Adaptaciones de la literatura al cine que sí merecen la pena
| Cuando la pantalla le hace justicia al libro

Las adaptaciones literarias al cine siempre generan respeto porque tienen que cumplir lo esperado: esa fidelidad que desgraciadamente más veces de las que queremos admitir no ocurre. Os recomendamos adaptaciones que sí merece la pena apreciar.

Las horas (Stephen Daldry, 2003)

Muchos confunden Las horas como una obra de la escritora británica Virginia Woolf, pero no es así, aunque todo parta de ella. Escrita por Michael Cunningham en 1998 y ganadora del Premio Pulitzer de ficción al siguiente año, podríamos decir que la novela es un homenaje a Woolf y que va mucho más allá. Acaba siendo un diálogo a tres voces femeninas partiendo de la influencia que tiene el libro La Señora Dalloway (Virginia Woolf, 1925) en todas ellas, que presentan los problemas de la época como nexo de unión. La soledad que enfrentan tres mujeres,  Woolf (Nicole Kidman), Laura Brown (Julianne Moore) y Clarissa Vaughn (Meryl Streep), en tres períodos históricos bien distintos articula la película dirigida por Stephen Daldry, conocido por dirigir también la archiconocida Billy Elliot (Stephen Daldry, 2000).

Acostumbrados a adaptaciones que, sinceramente, merecen poco la penade clásicos escritos por mujeres, como Jane Austen, en su caso podemos salvar la miniserie de la BBC protagonizada por Colin Firth y Jennifer Ehle, Orgullo y Prejuicio (Andrew Davies, 1995) y Sentido y Sensibilidad (Ang Lee, 1996). O también la adaptación de la novela Jane Eyre de Charlotte Brönte para la BBC en 2006. Sin embargo, en el caso de Virginia Woolf, todavía estamos esperando alguna adaptación que realmente merezca la pena. ¿Complicado? Sí, teniendo en cuenta su estilo literario. Sin embargo Stephen Daldry lo hace muy bien con Las Horas de Cunningham, cuya narrativa tiene pinceladas que nos recuerdan a la escritora británica.

La película, Premio Óscar a la mejor actriz para Nicole Kidman, logra captar la esencia de la novela a la perfección pese a la complejidad de los saltos en el tiempo, la personalidad completamente diferente y las historias de las mujeres y, sobre todo, el conseguir transmitir todo el sentimiento que inunda en las páginas de Cunningham. Para los que subrayamos los libros, nos falta lápiz. Para los que devoramos películas, nos deleitamos la vista con esta magnífica adaptación.

Mujercitas (Greta Gerwig, 2019)

Fue una de las grandes películas del pasado año. Su directora, Greta Gerwig, siempre ha estado en el panorama audiovisual, nos hayamos dado más o menos cuenta.  Pudimos disfrutarla en Frances Ha (Noah Baumbach, 2012) o Mujeres del siglo XX (Mike Mills, 2016). Sin embargo, el gran y definitivo salto fue dirigiendo Lady Bird (Greta Gerwig, 2017).

Dos años después nos dio la sorpresa con Mujercitas. ¡Y será por adaptaciones! La novela fue escrita por Louisa May Alcott allá por 1898 y, si no nos fallan mucho las cuentas, se ha adaptado más de veinte veces tanto en miniserie como en película. Pero llegó Gerwig y decidió en 2019 formar parte de esa larga lista, pudiendo hacer «una película más de un libro que ya nos lo sabemos de memoria». Sin embargo realiza un trabajo exquisito, una adaptación del clásico reformulada para los tiempos que corren en el siglo XXI.

Podríamos decir que es una adaptación… ¿inteligente? Sí, porque mostrando el respeto que merece una obra de la que tú no eres autora, quieres llevarla a un medio para el que no ha sido creada y teniendo en cuenta la época en la que el libro vio la luz, las mujercitas de Gerwig tienen ese aire renovador, actual y en el que utiliza todos los mecanismos que le pone en bandeja el cine: un magnífico elenco en el que Saoirse Ronan roba todos los focos. Además, la banda sonora de Alexandre Desplat es una delicia y pilar esencial de la película, viajando en el tiempo del presente al pasado. El resultado es un juego que marca una gran diferencia con el resto de adaptaciones que se han hecho, incluidas las más recientes.

Romeo + Julieta (Baz Luhrmann, 1996)

Adaptaciones de esta historia tan trágica hay a montones y tan variadas que nos podemos sorprender. En su historial encontramos de todo, las más clásicas como la dirigida por George Cukor en 1936 o la más taquillera hasta entonces, la de Franco Zeffirelli en 1968. También la película de animación con juego de palabras incluido (y a su vez extraño, ¡por favor!) Gnomeo y Julieta (Kelly Asbury, 2011) o tirando más hacia el público adolescente teniendo en cuenta el elenco, la película protagonizada por Hailee Steinfeld (la podemos ver en la serie de Apple TV+ Dickinson o en Pitch Perfect 2) y Douglas Booth (The Riot Club). Pero, salvando la de Zeffirelli, esto son pequeñeces comparadas con la obra maestra que dirigió en 1996 Baz Luhrman.

Protagonizada por Leonardo DiCaprio y Claire Danes, la película fue un absoluto taquillazo no solo por las grandísimas interpretaciones de los protagonistas, sino porque Luhrmann supo apretar las teclas acertadas de fotografía, espectáculo y banda sonora. Es un director que en ese entonces no llevaba muchos títulos a sus espaldas, pero supo reinventar la obra teatral de William Shakespeare inspirándose en la estética de los videoclips de la cadena de televisión MTV que tan de moda estaba en la década de los noventa. El director no se quedó ahí porque, aunque contadas son sus películas, de cada una de ellas hace un espectáculo visual de lo más maravilloso. Es el caso de Moulin Rouge (Baz Luhrmann, 2001) o El Gran Gatsby (Baz Luhrmann, 2013). Esta última, otra adaptación de uno de los clásicos norteamericanos de lectura obligatoria en muchos institutos del país y escrito por F. Scott Fitzgerald en 1925.

El festín de Babette (Gabriel Axel, 1987)

Quizás o nonos puede resultar algo desconocida esta película, pero avanzando en las próximas líneas seguro que todo cobra mucho más sentido. Película danesa ganadora en 1988 de un Óscar a Mejor película extranjera y de un BAFTA en 1989 a Mejor película de habla no inglesa, es una adaptación de un cuento de Isak Dinesen. ¿Nos va sonando? Dinesen era el seudónimo que utilizaba la baronesa y escritora danesa Karen Blixen, protagonista de Memorias de África (Sydney Pollack, 1986), otra adaptación de uno de sus libros autobiográficos y que interpreta de manera fantástica Meryl Streep.

El festín de Babette, al igual que el relato, cuenta la historia de una cocinera francesa (Babette, interpretada por Stéphane Audran) que ha escapado de la revolución y acaba en un pequeño pueblo costero de Dinamarca. La belleza del film (y el cuento) radica en la unión que se establece entre la espiritualidad católica y unos comensales calvinistas a través del paladar. Pese al enorme contraste que existe entre ambas culturas en dicha época, Babette logra acercarlas en comprensión gracias a la comida y al festín que se están dando los comensales.

Drácula, de Bram Stoker (Francis Ford Coppola, 1993)

El personaje de Drácula es, como otros muchos, de los más recurridos para llevar a la gran pantalla desde que Bram Stoker publicó su novela en 1897, convirtiendo a este personaje en el más importante de la historia de los vampiros.

Desde la invención del cine, las películas que han puesto el foco en Drácula han sido muchas y variadas, desde la animación a las apariciones en series de televisión. Pero pocas son las que verdaderamente merecen la pena nombrar, como por ejemplo Nosferatu (F.W. Murnau, 1922). La otra, sin duda alguna, es la cinta dirigida por Francis Ford Coppola, que hace de la novela una recreación tan fiel y acertada que eleva por fin al vampiro al estatus que se merece y, desde entonces, hay que decir que nadie ha logrado eclipsar el papel que hace Gary Oldman y también Winona Ryder.

Alabada por la crítica, la Academia y el público, la película es ya considerada de culto, siendo una de las muestras más fantásticas de terror y adaptación más fiel e inteligente que se ha hecho de Drácula hasta la fecha.

Cadena perpetua (Frank Darabont, 1995)

Por encima de El Padrino (Francis Ford Coppola, 1972), El caballero oscuro (Christopher Nolan, 2008) o 12 hombres sin piedad (Sidney Lumet, 1957), la película de Darabont y adaptación de la historia de Stephen King titulada Rita Hayworth y la redención de Shawshank sigue siendo, veinticinco años después, la película favorita de los espectadores. No lo digo yo, lo dice el ranking de IMDb.

Pese a que cuando se estrenó fue un fracaso tuvo la mala suerte de competir con Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994) luego se hizo con el agrado de los espectadores porque, hasta hoy día, sigue teniendo efecto en el imaginario colectivo de la sociedad y más concretamente en el norteamericano. Una película rodada en el interior de una cárcel que lleva por bandera el humanismo y esperanza y a la cabeza magistrales interpretaciones de Morgan Freeman y Tim Robbins.

Como la mayoría de historias que vienen firmadas por Stephen King, uno de los escritores de literatura contemporánea más adaptados a la gran pantalla, pocas pegas se pueden sacar. Darabont hace un gran trabajo, junto al gran director de fotografía Roger Deakins, siempre detrás de grandes proyectos como Blade Runner 2049 (Denis Villeneuve, 2017) la continuación de Blade Runner (Ridley Scott, 1982) u otra adaptación literaria, en este caso de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, escrita en 1968 por Philip K. Dick el cual también es el autor de otra adaptación, esta vez en la pequeña pantalla: El hombre del castillo, distribuida por Amazon Prime—.




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Texto de Salomé Medina Lorente | © laCiclotimia.com | 26 septiembre, 2020
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Texto de Salomé Medina Lorente
© laCiclotimia.com | 26 septiembre, 2020

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