| ANÁLISIS

Sus maneras alucinadas y subversivas, no siempre fáciles pero nunca vacías de contenido, convierten a esta muestra de intenso cine polaco en una apuesta estimulante que centra el tiro en la denuncia social y la exploración del «otro» como figura ambigua.

Como un oxímoron de la libertad de expresión, la ópera prima de Eugen Jebeleanu recurre al cine a modo de soporte cultural y trama argumental para denunciar la dura realidad de la homofobia aún presente en el ahora, alzando la voz a través de susurros.

Una magnífica muestra de cine sencillo pero reflexivo, que a través de la introspección fílmica localiza el corazón de sus personajes y lo abre sin temor a las consecuencias. Un drama íntimo sobre el duelo, la muerte y las violencias que acechan.

Una película sencilla, inocente pero atrevida que, orquestada por una cineasta de mirada única tan joven como talentosa, comenta sobre el amor fundacional en la adolescencia sin miedo a la controversia. Un tesoro capaz de maravillar casi sin pretenderlo.

Sencilla y expresiva, la película del debutante Aleem Khan se detiene en la pérdida y la maternidad desde una mirada culturalmente relevante. Interpretada con excelencia, descubre todo un mundo de sensaciones y dilemas sin caer nunca en el efectismo.

Sin miedo a profundizar en un estilo agresivo y flemático, la obra del argentino Matías Piñeiro se atreve a recorrer grandes interrogantes desde la interrelación de lo literal y lo abstracto. Un ejercicio de introspección cáustico y transformador.

Feroz y con un sentido estético muy atractivo, la adaptación siglo XXI de la inabarcable obra de Döblin está llena de momentos transformadores y algún traspiés. Un relato del hombre contra la dualidad firme en lo narrativo y no siempre universal.

| ENTREVISTAS

Tras el estreno de «Amigo» (Óscar Martín, 2019) en Filmin, charlamos con David Pareja, co-guionista y protagonista junto con Javier Botet de esta historia de cuidados y tensiones. El cineasta nos habla de cine, el 9M y el humor negro con conciencia social.

| LISTADOS

Va por esas madres que se baten con uñas y dientes por sus vástagos. Biológicos, putativos o improvisados. Homenajeamos a las valientes del género, a las sufridas, a otras tan equivocadas como luchadoras. A las llamadas castradoras y a las más raras.

Nos relacionamos con nuestro entorno mediante más de los cinco sentidos que proclama la cultura general. Su falta o exceso lleva a la maquinaria biológica humana a reinventarse para seguir funcionando dando lugar, a menudo, a historias dignas de película.

Dos clásicos del cine de todos los tiempos y tres joyas realizadas ya en el s. XXI son nuestras favoritas dentro de este reportaje. En ellas prima la fuerza del diálogo y la capacidad o necesidad de escapar de un entorno asfixiante de una manera u otra.

| COLUMNAS

A lo largo de su trayectoria, Wes Anderson ha perfeccionado un sello visual que se adentra en el duelo y la condición humana a través de colores saturados y estructuras fantásticas en las que nada es lo que parece, y siempre hay una búsqueda de afinidad.

La cineasta neozelandesa dedica su carrera cinematográfica a dar voz a las mujeres convirtiéndolas en protagonistas de todas sus historias, construyendo personajes fuertes y complejos que rompen con los estereotipos establecidos por el sistema patriarcal.

La aproximación al trauma colectivo desde una mirada individual, inocente y solitaria encuentra en la película de Nobuhiro Suwa una vía para dialogar con voz suave acerca del dolor de la pérdida y la conexión invisible entre unos y otros.

Una obra tan desprejuiciada como visceral y descompensada que, a pesar de olvidar la narración fílmica normativa, propone una bajada al infierno de la mente y los demonios propios tan mareante como perversa que, después de todo, sabe cómo seducir.

Aunque sus virtudes fílmicas sean más valorables desde el continente que del contenido, la interesante propuesta de la portuguesa Marta Sousa Ribeiro reflexiona sobre la soledad adolescente desde un punto de vista tan potente como poco ecuánime.

Una película tan divertida como despreocupada que encuentra sus virtudes en su ligereza, sus maneras festivas y un tono cómico que, muy bien medido y repartido en su metraje, sabe recordar al mejor cine de acción sin hacer de menos al espectador.

En esta secuela, John Carpenter muestra su lado más político y, además de una estupenda película de acción, nos ofrece una reflexión sobre los riesgos de las ideologías llevadas al extremo y la necesidad de proteger nuestra libertad.

Un filme en el que John Carpenter se hizo eco no solo del cine de Spielberg, sino que construyó un melodrama tierno y luminoso sobre todo lo que viene de fuera de nosotros mismos, y en concreto, de lo que se realiza más allá de nuestros propios ojos.

Con un espíritu transgresor e incisivo, la película más personal de John Carpenter proyecta una fuerte crítica hacia el irracional y absurdo funcionamiento del capitalismo que, hoy en día, todavía sigue vigente y perfeccionándose.

Dos guionistas (uno además, dramaturgo) y tres actores se atrevieron un día nada menos que a la titánica tarea de ponerse detrás de las cámaras y dirigir una película. Nuestro reconocimiento merece un reportaje pausado y crítico sobre esta labor.

Vísceras, torturas, desnudos, robots asesinos y cultistas deformes. Bienvenidos al mundo de Stuart Gordon, el maestro indiscutible del cine de serie B. Aquí os presentamos sus obras más logradas a través de un recorrido profundo por su carrera.

Repasamos las propuestas más estimulantes del festival de referencia del independiente americano, un cine que supone uno de los últimos bastiones de las narraciones complejas y valientes que ofrecen trascendencia y espíritu inconformista.

| LECTURAS

| MÁS ANÁLISIS

Con un espíritu transgresor e incisivo, la película más personal de John Carpenter proyecta una fuerte crítica hacia el irracional y absurdo funcionamiento del capitalismo que, hoy en día, todavía sigue vigente y perfeccionándose.

El paso del tiempo es inevitable pero su avance también entraña experiencias y recuerdos que merecen ser escuchados. En su documental casero más íntimo Gustavo Salmerón acompaña a su familia y en especial a su madre en el viaje sin retorno que es la vida.

Una película icónica, reflejo de toda una generación y de muchas posteriores, gracias a su relato de la pérdida de la inocencia, su irónico sentido de la tragicomedia y su excelente fotografía que llama a la complicidad del espectador.

En un mundo despiadado e implacable, no te dejan ni jubilarte tranquilo. Marla Grayson, interpretada por una magnífica Rosamund Pike, se dedica a la tutoría legal de personas mayores mientras trata de quedarse con todos sus bienes en un filme irregular.

La nueva película de Dylan O'Brien viene cargada de monstruos pestilentes, fabulosos personajes y mucha pasión por el cine post-apocalíptico. Divertida, optimista e ingenua en su mensaje, resulta un gran soplo de aire fresco para tiempos enrarecidos.

Grandes dosis de ingenio y creatividad elevan esta pequeña producción neozelandesa de atracos y viajes en el tiempo, llena de homenajes al cine de género y de humor absurdo. El resultado final es pura diversión, risas aseguradas y más de una sorpresa.

Con cuerpo transgresor y alma de comedia negra, el debut tras las cámaras de la británica Emerald Fennell condena la cultura del silencio en un espectáculo fílmico que, colorista y festivo, representa un mundo lleno de luces y sombras morales.

La película de Derek Tsang retrata el escenario del acoso escolar desde una óptica globalista, y mientras se apoya en una construcción argumental tan inspirada como estimulante, conduce al espectador por un camino que sabe qué teclas tocar para conmover.

Este acercamiento a la realidad social de la India presenta de manera cruda la escalada de tensión entre amos y sirvientes en un país que en noviembre de 2020 acogió la huelga mas secundada de la historia: un hervidero social que retrata Ramin Bahrani.

Maite Alberdi logra algo asombroso que a priori parece contradictorio: denuncia el abandono de mayores de modo desenfadado, incluso bello y divertido, gracias a su entrañable y lúcido —aunque torpe— topo Sergio Chemy. Y sin restarle gravedad ni tristeza.

Haciendo uso de un guion minimalista y un presupuesto reducido, John Carpenter firmó con su segunda película un trepidante thriller policial de espíritu pulp, cargado de grandes secuencias de acción, personajes emblemáticos y un fuerte contenido social.

Misteriosa y fantasmal, tan sugerente como hipnotizante, la película de Alfonso Zarauza excede la narrativa convencional para situarse como una propuesta única que conjuga el mejor thriller rural con una concepción autoral de fuerte carácter alusivo.

De concepción paradójica y contradictoria en sus formas, la película del danés Thomas Vinterberg ofrece múltiples lecturas, todas ellas tan racionales como espirituales, que la elevan hasta convertirla en una parada obligatoria del cine europeo.

El mismo protagonista admitió en una ocasión que una mitad de su humor era juvenil, y la otra totalmente pueril. Pero no se dejen engañar: la comedia del reportero kazajo dispara el mecanismo que destapa la apatía hacia las situaciones de injusticia.

El dream team de productores Shaka King, Charles King y Ryan Coogler reconstruye los últimos años de la vida de Fred Hampton, una figura fascinante que la historia americana a menudo olvida, pero a la que le debe mucho más de lo que se suele contar.

La película de animación capitaneada por Tomm Moore y Ross Stewart deslumbra con sus instantáneas pobladas de belleza natural, y advierte sobre los peligros de la superstición y la desconexión del ser humano con sus semejantes y su entorno.

Los años sesenta dieron para muchas historias, pero pocas se han contado con tanta precisión, maestría, entretenimiento y justicia como este nuevo hito del cine de abogados. Las actas y transcripciones del juicio fueron como darle Red Bull a Aaron Sorkin.

La adaptación de la obra teatral de August Wilson mantiene de forma palpable las características clave del arte escénico. Una incomparable Viola Davis le da el toque cinematográfico con su interpretación poderosa, detallada, chocante y entrañable.

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De fuertes implicaciones sociales y personales, la controvertida «Swallow» descompone en sus partes más primarias las consecuencias del trauma como concepto freudiano y las conecta con el presente de una mujer atrapada en un mundo represor y cruel.

Sus maneras alucinadas y subversivas, no siempre fáciles pero nunca vacías de contenido, convierten a esta muestra de intenso cine polaco en una apuesta estimulante que centra el tiro en la denuncia social y la exploración del «otro» como figura ambigua.

Como un oxímoron de la libertad de expresión, la ópera prima de Eugen Jebeleanu recurre al cine a modo de soporte cultural y trama argumental para denunciar la dura realidad de la homofobia aún presente en el ahora, alzando la voz a través de susurros.

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Una magnífica muestra de cine sencillo pero reflexivo, que a través de la introspección fílmica localiza el corazón de sus personajes y lo abre sin temor a las consecuencias. Un drama íntimo sobre el duelo, la muerte y las violencias que acechan.

Una película sencilla, inocente pero atrevida que, orquestada por una cineasta de mirada única tan joven como talentosa, comenta sobre el amor fundacional en la adolescencia sin miedo a la controversia. Un tesoro capaz de maravillar casi sin pretenderlo.

Sencilla y expresiva, la película del debutante Aleem Khan se detiene en la pérdida y la maternidad desde una mirada culturalmente relevante. Interpretada con excelencia, descubre todo un mundo de sensaciones y dilemas sin caer nunca en el efectismo.

Sin miedo a profundizar en un estilo agresivo y flemático, la obra del argentino Matías Piñeiro se atreve a recorrer grandes interrogantes desde la interrelación de lo literal y lo abstracto. Un ejercicio de introspección cáustico y transformador.

Feroz y con un sentido estético muy atractivo, la adaptación siglo XXI de la inabarcable obra de Döblin está llena de momentos transformadores y algún traspiés. Un relato del hombre contra la dualidad firme en lo narrativo y no siempre universal.

La aproximación al trauma colectivo desde una mirada individual, inocente y solitaria encuentra en la película de Nobuhiro Suwa una vía para dialogar con voz suave acerca del dolor de la pérdida y la conexión invisible entre unos y otros.

Una obra tan desprejuiciada como visceral y descompensada que, a pesar de olvidar la narración fílmica normativa, propone una bajada al infierno de la mente y los demonios propios tan mareante como perversa que, después de todo, sabe cómo seducir.

Aunque sus virtudes fílmicas sean más valorables desde el continente que del contenido, la interesante propuesta de la portuguesa Marta Sousa Ribeiro reflexiona sobre la soledad adolescente desde un punto de vista tan potente como poco ecuánime.

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