Blacksad: Under the Skin (II)
| Apartado técnico

Plataformas: PS4, XBOX ONE, Nintendo Switch, PC, macOS | Desarrolladora: Pendulo Studios | Editora: Microïds | Distribuidora: Meridiem Games | Género: Aventura Gráfica | Lanzamiento: 14/11/2019 (PC, macOS, PS4, XBOX). 28/11/2019 (Nintendo Switch) | Textos: Español | Voces: Español | Dirección: Ramón Hernáez | Guion: Ramón Hernáez y Josué Monchán | Multijugador: No |

Repasamos el apartado técnico de la aventura de Pendulo Studios, punto más flojo de una obra recomendable para propios y extraños.

En la primera parte de este díptico sobre Blacksad: Under the Skin, hablábamos sobre un apartado artístico sobresaliente. Hoy toca centrarnos, entre otras cosas, en la parte más técnica de la propuesta de Pendulo Studios, empezando por las mecánicas jugables, esto es, todos esos elementos que los desarrolladores deciden introducir y que usamos, normalmente de manera repetida, a lo largo de la historia.

Dentro de esta categoría, entrarían los Quick Time Events. Como avanzábamos la semana pasada, los QTE son una serie de sucesos scriptados y controlados a la perfección por los programadores en los cuales el jugador tiene que pulsar una serie de botones y realizar determinadas acciones en los momentos precisos. Es un recurso bastante usado en este tipo de videojuegos y, sobretodo, ampliamente utilizado para romper la monotonía de las cinemáticas. 

El uso de los QTE en este juego se podría decir que es funcional. Me explico. Hay momentos en los que están bien usados y que aportan un dinamismo al gameplay que viene fenomenal, pero en otros casos no. Hay algunas situaciones en las que son demasiado rápidos, no te da tiempo a reaccionar o a elegir la opción que te gustaría, ya que cuando aún estás terminando de pensar qué escoger, el tiempo se ha acabado. Este sería el principal punto negativo de una mecánica que, en líneas generales y pasando esto por alto, está bastante bien resuelta. Las escenas de acción —que, al ser una aventura gráfica, dependen en su totalidad de este tipo de técnicas— están muy conseguidas y realmente te sientes John Blacksad.

Otra mecánica muy interesante es la de los sentidos felinos. El hecho de hacer alusión directa a la condición de Blacksad es un recurso muy acertado y bien ejecutado. El poder escanear un escenario fácilmente sin recurrir al ya trillado “modo detective” gracias al olfato y a la vista más agudos propios de esta especie, es una manera perfecta de implementar una mecánica ya muy vista con un toque de frescor y originalidad.

«Se ha intentado plasmar de la forma más fidedigna cómo piensa un detective y llega a sus propias conclusiones, todo ello mediante varias mecánicas únicas que combinadas harán que el jugador se meta mucho más en la piel de Blacksad y sea él mismo quién provoque el avance en la historia tomando sus propias decisiones. Sin duda, este aspecto es uno de los más importantes del juego»

Esta mecánica a la que hacen referencia los desarrolladores es la que representa la forma de pensar y de deducir del detective, siendo un punto de particular importancia. Plasmar correctamente la forma en la que Blacksad llega a las conclusiones es vital en el contexto del juego, y le da mucha credibilidad a la historia que se nos está contando. El hecho de seguir cada pista, de ver cada contradicción en las declaraciones de los personajes que entrevistemos y luego unirlas todas resulta muy satisfactorio para el jugador.

El apartado gráfico es uno de los puntos críticos del videojuego, ya que como hay un material original con tanta personalidad, de haber fracasado y haber pasado por alto la estética que Juanjo Guarnido le ha dado a los cómics, podría haber sido la muerte antes del nacimiento. El hecho de que no hayan echado mano de efectos tan usados como el cell-shading les da un punto de valentía que merece ser recalcado.

Por otro lado, es apropiado comentar un hecho que se sale de la norma. Una gran cantidad de aventuras gráficas tiran de la estética 2D, no siendo este el caso. Tratándose de la adaptación de un cómic cuya esencia radica en que son dibujos y no pueden tener 3 dimensiones, los amigos de Pendulo Studios han decidido arriesgarse y apostar por el 3D como si de un juego de acción se tratase, aunque utilizando cámaras estáticas para darle un punto de viñeta al encuadre.

«El salto al 3D nos ha abierto las puertas a poder utilizar nuevas técnicas. Con ello creemos que hemos conseguido que el jugador pueda explorar muchos detalles y mecánicas allí donde el 2D nos limitaba. Todo esto combinado con que aún siendo 3D el aspecto que se ha conseguido es muy cercano al del cómic, estamos muy contentos con el resultado final»

Entramos ahora en el punto más crítico de un juego que, hasta ahora, ha ido salvando con nota sus diferentes facetas: el apartado puramente técnico. Aquí es donde Blacksad: Under the Skin se muestra más débil. Durante mi partida —realizada en la versión PS4— me he encontrado con algunos bugs que, sin llegar a hacer la experiencia injugable, sí que es justo decir que resultan un poco molestos. Es durante las conversaciones con los personajes cuando hacen acto de presencia la mayor parte de estos invitados no deseados. En algunos casos, cuando un personaje está hablando, su boca no se mueve, y a veces, haciendo que una situación resulte cómica sin quererlo, sus cejas se vuelven absolutamente locas. El framerate no es el más estable que haya visto, las bajadas son bastante habituales y, en un par de puntos de la aventura, el juego se me quedó colgado obligándome a salir y a volver a entrar. No obstante, tampoco es como para llevarse las manos a la cabeza, ya que como decíamos en la primera parte del análisis, esto es una aventura gráfica, no un juego de From Software. No estamos aquí para destruir, sino para disfrutar de un arte del que todos nos sentimos parte.

Manejamos a John Blacksad por escenarios 3D con cámara eminentemente fija.

Llegando ya al final del artículo, quería comentar un último apartado de la experiencia jugable: el control. En una gran cantidad de juegos se podría considerar el punto más importante y central, llegando a que si no está bien realizado, el jugador podría desistir debido a la frustración que un mal movimiento, en repetidas ocasiones, puede acarrear. En el caso de Blacksad: Under the Skin, el control es regular. En los momentos en los que tenemos que explorar una escena para encontrar la mayor cantidad de pruebas posibles, Blacksad se controla difícil. Su movimiento es un poco ortopédico, y no ayuda que a veces la colocación de la cámara estática no sea la mejor. Bien es cierto que no estamos ante un juego cuyo control sea el eje central de la experiencia, de ahí que no tenga demasiada importancia, porque recordemos que una de las aventuras gráficas más notables de los últimos tiempos, Life is Strange, desarrollada por los mencionados Dontnod en 2015, tiene un control también bastante complicado. No es justo acometer contra este juego con el argumento de que no se siente realista. En este género no se pide eso.

Después de este repaso a la obra de Pendulo Studios —tanto para lo bueno como para lo malo— vamos con las impresiones generales sobre la experiencia de jugar a Blacksad: Under the Skin. En general, es un juego muy recomendable, tanto si estás interesado en el género detectivesco, te gustan las aventuras con una carga narrativa mayor o conoces ya de antemano a Blacksad —en este último caso, el juego es para ti—. La cantidad de referencias a historias y a comentarios entonados por el propio John Blacksad en las obras originales es amplia, aunque manteniendo siempre un equilibrio adecuado —si no has leído las obras de Canales y Guarnido la historia es igualmente disfrutable—.

Es un juego que se crece en el recuerdo, con una rejugabilidad bastante alta debido a la posibilidad que hay de tener distintos finales y con unos personajes propios a la altura de los cómics. En definitiva, una aventura muy recomendable para todo aquel que quiera disfrutar de una buena dosis de detectives, palizas y sobre todo, mucho tabaco.

Primera parte: Análisis de Blacksad: Under the Skin (I)

Entrevistas: 1





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Texto de Diego García Miño | © laCiclotimia.com | 13 marzo, 2020
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Texto de Diego García Miño
© laCiclotimia.com | 13 marzo, 2020

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