Antlers: Criatura oscura
| Comida rápida

Las historias de monstruos ansiosos de carne humana y de hombres despedazados por su pasado no llegan a conciliar del todo en la obra de Scott Cooper. Un filme con un fondo ideal, cuidado en lo más técnico pero perdido en su manejo demasiado raudo.

Un pueblo maderero de Oregón oculto entre la bruma y los cipreses, al estilo de Twin Peaks (David Lynch, 1990-2017). Unos personajes inocentes marcados por las cicatrices del pasado. Mitos y leyendas ancestrales de mano de los sabios nativos americanos, quienes conocen la esencia de la naturaleza y su perturbación. Estos son los ingredientes que ponen sobre la mesa Scott Cooper y Nick Ancosta, director y guionista respectivamente, para convencer a su productor de que les financie su plato: Antlers: Criatura oscura. El productor, que lleva el nombre de Guillermo del Toro, se acerca, comprueba el género, lo olfatea y asegura su madurez —Ancosta había preparado previamente un aperitivo en forma de relato corto para su degustación— y tras levantar una ceja y sonreír de forma aviesa, abre la boca y dice: «dadme de comer». Manos a la obra, estos pinches se ponen codo con codo a preparar los ingredientes: seleccionan las localizaciones adecuadas, unos intérpretes decentes que progresivamente van adquiriendo mayor renombre —esto lo decimos sobretodo por Jesse Plemons y su sinceridad cada vez mas conseguida— y cómo no, unos diseños de monstruos resultones y convincentes que se traduzcan posteriormente en unos efectos visuales y de maquillaje igual de resultones y convincentes (eso seguro que le flipará al productor…). Del Toro además pide que sazonen todo con la música de Javier Navarrete, un antiguo colaborador suyo, que siempre deja buen sabor. Tal y como está la cosa, aquí sus deseos son órdenes.

El filme mantiene el pulso al construir una historia coherente que no aburre y al presentar un trabajo meticuloso por parte de sus intérpretes.

Keri Russell es Julia.

Dejamos ya el símil gastronómico, que está muy manido en este tipo de artículos, no sin antes incidir en que quizá a estos dos el plato les ha salido algo crudo. Es cierto que Antlers: Criatura oscura maneja una serie de historias muy atrayentes que han tenido gran cantidad de público incluso antes de que se inventase el cine en sí mismo. Estos relatos de tradición oral sobre monstruos que acechan en los bosques sedientos de sangre puede que no respondan a la realidad como tal, pero desde luego hablan de la verdad. Director y guionista saben eso y procuran que exista un paralelismo entre el mito y la cruda realidad de sus personajes, atormentados por el trauma. Sin embargo, este paralelismo queda demasiado al descubierto y no se entiende con la naturalidad que se espera de ello. No hay un entrelazamiento como tal y ambas tramas parecen ir por caminos distintos. En un campo en el que tanta importancia tienen las sombras, sorprende que la película no sugiera absolutamente nada, haciendo de la falta de intriga y sutileza una constante. Por alguna razón se intuye una sensación de urgencia y premura en todo el filme, que le hace revelar sus cartas demasiado pronto, sin dejar que la incertidumbre, el desconcierto o el mismo terror hagan acto de presencia y envuelvan el relato. Ojo, con esta crítica tampoco queremos hacer creer que manejar este tipo de historias sea tarea fácil, dada su tendencia a desequilibrarse hacia el espectáculo de barraca o el drama barato. La verdad es que Antlers mantiene el pulso en lo referente a construir una historia coherente que no aburre por la rapidez de su desarrollo y a presentar un trabajo serio y meticuloso por parte de sus intérpretes y personal técnico. Su banda sonora, además, sería lo más destacable y personal de toda la función. Desconocemos si su productor está satisfecho con el plato encargado. Siendo el creador de obras como El laberinto del fauno (Guillermo del Toro, 2006) o La forma del agua (Guillermo del Toro, 2017), puede que se haya percatado de las prisas y la superficialidad con la que están tratadas estas leyendas, que tantos misterios y a la vez respuestas, esconden. En esta ocasión, toca acogerse al dicho: «si quieres algo bien hecho, has de hacerlo tú mismo».


Artículo perteneciente a la serie: SITGES FILM FESTIVAL 2021   



Texto de Luis Glez. Rosas | © laCiclotimia.com | 15 octubre, 2021



Texto de Luis Glez. Rosas
© laCiclotimia.com | 15 octubre, 2021

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