Corazón gigante
| Un Asperger insólito

Islandia, 2015 | Dirección: Dagur Kári | Título original: Fúsi (Virgin Mountain) | Género: Drama, Romance | Productora: Nimbus Film Productions / RVK Studios | Guion: Dagur Kári | Fotografía: Rasmus Videbæk | Edición: Olivier Bugge Coutté, Andri Steinn Guðjónsson | Reparto: Gunnar Jónsson, Ilmur Kristjánsdóttir, Margrét Helga Jóhannsdóttir, Sigurjón Kjartansson, Arnar Jónsson, Franziska Una Dagsdóttir, Sigurður Karlsson | Duración: 94 minutos | | Disponible en:  Filmin   | Comprar DVD

Islandia, 2015 | Dirección: Dagur Kári | Título original: Fúsi (Virgin Mountain) | Género: Drama, Romance | Productora: Nimbus Film Productions / RVK Studios | Guion: Dagur Kári | Fotografía: Rasmus Videbæk | Edición: Olivier Bugge Coutté, Andri Steinn Guðjónsson | Reparto: Gunnar Jónsson, Ilmur Kristjánsdóttir, Margrét Helga Jóhannsdóttir, Sigurjón Kjartansson, Arnar Jónsson, Franziska Una Dagsdóttir, Sigurður Karlsson | Duración: 94 minutos | | Comprar DVD

La película islandesa conquista aún hoy el favor de crítica y público en mayor o menor medida gracias al trabajo, sobre todo, de Gunnar Jónsson.

En sus ensayos clínico-literarios Un antropólogo en Marte y El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, el neurólogo Oliver Sacks, desaparecido el 30 de agosto de 2015 a causa de una metástasis hepática, da debida cuenta de una serie de desórdenes nerviosos que se producen en algunos de sus pacientes, muchos de ellos con altas capacidades científicas o artísticas, y que los tienen varados en la orilla, cuando no deambulantes en sus propias sombras.

Público y crítica, pocos meses antes (en febrero del mismo año) no dudaron en saludar esta cinta islandesa dirigida por Dagur Kári con enorme gratitud ante un fenómeno de comportamiento que empezaba a normalizarse en las sociedades contemporáneas, habida cuenta de la multitud de personas etiquetadas así; nos referimos a la enfermedad de más amplio espectro llamada Asperger, y de la que de una manera u otra Sacks también se hizo eco en sus libros.

El protagonista, Fúsi, interpretado en la película por el orondo y bueno de Gunnar Jónsson, es así como vive en un lugar frío y devastado, lleno de lentitud y precariedad en todos los sentidos. Con 43 años, comparte vivienda con su madre, que tiene un nuevo y eventual novio de su edad, un tipo al que descubre en mitad de la faena amorosa y que quizás por ello le regala lo que podría ser el pasaporte a su felicidad —en forma de clases de baile que eliminen su torpeza física y le hagan tener novia de una vez por todas—.

A pesar de haber sido filmada en color, la película transmite matices fríos, y se muestra la nieve como un elemento paralelo al rechazo que sufre Fúsi, sobre todo al principio del metraje.  Esta fotografía que poco a poco va cobrando luz (muy paulatinamente) está conseguida gracias a la elaboración fílmica de Rasmus Videbaek, que se complementa con una banda sonora incidental slowblow de un lado y con la presencia de dos clásicos, entre los que destaca la canción compuesta por Dolly Parton y cantada al alimón con Kenny Rogers, Islands in the stream, un clásico del country norteamericano de siempre.

Gunnar Jónsson y Franziska Una Dagsdóttir.

Y es que parece que mientras Oliver Sacks nos hablaba en sus libros de la rara inteligencia de algunos de sus seres, en lo que es campeón Fúsi es en inteligencia emocional.

Dagur Kári, que también firma el guion, sigue una estructura clásica para abordar problemas que se centran en su personaje (el tipo, que trabaja en el aeropuerto metiendo bultos en los aviones se ve minusvalorado por sus compañeros, que aprovechan su torpeza y falta de habilidades sociales para meterlo bajo la ducha vestido en un descanso, o ridiculizarlo por no integrarse en la absurda fiesta con una prostituta), alguien que por más duro que sea su adversario, consigue levantarse de la lona del ring gracias a su corazón gigante.

Y es que parece que mientras Oliver Sacks nos hablaba en sus libros de la rara inteligencia de algunos de sus seres, en lo que es campeón Fúsi es en inteligencia emocional, ese concepto del que también nos habla en varios de sus libros Daniel Goleman, y que en esta ocasión es de un enorme potencial para conquistar a Sjöfn (Ilmur Kristjánsdottir), su novia floristera y basurera, para quién el protagonista cocinará, limpiará y hasta llegará a sustituir en su segundo trabajo.

Con un final luminoso y feliz, Kári y sobre todo Jónsson nos simulan llevarnos a otras tierras menos tristes y quizás más bellas; el gesto por muchos no apreciable de Fúsi bien vale toda la película, ya sea a Egipto el viaje que emprenda o a Sebastopol.

Una gran película, muy de actor, pero a la vez cinematográfica en tanto en cuanto no aparece ningún histrión teatral y todo está milimétricamente medido (el montaje coordinado por Dári así lo propicia), para que hablemos de cine con mayúsculas.

Dado el carácter autoral de la cinta ignoramos cómo pasará el tiempo por ella. Queda decir también que en la columna de Stephen Dalton de The Hollywood Reporter, ya se habló de la capacidad física y la voz cansada que transmiten «tormenta interior y pureza de corazón». También dijo el crítico que no iba a dejar una impresión duradera. Sobre eso, opinen ya ustedes mismos.

En cualquier caso y visto lo visto nos cabe desear larga vida a Fúsi, por más que siempre quede en nosotros aquella frase de Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979), que decía algo así como «no tenéis ninguna posibilidad, pero contáis con mi simpatía».




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Texto de Daniel González Irala | © laCiclotimia.com | 28 mayo, 2020
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Texto de Daniel González Irala
© laCiclotimia.com | 28 mayo, 2020

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