Antebellum
| Racismo ayer, racismo hoy

Estados Unidos, 2020 | Dirección: Gerard Bush, Christopher Renz | Título original: Antebellum | Género: Intriga, Thriller, Terror | Productora: QC Entertainment, Lionsgate | Guion: Gerard Bush, Christopher Renz | Fotografía: Pedro Luque | Edición: John Axelrad | Música: Roman GianArthur Irvin, Nate «Rocket» Wonder | Reparto: Janelle Monáe, Kiersey Clemons, Jena Malone, Jack Huston, Eric Lange, Gabourey Sidibe, Robert Aramayo, Lily Cowles, Marque Richardson, Devyn A. Tyler, Choppy Guillotte | Duración: 105 minutos |

Estados Unidos, 2020 | Dirección: Gerard Bush, Christopher Renz | Título original: Antebellum | Género: Intriga, Thriller, Terror | Productora: QC Entertainment, Lionsgate | Guion: Gerard Bush, Christopher Renz | Fotografía: Pedro Luque | Edición: John Axelrad | Música: Roman GianArthur Irvin, Nate «Rocket» Wonder | Reparto: Janelle Monáe, Kiersey Clemons, Jena Malone, Jack Huston, Eric Lange, Gabourey Sidibe, Robert Aramayo, Lily Cowles, Marque Richardson, Devyn A. Tyler, Choppy Guillotte | Duración: 105 minutos |

La última película de terror de Lionsgate es un potente thriller que traslada a la actualidad el pecado original de los Estados Unidos. Aunque se disfruta con facilidad, acaba dejando una sensación agridulce a su final.

Antebellum es la última película de terror de la mano de Lionsgate que hemos visto en las salas de cine. Si bien puede recordarnos a otros filmes de terror como Déjame Salir (2017) o Nosotros (2019), ambas dirigidas por Jordan Peele, con su característico uso del horror para manifestar y denunciar una realidad protagonizada por personas negras, es un hecho que no es de extrañar, pues cuenta con los mismos productores. Esta vez, la dirección corre a cargo de Gerard Bush y Christopher Renz, quienes son a su vez los guionistas del filme. Si aún no has visto ni siquiera un tráiler y te gustan las películas anteriormente mencionadas, corre a tu cine más cercano, pues Antebellum impacta más cuando no sabes absolutamente nada de ella. Además, este articulo contiene spoilers más allá de los que se muestran en los tráileres.

El filme gira en torno a Veronica Henley (interpretada por la actriz y cantante Janelle Monáe), una exitosa escritora y activista social que lucha por los derechos de las mujeres negras, que parece estar atrapada entre dos realidades temporales muy distintas que funcionan a modo de antítesis entre ellas. La trama está dividida en tres partes muy diferenciadas. En la primera parte se nos presenta a Eden y la plantación de algodón en la que ella y otros esclavos negros trabajan, siempre bajo las crueles y estrictas normas del capitán Jasper (Jack Huston) y sus hombres durante la guerra civil americana del siglo XIX. Es un detalle curioso que el nombre que le otorgan como esclava al llegar allí signifique Edén, haciendo referencia al paraíso bíblico de Adán y Eva, jugando así con la ironía, puesto que realmente está en un infierno terrenal.

Veronica, interpretada por Janelle Monáe.

La segunda parte es en la que la gente que ha ido a ver la película sin conocer nada de ella le sorprende más, y en general, les hace preguntarse qué está pasando: en ella descubrimos que Eden se llama en realidad Veronica, vive contemporánea al espectador, y es una escritora de éxito que lucha por los derechos de las mujeres negras, dando conferencias alrededor del país y debatiendo por televisión. A medida que avanza esta parte de la trama encontramos más rostros conocidos de la primera parte, como son la chica que se suicida en su habitación de la plantación (interpretada por Kiersey Clemons), escondida entre el público de una de las conferencias y dando así la respuesta de por qué la conocía; Elizabeth (Jena Malone), la mujer del capitán, a través de una videollamada y descubriendo posteriormente que ella ha sido una de las artífices del secuestro de Veronica; y a su pequeña hija, con un aspecto un tanto fantasmagórico que hace pensar que las conexiones entre las dos épocas son a causa de una irracional brecha temporal.

A pesar de que el mensaje general que sacamos de la película es claro y conciso, termina por ser demasiado denso y sin apenas matices, quedando superficial.

Pero nada más lejos de la realidad, en la tercera y última parte, se descubre que todas las personas esclavas de la plantación han sido secuestradas por un grupo de individuos que les hacen pensar que están en otro siglo, a través de una lograda ambientación y con actores que, por supuesto, tienen prohibido el uso de tecnología en la zona y fingen incluso eventos de la época: el Antebellum es una especie de museo-recreación de aquella guerra.

La interpretación de los actores es impecable, destacando la de Janelle Monáe, que solo con su expresión corporal ya nos transmite lo que le ronda en su interior, y que acompañada de la banda sonora, que corre a cargo de Roman GianArthur Irvin y Nate «Rocket» Wonder, son clave para introducirte en las partes tensas o de confusión, cumpliendo gratamente con su objetivo. Si lo añadimos a la fotografía, a manos de Pedro Luque, que hace que sea visualmente muy placentera, tenemos el trío perfecto para el disfrute sensorial de cualquier película (vista y oído).

Sin embargo, a pesar de que el mensaje general que sacamos de la película es claro y conciso —comparando el racismo de hoy en día con el que existía hace dos siglos y acompañándolo de las conferencias y mensajes directos que va dando la protagonista durante la segunda parte—, termina por ser demasiado denso y sin apenas matices, quedando superficial. Es como si les preocupara más expresar una idea potente que profundizar en ella de manera significativa, apoyándose en temas reciclados.

Dejando por fin atrás esa pesadilla que ha estado viviendo.

Y esto viene en parte por los antagonistas de la película, quienes tampoco tienen muchas zonas de gris. ¿Actúan solo por simple racismo? ¿Qué lleva a una persona a montar todo ese percal para quitar de la sociedad a un grupo de defensores de sus derechos? No les basta con quitarlos de la sociedad, sino que les hacen volver al pasado y los convierten en esclavos en una especie de organización secreta. ¿Simplemente diversión? ¿Hay una motivación política detrás? Además, ¿cómo habiendo tantos secuestros en un lugar a donde van turistas cada día nadie descubre nada hasta la fecha? Simplemente parecen ser «malos que son muy malos» sin más. Es posible que no quisieran darles una motivación para no justificar el racismo, pues aunque su existencia a día de hoy es ilógica, parece tirar por el camino fácil.

Por otra parte, el final es muy satisfactorio, qué menos. Tras todo el filme odiando a esos seres que tienen cautiva a nuestra protagonista y demás personas, se pone fin a ello con una simbología muy bonita. Aparte de morir dentro del mismo horno que ellos usaban para quemar a los que intentaban huir o se revelaban, nos indica mediante esa imagen de Veronica alejándose con la antorcha en alto —que tanto recuerda a La estatua de la Libertad— lo que ella llevaba tanto tiempo buscando: su libertad y la de los demás que, como ella, estaban allí cautivos —además, huye de allí al amanecer en un símbolo de un nuevo día, un nuevo comienzo—. 

En conclusión, parece que intentaron seguir con la línea de las películas de Peele pero se les quedó algo corta. Es disfrutable y mete en la trama rápido: hace que el espectador se coma la cabeza durante su segundo tercio, para acabar saliendo del cine con una sensación agridulce.




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Texto de Marina J. Cervetto | © laCiclotimia.com | 18 septiembre, 2020
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Texto de Marina J. Cervetto
© laCiclotimia.com | 18 septiembre, 2020

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