Chadwick Boseman y el acento de Wakanda
| Identidad vocal panafricana en la épica súper-heroica

La representación positiva de África como lugar en el que el éxito y los avances también son visibles ha ganado mucho con «Black Panther». Analizamos el papel vital de Chadwick Boseman en llevar el sonido de las gentes de este continente al cine de acción.

En la larga y desafortunada historia de Hollywood y su representación de otras culturas como algo extraño, exótico o cómico, los personajes africanos han sido retratados principalmente a través de dos lentes: la del sufrimiento y la del ridículo. Pero algo está cambiando cuando un sello tan omnipresente como Marvel consigue normalizar la comunicación entre personajes de blockbuster mediante idiomas y acentos africanos. Lejos de ser la intención inicial de los estudios de la gran M, fue Chadwick Boseman quien insistió en utilizar estos rasgos lingüísticos para crear y preservar la identidad de los habitantes de la ficticia Wakanda, un país no mancillado por la colonización.

El isiXhosa como lengua de Wakanda

En Black Panther (Ryan Coogler, 2018), vemos al actor americano en el papel de T’Challa, hijo del rey T’Chaka. Este último es interpretado en momentos distintos por John Kani —que ya aparecía en Capitán América: Civil War (Anthony & Joe Russo, 2016)— y Atandwa Kani. Como se puede intuir por el apellido, son padre e hijo. Procedentes de Sudáfrica, ambos hablan isiXhosa, un idioma nativo del continente que cuenta con unos 8 millones de hablantes como primera lengua. Esto es lo que oímos cuando los wakandianos se comunican entre sí.

Se trata de una lengua de la familia bantú, que forma parte de la Níger-Congo, el grupo lingüístico más amplio del continente africano por número de hablantes. Muchos de estos idiomas coexisten con el inglés con carácter oficial, dando lugar a acentos que aglutinan características derivadas de las interferencias mutuas. Algunas de las más frecuentes incluyen:

  • Ausencia de rotacismo en «r» final. Como en inglés británico, vemos las sílabas finales con /r/ pronunciadas como /ə/ (schwa). Por lo tanto, never pasaría a «neva», o are a una simple «a» larga. En combinaciones de «r» final con otras vocales, en lugar de schwa nos encontraremos /ɞ/. Este símbolo raro es casi una «e» española, de modo que world se pronuncia más o menos «weld».
  • Vocales cardinales. Muchas lenguas de este grupo utilizan solo las cinco vocales cardinales (como en español) o sonidos muy aproximados a ellas, evitando además los diptongos del inglés. Si normalmente know es «nou», aquí sería simplemente «no»; si those es similar a «dous», aquí sería «dos». La /æ/ de man se quedaría en una /ɑ/ («a»).
  • Pérdida de diferenciación /t-θ/. En Wakanda no ocurre de manera consistente, pero algunos actores reproducen este rasgo notable en países de África Occidental y Central. Es tan sencillo como cambiar la «th» de thin (fonema /θ/) y la de there (fonema /ð/) por una «t». Así, tendríamos «tin» y «ter» o «tea».
  • L-vocalización. De nuevo, no presente en toda la variedad de acentos que tratamos, pero sí en algunos países, como por ejemplo Nigeria. Donde el último sonido de una palabra sería una «l», nos queda en su lugar una vocal, frecuentemente /ʊ/ (casi la «u» cardinal). Por ejemplo, Google sería «Gugu», y all sería «ou».
  • R de enlace. Un fenómeno difícil de catalogar, que no siempre se cumple de la misma forma y que puede deberse a muchas circunstancias distintas según el idioma o dialecto. En Black Panther aparece ocasionalmente, cuando una palabra terminada en vocal va seguida de una que empieza por «r» seguida de vocal. El resultado es una /ɾ/ «r fuerte», como le llamamos en español. Así que cuando Lupita Nyong’o dice: «You ruined my mission», oiremos un enorme y satisfactorio «yurrúind […]».

Es interesante que Killmonger hable Xhosa sin acento natural: lleva Wakanda en la sangre, pero no ha crecido en sus valores.

Función cultural de los acentos de Wakanda

Para este país ficticio, el isiXhosa sirvió como una suerte de lengua oficial, pero al mismo tiempo debía representar una identidad pan-africana. La mejor manera fue acumular las características mencionadas y ofrecer a los actores, de orígenes muy diversos, escoger varios acentos para ir confeccionando cada uno su propio idiolecto. Chadwick Boseman era de Carolina del Sur; Letitia Wright (Shuri), de Guayana; Angela Bassett (Ramunda) nació en Nueva York, pero se crió en varios estados; Lupita (Nakia) nació en México, de ascendencia keniana; Danai Gurira (Okoye) es de Iowa; Forest Whitaker (Zuri) de Texas. Cada uno «desaprendió» su acento y adquirió uno formado a partir de varias identidades africanas para crear un producto nuevo, en el que los rasgos que Hollywood había ridiculizado en el pasado son el modo de comunicación estándar, y los típicos sonidos americanos y británicos quedan en segundo plano. Logran tal naturalidad, que Martin Freeman y Michael B. Jordan casi nos «chirrían» cuando hablan.

Boseman destaca en Black Panther no solo por su dedicada interpretación, sino también por su destreza y naturalidad con el acento.

Parece que cae de cajón estandarizar este tipo de sonidos cuando la acción transcurre en un país que nunca fue colonizado. Libres de influencias de países blancos, los wakandianos utilizarían isiXhosa entre sí y trasladarían sus características al inglés, pero al mismo tiempo acogerían a migrantes de otros países que sí sufrieron las atrocidades del colonialismo. Así habrían recibido influencias de idiomas europeos, causando las variaciones en sus idiolectos.

Sin embargo, esto estuvo a punto de no ser posible debido a la insistencia de los estudios Marvel en poner acento británico a los wakandianos ante el temor de que la película fuera menos comercial. Absurdo. ¿Cómo van a hablar en RP (received pronunciation, o «el inglés de la Reina») si nunca fueron colonizados? El resto del mundo ni siquiera conoce la existencia de Wakanda. Fue Chadwick Boseman quien luchó por convencer a los mandamases de Marvel de que permitieran dotar de acentos africanos a los personajes del súper-avanzado reino de T’Challa. Su éxito permitió que el trabajo conjunto de los lingüistas y del espectacular reparto resultase en una historia coherente de marcado carácter poscolonial.

Boseman destaca en la cinta no solo por su dedicada interpretación, sino también por su destreza y naturalidad con el acento. Al «reapropiarse» de esta identidad, tantas veces usada como parodia racista, ha creado un estándar de representación no solo de la comunidad negra, sino también de los migrantes africanos y sus hijos, que pueden encontrar en Pantera Negra similitudes con su propia identidad y una elevación de su cultura.

Además de su visión descolonizadora de África, la película también trata temas como el género, las tradiciones, la familia y la ética en la ciencia.

Se trata de un necesario contraste con la visión europea de la educación y la clase social. Según esta, la categoría diastrática de una persona sería válida según cómo se correspondiera con los valores y los rasgos culturales europeos. Por lo tanto, si algo es positivo debe de proceder, o haber sido impuesto desde Europa. Lo que no se sitúe en el círculo de estas percepciones, es «lo otro» y queda desplazado social y culturalmente. Por lo tanto, la representación de valores tradicionalmente africanos como algo válido y de elevada consideración cultural, escasea. Y la falta de representación es eliminación simbólica.

T’Challa es rey, y sus familiares realeza. Retratarlos con acentos RP equivaldría a asociar estrictamente lo real con lo europeo, eliminando la posibilidad de hacerlo con la identidad negra.

Hablando a sus súbditos en acento africano influido por el isiXhosa, T’Challa le habla también a su público, transmitiendo el mensaje paralelo de: «Tu cultura es válida y su prestigio no lo definen otros». Viendo a los personajes comunicarse de la misma forma entre sí —y con forasteros— hace que el código sea, además de relevante, culturalmente valioso.

Esto además refuerza las relaciones entre los personajes. Los vínculos afectivos entre familiares, los lazos entre amigos, la celebración de rituales que todas las tribus tienen en la más alta estima, etc. La conexión lingüística hace convincente la unión cultural y transmite un sentimiento de hermandad entre las comunidades negras que supone una representación muy positiva, en contraste con incontables historias de enfrentamientos, rivalidades, maltrato y pobreza.

Si los superhéroes son la mitología moderna, entonces el mito wakandiano es un capítulo en sí mismo. No se le debe restar importancia a la influencia de tales relatos en la cultura popular, ni a las simbologías que crean. El código visual de Black Panther es rico, llamativo, estimulante, y un paso agigantado en representación positiva, indisociable del paisaje lingüístico Níger-Congo. En este cruce de caminos entre culturas negras, mitología moderna y lenguas africanas, podemos apreciar algo tan universal como las complejidades y maravillas de la comunicación humana.


Artículo perteneciente a la serie: ESTUDIOS DE LENGUAJE   


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Texto de David Muiños García | © laCiclotimia.com | 30 agosto, 2020
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Texto de David Muiños García
© laCiclotimia.com | 30 agosto, 2020

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