Relatos

Mientras absorbes no sin placer una enorme bocanada de humo, lleno de insectos del sueño, una orgia de caderas y cinturas, de muslos y pechos, se adueñó de tu mirada, también cognición o mismo emociones.

Tengo los anillos pegados con superglue a estos dedos que me nacen del final de las manos. Posiblemente es el uniforme que me puse estos días el que hace que el pecado no padezca la pena capital. Aunque la cadena perpetua también es atractiva.

Una bendición de chispas, una suerte de olores, lavanda, salitre, eucalipto y axe se mezclan con el azufre y el alquitrán. Una mezcla de sabores entran por tu nariz y se adhieren a la superficie palatal sin que ni siquiera una espátula pueda exterminarlos.

Suena de fondo Anidando Liendres.

…La química en peligro, el vestido de pecadora profesional, de puta o de beata, encantadoras ambas. Dime con quien andas y te diré con quien acabas anidando liendres…

(sigh)

Una vez mas, la chaqueta de terciopelo que esta mañana tenia depositada sobre el radiador esta a una temperatura mas que aceptable. Unos 20º diría yo.

Subo el volumen porque así tiene más sentido, aunque realmente no deba tenerlo. De hecho, creo que no lo tiene.

Tras unos minutos de hermosa contradicción, la sonrisa pisa mis facciones.

La sonrisa, esa fascinante desconocida.

Personaje que nace en la década de los 80 y se preocupa, sobre todo, por las cosas que no tienen demasiada importancia. Psicólogo de formación, fotógrafo de profesión, cineasta de ambición.

Entrada anterior

Entrada siguiente

Deja un comentario