Relatos

Y me deslizo por tus caderas. Acaricio tus pechos, desciendo por la curva de tu cintura y me recreo en tus muslos. Descanso en tus pies, y tal vez, derrame un par de lágrimas transparentes.

Quizás pierda la vista, a través de mis gafas con el cristal lleno de miseria.

Y vuelvo a subir, sin dejar de mirarte. Me escuecen los ojos. No se por que. El suelo esta lleno de agua salada.

Mi dolor no tiene nombre ni apellidos. Se mide en hectáreas. Se sufre desnudo. No se cura.

Mírate… No puede ser cierto.

No entiendo una mierda. No se quien coño soy. No tengo valor para sobrevivir.

Vivo en una disyuntiva. Subordinado ante lo que jure que nunca me vencería.

Dejaré que mis labios rocen cada milímetro de tu piel. Mantendré la mirada fija en tus ojos. Perderé mis lagrimas entre tu pelo.

Pero…

No. Ahora no quiero despertar. Déjame soñar dentro de esta pesadilla.

Déjame no vivir en paz.

Personaje que nace en la década de los 80 y se preocupa, sobre todo, por las cosas que no tienen demasiada importancia. Psicólogo de formación, fotógrafo de profesión, cineasta de ambición.

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