etura), una joven presidiaria con quien entablará una relación muy particular. 

La trama destila cansancio, rabia e incluso fatalismo, pero también un halo constante de esperanza del cual Jorge no quiere desprenderse. Ya en los primeros minutos, el protagonista aparece luchando contra una vida impuesta que rechaza. Un contenedor de color crudo y tapa naranja es un símbolo importante con el que Daniel Sánchez Arévalo abre y cierra el círculo vital y emocional del personaje principal de AzulOscuroCasiNegro. Sea como fuere y pese a todas las contrariedades que se ha encontrado a lo largo de su vida, el personaje interpretado por Quim Gutiérrez lucha de forma incansable por su objetivo. Una meta que ha guardado en una cajita de cristal, como su tesoro más preciado, y que le funciona como esperanza para poder ir trampeando el día a día de una vida que él mismo no ha elegido y que se ha visto obligado a seguir. 

La prisión y las ganas de huir como estado vital

Por este motivo, la cárcel toma un papel muy importante en la trama y en el aura del film. Una prisión entendida tanto a nivel físico y literal debido a la situación de Antonio, el hermano del protagonista, como emocional y metafórico gracias a Jorge. Este se siente aprisionado en su vida actual y no solo porque ha acabado ahí por obligación y no por elección, sino también porque no sabe cuándo podrá escapar. El muchacho se siente como un pez que no puede huir de la pecera, que ve todo a su alrededor y cree tenerlo a su alcance, pero la vida le va poniendo trabas constantemente. Uno de los principales motivos es, precisamente, el determinismo que aparece de forma constante a su alrededor. Un elemento simbólico que lo ancla no solo al lugar donde está y donde trabaja, sino al estatus social con el que se asocia todo ello. Al menos esto parece hasta que es capaz de dar un giro a todo y ver la vida desde otra perspectiva. De esta manera, no hay determinismo que valga puesto que la película nos da a entender que la libertad es un estado emocional y totalmente subjetivo que primero debe aparecer en el individuo. A partir de ahí, todo puede cambiar aunque, como Jorge, se siga trabajando en el mismo sector o puesto al que se había estado esclavizado. ¿Es justo? Muchos dirán que no y pensarán que «podría haberlo conseguido», «podría haber aspirado a más», pero las preguntas aquí serían: ¿Jorge es feliz? ¿Se ha cansado de luchar? Sí, el personaje ha conseguido ser más feliz porque ha logrado escapar de esa cárcel emocional que era para él la portería de su padre. Además, ha abordado sus objetivos con una actitud distinta y mucho más orgánica para con su estabilidad emocional. En otras palabras: ya no se siente esclavo ni encarcelado y para nada ha dejado de luchar. De hecho, se nos muestra cómo sigue ojeando diarios en busca de nuevos empleos.

Esta situación, aunque con matices, es similar a la de Paula. El personaje interpretado por Marta Etura entra en la cárcel sin quererlo ni beberlo, tras haber sido engañada por su expareja, un traficante de drogas. Ella se considera culpable de haber entrado, pues era consciente de que su pareja de entonces estaba metido en ese mundo, pero no lo quiso ver. En Paula, el sentirse limitada y encarcelada está mucho más ligado al plano físico que al emocional, puesto que ella es consciente de que cometió un error. No obstante, el querer escapar es algo imperativo y vital para ella. Su principal objetivo es volver al pabellón de maternidad de la cárcel. Allí fue donde entró en un inicio y de donde la sacaron tras abortar. Si bien quiere volver porque allí no sufrirá palizas ni conflictos, su deseo de ser madre es lo que la mueve con más fuerza. Tanto es así que busca desesperadamente un candidato para que le ayude a embarazarse. Su postura puede parecer mucho más extrema que la de Jorge, pero en realidad van de la mano. Como ya hemos visto, el muchacho decide elegir de qué manera trabaja como portero y de qué manera encauza su vida. Lo mismo sucede con Paula: ella también es consciente de que debe seguir en la cárcel hasta cumplir su pena, pero lo hará cómo ella quiere y hará todo lo posible por conseguirlo. No es extraño, entonces, que las vidas de ambos se crucen y se ayuden a alcanzar sendos objetivos.

El amor en AzulOscuroCasiNegro

En la relación de Jorge con las mujeres también podemos ver dos maneras muy distintas de amar. Por un lado, con Natalia el joven vive un amor más inocente, platónico e idealizado. Ella es su primera y única novia, una vecina y amiga de la infancia con la que ha compartido momentos duros y también felices. Además, ella ha conseguido todo lo que él no ha podido alcanzar a nivel laboral y precisamente por eso, Natalia también simboliza para él esa separación, ese escalón al que no consigue llegar nunca. Es decir, el propio Jorge se distancia de ella porque la considera mejor que él, cree que está por encima de él e incluso siente que lo ningunea y que lo desplaza de su vida. 

En cambio, Paula encarna todo lo contrario para el protagonista. Ella es lo nuevo, lo real y lo actual. Para Jorge, la chica de la prisión es una ventana a lo desconocido y, al mismo tiempo, un fiel reflejo de sí mismo. Debido a los puntos vitales en común, su historia y sus sentimientos van evolucionando al mismo tiempo que lo hacen ellos mismos. A medida que van pasando tiempo juntos y se van conociendo, son más conscientes de que su amor es real y puede llegar a serlo aún más. Eso sí, Sánchez Arévalo juega con nosotros dejándonos con una incertidumbre final entorno a esta relación. Una pregunta sin respuesta, concretamente. Aunque si somos realmente sinceros con nosotros mismos, ¿alguien duda de cómo acaba esta historia?

Israel, la homosexualidad como vergüenza y tabú 

Gracias al personaje de Israel, amigo inseparable de Jorge, la película plantea un asunto muy interesante relacionado con los vínculos familiares y la sexualidad. Por un lado, el joven descubre que su padre es homosexual al mismo tiempo que va reconociendo su propia homosexualidad. Y en paralelo, vamos viendo cómo este asunto lleva en secreto años dentro del seno familiar y del matrimonio de sus padres. La conversación que Israel mantiene con su madre Ana resulta muy cruda y necesaria para poner de manifiesto dos asuntos. Por un lado, la necesidad de algunas personas de mantener las apariencias y por otro, la estigmatización que había y hoy aún hay entorno a la homosexualidad. La cinta nos muestra a un matrimonio que interpreta una estabilidad y una felicidad que no son reales, junto a un hijo que exige hacer frente a lo que sucede y pide explicaciones. 

El juicio sobre qué deberían o no hacer respecto a esto queda en manos de cada espectador, pero lo que sí es indudable es que cada uno debe y puede vivir su sexualidad con libertad y no como un tabú o como algo vergonzoso. Y esto es lo que se puede concluir al ver lo que ocurre en AzulOscuroCasiNegro: la película nos sitúa dentro de una mentira para que comprobemos por nosotros mismos que así no es posible vivir plenamente.   

Daniel Sánchez Arévalo y el minimalismo costumbrista de AzulOscuroCasiNegro

Daniel Sánchez Arévalo nos muestra todo esto de una forma muy especial y particularmente sencilla y tierna. El film está repleto de elementos que crean referencias simbólicas muy interesantes. Por ejemplo, el contenedor que mencionábamos antes: este objeto simboliza la rebeldía y la ruptura que tanto ansía Jorge. Tampoco podemos dejar de lado el traje de color azul oscuro casi negro. Este no solo pone nombre al film, sino que supone una metáfora del anhelado estatus e incluso reconocimiento al que aspira el protagonista. La única pega es que en muy pocas ocasiones la manera de narrar acaba siendo algo melodramática. Puede que se rice demasiado el rizo en relación a las miles de caídas que sufre Jorge, haciendo que el espectador se haga preguntas tipo «¿cómo puede ser tan desgraciado el pobre chaval?» o «¿le saldrá algo bien alguna vez?». De todas formas, la cinta nos brinda un final muy justo para con los personajes y muy acorde a la historia. Es verosímil, puesto que no se nos afirman ni se nos cierran algunos caminos que, por naturaleza, ya está bien que queden abiertos y den qué pensar al espectador. Una vida real no está cerrada al 100% y he ahí su gracia. El futuro, por suerte, no está escrito. 

Tampoco podemos dejar de lado que la realidad de Jorge es también la de muchas personas y jóvenes, ya no solo de 2006 sino de la actualidad. Por ello los temas que se tratan en la película siguen siendo actuales pese a que este 2021 se cumplen 15 años de su estreno. Muchos de nosotros podemos sentirnos identificados en el joven porque también hemos podido pasar por las mil y una para sacarnos una carrera, porque también hemos tenido que remar a contracorriente por labrarnos un futuro y porque, qué demonios, seguimos en ello. Y sí, dan ganas de dejarlo todo, pero el quid de la cuestión es lo que precisamente dice la sinopsis del film: «AzulOscuroCasiNegro es un estado de ánimo, un futuro incierto, un color que, según el prisma con que se mire, cambia». Cambiemos el prisma y hagamos de ese AzulOscuroCasiNegro nuestro propio azul.




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Texto de Maria Gateu | © laCiclotimia.com | 31 marzo, 2021
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Texto de Maria Gateu
© laCiclotimia.com | 31 marzo, 2021

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