Cate Blanchett: la todoterreno de los acentos
| Particularidades regionales americanas

Proveniente de un estrato social elevado, Cate Blanchett no muestra una carga abrumadora de rasgos australianos en su idiolecto. No obstante, parece que si le pedimos prosodia estadounidense, es capaz de sobrepasar las expectativas.

En una entrevista para The Sunday Project, Cate Blanchett compartía una anécdota graciosa sobre sus viajes con la familia: cuando visita un lugar, no puede evitar que se le pegue el acento local. Si viaja a Estados Unidos, empieza a adquirir los dejes americanos. La australiana bromea con la vergüenza que hace pasar a sus hijos con esto, pero en su carrera como actriz ha sido una bendición. Esta facilidad con los acentos le ha permitido interpretar a personajes con prosodias muy diferentes de la que le es nativa. De Nueva Inglaterra a Nueva Orleans, desde el Medio Oeste a la Tierra Media, ya sea en la Tercera Edad o en los años 50; interpretando a otras actrices, a la reina de Inglaterra o a la guardiana del Anillo del Agua, Cate Blanchett domina cada acento como si llevara toda la vida con él. Por eso, en este artículo vamos a simplificar y centrarnos en uno de los que mejor domina: el americano.

Acento transatlántico

Fascinante por su mezcla de elementos americanos y pronunciación RP, el transatlántico es un acento adquirido, o sea, no natural de ninguna región, sino creado artificialmente y enseñado en las clases altas americanas y en el mundo del entretenimiento durante la primera mitad del siglo XX. Antes de ver cómo lo interpreta esta mimética actriz, vamos a echar un vistazo a sus características más distintivas.

  • No rótico. La «r» final no se pronuncia, haciendo terminar en vocal larga las palabras que la llevan escrita. Por ejemplo, car sería «caah» y there sería «theeh» o «theah».
  • Ausencia de aleteo alveolar. Estamos acostumbrados a que las «t» no iniciales se pronuncien más bien como una especie de «r» suave en inglés americano: water y matter serían «worer» y «marer» respectivamente. Esto se llama aleteo alveolar, y el acento transatlántico lo ignora casi por completo, pronunciando una clara y marcada «t» sorda como la del RP inglés.
  • Sin extensión de æ. Como ya sabemos, muchas palabras que en inglés se escriben con «a» no se pronuncian como en español. Concretamente, en muchos casos esa vocal se reproduce como un sonido a medio camino entre «a» y «e», representado por el fonema /æ/. Algunos ejemplos típicos son cat (diferente de cut), man, hand o damn. En Norteamérica es muy común «extender» ese fonema hacia la «e» en mayor o menor grado según la zona, con lo que man suena igual (o casi) que men. Tanto es así, que se ignora la diferencia que los británicos marcan en algunas palabras. Trap lleva /æ/, pero bath no, manteniendo una «a» abierta. El acento transatlántico sí conserva esta diferencia «a la inglesa».

Ah, y no solo eso. En este acento se hablaba muy rápido. Si pensabas que te costaba seguir el parloteo de los americanos por su velocidad, espera a ver a Cate Blanchett interpretando a Katharine Hepburn en El aviador (Martin Scorsese, 2004). Vas a necesitar cinturón de seguridad.

¿A que mola? Tanto si nos da pena como si nos alegra, este acento perdió su prestigio tras la Segunda Guerra Mundial, ya que los americanos estaban centrados en su identidad, perdiendo el deseo de asociarla a la inglesa. Y a partir de entonces, el cine de gánsteres aumentó su popularidad con cada década, haciendo que este acento tan prominente en Nueva York y otras zonas de la Costa Este tuviera asociaciones muy negativas en la pantalla. La gente empezó a perderlo a propósito.

Acento de Nueva Orleans

El acento sureño es muy reconocible y se ha hecho más conocido a este lado del Atlántico gracias a la abundancia de cine y televisión norteamericana que consumimos. Pero al tratarse de una región muy amplia, en el Sur de EEUU también podemos observar muchas diferencias regionales y locales, de las que ya hemos visto alguna.

En Hanna (Joe Wright, 2011), Cate Blanchett interpreta a Marissa Wiegler, una agente de la CIA con un acento sureño bastante genérico. Pero es en El curioso caso de Benjamin Button (David Fincher, 2008) donde apreciaremos un deje más interesante. Nueva Orleans y su área metropolitana se dividen varias zonas y distritos donde se recibieron influencias muy diversas y se formaron lenguas criollas. Una de las variedades dialectales más características es el Yat, muy peculiar para los forasteros. Como ocurre a menudo, este lenguaje presenta rasgos más o menos marcados según la categoría diastrática del hablante, con lo que los ciudadanos del Uptown de NOLA los expresan con más suavidad. Aquí recae el acento de Daisy, en el que podemos identificar solo una parte de las curiosidades locales.

  • Ausencia de rotacismo. Pero solo en palabras que terminan en ciertos fonemas de «r», como heart y fire, que pasan a ser «haat» y «faia».
  • Sustitución de «-in» o «-an» por «-ing». Todo un clásico de Luisiana, se cierra ligeramente la zona velar (detrás del paladar) al pronunciar la «n», que es el mismo sonido que el del archiconocido gerundio en «-ing» (/ŋ/) que todos aprendimos en la escuela.
  • Redondeo de /ɑ/ («o» abierta) a /ɔə/ («oa» cerradas). Es parecido a una epéntesis (se añade un fonema que normalmente no está ahí al final de una sílaba —y desde luego no aparece en la escritura). Alarga un poco la «o» y llega a añadir una «a» justo después, por lo que god pasa a «go-ad» y talk a «to-ak». Blanchett no llega a tocar este punto, limitándose a alargar la vocal. Seguramente una decisión consicente por ser Daisy un personaje de clase alta.
  • Diptongo /ɔɪ/ rotizado. Cuando «oi» va entre consonantes, o le sigue una consonante, se pronuncia con /ɝ/, que es como hacer el sonido «ur» poniendo boca de «e». Piensa en cómo se pronuncia pearl. En español no tenemos este sonido, así que nos cuesta, pero sabes que no es «perl». Bien, en Yat dirían «earl» en lugar de oil, así como «turlet» en lugar de toilet. Daisy no presenta esta característica, claramente por el mismo motivo que el punto anterior.

Acento del Norte de Missouri

¿A que nunca te habías planteado que aprenderías sobre un acento tan específico? Buena suerte sacándole alguna utilidad. Cate Blanchett no se amedrenta ante personajes americanos complejos y peculiares. En Mrs. America (Dahvi Waller, 2020) se transforma de manera irritantemente precisa en Phyllis Schlafly, activista conservadora y azote de la segunda ola del feminismo en EEUU. Una señora tan reaccionaria tenía que ser una gran comunicadora para que su voz destacara por encima de la cacofonía de misoginia y homofobia proveniente del ala más conservadora de la América de los 70. Schlafly logró la conexión que buscaba con su público ideal mediante la palabra escrita y por su forma de hablar, con un acento de St. Louis (Missouri) que parecía reforzar los valores más típicamente americanos con ese «sabor» del mismo centro de «los States». Se distingue por los siguientes rasgos:

  • Rótico. Para variar, aquí pronuncian todas su «r» firmemente. De hecho, quizá sea un pelín excesivo. Combinando esto con la frontalización de algunas vocales finales, en St. Louis un drawer (cajón) pasa a ser un «drar»; o el fourty-four se convierte en «ferty-ferr».
  • R epentética. Es más común que este sonido que colamos después de una vocal sea otra a mayores (que nos lo pregunten a los gallegos), pero puede ocurrir con consonantes. En Missouri, el conjunto de fonemas /wɑʃ/ recibe una «r» después de la «a», con lo que wash pasa a ser «worsh» y Washington es «worshington». Lamentablemente, no se lo oiréis hacer a Phyllis Schlafly. Podría deberse a que escogía controlarlo o porque no hay una homogeneidad de acentos perfecta en St. Louis .
  • Fusión de /ɑ/ y /ɔ/. Tomemos stock y caught. La primera se pronuncia abriendo la vocal hasta que quede a medio camino entre una «o» y una «a» (piensa en el típico acento americano, cuando alguien exclama «Oh my god!», y suena como «gad!»). La segunda se produce con una «o» cerrada. No en el norte de Missouri, donde se ignora esta distinción para pronunciar toda «o» y algunos diptongos como en stock. Pasa también a veces con la «a», haciendo que los de St. Louis tengan que concentrarse para pedir una ensalada (salad) si visitan otro estado (porque les entienden solid).

En el caso de Phyllis Schlafly, la frontalización de las vocales ocurre constantemente, incluso durante diptongos. Debe de ser esa perturbadora sonrisa de Gato de Cheshire que llevaba siempre. Podemos notarlo en palabras como «right», «equality» y «law». En esta última además alarga ese diptongo, como dando énfasis a una palabra con un significado ya de por sí claro y fuerte. Esto lo combinaba con las breves pausas que hace entre oraciones e incluso entre sintagmas. No solo le daba una cadencia agradable y digerible a sus discursos, si no que además parecía subrayar las palabras clave.

Como podemos observar en el vídeo más abajo, Cate Blanchett preparó el papel con atención a esos detalles, imitando esa tensión de la mandíbula casi a la perfección. La frontalización de las vocales es muy cercana a la original. Las redondea un poco más, lo que ayuda a hacerla más inteligible. Resulta curioso que, aunque imita perfectamente las pausas, parece añadir un titubeo que es raro ver en el personaje histórico. Con frecuencia este tipo de diferencias son el resultado de una decisión consciente, buscando que el personaje no suene como un robot, resultando más natural. Irónicamente, la auténtica Mrs. Schlafly mantenía ese semblante y era ahí donde radicaba buena parte de su magnetismo. Ciertas cosas suenan poco creíbles cuando sabemos que alguien está actuando, pero no nos llaman la atención si las vemos en la vida real.


Artículo perteneciente a la serie: ESTUDIOS DE LENGUAJE   



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Texto de David Muiños García | © laCiclotimia.com | 22 noviembre, 2020
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Texto de David Muiños García
© laCiclotimia.com | 22 noviembre, 2020

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