Redactora

Políglota, sostiene alquiler, perra, gato y plantas impartiendo y traduciendo. Escribe sci-fi, terror psicológico, humor negro. Estudió para guionista en UOC/Sitges Fest y tiene dos manuscritos buscando apadrinamiento: «Belial» (largometraje) y «Hacer aguas» (novela). Artista marcial. Fue periodista, azafata aeronáutica y ferroviaria. Ansía ir de conciertos y tirarse al monte.

Va por esas madres que se baten con uñas y dientes por sus vástagos. Biológicos, putativos o improvisados. Homenajeamos a las valientes del género, a las sufridas, a otras tan equivocadas como luchadoras. A las llamadas castradoras y a las más raras.

Nos relacionamos con nuestro entorno mediante más de los cinco sentidos que proclama la cultura general. Su falta o exceso lleva a la maquinaria biológica humana a reinventarse para seguir funcionando dando lugar, a menudo, a historias dignas de película.

Maite Alberdi logra algo asombroso que a priori parece contradictorio: denuncia el abandono de mayores de modo desenfadado, incluso bello y divertido, gracias a su entrañable y lúcido —aunque torpe— topo Sergio Chemy. Y sin restarle gravedad ni tristeza.

Riz Ahmed conmueve en la piel de un baterista post punk que pierde el oído súbitamente. Este perfecto engranaje de guion desestigmatiza la sordera y aborda mil capas de una psique que depende del ruido, el amor y la hiperactividad para huir de sí misma.

Tras el estreno de «Amigo» (Óscar Martín, 2019) en Filmin, charlamos con David Pareja, co-guionista y protagonista junto con Javier Botet de esta historia de cuidados y tensiones. El cineasta nos habla de cine, el 9M y el humor negro con conciencia social.

Con gran fotografía y sin regodearse en la tortura explícita ni en lo lacrimógeno, estas brujas se empoderan y legitiman ante la injusticia de la Inquisición. Alegato feminista contra la ignorancia fanática, el patriarcado y la demonización del vasco.

Botet y Pareja revierten la amorosa Intocable desde la España negra. El drama real de los cuidados y la dependencia post traumática con naturalismo agónico. Una bomba de frustración, falta de intimidad, rencor y culpa entre Misery y Chicho Serrador.

Sangriento home invasion entre Solo en casa, Déjame salir y Snatch que cautivó en el 53 Festival de Sitges. Rezuma humor negro y conciencia de clase mientras confirma la valía de Maisie Williams en duelo con una espeluznante Rita Tushingham.

Esta conmovedora obra maestra de la épica kungfú encarna el sacrificio de los sentimientos individuales por el bien común. Cuestiona si el fin justifica los medios y a menudo es incomprendida en el análisis político de prisma occidental y neoliberal.

Estas escenas de pelea no pertenecen al género de artes marciales, pero impresionan más que las coreografías acrobáticas o los golpes al tuntún. Porque son crudas, agónicas y humanas. Exudan naturalismo y detalles creíbles. Transforman a los personajes.

Pilar Palomero huye de lo lacrimógeno en su retrato tierno y pícaro de las prepúberes de la EGB, los Héroes, Niños del Brasil y las travesuras contra las arcaicas monjas. La nominadísima a los Goya cuenta con la naturalidad de ellas y audio casi ASMR.

Hay mucho terror más allá del célebre J.A. Bayona y de Los otros. España alberga oscuridad como para filmar mil sectas a Satán y a Cthulhu, posesiones, niñas malas, huesos que se rompen solos, aprendices de Mengele y algún monstruo de cartón piedra.

La mafia rusa de la trata es un marco ideal para que Cronenberg explore más violencias y la psique del honor y la familia. Las aristas de un yo mutante, o el verdadero, emergen de las marcas en otro tipo de nueva carne.

Gerard Escuer dirige un documental que denuncia la persecución de opiniones en España, que hoy suma 14 raperos condenados. Curtido en festivales europeos y americanos, varios dentro del activismo social, ha sido galardonado en Palm Springs.

Harnett y Malkovich coronan una rareza artística e hiperbólica con mitos Navajo. Una parábola de lo absurdo del capitalismo: su drenaje de naturaleza e indígenas, el hastío del creativo mercantilizado, el amor muerto por rutina y la futilidad del dinero.

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