Blacksad: Under the Skin (I)
| Apartado artístico

Plataformas: PS4, XBOX ONE, Nintendo Switch, PC, macOS | Desarrolladora: Pendulo Studios | Editora: Microïds | Distribuidora: Meridiem Games | Género: Aventura Gráfica | Lanzamiento: 14/11/2019 (PC, macOS, PS4, XBOX). 28/11/2019 (Nintendo Switch) | Textos: Español | Voces: Español | Dirección: Ramón Hernáez | Guion: Ramón Hernáez y Josué Monchán | Multijugador: No |

Una aventura gráfica en la que encarnamos a John Blacksad, uno de los estandartes del cómic español y europeo.

El entretenimiento está cambiando. Hace unas décadas, todo o casi todo lo que se creaba era un producto original, pero hoy en día, todas las formas de ocio se están mezclando entre sí: cómics con cine, libros con series, cine con videojuegos, etc. Hoy publicamos la primera parte de una serie de dos artículos en la que vamos a hablar de un videojuego cuyo universo está basado en uno de los cómics españoles de más prestigio de todos los tiempos: Blacksad, guionizado por el gran Juan Díaz Canales y dibujado por el magnífico Juanjo Guarnido.

Blacksad: Under the Skin es una aventura gráfica en la que encarnamos al detective privado John Blacksad, el cual tiene entre manos un caso de lo más interesante: el aparente suicidio del dueño de un gimnasio. Este videojuego corre a cargo de los españoles Pendulo Studios, quienes han creado una historia original que se entremezcla perfectamente con lo ocurrido en los casos originales del detective gatuno. Por si alguno de vosotros, lectores míos, no conocéis el trasfondo del universo en el que se basa el videojuego, ahí va una pequeña introducción:

Igual que aquí, en el cómic original seguimos la vida de un detective privado de los años 50 llamado John Blacksad, el cual, además, es un gato. Y aquí llegamos a uno de los puntos clave: no hay humanos, todos y cada uno de los personajes que aparecen en la historia son animales antropomórficos. El hecho de que no haya más que animales da mucho juego para representar, simplemente con su sola presencia, el tipo de carácter de cada uno. Los creadores han recurrido a las distintas especies para ir describiendo a todos y cada uno de los personajes. Por ejemplo, Blacksad es un gato negro, lo cual viene a representar una personalidad solitaria y poco amigable en el primer contacto; Smirnov —otra figura central de la historia— es un pastor alemán, haciendo referencia a los perros habituales de la policía y a la nobleza del animal, y así con todos y cada uno de los personajes que pueblan la historia.

Comencemos con, probablemente, el punto más importante de una aventura gráfica: la historia. No estamos aquí porque busquemos unos gráficos al nivel del Red Dead Redemption 2 o un control digno del Sekiro: Shadows Die Twice; no, estamos porque buscamos un buen desarrollo que nos atrape de principio a fin.

El guión del juego es 100% original, lo que significa que no está basado en ningún cómic —cronológicamente, estaría situado entre los hechos narrados en Arctic Nation y Alma Roja—, aunque ha tenido la aprobación en todo momento de los autores de la novela gráfica —extraemos de aquí que han estado de acuerdo con las decisiones tomadas durante todo el proceso—, como comentaron los desarrolladores en una entrevista reciente:

«La historia del juego es completamente nueva y ha sido desarrollada por el propio equipo de guionistas de Pendulo. Todo ello contando con la aprobación de Canales y Guarnido, que desde un prisma de consulta, nos aportan detalles que ayudan a que el videojuego encaje de forma perfecta con el mundo de Blacksad»

Los desarrolladores han realizado un trabajo de recreación sobresaliente. En la imagen, una captura del videojuego frente a una viñeta del cómic.

A partir de aquí, vamos a ir entrando en el terreno de los spoilers, ya que para analizar el desarrollo de la aventura al menos es necesario comentar sus primeras horas. Si no has jugado y quieres llegar sin saber absolutamente nada de la historia, te recomendamos que no continúes leyendo.

La historia arranca viendo el cadáver a contraluz de la víctima: Joe Dunn, propietario de un gimnasio de boxeo. Tras dicha escena obtenemos la primera toma de contacto con nuestro amigo Blacksad, al cual vemos en su ya clásico despacho —como podemos ver en la imagen anterior, recreado hasta el más mínimo detalle—, al que accede un personaje que, solo por su apariencia —un rinoceronte de considerable envergadura— y su triunfal entrada, ya nos hace pensar que algún problema va a ofrecer. De este modo entra en acción uno de los apartados que desarrollaremos con más profundidad en la parte II de esta serie: los Quick Time Events. Con este percance se nos presentan ya unas cuantas mecánicas que van a ser recurrentes a lo largo de la aventura, como las habituales decisiones que cambian la historia del juego y que, presuntamente, afectan en gran medida los acontecimientos posteriores. Terminada esta pequeña escena que sirve como tutorial inicial y en la que se nos ofrece una primera aproximación al carácter del protagonista, se nos presenta la historia en sí misma, para lo que entra en escena un viejo conocido de Blacksad: Jake Ostiombe. Este personaje nos va a presentar a la hija del fallecido, Sonia Dunn, la cual quiere que investiguemos el caso —no le encaja que su padre se haya suicidado—, además de la sospechosa desaparición de uno de sus pupilos: Bobby Yale. Tras esta petición, Blacksad tendrá que arrastrarse por un ambiente turbio lleno de amenazas, apuestas deportivas y asesinatos por conveniencia. El tono de la historia es muy fiel al que suelen tener los casos de Blacksad, aportando una sensación de familiaridad muy agradable.

Todos los que hayáis leído los comics sabréis que John es un personaje serio pero amable, muy dedicado a su trabajo y que no tiene miedo a meterse con quien sea para conseguir pruebas. Teniendo en cuenta eso, el carácter del detective está muy conseguido.

«El proceso ha comenzado, por supuesto, tomando como referencia los 5 cómics existentes. Los tenemos siempre disponibles en la oficina para consulta de quien lo necesite. Aparte, contamos con bastantes seguidores del cómic en el equipo, y al final, todos hemos acabado enamorados de este universo»

La dedicación que le han puesto a la lectura y adaptación del material original ha llevado a que su visión de la personalidad de los personajes sea muy acertada. Por ejemplo, Smirnov —comisario de policía y “amigo” de Blacksad— también tiene su momento de gloria. Pongo amigo entre comillas ya que, una vez más, los autores originales y, por extensión, los desarrolladores del videojuego, usan la naturaleza animal para representar la relación entre Smirnov y Blacksad: son el perro y el gato. No se llevan mal, pero tampoco bien. Su carácter es el propio de un pastor alemán: noble, sincero y fiel a sus principios. Y por supuesto, no podemos obviar al compañero de Blacksad: Weekly, la simpática y carismática comadreja que acompaña a John en sus casos y le ayuda con su labia. Su carácter está tremendamente conseguido, aún teniendo en cuenta sus pocos pero muy acertados minutos de aparición. La sensación es como si los personajes saltaran de las páginas a la pantalla sin dejarse nada por el camino.

Como he comentado anteriormente, hoy en día la mayor parte de aventuras gráficas tiran del recurso de la toma de decisiones, lo cual es un arma de doble filo. Si se aprovechan correctamente le pueden dar una profundidad y rejugabilidad tremendas a un género que no está inicialmente pensado para ello. Usado mal, bueno, pues directamente puede afectar a que la historia no se sostenga. Afortunadamente, aquí esta llevado bastante bien.

Si bien no es la mejor toma de decisiones que he visto en mi vida —no llega al nivel de David Cage de Quantic Dream o de los franceses Dontnod—, está bastante bien realizada. Hay decisiones que afectan en gran medida a los acontecimientos venideros y otras que están ahí simplemente para adornar. Hay que decir que ninguna resulta contradictoria con la historia que se nos está contando, de ahí mi enhorabuena.

La ambientación es uno de los puntos fuertes del videojuego.

Cambiando de tema, vayamos ahora a una de las grandes olvidadas de los videojuegos: la banda sonora. En todos los años que llevo jugando y disfrutando de esta forma de entretenimiento y de arte (por mucho que algunos se obcequen en lo contrario) nunca se le ha dado la atención que, desde mi punto de vista, debería tener. En el caso de Blacksad: Under the Skin, la música elegida es un jazz muy apropiado dada la ambientación de la historia —casi puedes imaginar a John Coltrane haciendo hablar a su instrumento— . Mi cabeza no es capaz de concebir esta aventura sin una banda sonora de esta índole. El hecho de ir caminando por las callejuelas de la ciudad al ritmo de un saxofón de fondo con la acertadísima voz de John Blacskad narrando sus pensamientos y deducciones sobre el caso es una maravilla.

Es una pena que las bandas sonoras no gocen de la importancia que merecen dentro del mundo de los videojuegos. Básicamente, una mala banda sonora implicaría un anacronismo supino en el caso de este juego —y prácticamente de cualquier otro—, ya que no me imagino a Blacksad fumándose un cigarro en la ventana de su despacho al ritmo del último tema de Billie Eilish. La buena ambientación y coherencia interna de una historia viene en gran medida apoyada por una música acorde con la época y con la situación que se nos plantea.

Procedamos ahora a hablar de las voces de videojuego en su versión en castellano. Soy un tremendo fan de la versión original, me parece que la única forma de poder disfrutar al 100% de una obra es accediendo a ella de la manera en el que el director, o en este caso, los desarrolladores, la han concebido en sus cabezas. En este caso, desde Pendulo Studios no han escogido a estos actores y actrices de un modo trivial, no, han visto en ellos la voz que debería sonar cuando Blacksad abriese el hocico o cuando Smirnov entonase una de sus críticas a la moralidad del detective gatuno.

La voz de John Blacksad viene de la mano de un grande del doblaje en España, tanto en cine, series o videojuegos. Estoy hablando de Gabriel Jiménez, doblador habitual de, por ejemplo, Hugh Jackman y Luke Perry. Este es el hombre encargado de poner voz a Lobezno, entre otros, en nuestro país. A parte de su trabajo en el doblaje de películas, su carrera en los videojuegos también es bastante consistente, ya que ha sido el encargado de dar voz a uno de los personajes más importantes de la última obra maestra de Hideo Kojima: Death Stranding. Gabriel Jiménez es el hombre detrás de la voz de Clifford Unger, encarnado por el majestuoso Mads Mikkelsen y que, desde mi punto de vista, es el artífice de una de las mejores actuaciones que hemos visto en el mundo de los videojuegos.

Su trabajo aquí en Blacksad: Under the Skin no podía ser menos que sublime y, siendo muy difícil contentar a todos, a mí desde luego lo ha conseguido. En mi cabeza, cuando estaba leyendo los casos de Blacksad, su voz sonaba bastante parecida a lo que luego ha sido. He de decir que desde el momento que supe que se estaba desarrollando un videojuego sobre el detective, mi mayor miedo fue que la voz no fuese la correcta. No ha sido así.

El resto de actores que ponen voz a los personajes principales de la historia no son menos importantes. Sonia Dunn viene de la mano de María Blanco que, entre otros trabajos, fue la encargada de poner voz a La Muñeca en una de las últimas obras magnas del maestro Hidetaka Miyazaki: Bloodborne. Como vemos, el reparto de voces con el que contamos en esta aventura es de vértigo.

Y hasta aquí esta primera aproximación a la obra de Pendulo Studios. En la segunda parte de este díptico, nos centraremos en las mecánicas jugables y en el apartado técnico, ya que, al final, un videojuego debe ser una conjunción perfecta entre forma y fondo.

Continuación en: Análisis de Blacksad: Under the Skin (II)

Entrevistas: 1




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Texto de Diego García Miño | © laCiclotimia.com | 3 marzo, 2020
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Texto de Diego García Miño
© laCiclotimia.com | 3 marzo, 2020

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