The Guest
| Una inquietante experiencia

Plataformas: PC | Desarrolladora: Team Gotham | Distribuidora: 505 Games | Género: Aventura de exploración y puzles | Lanzamiento: 10/3/2016 | Textos: Español | Voces: Inglés | Multijugador: No |

Una aventura recomendable para aquellos que disfruten de historias llenas de puzzles y buena ambientación.

Vivimos en un mundo violento. Todas y todos estamos acostumbrados a ver barbaridades por televisión, y no nos damos cuenta de a dónde hemos llegado. En toda película que vemos, en todo libro que leemos o en todo juego al que jugamos, en muy raras ocasiones no nos encontramos con una pelea o un tiroteo; parece que ya todo está inventado o, al menos, no nos atrevemos a salir de ahí porque funciona.

En el género del terror el discurso es el mismo, ya poco hay que nos sorprenda. No sé si es una simple moda pasajera o realmente los artistas de este momento se han quedado sin ideas. Allá donde miras no haces más que encontrar vísceras, cabezas rodando, cuerpos empalados o crucificados; maneras pobres de hacernos sentir miedo, ya casi nada ni nadie se sale de la norma. Tanto en el mundo del cine como en el de los videojuegos o en el de la música, los que queremos encontrar experiencias menos mainstream debemos rebuscar por las profundidades de internet y, de vez en cuando, algo bueno nos sorprende. De eso he venido a hablar hoy, de esa vez que buscando por la red algo con lo que entretener nuestras vidas aparece, sin previo aviso, una obra a tener en cuenta.

The Guest, título independiente de cosecha española desarrollado por Team Gotham, ha sido esa experiencia que me ha dejado sorprendido. Los que disfruten de juegos con buenos puzzles, ambientación bien conseguida y efectos sonoros estremecedores no deben dejar pasar la oportunidad de enfrentarse a la propuesta que ofrece el estudio.

Encarnamos a Evgeni Leonov, doctor ruso invitado al IX Congreso Científico Internacional Anual de la Universidad de Boston. Comenzamos despertándonos a las 4:23 de la madrugada, sin saber nada; los únicos datos de los que disponemos en la primera pantalla son el nombre del hotel en el que nos hospedamos y la hora en la que nos encontramos. El resto de información la debemos recabar a lo largo de esta escueta experiencia que no dura más de 4-5 horas. Vaya por delante que este no es el único título que utiliza la mecánica del desconocimiento total de la situación para mantener la intriga, pero la manera en la que se gestiona aquí es espléndida. Recuerda en sus conceptos básicos a esos juegos de la vieja escuela en los que si sabías qué hacer y en qué momento hacerlo podías terminártelos en 10-20 minutos.

La oscuridad es una de las señas de identidad del juego.

Si nos fijamos en los objetos personales que encontramos en la habitación podremos dibujar un perfil a grandes rasgos de quién somos. En la mesilla nos encontramos con un bote de pastillas —concretamente de Fluoxetina, fármaco utilizado frecuentemente para tratar la depresión severa entre otros—, y si continuamos con la exploración podremos dar con más medicamentos, que constituyen la primera toma de contacto que vamos a recibir con el contexto del juego. Resulta muy curioso encontrarse fármacos de esta índole desperdigados por la estancia, ya que aportan una información indirecta de la que nos beneficiaremos a lo largo del viaje. A mayores, encontraremos una tarjeta de embarque, la cual nos dirá de dónde somos en concreto, pero poco más. No creáis que estos serán los únicos objetos que vamos a recolectar, ya que para entender qué está pasando y, al final, poder sacar nuestras propias conclusiones necesitaremos ir recogiendo recortes de periódico, estrujarnos el cerebro con todas y cada una de las pistas que se nos van a ir dejando (algunas más obvias que otras) y fijarnos en cada aparentemente irrelevante objeto que haya en la habitación, ya que no sabemos cuál de ellos podría sacarnos de un aprieto.

Algo que sorprende gratamente es la cohesión perfecta que hay entre todos y cada uno de los puzzles y la historia que se nos está contando. Al principio, y no os asustéis por ello, no les vamos a encontrar sentido alguno, pero a medida que vamos avanzando y entendiendo lo que ocurre, comenzarán a cobrar sentido y relevancia. Cada rompecabezas está colocado con precisión milimétrica; la curva de dificultad está perfectamente diseñada y, como buen amante de los puzzles que soy, los veo muy inspirados.

The Guest se erige como una aventura altamente recomendable para aquellos que disfruten de historias poco masticadas que requieran que el jugador ponga de su parte para llegar al final.

Pasando ya a un punto más visual, algo que nos sorprende desde el minuto cero, desde la primera imagen que vemos, es la iluminación. Todos los que hayáis visto o jugado a esa ya mítica demo del P.T. le encontraréis cierta similitud con este título. La oscuridad es algo que nos va a acompañar todo el tiempo que estemos en la habitación y, combinado con la ausencia total de música y con unos efectos sonoros muy realistas, nos van a hacer estar mirando a todas las esquinas oscuras de la habitación con el deseo de que no haya nada —o nadie— allí. Fijándote bien, hasta el apartado sonoro está perfectamente integrado en la aventura. Como es normal, si nos despertamos a las 4:23 de la madrugada en un hotel, no se espera que suene música. El silencio es total, pero para aquellos que no gustan de la quietud absoluta y que requieren algún tipo de melodía para amenizar su experiencia, los del Team Gotham han ideado un modo de introducir música de manera orgánica. En cierto momento de la partida nos encontraremos con un tocadiscos y, si buscamos con rigor, encontraremos también un disco de vinilo. De esta manera podremos poner un poco de ritmo (tampoco el más alegre, la verdad, pero algo es algo) para «animar» nuestro encierro en la habitación.

La combinación de todos estos elementos es sorpresiva: la ausencia de música, la ambientación extremadamente oscura, los efectos de sonido y los momentos alucinógenos son suficientes como para mantener una tensión ambiental realmente estremecedora. No les hace falta recurrir a los screamers ni a los scarejumps, cosas que yo realmente aborrezco y me parecen una manera miserable y pobre de hacerte pasar un mal momento, ya que ese susto dura solo unos segundos; después todo vuelve a la normalidad.

The Guest se erige como una aventura altamente recomendable para aquellos que disfruten de historias poco masticadas que requieran que el jugador ponga de su parte para llegar al final. Los creadores han sabido mantenerse en un cuidadoso segundo plano que invita a sacar conclusiones propias e interpretar la obra como cada uno quiera.




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Texto de Diego García Miño | © laCiclotimia.com | 19 febrero, 2020
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Texto de Diego García Miño
© laCiclotimia.com | 19 febrero, 2020

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