8 discos para descubrir nuevos sonidos
| Grandes álbumes fuera del mainstream

Proponemos 8 grandes álbumes para descubrir nuevos modos de entender la música.

Como decía Kathryn Bigelow, vivimos días extraños. Probablemente, el mejor modo de calmar el desánimo y la incertidumbre vital sea con una buena dosis de cultura, razón por la que hoy estamos aquí proponiendo 8 grandes discos medianamente desconocidos para el gran público. Sin seguir una línea estilística en particular —salvo que todos ellos son grandes álbumes muy diferentes entre sí—, cualquiera de estas obras es una apuesta segura para descubrir nuevos sonidos que vayan más allá de lo convencional.

Mitski / Be the cowboy (2018)

Mitski es inclasificable. La artista japonesa-estadounidense es una de esas voces mutantes con los tiempos, que pueden recrear galaxias enteras con canciones de apenas 2 minutos. Es una rara avis dentro del panorama del pop-rock independiente, ya que con unas letras que podríamos considerar pura literatura —«It’s just that I fell in love with a war / Nobody told me it ended / And it left a pearl in my head / And I roll it around / Every night, just to watch it glow»— se desmarca de los convencionalismos, y por si eso fuera poco, trabaja con unas estructuras muy alejadas de los cánones comerciales —como decíamos, canciones muy cortas, estrofas que no se repiten, estribillos anticlimáticos—. Jugando con unas maneras que a veces recuerdan a David Bowie, a Robyn o a la mismísima PJ Harvey, casi pareciera que con su música pudiera llevarte a esos lugares tan difíciles de encontrar hoy en día.

Una oportunidad es todo lo que necesita para quedarse para siempre en las memorias musicales. Especial atención a obras maestras como Geyser o A Pearl.

Aquí el enlace a Spotify y a Apple Music. Comprar en Amazon.

Sílvia Pérez Cruz / Vestida de nit  (2017)

Casi siempre dentro de la música popular, Sílvia Pérez Cruz no entiende de prejuicios, y como tal, el público tampoco debería. Lo mismo se sale por seguidillas, que canta en catalán, gallego, portugués o inglés, te hace un cante flamenco o una maravilla jazz. Habiendo colaborado con gente tan dispar como Jeanette o Refree, puede presumir de ser una artista total en un panorama extraño. Su voz, trabajada hasta el extremo, tiene esa capacidad de helarte la sangre con solo una nota, de dejarte clavado a la silla haciendo que todo lo que está a tu alrededor desaparezca. Para la ocasión, se ha juntado con un quinteto de cuerda (Miquel Àngel Cordero al contrabajo, Joan Antoni Pich al violoncello, Elena Rey y Carlos Montfort a los violines, y Anna Aldomà a la viola), y con ellos hace un repaso por diferentes piezas del folclore, versiones (incluso se atreve con el Hallelujah de Leonard Cohen) y de temas de composición propia.

Un álbum alejado de lo convencional para dejarse llevar por una voz única cargada de emoción. A destacar, esa maravillosa Vestida de nit o la preciosa La Lambada (Chorando Se Foi).

Aquí el enlace a Spotify y a Apple Music. Comprar en Amazon.

Patricia Vonne / Top of the mountain  (2018)

El country americano es un género que nunca pasa de moda. Y cuando una artista de gran talento como Patricia Vonne se pone a ello y lo fusiona con sonidos de raíces mexicanas y potente rock, no queda sino rendirse ante la evidencia. Resulta que la música, natural de San Antonio, Texas, posee un gusto natural para engrandecer pequeñas composiciones de apenas dos riffs y convertirlas en algo memorable, gracias a un estilo y un timbre que incitan a la escucha compulsiva. Comparte sangre con el director de cine Robert Rodríguez —son hermanos—, y un entusiasmo parecido a la hora de retratar el ambiente sureño estadounidense —uno desde las imágenes, otra desde el sonido—. De hecho, su canción Tráeme Paz está dentro de la banda sonora de El mexicano (Robert Rodriguez, 2003), además de haber realizado múltiples apariciones en películas como Sin City o Four Rooms.

Si lo tuyo es el country, el rock americano o la música tradicional sureña, este álbum tiene muchas papeletas para convertirse en un imprescindible. Atención a maravillas como City Is Alive —pura energía— o Madre De Perla —tradición y fuerza—. 

Aquí el enlace a Spotify y a Apple Music. Comprar en Amazon.

Morgan / Air  (2018)

Hablar de Morgan es hablar de potencia, sensibilidad, buen gusto. De tardes lluviosas sin más compañía que la sobrecogedora voz de Nina —vocalista y principal compositora de la banda— y tu propia respiración que baila con cada nota. Es hablar de blues, de americana, de roots rock; pero sobre todo de vigencia, de sonidos apasionados, de armonía. En este segundo álbum se sueltan con un sonido más trabajado y reposado, de cadencias más definidas y riffs que incitan a cerrar los ojos y verte en un antro de blues americano. Podemos escuchar, afinando el oído, a artistas tan dispares como Amy WinehouseFlying Peacefully y sus giros vocales—, Kylie Minogue, a Sister Rosetta Tharpe —ese gospel atemporal de The Child— e incluso a Pink Floyd Planet Earth, tema que abre el disco, es un prodigio progresivo en cuyo final casi pudiéramos imaginar las manos de David Gilmour acariciando el mástil—.

El álbum es el complemento ideal a una noche cualquiera de solaz, listo para entrar directo al olimpo de los más grandes.  Particular atención a himnos como Sargento de hierro o Be a Man.

Aquí el enlace a Spotify y a Apple Music. Comprar en Amazon.

Ladytron / Ladytron  (2019)

Turno para el synthpop. Después de 8 años de silencio, los británicos Ladytron han sacado al mercado esta maravilla electrónica, de inspiración shoegaze e incluso industrial. Tienen en su currículum haber hecho remezclas para estandartes como Nine Inch Nails o Placebo, pero es por su capacidad para unir lo viejo y lo nuevo que tienen un lugar en esta lista. Si bien pueden tener muchas cosas en común con gente como Depeche Mode, Cocteau Twins o Siouxsie and the Banshees, se desmarcan de todos ellos aportando una estética sonora completamente propia. Predominan sintetizadores y cajas de ritmos (de esas popularizadas por el kraut alemán en las décadas de 1960 y 1970), y las evocadoras voces de Helen Marnie y Mira Aroyo, perfectamente mezcladas y procesadas para que sean una experiencia sensorial completa. Usan cadencias de resolución perfecta, que si bien pudieran resultar musicalmente predecibles, están envueltas en un halo de misticismo synth ochentero y estructuras dream que te hacen olvidar lo estrictamente técnico para centrarte en el viaje.

Perfectos para todo aquel que guste de la buena electrónica y el tema de apertura de Stranger Things les parezca una maravilla.

Aquí el enlace a Spotify y a Apple Music. Comprar en Amazon.

Anna Calvi / Hunter  (2018)

Provocadora y carismática. De discurso feminista y rupturista. Anna Calvi, que podríamos considerar la hija virtual de la PJ Harvey más contestataria, la de Rid of me, y la Patti Smith más rebelde, la de Horses, se mueve como pez en el agua entre riffs salidos de su guitarra y juegos de voces y coros que más que cantar, casi pareciera que recitan y susurran. Animal de directo (lo que es capaz de hacer sobre las tablas es algo que no se puede describir sin quedarse corto), con este tercer álbum reclama un lugar dentro del rock alternativo que le pertenece por méritos propios. Con sus letras cortas y crípticas —«Waves of desire / Waves of desire on the earth / Come down to the swimming pool»—, Calvi está más concentrada en evocar que en explicar, y trabaja con acierto esa poesía tranquila que hace reflexionar por encima de la razón. Siendo un álbum conceptual —ese Hunter, literalmente, Cazadora— puede jactarse de aunar con muy buen gusto la proclama feminista y el buen rock.

Si en estos días extraños, os apetece una dosis de rebeldía, nada mejor que este último disco de la artista británica. Especial atención a temazos como Alpha —brutal solo de guitarra incluido— o As a Man.

Aquí el enlace a Spotify y a Apple Music. Comprar en Amazon.

Neuman / Crashpad  (2017)

Probablemente, y si me preguntáis, el artista más interesante del panorama nacional actual. Natural de Murcia, Neuman (alias musical de Paco Román, que adopta por el nombre de su perro ya fallecido), es un músico apasionante. Shoegaze y post-rock, te obliga a servirte una copa de vino, cerrar los ojos, y dejar que te invada el cielo y la tierra. Con estructuras canon (características del shoegaze, en el que usualmente se repiten estrofas constantemente añadiendo pequeñas variaciones), hace que el tiempo sea relativo; no llegas nunca a sentir aburrimiento, sino que quieres más y más, y lamentas que las canciones no duren unos minutos más. Una de sus características principales es el minimalismo, que en este Crashpad (bonito término anglosajón que define un lugar en el que pasas una sola noche) adquiere una nueva dimensión al coger influencias de The Jesus and Mary Chain o The Posies y mezclarlas en un cóctel sencillo y emotivo. 

Mención especial merecen Stones, la maravillosa Deleted Files —épica post rockera a la enésima potencia— o la preciosista y delicada Crashpad. Imprescindible.

Aquí el enlace a Spotify y a Apple Music. Comprar en Amazon.

Marem Ladson / Azul [EP]  (2020)

Marem Ladson es una artista transversal. De las que viajan a través de los sonidos, adaptándose a cada estilo hasta convertirlo en algo propio. Puedes escuchar su álbum debut, y sentirlo como algo íntimo; y dejar pasar los años hasta llegar a su recién salido EP, Azul, y notar la expansión, el mundo, la amplitud. Jugando con unas melodías que basan su estética sonora en el folk moderno y el R&B, es perfecto para rodearte de buena compañía y poner atención plena para disfrutarlo en su totalidad —o al menos intentarlo, requiere varias escuchas para sacarle el jugo—. Está lleno de matices de exquisito buen gusto, como ese trasteo que podemos escuchar en la guitarra que suena en Savior, que le aporta ese aire orgánico que tan bien le sienta a determinadas producciones de corte más íntimo. Mientras juega con esos sonidos modernos y sintéticos, te deja de fondo la tranquilidad de lo conocido, consiguiendo alcanzar una simbiosis muy agradable que queda en el recuerdo e invita al tarareo constante. A su final, Marem Ladson te deja con ganas de más —apenas son 15 minutos de duración—.

A destacar la brutal Nothing Really Matters, pura artillería R&B.

Aquí el enlace a Spotify y a Apple Music.



  • 143
  •  
  •  
Texto de David García Miño | © laCiclotimia.com | 27 marzo, 2020
  • 143
  •  
  •  



Texto de David García Miño
© laCiclotimia.com | 27 marzo, 2020

¿Quieres recibir semanalmente nuestro nuevo contenido?