Animal Crossing: New Horizons
| La gran evasión

La última entrega de la saga, en plena pandemia de coronavirus, se convierte en fenómeno social.

Si a alguien le hubieran preguntado hace un año si conocía la existencia de un juego llamado Animal Crossing, la respuesta habría sido probablemente un “no” rotundo. Hoy, en mitad de la cuarentena por culpa del coronavirus, este título se ha convertido en algo cercano a un fenómeno social. ¿Qué ha cambiado para que esto haya sucedido?

El debut de la saga se produjo hace casi 20 años, en abril de 2001, y la elegida para esta primera piedra fue Nintendo 64. El estreno de Animal Crossing nunca salió de Japón. Hubo que esperar hasta 2004 para poder disfrutar en España de la peculiar propuesta de la compañía japonesa, ya en la era Gamecube.

El grueso de la experiencia jugable ya estaba ahí desde sus inicios: eres un avatar de ti mismo (aldeano o aldeana, según cada caso) cuya única misión es habitar un pueblo que, al principio estará prácticamente vacío, pero que poco a poco y gracias a tus acciones irá recibiendo nuevos vecinos. Y entablaremos amistad (o no) con ellos. Y pescaremos. Y atraparemos bichos. Y decoraremos nuestra nueva casa. Ah, sí: y le tendremos que pagar los préstamos a Tom Nook, amante de la naturaleza y del dinero a partes iguales.

¿Qué hace entonces de Animal Crossing: New Horizons algo tan especial? No nos engañemos: realizar estas labores domésticas no parece, de entrada, apasionante. El secreto está en todo lo demás: la sublime ambientación, los distintos tipos de clima, la increíble adaptación de textos al castellano, los preciosos gráficos, el cambio de iluminación natural en tiempo real… En Animal Crossing todo está pensado al milímetro para que la experiencia, a pesar de estar de charla con una cierva acerca de su afición por la pesca, sea siempre coherente y llena de buen rollo y sentido del humor.

El señor Nook es todo oídos. Y orejas

La última entrega de la saga, lanzada el pasado 20 de marzo para Nintendo Switch, ha sido uno de los estrenos más esperados del año. A eso también contribuyó el retraso del mismo, dado que la primera fecha de lanzamiento estaba prevista para finales de 2019. Y, por casualidades cósmicas, nos encontramos con un nuevo Animal Crossing inmersos en una crisis sanitaria que hace que medio planeta no pueda salir de su casa y que, a todos los efectos, ha paralizado por un tiempo indeterminado nuestras vidas.

De repente, la idea de empezar una nueva existencia en una isla desierta, libre de ataduras y preocupaciones, rodeados de naturaleza y adorables personajes era más atractiva que nunca. Las redes sociales se llenaron de memes presentando a Animal Crossing como el salvador de nuestra salud mental en este confinamiento. Las ventas de copias digitales en su lanzamiento batieron todos los récords. Tal era la impaciencia por evadirnos de esta realidad que hasta se puso en marcha una petición online en change.org para que Nintendo adelantara la salida de este New Horizons.

Animal Crossing: New Horizons es, después de casi 20 años, la entrega más exitosa de la franquicia tanto a nivel de crítica especializada como de público y de ventas. Es la frescura que todos necesitábamos (y necesitaremos) en tiempos difíciles. No es un juego perfecto, ni lo pretende, pero el cariño que desprende en todos sus aspectos es innegable. Por mi parte, estoy convencido de que seguiré visitando mi isla, Plava, a diario durante muchísimo tiempo.

Cuando me pregunten por qué a mis 33 primaveras sigo dándole a los videojuegos, recordaré ese 20 de marzo de 2020 como un hito muy especial. Y responderé: porque el mundo ahí fuera es demasiado hostil. 



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Texto de Alber Romero | © laCiclotimia.com | 8 abril, 2020
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Texto de Alber Romero
© laCiclotimia.com | 8 abril, 2020

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